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7.7.22

SUSO SAIZ:
"Un hombre oscuro (Live solo performances 1990/1994)"

¿Qué podría querer un hombre oscuro? Suso Saiz y Pablo Guerrero nos regalaban con esta pregunta en 1995 una de las cumbres de la poesía musical española, un emocionante himno de la experimentación ambiental que venía contenido en el álbum "Un hombre oscuro (Live solo performances 1990/1994)" del músico gaditano Suso Saiz, afamado productor y nombre importante en muchos frentes musicales hispanos desde los 80, cuando fundó la Orquesta de las Nubes junto a Pedro Estevan y María Villa. Su carrera en solitario comenzó en 1984 con obras que jugaban con la experimentación electroacústica y minimalista como "Prefiero el naranja" y "En la piel del cruce", encontrando en 1991 con "Símbolos" el culmen expresivo de un proceso muy laborioso en el que Suso escogía siempre conscientemente, así lo ha declarado, el camino más difícil, a la postre el más satisfactorio para su expresión. Y tampoco excesivamente fácil para el oyente, cabría añadir, pues obras como esa presentaban un opulento desfile de atmósferas insólitas, algunas muy ágiles y audibles pero otras provenientes del inframundo que se aloja en la cabeza de este singular artista, cuyos tapices sonoros siguen siendo de obligada escucha por aquellos que trabajan el sonido, y de continua búsqueda por parte de coleccionistas de vinilo.

"Hypnotics" fue la obra que siguió a "Símbolos", y en ella las texturas abstractas ocupaban un espacio continuo de más de 50 minutos, industrial por momentos, suavizado y parcialmente respirable en otros, con falsas voces electrónicas y las siempre trabajadas guitarras texturadas ocupando el tiempo nocturno del músico: "Como padezco insomnio, cojo la guitarra y comienzo a improvisar música monótona, hasta que me quedo plácidamente dormido. Este disco es, ni más ni menos, una nana, que surge de fundir más de 80 de esas improvisaciones en un solo tema". Este fue el momento, también, de la conocida sintonía de "Al filo de lo imposible" y el comienzo de un largo coqueteo con la música para cine, que aumentó su renombre y le hizo acumular proyectos. Su obra en solitario (amén de las producciones y los trabajos con Jorge Reyes, Steve Roach y otros) continuó con los ambientes tranquilos, muy trabajados, de "Mirrors of Pollution" (con la ayuda de buenos amigos como Glen Vélez, Javier Paxariño, Pedro Estevan, María Villa, Gonzalo Lasheras o Tino di Geraldo, con motivos extraños, piezas memorables -"Searching Signs", por ejemplo- y detalles curiosos como la trompeta de Matthew Simon o el acordeón de Joxan Goikoetxea), y en 1995 llegó, de la mano del admirable y avanzado sello español Hyades Arts, "Un hombre oscuro". Remezclado a partir de grabaciones en vivo recogidas en Madrid, Barcelona, Berlín, Caracas, Mexico DF, Viena, Sevilla, San Sebastián y Logroño, "Un hombre oscuro" se mueve entre poesía urbana y atmósferas extrañas, por cuyas puertas entreabiertas se cuela la luminosidad de las guitarras, en pequeños prodigios de ingeniería sonora que, juntos, conforman toda una ciudad que alberga una multitud de almas desesperanzadas, sin tiempo para alegrías, ilusiones o placeres inconfesables, en definitiva tan oscuros como el título. Comienza con "Vestido transparente", un poema lacrimógeno escrito y recitado por Javier Corcobado, en el que Suso reafirma su idea de que "vivimos entre porquería y es preciso que lo sepamos". Ese era el planteamiento de los directos, salir de ese blanco y negro era una cuestión personal del oyente. Tras el poema de Corcobado, una sucesión de rasgueos de intensidad progresiva sobre un ambiente brumoso rompe el silencio y, en su clímax, casi la propia existencia ("De la soledad solidaria"). La disonancia que le sigue ("Es la melancolía de un mosquito") se va deshaciendo en un ambiente marítimo al que le alcanza la noche, con sus sonidos turbadores y voces amenazantes ("Que cruza el horizonte vida"). La bruma de la mañana se alza, onírica, escondiendo criaturas misteriosas ("El reflejo de un instante"), y no llegará a despejarse hasta bastante después, cuando efectos de radio introduzcan unos acordes más luminosos, que descansan sobre otra relajante, casi celestial, atmósfera ("Para observarse observado"). Eso da paso, enseguida, al gran poema de Pablo Guerrero que da título al disco, unos minutos magistrales que suponen un hito (poco conocido, lamentablemente) en la música experimental española. La sorpresa se da cuando, tras un largo silencio de más de tres minutos, y como tema escondido en el CD, otro interesante ambiente de casi diez minutos culmina la obra. Suso es voraz, imaginativo y experimental, y es precisamente por ahí por donde huye de la melodía fácil y de la comercialidad, ofreciéndonos en sus obras miles de mundos: texturas de guitarras que denotan una labor de estudio de la que es un maestro, ambientes enraizados en una experimentación sonora que delata una mente inquieta, paisajes calmados que contienen mundos, retazos escondidos de otros estilos como jazz ambiental, una tranquila electrónica fusionada con guitarras experimentales a lo Robert Fripp, hacia el rock de sus admirados King Crimson, paisajes muy new age o, a su modo, ese minimalismo que admira desde que Luis de Pablo se lo descubriera. Drásticos o suavizados, la mayoría de estos caminos se pueden encontrar en un trabajo como "Un hombre oscuro (Live solo performances 1990/1994)", en el que Suso interpreta guitarras eléctricas, guitarra E-bow, loops, radios, atmósferas y ambientes. 

Una composición como "Un hombre oscuro" no podía perderse en el tiempo. En 2016 la avispada compañía holandesa Music From Memory publicaba el recopilatorio de Suso Saiz "Odisea", en el que el poema aparecía junto a otros temas importantes como "Para que pasen las termitas", "Prefiero el naranja" o "Sé que estás ahí". El rescate -aunque minoritario- es tan acertado como prioritaria la inclusión de tamaño tema en el primer puesto de la compilación, y es que Music From Memory conoce de sobra a Suso, no sólo le ha publicado ese recopilatorio y sus últimas obras, sino que recuperó también su trabajo con "Música esporádica" y preparó otra recopilación propia de la Orquesta de las Nubes, titulada "The Order of Change", evidentes signos de la pasión que por este artista sienten fuera de nuestro país. Él no lo duda, sigue reivindicando una forma especial de crear arte musical, delirios de un alarde técnico de gran magnitud firmados por un nombre bien cercano a nosotros, un productor de lujo con muchos amigos y grandes referencias. Prácticamente todas interesantes, en esta nos encontramos además con dos poemas que llegan, cada uno a su manera, a las entrañas, especialmente ese "Un hombre oscuro" que escribió el atrayente poeta y cantautor extremeño Pablo Guerrero.

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11.2.22

YANNI:
"Live at the Acropolis"

Hay que hacer caso a lo que el prestigioso comunicador, escritor, divulgador de la música new age y conductor del programa musical Echoes, John Diliberto, avisa en las notas interiores de este trabajo en directo de Yanni: "Se necesita ser un artista de gran estatura y altas intenciones, o de alta auto-importancia y arrogancia para posicionarse en el Teatro de Herodes Atticus, contemplando el Partenón y tocando música donde estuvieron dioses y profetas". Efectivamente, vistas las imágenes del concierto, el lugar impone a cualquiera. Posiblemente también a Yanni, pero el teclista se sobrepuso con solvencia, en ningún momento dio la impresión de verse sobrepasado por la emoción no sólo del lugar, sino de tocar delante de su gente. Griego de nacimiento, estadounidense de adopción, Yanni Chryssomallis era una enorme figura en los mercados de la música instrumental para adultos y de, sencillamente, la new age, cuando comenzó esta esepectacular gira mundial. Lamentablemente, como ha sucedido en cada una de sus giras, no pasó por España.

