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9.10.21

LIAM O'FLYNN:
"The given note"

Después de su marcha del grupo Planxty (del cual fue miembro fundador junto a Donal Lunny, Andy Irvine y Christy Moore), O'Flynn tardó unos años en publicar sus discos en solitario, aunque siguió colaborando con numerosos artistas, entre los que destacó especialmente esa conexión natural que mantuvo con el compositor Shaun Davey, irlandés como Liam. "Liam O'Flynn" fue su primera muestra en 1988, con la ayuda de sus amigos de Planxty (Christy Moore, Donal Lunny, Nollaig Casey) y otros como Sean Keane o Mícheal Ó Súilleabháin. Su segunda propuesta fue "The fine art of piping" en 1991, pero la creciente expectación ante su obra explotó definitivamente cuando en 1993 publicó en Tara Records el magnífico "Out to an other side", cuando O'Flynn estaba cercano ya a cumplir 50 años. Mucha música le quedaba dentro aún a este intérprete de uilleann pipe, esa complicada gaita irlandesa que esconde sonidos tan evocadores en su intrincado interior, de la cual fue considerado en vida el mayor de los maestros, sucesor natural del mítico Séamus Ennis.

Aclamado por todos, Liam era el hijo de un violinista y de una pianista, que se sumergió en la antigua tradición de la uilleann pipe con el éxito del esfuerzo y la dedicación. De esta manera, logró una técnica envidiable gracias a la cual pudo preservar el sabor de lo antiguo en sus melodías (tradicionales en su mayoría) y en su forma de tocar, y tras su fallecimiento en 2018, la mayor demostración de su arte se encierra en sus trabajos. La continuación de aquel "Out to an other side" fue otra gran obra titulada "The given note", publicada por Tara Records en 1995 y producida de nuevo por Shaun Davey. Al propio Liam (uilleann pipe, whistle) se unían además nombres tan especiales como los de Arty McGlynn (guitarra), Steve Cooney (guitarra, bajo, didgeridoo), Rod McVey (sintetizadores, órgano Hammond, armonio), Noel Eccles (percusión), Sean Keane (violín), Ciaran Mordaunt (tambores), los ex-Planxty Andy Irvine (voz, mandolina) y Paul Brady (voz, mandolina, piano), y los miembros del grupo gallego Milladoiro Rodrigo Romaní (arpa), Xose V. Ferreirós (gaita gallega , pandereta, oboe) y Nando Casal (gaita gallega, clarinete), ya que O'Flynn viaja también en este disco fuera de Irlanda, tan cerca como a Escocia en dos de los temas y algo más lejos, a Galicia, en otros dos. La esencia campestre se respira en el comienzo del álbum, donde la gaita ejerce de compañía paseante con la gracia -entre otra instrumentación- del didgeridoo, en "O'Farrell's welcome to Limerick" (cuyo título irlandés es 'An phis fhliuch'). La maestría es nota predominante en el album, y en la folclórica "O'Rourke's, the Merry sisters, Colonel Fraser" comienza a notarse por qué Liam era un nombre legendario y un colaborador de lujo en discos de músicos tan grandes como Enya, Mike Oldfield, Kate Bush o Mark Knopfler. El intérprete recuerda con cariño a su antiguo maestro Leo Rowsome al hablar sobre estos reels. También hay en el trabajo canciones en el típico estilo irlandés, como esa bucólica pieza cantada por Andy Irvine, "Come with me over the mountain, a smile in the dark". No son títulos sencillos, realmente. La voz repetirá su aportación en "The rocks of Bawn" (un clásico que Liam vio tocar en numerosas ocasiones al gran instrumentista Willie Clancy), aunque en esta ocasión el cantante es Paul Brady. La guitarra da entonces la perfecta salida a una de las composiciones más recordadas del disco, el espléndido "Farewell to Govan", un lamento perfecto donde flauta y gaita se compenetran con solidez, que no es aunque lo pueda parecer una pieza tradicional, sino una composición del enorme acordeonista escocés Phil Cunningham. Impactante es así mismo una de las tonadas en las que más brilla la especial tonalidad de la uilleann pipe, una "Joyce's tune" melódica y radiante, un aire cuyo título original es "An speic seoigheach". Que hayan pasado los mejores temas del álbum no quita que queden grandes momentos en el mismo, acompañamientos bailables (recuerdos de familia como "The green island, Spellan the fiddler" o "The rambler, the aherlow jig"), llenos de emoción -pues Liam opinaba que la música celta posee una profunda resonancia emocional- ("Ag taisteal na blárnan (travelling through Blarney)", "Romeo's exile" -pieza de Shaun Davey para su adaptación de 'Romeo y Julieta'-), con aspecto de animada marcha (un strathspey o danza escocesa titulada "The Smith's a gallant fireman") o bellos tradicionales muy recordados, como ese aire lento sobre el amor imposible que lleva por título "Cailín na gruaige doinne (The girl of the brown hair)". Pero resta por mencionar la incorporación española en el disco, un acompañamiento gallego tan fabuloso como el del grupo Milladoiro, que no sólo aporta brios nuevos a la gaita de O"Flynn sino que se muestra como imprescindible al proporcionar dos de sus mejores momentos: en primer lugar la "Foliada de Elviña", animado ritmo de baile tradicional gallego que proviene del histórico rincón coruñés, antiguo poblado celta. Y como magistral conclusión, un tema que es combinación de dos piezas tradicionales del repertorio del grupo gallego: "Teño un amor na montana / Alborada - Umha noite no Santo Cristo", de sus álbumes "Solfafria" y "O berro seco", maravillosos momentos de raiz hispana que combinan la nobleza de la uilleann pipe y los instrumentos gallegos, y es que lo decía así el gaitero de Kill: "Para los músicos tradicionales es un gran reto preservar las raíces. Nosotros mostramos un gran respeto por la tradición, pero a la vez estamos musicalmente abiertos a recibir influencias de fuera". Carlos Núñez llegaría para el siguiente trabajo de Liam, otra espléndida obra titulada "The piper's call" publicada en 1998, donde el sonido de la uilleann pipe continúa tocando el alma. 