Kalamata es una ciudad del Peloponeso, al sur de Grecia, que acogió el nacimiento e infancia de Yanni. Allí creció su amor por la música, gracias a su familia. A los seis años comenzó su aprendizaje de piano, que compaginó con sus estudios y con la natación, de la que llegó a ser una promesa en Grecia, antes de desplazarse a estudiar a Minnesota, en los Estados Unidos, donde forjó su impresionante carrera. En 1993, tras grandes éxitos con discos como "Out of silence", "Chameleon days" o el recopilatorio "Reflections of passion", Yanni publicó su noveno álbum de estudio, "In my time", un nuevo superventas que llegó al número 1 en las listas de new age del Billboard. En 1990, la música de Yanni se había vestido de orquestalidad real en un concierto con la Orquesta Sinfónica de Dallas. Esa fue la chispa que acabó desembocando, tras "In my time", en la gira mundial 'Yanni Live, The Symphony Concerts 1993', en la que llegó a Grecia, Gran Bretaña o Japón con una orquesta sinfónica completa, The Royal Philharmonic Concert Orchestra, dirigida por Shardad Rohani. La banda de Yanni, en la que se pueden ver algunos nombres importantes de la new age, contaba con Charlie Adams (batería), Charlie Bisharat (violín), Karen Briggs (violín), Ric Fierabracci (bajo), Michael 'Kalani' Bruno (percusión), Julie Homi (teclados) y Bradley Joseph (teclados). Pero el concierto del 23 de septiembre de 1993 era especial. Un lugar épico, el Odeón de Herodes Atticus, un abarrotado coliseo de piedra restaurado con mármol al lado de la Acrópolis de Atenas, con el Partenón al fondo. "Desde que dejé Grecia hace más de dos décadas, ha sido mi sueño volver y actuar en la Acrópolis", admite el músico en las páginas interiores del CD. La parafernalia no reparó en gastos. Yanni vestía de un blanco inmaculado. Su familia en las gradas. Y el espectáculo fue triunfal, majestuoso, aderezado por los grandes éxitos del teclista. Private Music no podía dejar pasar la oportunidad de publicar un álbum en directo de su artista superventas ("Yanni Live at the Acropolis" fue publicado en 1994), además de un VHS -y con posterioridad un DVD e incluso un laserdisc- del mismo, para que todo el mundo pudiera contemplar la belleza del espectáculo. Un año y medio, ni más ni menos, ocupó la preparación del evento, dado el tamaño importante de las tarea, que incorporaba a una orquesta completa en un lugar icónico, y una grabación íntegra en gran calidad de audio y video, que además iba a verse con posterioridad en la cadena estadounidense PBS. "Santorini" es un comienzo astuto, una de esas melodías que destilan espíritu olímpico por los cuatro costados, y estando en la cuna de esos grandes juegos, se trata de una entrada directa a la audiencia. Su suave interludio, con aromas de culturas orientales, también sabe enganchar, antes de emprender de nuevo con la altiva melodía característica. El otro Yanni, romántico y soñador, aparece en "Keys to imagination", haciendo suya la vitalidad de las cuerdas, el exotismo de los vientos, la fuerza de la percusión y la magia del piano en una pieza que, sin ser de las mejores de su repertorio, suena majestuosa vestida con estos arreglos. El piano es, a continuación, el gran protagonista en una "Until the last moment" que logra envolver al oyente en un remolino de aventura y pasión. De repente aparece "The rain must fall", otra melodía de piano totalmente distinguible de la mejor época de este teclista, con gran éxtasis final de violín a cargo de la colorida Karen Briggs. Pero el concierto necesita en este momento cambiar el ritmo, otra pieza vibrante, ¿y cuál mejor que esta maravilla titulada "Standing in motion"? Antes que ella, como introducción, una pequeña joya deudora de los orígenes helenos de Yanni, la conocida como "Acroyali", que suena más griega que nunca. Pocas veces el piano de Yanni ha sonado tan claro y luminoso como en esta noche entusiasta en piezas como "One man's dream", mientras que "Within attraction" es otra pieza inspirada, de las grandes del griego, cambiada y amenizada en alguno de sus momentos por la orquesta. Pero eso sí, "Nostalgia" es posiblemente la gran melodia de piano del griego, una emocionante balada incluida en su trabajo "Keys to imagination", que no podía faltar aquí. Ningún tema tiene desperdicio en esta fiesta de ritmo y melodía, aunque la adaptación de "Swept away" no es de las mejores de la noche, que acaba dejando para el final otra de sus grandes piezas románticas, "Reflections of passion". Además de las pistas recogidas en el CD, en el video íntegro del concierto se pueden ver "Felitsa", "Marching season", "Aria" y "The end of august". Más allá del disco normal publicado en 1994, una edición especial del año 2005 incluía CD+DVD, y en 2018, Sony Music sorprendió con la remasterización del álbum, que volvió a publicar en un pack con CD+DVD (el CD con el concierto íntegro por vez primera) con portada distinta y el título simplificado a "Acropolis 25", con motivo del 25 aniversario del concierto.

La electrónica ligera de este teclista, el romanticismo que desprenden algunas de sus composiciones, su acercamiento a la facilidad del pop y a una orquestalidad originalmente falseada, pero que cobró vida en cierto momento de su carrera, llevaron el nombre de Yanni a multitud de hogares. De hecho, "Yanni Live at the Acropolis" tiene acreditadas siete millones de copias vendidas, además de otro millón de ventas del video del concierto. Siempre vital y romántico, Yanni tenía una gran promoción y toda la compañía detrás de él, pero vendía por sí solo, con su imagen y, evidentemente, con su música. Con este disco, Yanni había llegado a la cima, ahora bien, tal vez él mismo sabía que una vez allí, lo más fácil es empezar a ir cuesta abajo, por lo que se esforzó por mantener el nivel en los siguientes álbumes, aunque más tarde o más temprano todo acabaría torciéndose en cierta medida.

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18.7.19

LA MUSGAÑA:
"En concierto"

Cada una de las comunidades autónomas españolas, cada provincia de hecho, posee su propia idiosincrasia musical, dentro de un conjunto tremendamente variado que ha llegado a nuestros días por medio, principalmente, de la tradición oral. Jotas, fandangos, seguidillas, muñeiras, sardanas, y por supuesto el flamenco, son algunas de las expresiones más importantes de esta variada panoplia. Quique Almendros y José Climent eran dos amigos del barrio madrileño de Canillas, que en los 80 comenzaron a hacer música juntos. Quique, tras escuchar un programa de radio de José Ramón Cid sobre música de Salamanca, convenció a José y a un tercer miembro, Rafael Martín, para dedicarse a glosar activamente la música de Castilla. Enseguida se unieron a la formación Jaime Muñoz y Carlos Beceiro, para completar un quinteto mágico conocido como La Musgaña, desde entonces un nombre imprescindible en la música tradicional española. 