Seamus Heaney, poeta irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura este mismo año 1995, fue el creador del poema que dio título al álbum (como ya lo había hecho en "Out to an other side") y fue la voz de la amistad en el folleto del CD del que, en una especie de metáfora apropiada para la inspiración artística, se extraen estas sabias palabras: "Siempre ha habido una cualidad clásica en la forma de tocar de Liam O'Flynn, una fuerza nivelada y segura: sientes que es parte inquebrantable de una tradición. Pero hay algo más allá en su estilo, un puro deleite en su propio impulso personal (...) En las ocasiones en las que he compartido un programa con Liam, siempre me he sentido fortalecido por estar dentro del campo de fuerza de su gaita, en contacto con una naturaleza profundamente intuitiva y sugestiva. De hecho, lo que siento hacia él está bien resumido en un par de líneas del poema que da título a este disco: Me parece uno de esos espíritus satisfechos que 'han ido solos a la isla / y han traído todo de vuelta'. En 'The given note' escuchamos a un maestro a gusto con su arte, que se complace en el mero acto de hacer música, solo y con sus compañeros. Este es un trabajo que levanta el corazón". Para muy interesados, el disco de 2003 "The poet and the piper" reúne a ambos protagonistas. Liam era un intérprete manejado por hilos divinos, y aunque existen desde entonces otros nombres de rabiosa pasión en el manejo de la uilleann pipe, difícilmente podrá diluirse su figura en las próximas décadas, así como sus discos no serán olvidados, entre ellos este "The given note".

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28.4.21

SHAUN DAVEY:
"The Brendan voyage"

Cada vez se escuchan más teorías que sostienen que los primeros europeos en arribar a las costas de América fueron los vikingos, teorías avaladas por ciertos descubrimientos arqueológicos en el territorio canadiense de Terranova. Otro tipo de historias hablan de que, antes que los propios vikingos, fueron los polinesios los que llegaron a las costas americanas. Incluso los chinos pretenden alcanzar esa gloria, pero uno de los viajes más míticos que presentan a personajes adelantados en mucho tiempo a Cristóbal Colón es el periplo del Abad San Brendan buscando la mítica Isla de los Benditos o Isla de San Borondón, conocida desde entonces como la Isla de Saint Brendan. Junto a otros dieciséis monjes, este religioso irlandés emprendió este viaje entre el año 512 y el 530 d. C., y si bien no hay evidencias de la llegada a las costas de la futura América, existe la creencia de que pudo ser así. El explorador británico Timothy Severin construyó en 1976 a mano y con herramientas tradicionales una réplica del currach que utilizó Brendan y demostró que ese viaje puso ser posible al llegar en esas condiciones en 1977 a la isla de Peckford, en Terranova. Una película reflejó en 1978 dicha hazaña, con el título de 'The Brendan voyage', inspiración definitiva para que el compositor irlandés Shaun Davey creara una sinfonía muy especial y novedosa con ese mismo título, "The Brendan voyage".

Nacido en la ciudad irlandesa de Belfast en 1948, Shaun Davey es en la actualidad un reputado compositor, pero su fructífera carrera comenzó trabajosamente en el campo de la publicidad, donde se labró con sorprendente facilidad una buena fama como arreglista. Teatro, televisión y cine acabarán reclamando sus servicios con los años, mas su primer paso hacia la fama llegó de la mano del grandísimo gaitero irlandés Liam O'Flynn, intérprete principal de la suite orquestal para uilleann pipes "The Brendan voyage", hermosa sinfonía irlandesa compuesta y publicada por Tara Records en 1980 que partía de esa innovación y atrevimiento, juntar a una orquesta sinfónica con una gaita irlandesa. En la estupenda portada del álbum (obra de la ilustradora Pat Musick) se puede leer 'suite orquestal para uilleann pipes'. Partituras como esta cubren además un posible vacío cultural en bastantes oyentes que no tienen por qué conocer la historia de San Brendan, igual que pasará años después, concretamente en 1992, con la también orquestal "The Seville Suite" de Bill Whelan, que nos contará la historia de la llegada a España de Hugh O'Donnell buscando la ayuda de Felipe III en su rebelión irlandesa contra los ingleses. Aunque este tipo de obras se parezcan un poco al estar formadas por patrones similares, hay que saber apreciar los matices que las distinguen y hacen de ellas pequeños hitos de la música celta orquestal. Otras bandas y artistas se han hecho eco de la gesta de San Brendan, como los británicos Iona en su disco "Beyond these shores", el arpista alemán Rüdiger Oppermann en "The Brendan voyage", y aunque realmente poco se acerquen en cuanto a su tratamiento musical, no hay que dejar de mencionar el trabajo de 1998 del estadounidense Jeff Johnson "Prayers of St. Brendan", que trata el viaje de San Brendan en un estilo melódico ambiental con varios temas cantados. Ejerciendo de pionero en este interesante mestizaje, Shaun Davey compone y produce la obra, Noel Kelehan conduce la orquesta, y aparte de las uilleann pipes de Liam O'Flynn, Paul McAteer se encarga de la batería, Tommy Hayes del bodhrán y Garvan Gallagher del bajo eléctrico, muy acertadas interpretaciones con las que, en su sobrada calidad, los instrumentistas logran un clima auténtico, pasional, donde no son necesarias melodías para el recuerdo sino que es el conjunto el que prevalece, el gran sabor de boca de una partitura completa. La sublime y completa instrumentación se eleva, eufórica, desde el corto tema de apertura ("Introduction", punto de partida del viaje desde Brandon Creek), pero enseguida es la gaita, representando al barco, la protagonista en "The Brendan theme", con su característico quejido, tañido en esta ocasión por uno de los maestros de esa uilleann pipe, el gran Liam O'Flynn. "The Brendan theme" es de hecho una pieza enorme, exultante, una de esas joyas ocultas del sinfonismo celta. "Jig: Water under the keel" se abre de nuevo con un ritmo de gaita más vivo, una jiga a la que, como en un bravío ejército, se unen al instante toda la orquesta y la aguerrida percusión. Un barroquismo aflautado mueve los hilos del comienzo de "Journey to the Faroes", obviando al poco la vertiente melódica por mor de un sinfonismo más atento a crear una cierta tensión, la de la niebla que atrapa al barco llegando a las islas Feroe. Continuando con la angustia, "The cliffs of Mykines" es una especie de suite que forma parte eficiente de la banda sonora de esta historia -pasando el barco muy cerca de los peligrosos acantilados-, que desemboca en otra excepcional demostración de gaita en "Mykines sound". A continuación, "Journey to Iceland" es un corte fantasioso en su comienzo, que retoma enseguida la melodía de "The Brendan theme", pero mimetizada en un estilo libre y abierto -momentos más calmados donde el navío está acompañado de ballenas y delfines-, que continúa en "The gale" de manera rabiosa y elegante, lidiando con las peligrosas tormentas. La orquesta se eleva entre lo aventurero y lo dramático cuando en "Labrador" los icebergs se ceban con el barco. Por último llega "Newfoundland", nombre de la isla canadiense de Terranova, final del viaje y llegada así al Nuevo Mundo, que los músicos celebran con una completa pieza que acomete una nueva variación del tema de Brendan. Las suites orquestales de Shaun Davey precisan de una visión total, escucharlas íntegras para comprender su significado, la historia que pretende contar este autor consagrado. Y como una representación en directo es lo ideal, la partitura fue estrenada en vivo dos años después en Bretaña, concretamente en Rennes y Lorient, y posteriormente en Irlanda en el Dublin Folk Festival en 1983, contando desde entonces con numerosas interpretaciones mundiales, y con una representación anual en el National Concert Hall dublinés con Mark Redmond haciéndose cargo de las uilleann pipes. Davey continuará en los años siguietes con sus despliegues orquestales, que originarán álbumes tan plenos como "The Pilgrim" o "Granuaile", ambos con la voz de su esposa, la también irlandesa Rita Connolly.