"El diablo cojuelo" fue su primera grabación, con un repertorio muy rural y antiguo, utilizando una gran variedad de instrumentos tradicionales rescatados, entre los que destacaban las flautas de pico, dulcimer, gaita charra, tamboril (Quique Almendros), zanfoña, laúd, bandurria (Rafael Martín), gaita de fole, violín (José Climent), flauta travesera y de pico (Jaime Muñoz) y bajo, contrabajo y guitarra (Carlos Beceiro). A pesar de sus buenas intenciones adolece de una pobre producción, a lo que se unió en su segundo trabajo, "El paso de la estantigua", una pésima distribución, a pesar de que el grupo ganó la Muestra Nacional de Folk en 1988. Las portadas, auténticas, eran obra de Quique Almendros. Graban "Lubicán" (nombre del lince en partes de Castilla) de manera independiente, con las aportaciones de Manuel Luna, Javier Bergia y Luis Delgado, obteniendo un cierto éxito (fue editado en EEUU por Xenophile, sello subsidiario del prestigioso Green Linnet). A pesar de ello, Climent y Rafa Martín dejan el grupo, entrando en el mismo puntualmente el propio Luis Delgado, cuya experiencia consolida un sonido de apariencia nueva (ciertas sonoridades orientales -especialmente percusiones árabes y el santur o dulcimer persa- se acercan a la tradición recuperada de Zamora, Salamanca y otros puntos de Castilla) y equilibrada en "Las seis tentaciones", donde aparece como invitado Kepa Junkera con su trikitixa. En este momento La Musgaña pasaba a ser un trío (Quique Almendros, Carlos Beceiro, Jaime Muñoz) pero no iban a estar solos en su siguiente proyecto ya que es entonces, al cumplirse el décimo aniversario del grupo, cuando Resistencia les propone la grabación de un disco en directo con numerosas colaboraciones importantes, anticipándose en un año a otro gran concierto publicado por la compañía, "Bilbao 00:00h" del mencionado Kepa Junkera. Muchos músicos llegaron para colaborar en el proyecto, pero con la incertidumbre del resultado, dada la imposibilidad de realizar ensayos con garantías. De hecho, sólo pudo ser en el ensayo general anterior al concierto cuando pudo efectuarse la reunión total. Allí estuvieron anteriores miembros del grupo como Rafael Martín o Luis Delgado, el sensacional acordeonista Cuco Pérez, Manuel Luna (colaborador de la banda desde "Lubicán"), Faín Dueñas, Sebastián Rubio y Wafir Shaik de Radio Tarifa, y el toque elegante y de sobras conocido del enorme violinista escocés Johhny Cunningham, miembro de bandas tan míticas como Silly Wizard, Relativity o Nightnoise, cuya implicacón va más allá, hasta ocupar el papel de productor del trabajo. A Johnny le encantaba La Musgaña y Madrid, especialmente su vida nocturna ("Madrid tiene un problema -decía-, no me puedo quedar en el hotel por la noche porque seguro que me estoy perdiendo algo"). Si añadimos a Kepa Junkera, Amancio Prada y Javier Paxariño (que no necesitan presentación), el resultado sólo pudo ser apoteósico. El trabajo, titulado simplemente "En concierto", fue publicado por Resistencia (que incluyó un completo libreto con la información) en 1997, a partir de las grabaciones de los conciertos del 23, 24 y 25 de abril en el Centro Cultural de la Villa de Madrid y el Teatro Barakaldo de la ciudad vizcaína. "En concierto" presenta un repertorio tradicional con arreglos de La Musgaña, "Picao" es una gran entradilla instrumental, una apertura festiva proveniente de Salamanca, un animado baile serrano donde la gran protagonista es la flauta, con el permiso de acordeón y percusión. De Zamora son los pasacalles rememorados en "Siete por ocho", introducidos por el penetrante sonido de la gaita, marcando el paso de este hipnotizante compás (7x8) donde también aparece el violín de Jonnhy. Como sucede con tantas bandas que se nutren de la tradición, sus sones y bailes se disfrutan especialmente en directo, aún más con los amigos de lujo que aquí se reunieron. En "Bailes a los pesao", por ejemplo, llega la voz inconfundible de Manuel Luna, carismática, penetrante, y lo hace en una jota pegadiza y animosa (en Cantabria la jota se llama baile 'a lo pesao', mientras que el ritmo 'a lo ligero' es el de las pandereteras). De comienzo más tranquilo (Javier Paxariño y su clarinete), en "Pica de Saelices" casi podemos ver aparecer a un grupo de danzantes cuando se anima este bello baile de bodas salmantino. El conjunto regresa a Madrid, en concreto a "Estremera", para que Manuel Luna cante de nuevo una canción de ronda, otra fabulosa muestra vocal, prácticamente pieza de museo, que la percusión de Luis Delgado mantiene con vida durante sus seis minutos, y la demás instrumentación ejecuta la suave melodía con aires arábigos. Luna repite su hechizo vocal en "Verdeguea y grana" (canción de boda extremeña que el grupo acompaña de una jota zamorana para la gaita de fole de Quique Almendros), pero es sustituido en ese cometido en una de las canciones, "Pasito a paso", y no es baladí la voz sustituta, pues se trata del cantautor leonés Amancio Prada, coautor de los arreglos vocales de esta canción de origen asturiano secundada por un pasacalles salmantino. "Danzas de Burgos" es un alegre baile de ritmo trepidante, de las que abundan en nuestra península -en esta ocasión de Burgos y León-, con arreglos e interpretación de lujo, de hecho dos grandes acordeones diatónicos (Kepa Junkera y Jaime Muñoz) luchan por el protagonismo, tomando magistralmente el rumbo. Las jotas vuelven a destacar en este repertorio folclórico hispano, y en "Jotas" se reúnen tres de ellas, de Segovia, Sanabria (Zamora) y Salamanca, haciendo aparición en el concierto los miembros de Radio Tarifa (excepcional el solo percusivo de cajón y darbuka de Rubio y Shaik), que repiten en el pasacalles salmantino "Arribes" (animado por la gracia de sonidos y aromas árabes, y el saxo soprano de Javier Paxariño) y en el tema final, "Entradilla", ritmo de 8/8 procedente de Salmoral (Segovia), que La Musgaña -Muñoz y Beceiro en ese momento- grabarán en 2013 para su trabajo "Entre dos", y que deja con evidentes ganas de más. 

Tras cada canción resuenan los aplausos de un público entregado, lo que reitera la sana envidia hacia los que pudieron presenciar estos grandes conciertos, esas reuniones de estupendos músicos y amigos enarbolando un sonido típicamente hispano pero de proyección mundial, así como buena producción e ideas, y enormes colaboraciones, las que realizan entre ellos los grandes nombres del vasto mundillo del folclore español, en los que se adivina una extraordinaria complicidad. Ya lo apuntaba Quique Almendros en el folleto promocional del álbum, que distribuyó Resistencia: "Llevar a cabo formaciones instrumentales que hasta entonces sólo podíamos imaginar supuso un reto que, dada la calidad musical y humana de todos los implicados, se convirtió en una de las más gratas experiencias que podemos recordar". Con las idas y venidas de componentes, pero siempre buscando la raíz de la música tradicional de Castilla -picoteando un poco de aquí y de allá, como dicen ellos-, La Musgaña sigue siendo un icono de lo auténtico, de lo tradicional, un arquetipo de la zona centro, y su trayectoria se vio coronada en este fenomenal trabajo en directo, una joya de la música española.








8.5.16

PETER BUFFETT:
"Spirit"

En su libro "El secreto eres tú", un ensayo superventas publicado en 2010 sobre valores para vivir al máximo nuestras vidas, Peter Buffett asumía el privilegio de haber nacido en una familia acomodada, pero también afirmaba haber luchado por aprovechar esa situación al máximo. Su padre, Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del planeta, confiaba en que cada uno de sus tres hijos encontrara su pasión para perseguirla y dejar en ella su impronta. Peter estuvo interesado por la fotografía, pero como él dijo 'la vocación es misteriosa', así que empezó a estudiar piano hasta cuatro veces, acabando por decidir finalmente que ese era su camino. Desde luego, escuchando su música nadie diría que su apellido le ha beneficiado a la hora de crearla, sus obras transmiten mucho más que la frialdad de una cuenta corriente, y su filantropía le ha llevado a empatizar con situaciones injustas, especialmente la de los indios americanos: "Alguien me habló sobre la gran cantidad de creatividad y alma que hay en el pueblo nativo americano, entonces comencé a leer sobre su historia (...) y me fue capturando más y más fuerte". Peter encontró así un propósito sobre el que centrar sus esfuerzos musicales: "me avergonzó el trato infligido a los indios por el Gobierno y los colonos blancos. En nombre del 'progreso', pueblos originarios de nuestra tierra fueron engañados, traicionados y masacrados... Se fue perdiendo algo más que una simple superficie de tierra, las culturas originarias, resultado de miles de años de observación, conocimiento y vida sostenible en armonía con la naturaleza, fueron pisoteadas y proscritas". Documentado hasta el limite, comenzó su labor de composición, primero como pequeños homenajes en sus primeros trabajos, luego introduciendo un tema en el soundtrack de "Bailando con lobos", musicando las series "500 nations" (de la CBS, por mediación de Kevin Costner) y "Ojibwe – Waasa Inaabidaa" (documental de la PBS), y como gran colofón, por medio de un espectáculo propio, lo que acabarían siendo dos originales shows de música y danza basados en su cultura e historia, una idea que comenzó en 1997 con un trabajo publicado por Hollywood Records, "Spirit dance". El primero de esos espectáculos, basados en dicho álbum primigenio, contó también con una edición en vivo publicada en CD (Hollywood Records, 1999), de título general "Spirit" y con el subtítulo 'A journey in dance, drums and song', grabada en agosto de 1998 en Green Bay, Wisconsin, con miembros de las naciones oneida y menominee, originarios de esa zona de los EEUU.

"Son of the morning star", de Evan S. Connell, una historia sobre los indios norteamericanos de finales del XIX, fue uno de los libros que despertó el interés de Buffett por el pasado de la tierra en la que nació. También la poesía de Walt Whitman le hizo toparse con el término iroqués "Yonnondio", que expresa un lamento por la gente nativa de América, y que utilizó como título de su último trabajo con Narada (como en "Lost frontier", que anticipaba la esperanza de encontrar la frontera perdida con la cultura india, en "Yonnondio" intentaba transmitir un sentido de reconciliación y renovación en lugar de desesperación). Pero tal vez la literatura más inspiradora a la hora de iniciar su proyecto fuera la de Joseph Campbell ("El poder del mito" y "El héroe de las mil caras"): "Leer a Campbell me brindó el marco mítico que buscaba, la trayectoria del héroe. El tema del espectáculo 'Spirit' era la recuperación del contacto, no sólo para los pueblos indígenas que habían sorteado una larga y amarga campaña contra su identidad cultural, sino también para los que nos sentíamos alienados de nuestro verdadero yo". Wayne Cilento, conocido especialmente por su papel en "A chorus line" y otros espectáculos de Broadway, fue el coreógrafo escogido para crear una obra visualmente atractiva, combinando la tradición nativa con la danza moderna. La edición en CD de este directo no recogía todas las canciones del mismo, por ejemplo su verdadero inicio se titulaba "Urban overture" (una pieza que sí se escuchará en el futuro CD "Spirit. The seventh fire", que recogía el segundo de estos shows), y presentaba a una serie de yuppies moviéndose de manera maquinal y acosados por móviles y tecnología, hasta que el héroe se despojaba de sus ropas y ataduras, iniciando la interacción con los indios. El CD del espectáculo comienza en este punto con "Firedance", un recibimiento muy acogedor y estimulante (aparte de su especial relevancia por tratarse de una ampliación del corte incluído en la película "Bailando con lobos", su capacidad de enganche le hace ser un inicio casi perfecto) con una marcada percusión nativa que lo hace verdaderamente especial. Tras un interludio con una ligera flauta ("Coashelleaqua") recitado con gran ceremoniosidad por el controvertido Chief Hawk Pope (coautor de un puñado de las canciones del álbum y amigo de Peter desde su colaboración en "500 nations"), suena una especie de caballo de batalla en la lucha de Peter Buffett, "Hidden heritage", todo un himno de ritmo adictivo donde el rapsoda va recitando las diversas tribus indías sobre una acertada base ambiental con la voz femenina de Ginny Frazier, coatura además de la pieza: "Es un tema muy importante en el espectáculo, realmente establece las bases para el viaje de Brandon. En esa canción Hawk Pope está pasando lista a muchos de las cientos de tribus nativas que han existido o que todavía existen en los Estados Unidos. Una sonora guitarra (que puede recordar a ciertos momentos de la carrera de Alan Parsons o al estilo Enigma) confirma que la música está muy viva, que la frontera no está tan perdida, y un canto indio continúa desplegándose para acabar de configurar el clímax étnico. Entre composiciones de memorable calidad, tal vez una rivaliza especialmente con "Hidden heritage" para erigirse en corte principal del álbum: "Spirit dance" es pura emoción, una joya que engancha sin remedio en su preciosista mezcla de extremos, otra especie de himno por el pueblo indio con un clímax continuo. Un coro infantil ameniza ciertos momentos del espectáculo, voces blancas cuya primera aparición se da en "An eagle above" (que suena a canto de esperanza, canción suave que torna más aguerrida con el complemento de percusiones, furibundas guitarras y vientos, en un entorno muy apropiado para la danza), y posteriormente destacan en la celestial "The place where the crying begins" (conduciendo esta bella pieza de base tierna y emotiva que combina pasajes folclóricos -por medio de la flauta nativa de Robert Mirabal- y rockeros -su final de guitarra eléctrica-, y atrapa en una atmósfera verdaderamente mágica) y "Thunderbird" (un tanto fuera de lugar al sonar el didgeridoo, propio de aborígenes australianos). Entre nuevos temas tribales como "Nothing like song" o la completa y pegadiza "Aubenaubee" (por la que a buen seguro hubieran suspirado los artífices de "Sacred spirit"), y algún interludio ritual ("Passage", "Flag song"), aún restan composiciones sorprendentes, por ejemplo "The dream" presenta un ritmo mas moderno, algo funky, conducido por bajo y guitarra eléctrica, que parece adentrarse por momentos en un etno-tecno de calidad -a la altura de Deep Forest o Enigma-, compás atrevido sobre la aportación indígena de las voces nativas y el recitado. Por su lado, "New west" es una bonita pieza melódica, un tema rescatado del primer trabajo de Buffett en Narada, "The waiting", adaptado para la ocasión. Como colofón, un teclado típico de Buffett introduce una hermosa y sugerente canción, titulada "Auglaize River, 1830" (conmemorando el año en el que el gobierno de los EEUU obligó a abandonar sus tierras a los Shawnee de Ohio) y cantada por Susan Zielke, con la que finalizaba este espectáculo que pretendía ser además "una fuerte declaración política, social y religiosa". Estrenado en la PBS, el espectáculo "Spirit" salió de gira por EEUU con una gigantesca carpa de 740 plazas por recinto, una pantalla gigante, una docena de bailarines y una completa banda de música, un show complicado y no precisamente satisfactorio económicamente, que se podía disfrutar desde 1999 en el VHS y DVD "Spirit - A journey in dance, drums and song", introducido por Kevin Costner, y definido como 'una performance que combina las luces de Broadway y el poder de la música contemporánea con dinámicos cantos y bailes de la cultura americana nativa'. El siguiente paso fue actualizar el espectáculo, con nuevos coreógrafos (Jody Ripplinger y Frank Anderson) y el título "Spirit. The seventh fire", en referencia a la profecía del séptimo fuego. Esta nueva versión, que mantenía la base de la aquí comentada, también fue publicada en 2005 en CD y DVD.

Peter Buffett ha tenido suerte en muchos aspectos de esta su historia (nacer en una familia acomodada, comenzar las emisiones de la MTV con sus jingles -lo que le sirvió de trampolín en el negocio de la música para publicidad-, que Kevin Costner escuchara y valorara su trabajo) pero todo acabó ocurriendo debido a su esfuerzo y perseverancia. Tras su periodo musical mas popular, el que pasó en Narada Productions, hay un cierto desconocimiento en cuanto a la trayectoria y logros de este comprometido artista. Se da por eso la posibilidad de que un gran sector del publico consumidor de este tipo de música, por ignorancia o desinterés, no haya llegado a escuchar sus acercamientos a la cultura india, una música a reivindicar, tres trabajos de enorme intensidad, elegancia y compromiso: "Espero que mi música pueda inspirar a la gente a mirar en el interior de sus almas y que piensen lo que deben de hacer en futuras generaciones", decía el hijo de Warren Buffett, que alcanzó aquí unas cotas de calidad sobresalientes, posiblemente por encima (aunque desde luego haya habido una evolución, casi una revolución de hecho, en su estilo) de sus primeros discos en Narada, obras primerizas de necesario aprendizaje hasta encontrar en la interacción de electrónica y acústica el sobresaliente nivel de "Lost frontier", posiblemente su mejor obra, con el permiso de esta saga "Spirit", cuya conclusión dió paso a una nueva etapa en la obra del músico de Omaha, centrado en la composición de canciones de pop-rock editadas en su mayoría en formato single.