Davey nos cuenta lo siguiente en el libreto: "Aprovecho los hechos e imágenes del viaje de Severin para convertirlos en términos musicales, y de la misma manera que su libro describe varios puntos de encuentro entre la cultura medieval y moderna, he tratado de encontrar también algunos encuentros entre las formas de música antigua y contemporánea". Las uilleann pipes fueron las elegidas para representar el barco, y no fue fácil aunar la orquestalidad con la sonoridad de este glorioso instrumento, que el autor describe así: "El linaje de las gaitas irlandesas o uilleann se remonta a lo largo de los siglos en toda Europa. Se diferencian de las gaitas escocesas en primer lugar en que su viento es suministrado por fuelles asegurados al brazo del músico en lugar de en una bolsa en la que sopla, y en segundo lugar en que tienen un sistema mucho más sofisticado de teclas y cánticos con los que producir notas. Están diseñados para tocar sentados, preferiblemente en lugares protegidos como salones o salas de estar, y no son el tipo de instrumento para pasear por las montañas". De este modo, y teniendo en cuenta la dificultad de incorporar esta gaita a la orquesta, Shaun acaba agradeciendo su labor a Liam O'Flynn, que "no solo hizo accesible el funcionamiento interno de la gaita, sino que fue él quien encontró las soluciones a los muchos problemas contenidos en las melodías desnudas que le di. Su disposición a explorar nuevas vías hizo posible toda la empresa". El primer borrador de la suite fue grabada en el canal irlandés RTÉ para el programa de radio 'The living bridge', y Tara publicó el álbum en 1980, una completísima obra que presenta momentos de muchos colores y sin respiro a lo largo de sus poco más de 40 extasiantes minutos, de la aventura al bucolismo, del recogimiento a la exaltación. Un trabajo pionero y recordado con entusiasmo por crítica y público, que marcó un nuevo camino en la música irlandesa.

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20.12.20

BILL WHELAN:
"The Seville Suite: Kinsale to La Coruña"

A pesar de tener pocos trabajos a sus espaldas, Bill Whelan es uno de los compositores más exitosos de la música tradicional irlandesa. "Riverdance" fue la obra con la que alcanzó la cumbre, afamada y triunfante representación en el intermedio del Festival de la Canción de Eurovisión de 1994, que ampliada como espectáculo de danza ha sido vista por más de 25 millones de personas en todo el mundo, y plasmada en disco logró unas ventas espectaculares, siendo su sencillo un espectacular número 1 de Irlanda durante 18 semanas (es la canción que ocupa el primer lugar histórico, por delante de éxitos de The Beatles, The Black Eyed Peas, Pharrell Williams, Sinead O Connor o Queen). Sin embargo, su primer disco publicado fue "The Seville Suite", una obra denominada así por estar compuesta para ser estrenada en España en el marco de la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Encargado por el ministerio de Taoiseach (el jefe de Gobierno de la República de Irlanda), el subtítulo de este proyecto era "Kinsale to La Coruña", y escondía un viaje musical que relataba las andanzas de Hugh O'Donnell. Apodado 'el rojo' por el color de su pelo, O'Donnell encabezó la rebelión irlandesa contra el gobierno inglés de Isabel I, que acabaría provocando la Guerra de los Nueve Años. Derrotado en la batalla de Kinsale en enero de 1602, Hugh viajó hasta España buscando el apoyo de Felipe III para una invasión irlandesa, siendo recibido con honores en La Coruña, donde fundó un colegio irlandés. Antes de poder ser recibido por el Rey, falleció en el castillo vallisoletano de Simancas ese mismo año, aunque para otorgar un toque a la par misterioso y legendario a la historia, la ubicación exacta de su tumba es desconocida. Whelan, que acababa de arreglar y producir de manera exquisita el trabajo de Andy Irvine y Davy Spillane "Eastwind", logró que la música trascendiera su realidad auditiva para llegar a ser la crónica de una historia en la que, además, tenía mucho que ver el Imperio español.