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7.5.12

PAUL WINTER CONSORT:
"En directo en España

Muchos grupos y artistas, de diferentes estilos musicales, han afirmado que el público español es uno de los más calurosos y agradecidos a la hora de arropar las interpretaciones en vivo. Algunos incluso preferían comenzar sus giras en nuestro país, lo que podía servir como una especie de termómetro de lo que les esperaba en otros lares. Las conocidas como 'músicas del mundo' siempre han contado con multitud de festivales y ciclos por toda España, así como en su momento los artistas del mundillo de las nuevas músicas. Abarcando ambas denominaciones y alguna más (jazz, bossa nova o incluso flirteando con la música de cámara), el saxofonista norteamericano Paul Winter llevaba décadas transitando por multitud de escenarios mundiales cuando en 1992 llegó a 'la piel de toro' por tercera vez con su grupo, el Paul Winter Consort, en una gira especial y multitudinaria que acabó originando un disco glorioso, alabado y premiado, cuya edición primaria, editada por Ediciones Resistencia en 1993, contaba con un definitorio título en español: "En directo en España". Nuestro país se había convertido en uno de sus lugares favoritos para tocar, y los teatros que acogían los espectáculos se adecuaban maravillosamente a las intenciones de esa música dinámica y jubilosa característica del Paul Winter Consort.

La formación del Consort para esta populosa gira era una auténtica delicia que ha pasado a la historia de las nuevas músicas: al saxo soprano de Paul Winter se unieron Paul Halley (piano), Eugene Friesen (violonchelo), Rhonda Larson (flauta), Glen Vélez (percusiones), y una novedad en la búsqueda de las notas graves, la presencia de un contrabajista, Eliot Wadopian. El resultado está envuelto por esa energía telúrica, mágica y saludable, que desprende en directo el Consort y que conecta fácilmente con un público entregado de principio a fin. Así, compartiendo el júbilo, se entiende la razón primera de su música, de esa celebración de la vida que es cada disco del Paul Winter Consort. En estas condiciones, la propuesta que Sonifolk -para su sello Lyricon- presentó a Winter para grabar un disco en directo, no sólo era viable sino absolutamente necesaria. La compañía puso a disposición de la banda la última tecnología digital de grabación de la casa Yamaha, y el músico de Pensilvania se reservó el derecho de seleccionar los temas a incluir. Destaca entre estos Paul Halley como compositor, ya que cinco de los cortes son exclusivos suyos, dos de su excelente disco en solitario "Angel on a Stone Wall" (las melódicas "Montana" y "Todo mundo"), "Appalachian Morning" (corte movido, de aires tropicales, incluído en el trabajo del Consort "Earth: Voices of a Planet"), la dulce, relajante y maravillosa "Winter's Dream" (del álbum "Sun Singer") y una composición nueva, escrita especialmente para esta gira, que supone uno de los grandes momentos del espectáculo: "Fare Well" es, como su nombre indica, una despedida, un homenaje a la flautista Rhonda Larson, que dejaría el grupo tras esta gira de 1992 para dedicarse a su carrera en solitario; de hecho, la interpretación en el Teatro Falla de Cádiz, que es la que se escucha en este álbum, fue la última de Rhonda como miembro activo del Consort, y en ella quedó impresa una especial emotividad. En la extraordinaria cohesión de la banda, donde cada instrumento posee su personalidad e importancia, por lo general las melodías principales se acometen con los instrumentos de viento, con un cierto dominio del saxo soprano sobre la flauta, si bien ambos nos ofrecen espectaculares clímax cuando dialogan entre sí (por ejemplo en la comentada "Fare Well"). El violonchelo de Eugene Friesen aporta una mayor impronta en su única composición propia del disco, "Spanish Angel", que no es sino la adaptación para la ocasión de "Bright Angel" (originaria del álbum "Canyon"), inspirada no sólo por su experiencia en el Gran Cañón sino por el recuerdo de haber escuchado a Paco de Lucía en una anterior visita a nuestro país. También a "Canyon" pertenece la pieza que abre este concierto privado, "River Run", que pretendía reflejar la experiencia de un emocionante rafting. El momento de gloria para ese gran percusionista que es el mexicano-americano Glen Vélez llegaba en cada evento cuando desplegaba su gama de utensilios, pero en el Teatro Monumental de Madrid, con muy buen tino, se hizo acompañar de otro mítico percusionista patrio, Pedro Estevan (que formara La Orquesta de las Nubes junto a Suso Sáiz y María Villa), para sorprender al personal en lo que acabó titulándose "Duet for Two Percussionists". Otras dos improvisaciones reflejadas en esta suerte de compilación son "Música para una noche de domingo en Salamanca" (un tipo de título fácil que no era nuevo para Winter, pero que enorgullece sin duda al público salmantino) y "Blues for Cádiz", que cierra el álbum de forma sorprendente. Antes disfrutamos de "Dancing Particles" (otra gran composición para "Sun Singer") y el momento relajante y maravilloso que supone "Suite from the Man who Planted Trees", de ese emotivo y enormemente satisfactorio álbum que es "El hombre que plantaba árboles", que ya había sonado anteriormente en este directo -en concreto "Oak Theme"- como preludio de "Todo mundo".

Un capítulo aparte merecen los agradecimientos del disco: a Doreen Metzner, Rodolfo Poveda (director del programa de Radio 3 Trópico Utópico, el primero en hacer sonar esta música en España), Ramón Trecet ("verdadero paladín de la causa de la música vital, quien lleva años presentando nuestra música ante muchos millares de personas de toda España con su famoso programa de radio Diálos 3 en Radio Nacional de España"), Julio Martí, José de la Fuente, Coro Acarreta, Pedro Vaquero, Angel Romero, Lara López y un largo etcétera que no sólo incluye al personal de Living Music sino además a Yamaha, a los propios músicos y, cómo no, al público que siguió esta maravillosa gira española de 1992 por Barcelona, Valencia, León, Vigo, Baracaldo, Salamanca, Madrid, Cartagena, Almería y Cádiz. El éxito del disco y su interés en otros países hizo que "En directo en España" fuera reeditado por Living Music bajo el título de "Spanish Angel", con cambio total en el orden de las canciones y la sustitución del dueto para dos percusionistas por "Almeria Duet", otra improvisación entre esos dos grandes amigos que son Paul Halley y Eugene Friesen, que dejó a Pedro Estevan sin distribución internacional. En portada, un águila imperial, la única ave endémica de la Península Ibérica, escasa y en contínua amenaza. Tras cuatro nominaciones infructuosas, por fin Paul Winter logró su primer Grammy en la categoría new age en 1994 con este trabajo (concretamente con esa edición internacional, "Spanish Angel"). En una nota enviada a Sonifolk expresaba de esta manera su agradecimiento: "Vosotros habéis sido en gran medida los padres de este proyecto y os estamos profundamente agradecidos por haber lanzado 'Spanish Angel'. Queremos compartir los honores de este Grammy con vosotros". Sólo fue el primero de muchos, pero en él se encuentran representados todos los espectadores españoles que alzaron sus aplausos en cualquier ciudad por la que pasó tan excelso grupo.