Para los que no conocieran a su autor, el posterior trabajo recopilatorio "The Roots of Riverdance" daba numerosas pistas sobre quién era Bill whelan y cómo iba a lograr ese estatus de compositor de nombre y de culto en la década de los 90. Educado musicalmente en Dublín (donde llegó a trabajar como pianista de sesión y teclista en espectáculos teatrales), la contribución de Whelan a la música orquestal había comenzado en 1987, con una suite que conmemoraba la música de cine de Seán Ó Riada, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Irlanda bajo la dirección de Elmer Bernstein. Cinco años después, en 1992, Tara Records editó "The Seville Suite", y Celtic Heartbeat lo reeditó en 1997 con cambio radical de portada. Poderosa y deslumbrante, esta sinfonía irlandesa de bello cuerpo celta y lograda carga dramática, posee además aportes españoles, una influencia que se repetirá en "Riverdance". Los solistas de la suite son una banda hispanoirlandesa de auténtico lujo: Davy Spillane (gaita irlandesa), Máirtín O'Connor (acordeón), Mel Mercier (pandero), Mairead Nesbitt (violín), Rodrigo Romaní (arpa), Xosé V. Ferreirós y Nando Casal (flautas irlandesas y gaitas gallegas) y la Orquesta de Conciertos de la Radiotelevisión de Irlanda, conducida por Alan Smale. Algo distintos son los nombres en "Timedance" y "Dún Briste", como se comentará después. "Kinsale" es una apertura orquestal de tintes heroicos, aportados especialmente por los metales, recreando la batalla de esa ciudad del sur de Irlanda, "una evocación orquestal de los acontecimientos que tuvieron lugar en Kinsale durante la mañana del día de Nochebuena de 1601. Las tropas irlandesas rodean a las británicas, que poco antes habían puesto sitio a la ciudad pretendiendo desalojar de allí de Don Juan de Águila y su guarnición española. En apariencia, la coalición hispanoirlandesa se encuentra en una posición de fuerza, teniendo al ejército de Mountjoy entre dos fuegos. Sin embargo, el mal tiempo imposibilita el avance irlandés y una traición les impide contar con la ventaja de la sorpresa, lo que ocasiona que la batalla sea breve y decisiva, quedando las fuerzas irlandesas divididas y con grandes pérdidas humanas". La gaita irlandesa domina el espacio a continuación (espléndido, como siempre, está Davy Spillane) en el triste "O'Donnell's Lament", un aire lento al que se añade posteriormente la orquesta en una altiva melodía que supone un momento importante de la obra. La emoción continúa con un tema combativo dedicado al militar español "Pedro De Zubiaur", presa además del lirismo de las flautas, en el que O'Donnell decide partir de inmediato a España para convencer al Rey de que le siga apoyando con los refuerzos que sean necesarios. El acordeón de Máirtín O'Connor surge de golpe en la jiga "Fr. Conry's jig" para desplegar su magia de apariencia tradicional en esta pieza que recrea la necesidad de no perder el buen humor, en la persona del franciscano Fray Florence Conry. El viaje continúa, y en contraste con los momentos de entretenimiento, aparece la tormenta en otro corte incidental de rigor orquestal titulado "The Storm", de una especial atracción y sentido de la aventura. Por fin, el barco llega a las costas de Asturias, aunque Hugh el Rojo -detalla Whelan en sus notas- parece encontrarse muy enfermo. Una vez la historia transcurre en España aparece la influencia musical gallega de manos de varios miembros del grupo Milladoiro ("quedando de manifiesto las amplias conexiones estilísticas existentes entre la música tradicional gallega y la irlandesa", apuntilla el autor), pues el viaje continúa por tierra hacia Galicia en "The Coast of Galicia". El arpa de Rodrigo Romaní rompe la tensión sinfónica con una calma y un sonido melifluo, y las flautas (Xosé V. Ferreirós y Nando Casal) equilibran la ambientalidad y melodiosidad celta. "The Road to La Coruña" es un gran tema animado y bailable que supone la alegría de la culminación del viaje. O'Donnell llega a La Coruña y es hospedado en la casa del gobernador y capitán general del Reino de Galicia, Luis Carrillo de Toledo, conde de Caracena. De hecho, "Caraçena" es el título de la completa composición con la que se cierra la suite, que aúna las dos vertientes mostradas en el desarrollo de la obra, la sinfónica y la danza celta. Una versión recortada, la más animada y final de la obra ("la unión de los músicos irlandeses y españoles en un brindis por el éxito final de sus campañas conjuntas"), es la que circula en recopilatorios como "The Celtic Heartbeat Collection" o "Celtic Tradition". En el espectáculo en directo, el bailarín irlandés Michael Murphy compartía escenario con la bailaora de flamenco sevillana María Pagés, que volvería a colaborar con Bill Whelan en "Riverdance: The Show", actuando en este espectáculo durante los años 1995 y 1996 en los teatros más importantes del mundo. Como añadidos a la partitura orquestal que ocupa el título del disco, se grabaron dos piezas importantes de las que es necesario dar detalles. Mientras se interesaba en la música tradicional irlandesa, Whelan se asoció en ocasiones con Shaun Davey para proyectos conjuntos en la década de los 70, y posteriormente se unió a la banda Planxty, con la que tocó en dos álbumes. En 1981, coescribió una pieza titulada "Timedance" junto a Dónal Lunny, y Planxty la interpretó en el Festival de Eurovisión de ese año. "Timedance '92" es la regrabación del ese tema, no tan adictivo y contundente como "Riverdance", pero de gran intensidad y herencia celta, que mantuvo practicamente intacta la pieza (de sus tres partes, "The Humours of Barrack Street / Isercleran / The Ballymun Regatta", sólo la última precisó un nuevo arreglo) y reunió a gran parte del importante elenco original: Bill Whelan (piano, teclados), Dónal Lunny (bouzouki, guitarra, bodhrán), Andy Irvine (bouzouki, mandolina), Nollaig Casey (violín), las cuerdas de The Timedance String Ensemble conducida por Audrey Collins, y la genialidad de Liam O'Flynn a la uilleann pipe o gaita irlandesa, sobre el que Bill reconocía en el libreto de este disco: "Cada vez que escucho esto, no puedo evitar regocijarme con el prístino tono de Liam". Como último añadido, y manteniendo las aportaciones de la Timedance String Ensemble, el whistle de Dónal Lunny y los teclados del propio Whelan, "Dún Briste" es un final con cierto misterio que evoca la enorme columna de roca que se encuentra al norte del condado irlandés de Mayo, una espectacular formación de 50 metros de altura separada 80 metros de una costa furiosa (cuenta la leyenda que fue apartada por el mismo San Patricio), de la que se dice que menos de 10 personas han podido acceder a ella en los últimos 700 años. 