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27.2.12

YANN TIERSEN:
"C´était ici"

Seis años después de su debut discográfico con "La valse des monstres" en 1995, el músico bretón Yann Tiersen fue reclutado por el realizador francés Jean-Pierre Jeunet para realizar la música de una hermosa película, "Le fabuleux destin d'Amélie Poulain", film que iba a cambiar su rumbo y le iba a reportar una enorme popularidad. "Amélie" contenía canciones de los antiguos trabajos de Tiersen, además de otros temas compuestos para la ocasión que se llegaron a hacer muy populares, en especial los dos valses dedicados a la protagonista de la película. Yann Pierre Tiersen volvió a componer una banda sonora un par de años después, la de "Good bye, Lenin!", pero con la excepción de "Tabarly" en 2008, acabó renegando de esa disciplina porque, según él, "no se puede poner música a una imagen", y además, en su carácter solitario y multiinstrumental (si bien matiza que no toca muchos instrumentos sino que usa muchos instrumentos), no es un artista que soporte que le dirijan o le den consejos. Escuchando sus primeros discos, que poseen un especial encanto y frescura, y directos como el que nos ocupa, plenos de emoción y espectáculo, se puede entender su reticencia.

"C'était ici" era el segundo álbum en directo de Yann Tiersen, tras "Black session" en 1999. La fama adquirida con "Amélie" provocó que su gira del año 2002 fuera apoteósica, con un público entregado a la música y al espectáculo que originaban el piano de juguete o las ondas Martenot, momentos inhabituales en cualquier otro directo, que ya se han convertido en importantes instantáneas en la carrera de Tiersen. Aunque grabado en Febrero (en la Cité de la Musique de París), fue a finales de septiembre de 2002 cuando Labels (subsello de EMI) publicó el doble CD, que se podía encontrar en formato normal o en una edición especial de carácter limitado, una pequeña caja que incluía el disco y doce postales. En algunos países una pegatina destacaba que contenía la música de "Amélie", y es efectivamente "La valse d'Amélie" lo primero que suena en el primer disco, que además finaliza con "L'autre vals d'Amélie". "Rue des cascades", memorable momento pianístico deudor de un minimalismo también de habla francesa, el del belga Wim Mertens, o temas vocales interpretados por Claire Pichet ("La rupture") y Christian Quermalet ("Les jours tristes") destacan en este primer CD, pero es "Sur le fil", espectacular composición contenida originalmente en su trabajo "Le phare", la cumbre de su conexión con el público y el mejor momento de sus conciertos, pasados y presentes. Su espejo en el segundo CD (menos vistoso en general) sería "Comptine d'un autre été: l'après midi", melancólico y prodigioso descarte de "L'absente" incluído posteriormente en "Amélie", sin olvidar otros maravillosos detalles como "La noyée II" o "Monochrome", con la voz de Dominique A. El cartel anunciador de los conciertos destacaba la faceta de acordeonista de ese Yann Tiersen folkie, y aires circenses más o menos característicos, provenientes en su mayoría de dicho instrumento, inundan la escena ("Le jour d'avant", "La noyée II", "Plus au sud"), junto a una extraordinaria plasticidad, mejor encauzada en los temas cortos. Haciendo buena su frase "lo más excitante a la hora de hacer música es no saber a dónde te lleva", da muestras en ocasiones de algún desfase experimental ("La terrasse", "Le banquet", "La crise", "Février"), mucho más interesantes sin duda que sus posteriores devaneos rockeros. En definitiva, los prolongados aplausos del final dan buena muestra del éxito obtenido en un público de edades y condiciones muy variadas.

"Me siento más europeo que francés", dice este bretón cuyos conciertos han cambiado con el paso del tiempo, antaño casi en solitario en el escenario, posteriormente con un gran conjunto y pequeña orquesta, y más adelante acompañado de una pequeña banda de esencia rock. "C'était ici" pertenece a esa segunda época, y entre los amigos que acompañaban a Yann se encontraban Christian Quermalet (bajo, percusión, voz), Marc Sens (guitarra), Christine Ott (ondas Martenot), Ronan Le Bars (gaita), Jean-François Assy (bajo), Iso -Grègoire Simonde, del grupo folk-rock Les Têtes Raides- (saxo), Lisa Germano (voz) y por supuesto Claire Pichet (voz, piano de juguete, tambourine, melódica y percusión) y Dominique A (guitarra y voz), además del Ensemble Orchestral Synaxis. El propio Tiersen ejerce de multiinstrumentista al interpretar piano (normal y también de juguete), violín, acordeón, bajo, guitarra y melódica, incluso cantando varios de los temas. En la figura de este músico auténtico, encantador, por momentos inclasificable, conviven conceptos no tan fáciles de conjugar con éxito, música popular con radiofórmulas, folk con rock, academicismo con experimentalidad, para acabar conformando melodías esenciales en las vidas de miles de personas. Jeunet encontró la música de los mismos sueños en los discos de Yann Tiersen.

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31.1.09

LA BOTTINE SOURIANTE:
"En spectacle"

Es posible que, cuando algunos tuvimos la fortuna de descubrirles a finales de los 90 -'sólo' llevaban dos décadas en activo- lo que mas nos sorprendiera en el directo de La Bottine Souriante ('La bota sonriente') fuera el curioso zapateado de Michel Bordeleau. Era gratificante observar el movimiento percusivo que este guitarrista que actuaba sentado ejecutaba con los pies, logrando no solo una inusitada rapidez sino que el publico se encendiera de inmediato (se admiraba aún más al ver que se trataba de la única percusión que ofrecía la banda, y que 'pies mágicos' Bordeleau la desarrollaba a la vez que los sones de su instrumento, la mandolina). Sin embargo, y una vez asimilado lo extraño de la puesta en escena de este extravagante conjunto, que podriamos calificar mas 'rural' que tradicional, es el momento de comprender que lo que estábamos escuchando, aparte de calidad innegable, poseía una riqueza asombrosa en su conjuncion de ritmos celtas con voces francesas, amasado con otras tradiciones de la zona natal de la banda, el Quebec, la mayor provincia de Canadá, de habla mayoritariamente francesa.
Creado en 1976, este grupo comenzó tocando canciones tradicionales y piezas instrumentales del Québec, con un éxito inmediato en la zona, aunque ninguno de sus miembros pensaban que su dedicación iba a acabar siendo profesional. Enseguida llegaron unos sorprendentes arreglos celtas que junto a la herencia francesa lograron unir musicalmente dos continentes. No quedó ahí la evolución del grupo, ya que la llegada constante de nuevos miembros otorgó tintes de jazz, salsa, canción de taberna y swing, en un mestizaje donde van cobrando vida poco a poco los instrumentos de metal. La definición del estilo de La Bottine Souriante es tan incierta por esas numerosas influencias (tradicional, celta, canción francesa, jazz) que vale más la pena olvidarse del tema, sólo escucharlos y disfrutar. Sin embargo el mejor consejo que puedo aportar es que, si tenéis oportunidad, les escuchéis en el medio en el que más ganan, por su sonido festivo y su atractiva puesta en escena: el directo. Por eso, y porque el sello Resistencia preparó en 1996 una edición sublime con traducciones al castellano, es "En spectacle" el disco elegido para comentar aquí, pero repito, el complemento ideal es verles en directo y mezclarse con el colorido de su música y de su público. Así lo cuenta la banda en su web: "Este noveno álbum, grabado en vivo, subraya los 20 años de huella de La Bottine en la cultura quebequense. Este explosivo cóctel sonoro refleja la medida de La Bottine en directo. Este álbum reune numerosas piezas del repertorio del grupo: reels chispeantes, aires épicos y textos ocurrentes salidos de su patrimonio discografico y servidos en nuevos arreglos firmados por Jean Fréchette". Efectivamente, a los mandos del acordeonista, vocalista y 'maestro de ceremonias' Yves Lambert, se nos presentan reels como "Ouverture", "Suite de la sauvagesse" (un reel típico de bodas y aniversarios) o "À travers la vitre", aires como "Rêve musical" o textos como los de "Sur la route" (versión mejorada de "La tapinie", donde nos cuentan diversas anécdotas verídicas de sus viajes, como pérdidas, accidentes o borracheras), "La cuisinière" o la canción sobre solteronas "Ch'pas capable", que salpican, o posiblemente empapan, de alegría y picaresca. Una banda extensa en la que nombres destacados como Yves Lambert, Michel Bordeleau, Martin Racine, Denis Fréchette o Gilles Cantin, todos ellos actualmente fuera del grupo, son una muestra más de la continua evolución del mismo.
Si bien lo disfrutarán más plenamente los francófonos (por la traviesa profundidad de sus letras), la extraordinaria sonoridad de esta formación franco-canadiense hará las delicias de cualquier aficionado a la buena música. Dan ganas de enfundarse un atuendo quebequense, tomar un trombón y subir al escenario con una de las bandas más animadas y eclécticas de la música folclórica.

11.12.08

CAPERCAILLIE:
"Get out"

Si ya de por sí la riqueza de la música tradicional escocesa es desbordante, la unión durante la década de los 80 de nuevos talentos como Karen Matheson, Donald Shaw o los hermanos Lunny para renovar ese excelso folclore redundó en un grupo de tanta importancia como Capercaillie, una banda moderna pero con siglos de música escocesa a sus espaldas. En el libreto del álbum "Get out" se hacía hincapié en el logro que supone rescatar el patrimonio gaélico y llevarlo de una manera fresca a todos los rincones del mundo, en una eficaz mezcla con elementos pop y rock, pero manteniendo el aire antiguo que confiere a la banda una elegante riqueza en sus discos y directos. Después del gran éxito de "Delirium", y basado directamente en él (lo cual no le resta interés) es precisamente "Get out" el álbum que define a la perfección las posibilidades de Capercaillie y exhibe en sus escasos 40 minutos su capacidad para atraer, encender y emocionar de diversas maneras, en inglés o gaélico, con aires lentos o rápidos, a través de la voz o de manera instrumental, todo vale cuando la calidad es innata. A su vez, "Get out" responde a la necesidad de que los fieles a Capercaillie encuentren plasmado en un álbum, aunque sea de una forma residual, su importante y valorado directo.

En esta suerte de revisión de "Delirium", publicado en octubre de 1992 por Survival Records (de ello se encargó en los Estados Unidos Green Linnet), las canciones cobran una nueva dimensión merced a versiones mejoradas o potentes directos. "Get out" explora precisamente en todas las facetas que este magnífico grupo puede ofrecer en estudio o en vivo: reels que obligan a no permanecer sentado ("Silver spear reels"), otros instrumentales que aún siendo de apariencia e intenciones celtas sorprenden con un ritmo obsesivo de tendencias muy actuales ("Dr. MacPhails trance", impresionante versión mejorada y alargada del "Dr. MacPhail's reel" de "Delirium"), interpretaciones geniales de canciones gaélicas tradicionales ("Pige ruadh", una pieza en directo de 'mouth music' -melodías vocales aplicadas al baile-), temas en inglés que fusionan sabiamente folk y pop ("Waiting for the wheel to turn ('92 version)") y por supuesto un carisma que iba en aumento con el paso de los discos y los conciertos. "Fear a' bhata (Oh! my boatman)" fue el primer sencillo de "Get out", una pequeña y bonita canción de amor tradicional escocesa cantada en gaélico, cuya versión original estaba incluída en el álbum "The blood is strong", banda sonora del documental de la BBC que ayudó a cimentar la fama del conjunto. La mencionada "Waiting for the wheel to turn" presenta un acertadísimo cambio respecto a "Delirium" para constituir un segundo sencillo que promocionaba a la vez ambos álbumes; curiosamente, esta animada canción de Donald Shaw en inglés no estaba producida por Dònal Lunny sino por Iain Morrow. No podía faltar el tema más conocido de Capercaillie, otro tradicional gaélico tambié presente en "Delirium", que ya es inseparable de la voz de Karen Matheson, y que aquí se muestra con la fuerza del directo: "Coisich a' ruin", que llegó al número 39 de las listas de venta británicas -primera canción en gaélico que lo lograba-. Sorprenden también otras dos canciones en inglés rescatadas, cómo no, de "Delirium": "Servant to the slave" (composición de Manus Lunny vuelta a grabar con una pequeña introducción tradicional de J.MacRae titulada "Dean Cadalan Sàmhach", que proviene también del disco "The blood is strong") y el directo de "Outlaws" (del bajista, John Saich), una canción nueva que comienza como un diálogo entre voz y piano acaba como una reunión intimista y muy placentera. La banda en este momento estaba formada por Karen Matheson (voz), Marc Duff (flauta, bodhran, sintetizador), Manus Lunny (bouzouki, guitarra), Charlie McKerron (violín), John Saich (bajo) y Donald Shaw (acordeón, teclados), con la eficaz incorporación de James Mackintosh, conocido por sus discos con el grupo Shooglenifty, a la percusión en los directos y en la regrabación de "Waiting for the wheel to turn", un Mackintosh que iba a continuar trabajando con Capercaillie y en los futuros discos en solitario de Karen Matheson.

Una semana después del lanzamiento de "Get out", y como gran complemento de éste, Polygram editó con el título de "Two nights of delirium" un video de la banda que recogía dos conciertos en Escocia repletos de público y que permitían comprobar, al que aún no había disfrutado del directo de Capercaillie, lo que se siente en uno de sus espectáculos. En 1999, Survival comercializó sorpresivamente una nueva edición de "Get out" con cinco canciones nuevas, dos instrumentales ("The reel northern light" y "Shanbally castle / Caberfeidh"), una cantada en inglés (la interesante "Distant hill") y dos en gaélico (la acertada "Mo bhean chomuinn" y "A cur nan gobhar as a´chreig"), complementando a la perfección el álbum original, cuyas notas interiores detallan el lugar de grabación de cada una de las piezas. En la discografía de Capercaillie, y a pesar de que se componga de canciones rescatadas, nuevas versiones y directos, "Get out" no es ninguna bagatela, de hecho es una pequeña joya de esta banda que acerca como ninguna el ayer al hoy.

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3.11.07

VARIOS ARTISTAS:
"Do it a capella"