La desafortunada historia de Hugh O'Donnell ha sido llevada a la pantalla grande en alguna ocasión ('The Fighting Prince of Donegal' -'El valiente príncipe de Donegal'- en 1966), pero este William Wallace irlandés nunca ha alcanzado la fama de esa otra figura histórica escocesa que encarnó con enorme éxito Mel Gibson. Unos años antes de adquirir una cierta experiencia en el cine (especialmente con 'Dancing at Lughnasa' -'El baile de agosto'- y 'Some Mother's Son' -'En el nombre del hijo'-, ambas editadas en CD), Bill Whelan honró su figura con una extraordinaria obra orquestal estrenada en Sevilla el 4 de octubre de 1992, Día Nacional de Irlanda en la Expo'92. Este arreglista y productor (Planxty, U2, Kate Bush, Andy Irvine, Patrick Street) que dedicaba esa suite a la memoria de su padre, dada la enorme fama que adquirió tras "Riverdance" vio reeditada "The Seville Suite" -con enorme fortuna para el mundo de la música, pues no merecía ser olvidada- en el sello dependiente de Atlantic Records, Celtic Heartbeat, autodefinido como "un sello irlandés que le invita a un viaje en el que experimentará la riqueza de la tradición celta y será testigo del amanecer de una nueva era excitante para la música celta". Aunque sea un compositor que no se prodigue mucho, es necesario estar atentos a cualquiera de los movimientos de Bill Whelan, como la publicación en 2007, de nuevo por mediación de Tara Records, de su trabajo con la Irish Camber Orchestra "The Connemara Suite".

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23.6.20

VARIOS ARTISTAS:
"Celtas"

Cada vez que un estilo musical, por unas o otras causas, cobra éxito o protagonismo entre la audiencia, las casas de discos se afanan por conseguir su parte del pastel. Cuando la músicas de raíz (folclóricas, tradicionales, world music...) se pusieron de moda en los 80 y los 90, aparecieron numerosas colecciones que se aprovechaban de la situación, si bien sólo unas pocas resultaban lo suficientemente interesantes como para justificar su compra. En España también se produjo un gran nivel de competencia por llegar a un alto rango de público y de posibles ventas de discos, y compañías como Lyricon (la división para Nuevas Músicas de Sonifolk) se pusieron manos a la obra con eficacia. Su fabuloso catálogo, fruto de la publicación en nuesro país de los trabajos foráneos de artistas como Himekami, Dead Can Dance, Bill Douglas, Constance Demby y muchos otros, se tradujo en inevitables -pero absolutamente necesarias en esos tiempos de descubrimiento- compilaciones, especialmente los tres volúmenes de "Música para desaparecer dentro". Dos años después de su primer volumen, con el que dieron a conocer a varios de esos grandes artistas, sus responsables supieron hurgar en catálogos de sobrada calidad en entornos más delimitados, como el de la música tradicional de corte celta, ese folclore irlandés y escocés -así como el de otras naciones específicas- que estaban conociendo también un nuevo auge, de lo que íbamos a sufrir un cierto hartazgo, especialmente cuando a la llamada acudieron todo tipo de bandas y artistas de calidades controvertidas. Explorando con sapiencia en ese folclore, Lyricon ofreció en 1993 un recopilatorio bien estudiado y presentado como fue el titulado simplemente "Celtas".

Con un sobresaliente diseño gráfico y un libreto profusamente documentado, "Celtas" no sólo es un ejemplo de compilación bien escogida y trabajada, sino que supone además toda una declaración de intenciones por parte de una compañía en cuya publicidad Manuel Domínguez hablaba así del proyecto: "El interés por la música celta se ha reavivado en los últimos tiempos por los caprichos del mercado. El auge de la música de la nueva era y la utilización de esta vía por algunos de los más prestigiosos músicos británicos -Relativity, Nightnoise- tienen bastante que ver en el asunto (...) En los prósperos setenta una legión de jóvenes, atraídos por una música muy en contacto con la tradición, pero abierta a nuevas formas de trabajo, se incorporó al plantel de grupos establecidos desde el revival folk de los cincuenta. Grupos que hace cerca de quince años presentó en España Guimbarda, como los escoceses Tannahill Weavers o The Battlefield Band, vuelven de la mano de Arpa Folk, mostrando la generosa cosecha de una espléndida carrera. Igual que la Bothy Band, reliquia del pasado, cuya música suena cada día más fresca, o los supervivientes Albion Band y Sily Wizard. Quienes vuelvan a centrar ahora su atención en los arcaicos sonidos de las gaitas y las flautas, además de ese confortable reencuentro con los que siempre estuvieron allí, en su sitio, descubrirán con placer nombres nuevos, como los escoceses Capercaillie y los irlandeses Altan, que no son precisamente grupos noveles. También una serie de instrumentistas, entre los que abundan las mujeres, que vienen a sumarse a la heróica Maighread Ní Dhomhnaill. Nos referimos a Connie Dover, Catherine Ann McPhee y Sharon Shannon. Puede que lo celta esté de moda, se admiten opiniones. Pero donde no cabe la menor duda es en que los participantes en esta grabación sean algunos de sus más genuinos artífices". Bandas míticas (tanto escocesas -The Tannahill Weavers, The Battlefield Band, Ossian, Silly Wizard- como irlandesas -The Dubliners-, inglesas -Albion Band- o esa deliciosa unión de dos hermanos irlandeses - los O'Domhnaill- y dos escoceses - los Cunningham- que supuso Relativity) se encuentran con grupos de proyección absoluta -Capercaillie, Altan-, y solistas de impoluto renombre -Liam O'Flynn, Arty McGlynn, Andrew Cronshaw- ceden terreno a nuevos nombres a tener en cuenta -Sharon Shannon, Connie Dover-. Hay además presencia española a cargo del cantante vasco Benito Lertxundi, y de dos grupos gallegos, Citania y Matto Congrio, en el que pululaba un joven Carlos Núñez. Pero ante todo, más que los nombres, lo que suena desbordante es la música, de la que hay soberanos ejemplos. Por ejemplo, estas son las composiciones destacadas en el CD1: Orgulloso y alentador es el comienzo, ese espectacular set clásico de los escoceses The Tannahill Weavers, liderados por el vocalista Roy Gullane, dividido en cuatro partes, A) "Donald MacLean's Farewell to Oban" (una marcha compuesta por el escocés Archie MacNeill); B) "Dunrobin Castle" (un reel tradicional escocés); C) "The Wise Maid" (un reel irlandés que han grabado también, por ejemplo, Planxty); D) "Iain's Jig" (una jiga tradicional escocesa adaptada por el gaitero de la banda, Iain MacInnes). Tema representativo en el repertorio de Capercaillie, la canción tradicional de trabajo de la isla de Barra "Alasdair Mhic Cholla Ghasda", es una demostración de la conjunción instrumental y vocal de este conjunto en alza en aquella época. También con una 'waulking song' y proveniente de la misma isla, Catherine Ann McPhee interpreta (con Savourna Stevenson al arpa) "Mìle Marbhphaisg Air A'ghaol". De la ecléctica y mítica Battlefield Band se seleccionan dos reels tradicionales pero interpretados en tempo lento, "Seann Bhriogais Aig Uilleam / Lady Margaret Stewart". Benito Lertxundi adapta otro tradicional escocés (que descubrió por una versión de Alan Stivell) con su propia letra en euskera, "Entzun zazu". La joven y talentosa Sharon Shannon nos brinda su interpretación al acordeón y violín de "The Blackbird", compuesta por dos tonadas tradicionales, una jiga y una melodía cajún. Acabando con lo más excelso de este primer disco, el grupo de Mairéad Ní Mhaonaigh, los irlandeses Altan, interpretan en gaélico la canción de bodas "Dónal Agus Mórag", y el supergrupo Relativity nos dulcifica con el instrumental compuesto por Johnny Cunningham "When She Sleeps", incluído en su gran álbum "Gathering Pace". En cuanto al CD2: Los barbudos irlandeses The Dubliners lo abren con la canción de aspecto tabernero "Eileen Óg", mientras que los escoceses Silly Wizard muestran en directo su delicada instrumentación y la gratificante voz de Andy M. Stewart en esta canción sobre la emigración, "The Valley of Strathmore". Si de intérpretes legendarios hablamos, uno de los más grandes era el gaitero irlandés Liam O'Flynn, del que se selecciona la grandísima pieza tradicional "Éire", una de las muchas maravillas que nos ha legado este antiguo miembro de Planxty. Varios temas la suceden, entre ellos "O'er the Hills and Far Away" de la cantante folk americana Connie Dover, el set del guitarrista Arty McGlynn "Lead the Knave / Bunker Hill" o el tradicional "An Cailín Gaelach" interpretado por Maighread Ní Dhomhnaill, hermana de los componentes de Nightnoise, Tríona y Mícheal que, junto a Dónal Lunny y en su banda The Bothy Band, cierran con extraordinaria contundencia el recopilatorio con otra pieza mítica (que pasó luego al recuerdo en el repertorio de Nightnoise), el tradicional en gaélico, exclusivamente vocal, "Fionnghuala".