Antiguamente existía la prohibición de utilizar instrumentos musicales en las iglesias cristianas, por lo que la voz humana -por otro lado el más antiguo de los instrumentos- era el único modo de expresar la devoción a Dios, como por ejemplo por medio de los cantos gregorianos. La historia se ha encargado de dar muchas vueltas a la situación de las ceremonias religiosas, pero básicamente proviene de ahí la expresión 'a capella', del italiano capilla, y se refiere, evidentemente, a la música realizada exclusivamente con la voz, sin acompañamiento musical alguno. A partir de los 80 este estilo atrajo un público fiel y una serie de grupos y artistas que conseguían imitar de forma prodigiosa la melodiosidad de ciertos instrumentos lograban colarse en las radiofórmulas y los espectáculos musicales. Entre ellos destacó poderosamente Bobby McFerrin, que consiguió con el conocido "Don't worry, be happy" no sólo un enorme éxito comercial sino que la gente comenzara a interesarse realmente por el término a capella.
A caballo entre las décadas de los 80 y los 90 la cadena de televisión PBS estaba preparando un documental sobre el auge del género. Tratándose de voces 'a palo seco' las cuerdas vocales de los afroamericanos tienen mucho protagonismo, así que como el programa iba a rodarse en Nueva York el conductor perfecto del mismo tenía que ser Spike Lee. Con "Do it a capella" este gran director de cine pretendía difundir esta forma musical, bastante incomprendida, tan antigua como la propia voz. Grupos relativamente nuevos como Rockapella (que hasta entonces cantaban por las calles de Nueva York) o The Mint Juleps, ya consagrados como Take 6 o The persuasions, o exóticos como los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo se dieron cita en este documental de 1990 que realmente dirigía Ernest Dickerson para Elektra Entertaiment, la misma compañía que publicó además un estupendo CD con todas las canciones.
Ese carácter reivindicativo de las voces negras llevó hasta allí a Spike, y posiblemente abriera los ojos a muchos con este entretenido documental que él mismo, junto a la actriz y cantante Debbie Allen (la famosa profesora de "Fama") se encarga de presentar, de una manera amena y deshinibida. De hecho el primer plano nos muestra al 'gran' Spike, que ante las protestas de grandes intérpretes y vocalistas como Wynton Marsalis o Roberta Flack, deja bien claro que el documental trata única y exclusivamente de música a capella; incluso el alcalde de Nueva York en esa época, David Dinkins, se atreve a tocar la armónica reclamando el derecho de los instrumentos, pero Spike Lee se muestra impasible. Debbie Allen se entusiasma ante los cameos conseguidos en este divertido comienzo (incluso podemos ver fugazmente a Samuel L. Jackson), y tras ofrecerse para protagonizar alguna futura película o en su defecto participar en la banda sonora, comienzan un diálogo que desemboca en el documental propiamente dicho, que consta de dos partes: la primera está rodada en estilo video-clip, con interpretaciones en playback de Rockapella ("Zombie jamboree"), True Image ("I need you"), el grupo femenino The Mint Juleps ("Don't let your heart") y The persuasions ("Looking for an echo"). El estupendo 'duelo' entre Rockapella y True Image podéis verlo en esta dirección de You Tube. La segunda parte recoge parte de un show, absolutamente en directo, donde algunos de estos grupos maravillan literalmente a una audiencia entregada: Take 6 (grupo adventista de claras temáticas religiosas) hace una interpretación prodigiosa de "Get away Jordan", Rockapella y True Image vuelven a enfrentarse con "Under the boardwalk" (el clásico de The drifters), The Mint Juleps acometen otro clásico, "Higuer and higuer", y Ladysmith black mambazo adornan el escenario con su colorido y bailes aparte de con sus voces puramente africanas.
Un programa interesantísimo (por la calidad de los grupos representados, por la presencia de Spike Lee y Debbie Allen, y porque llega a ser sorprendente ver -y no sólo escuchar- lo que un puñado de voces pueden conseguir, desde el tipo enorme que hace de bajo hasta los tenores o barítonos) que emitió La 2 de Televisión Española en horario intempestivo. El fenómeno a capella ha continuado creciendo y despertando curiosidad y admiración, así que desde aquí no sólo os recomiendo "Do it a capella" y los grupos aquí representados, sino otros muchos como The king's singers, The nylons, The bobs, The flying pickets o por supuesto Bobby McFerrin, para descubrir una forma distinta de hacer música
.

28.9.07

VARIOS ARTISTAS:
"An Evening with Windham Hill Live"

Conocidos de sobra para los incondicionales de la música instrumental contemporánea son los tímidos pero contundentes inicios de la compañía Windham Hill, así como ese espíritu de 'gran familia' que imperaba entre los grandes músicos de esa inmortal discográfica californiana, una sensación que se fue extendiendo también desde entonces en otras grandes firmas de las nuevas músicas que al conseguir configurar un catálogo de nombres en buena armonía, facilitaban la interactuación entre ellos. Pero dejando aparte las colaboraciones de unos con otros en sus trabajos, o las reuniones en discos de recopilación con temas exclusivos, la mejor excusa que se le ocurrió a William Ackerman -genial guitarrista y fundador del sello- para humanizar la propuesta de la 'colina de los artesanos', fue llevar la música directamente hasta el público. Y así fue como diez grandes intérpretes incluidos en la nómina de Windham Hill se juntaron a finales de 1982 en una pequeña gira estadounidense que les llevaría, con lógico éxito, hasta Boston, Nueva York, San Francisco y Washington, entre otras importantes ciudades. Fue en los dos conciertos del Berklee Performance Center de Boston donde se grabó este disco publicado en 1983, corto en su duración pero de un gran interés para los seguidores de este mítico sello, que pasaba en esa época por su momento más álgido e interesante para cualquier melómano.

Aprovechándose de las mejoras en la calidad de la grabación digital, Will Ackerman tuvo la gratificante idea de registrar aquellos conciertos de Boston, para ofrecerlos a los que no pudieron disfrutar de aquella gira primigenia. Efectivamente, en "An Evening with Windham Hill Live" se puede sentir y respirar lo que era esa exclusiva música y lo que fueron aquellos conciertos, en un plástico indispensable. Siete composiciones llenan el álbum, compuestas dos de ellas por Michael Hedges, dos por Alex de Grassi, otras dos por Will Ackerman (hasta ahora todos guitarristas) y la última por George Winston y John McLaughlin (genios del piano y la guitarra, respectivamente, si bien el último, que no pertenecía al plantel de Windham Hill, no participó en el concierto, sólo firma la segunda parte de la pieza). Es Michael Hedges el que abre el espectáculo con un impresionante 'solo' de su clásico "Rickover's Dream", y es precisamente en directo donde impacta la genialidad de este malogrado guitarrista -fallecido en 1997 en un accidente automovilístico-, capaz con su dominio del tapping de levantar al público de sus asientos; Hedges cede también el cuarto tema del álbum, "Spare Change", que interpreta junto a su eterno amigo y gran bajista Michael Manring -sorprendente el sonido que consigue extraer de ese instrumento, el bajo sin trastes- y la pianista Liz Story, en una agradable conjunción de cuerdas y teclas. Los dos temas firmados por el guitarrista Alex de Grassi son de lo mejor del disco, tanto la interpretación en solitario de una de sus más recordadas composiciones, "Turning: Turning Back" -título de su primer álbum en Windham Hill cinco años atrás- como sobre todo el que también tituló su tercer trabajo, "Clockwork", una pequeña joya a la que el lyricon -aquel curiosísimo saxo electrónico- de Chuck Greenberg le otorga ese sorprendente lirismo que desbordaba en los discos del imprescindible grupo Shadowfax, sin olvidar las contribuciones de Manring al bajo, Darol Anger al violín y Michael Spiro a la percusión. También el lyricon de Greenberg y el bajo de Manring realizan su sincero acompañamiento al tercer compositor / guitarrista de esta serie de conciertos, el fundador de la compañía en cuestión, Will Ackerman; la canción, suave, sencilla y embriagadora, lleva por título "Visiting", y da paso a uno de los clásicos de Ackerman, "Hawk Circle", para el que hace su primera aparición el pianista George Winston, plasmando en vivo su dueto del álbum de Ackerman "Passage". Es precisamente el extravagante Winston el que concluye el disco en solitario con su estilo personal al piano interpretando "Reflections / Lotus feet" y, lógicamente, encandilando a la audiencia, que posiblemente haya tenido que frotarse los ojos al ver desfilar por el escenario a todos estos magistrales y admirados intérpretes. El disco tuvo también una pequeña edición en vinilo negro traslúcido.

Al margen de diversos DVD's con música de Windham Hill sobre imágenes de la naturaleza, uno en particular reclama nuestra atención al tratarse de la grabación en imagen de un concierto parecido al comentado en estas líneas: "Windham Hill in Concert" recoge temas de Will Ackerman, Scott Cossu, Michael Hedges y Shadowfax interpretados en directo por esos mismos músicos en 1986, en el cual sólo un tema de Ackerman -"Visiting"- repite respecto al disco aquí comentado, y se cuela entre otros grandes clásicos como "The Bricklayer's Beautiful Daughter" o "Aerial Boundaries"). En la actualidad otros artistas de Windham Hill continúan ofreciendo su música en vivo en el llamado 'Winter Solstice Tour'. Se puede disfrutar con el sempiterno Will Ackerman y otros nombres míticos como Liz Story, Phillip Aaberg o Darol Anger, en una serie de shows que, aún carentes del enorme poder de convocatoria de los Hedges, Greenberg o Winston, siguen siendo exitosos y por supuesto altamente recomendables casi veinticinco años después de aquellos primeros eventos que quedaron registrados en este corto pero magistral recopilatorio.

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