Mucho más difícil de encontrar, la continuación de esta colección en 1996 pasó a manos del sello Resistencia. "Celtas vol. II", que tornó la portada a color azul, se nutría de artistas por lo general igual de conocidos que en el volumen anterior (Planxty, Liam O'Flynn, Davy Spillane, Seán Keane, Dougie MacLean, Alan Stivell o Paul Mounsey), con piezas absolutamente emblemáticas como "Midnight Walker" (del gran gaitero irlandés Davy Spillane) o "Gloomy Winter", del escocés Dougie MacLean. Además, algunos ejemplos de bandas de la nueva generación como Kila, Deiseal o The Colour of Memory, y una sola presencia española, la del grupo gallego Berrogüetto. Mientras tanto, y como primer volumen y acercamiento a esta cultura, "Celtas" no tiene desperdicio en su selección de grandes piezas que por ese entonces no eran especialmente conocidas en esta España que había visto cómo DRO exploraba el año anterior en los mismos sonidos con otra curiosa compilación que logró un cierto renombre, titulada "Gaitas, violines y otras hierbas". Con la distribución de Arpa Folk, "Celtas" ayudó a fortalecer esa tendencia en alza y se convirtió en una nueva referencia a tener en cuenta para los que buscaban otro tipo de sonidos, más conectados con la tradición.

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8.11.08

ENYA:
"Enya"

En el comienzo de la década de los 80 Clannad era un grupo en expansión, que aún no había alcanzado sus más altas cotas de popularidad en base a la fusión más comercial del folclore irlandés (más concretamente del condado de Donegal) con un pop pegadizo; el éxito internacional llegaría enseguida con el conocido "Theme from Harry's Game" y álbumes emblemáticos como "Magical Ring" o "Macalla", pero esta banda familiar tuvo en sus filas en ese nacimiento de la década a una joven Enya, que realmente estaba eclipsada -incluso se dice que ignorada- por sus hermanos y tíos, los miembros originarios del grupo. Lo que sí que ha quedado claro con el paso de los años es que el talento incipiente de Eithne Ní Bhraonáin -Enya Brennan es la adaptación inglesa- estaba desaprovechado, y de ello se dio cuenta el avispado productor de Clannad en aquella época, Nicky Ryan, que la animó a dejar el grupo y desarrollar, junto a él mismo y su esposa Roma, una carrera particular que acabaría influenciando a numerosos artistas y grupos, incluyendo posiblemente a Clannad.

Tras años de experimentación y proyectos de cierta frustración (la banda sonora para "The Frog Prince"), la oportunidad iba a llamar a sus puertas gracias a la BBC y una serie sobre los celtas que la cadena británica estaba desarrollando. Seis episodios de una hora cada uno ahondaban en el origen, expansión e influencia de la cultura celta en el mundo. Una casete enviada por Roma Ryan con el tema "The March of the Celts" fue el desencadenante, y la ocasión fue aprovechada de una manera brillante, puesto que en "The Celts" Enya ya deja entrever ese halo de sofisticación y misterio que le va a envolver desde "Watermark" como si de un personaje de cuento se tratara. Es encomiable su trabajo creando un disco que se puede escuchar sin necesidad de la imagen a la que va dirigido, logrando la base de su éxito e inaugurando un sistema de trabajo y un sonido muy particular, de tanta belleza exterior como interior. Es de la experimentación con las posibilidades de la voz de Eithne y el gusto por las armonías vocales de grupos como The Beach Boys o The Mamas and the Papas de donde parece nacer el ya famoso sonido multivocal de Enya, esa superposición de su propia voz hasta conseguir un efecto hipnótico, un novedoso tratamiento que nutre a las composiciones de una belleza antigua, entrando de lleno en el embrujo de esa mitología sobre la que versa la serie. Las piezas, construidas en su mayoría en base a piano, sintetizadores y voces, destacan por su suave ambientalidad y están desarrolladas con buen gusto, sin abusar de ese efecto multivocal; éste se deja apreciar por vez primera en todo su esplendor en un tema tan sencillo e impactante como "The March of the Celts" (la canción que se mandó a la compañía como presentación del proyecto), si bien ya se intuye en la acertada melodía de inicio, titulada simplemente "The Celts" y en una sorprendente visión futura sintetizada de la cultura celta titulada "Aldebaran", inspirada por el director de cine Ridley Scott y más concretamente por su excepcional film "Blade Runner". Otra gran sorpresa la constituyen las piezas tarareadas, como "To Go Beyond (I)" -que inaugura un característico estilo operístico-, "Fairy Tale" y sobre todo "Boadicea", impresionante melodía que años después utilizó el grupo de hip hop "The Fugees" para el tema "Ready or Not" de su interesante disco "The Score". Pequeñas miniaturas embellecen el trabajo deliciosamente, tal es el caso de "The Sun in the Stream" con la ayuda de la gaita irlandesa, "Epona" y "Portrait" a un melancólico piano y "Bard Dance" a un teclado más rítmico. En el caso de "The Sun in the Stream", esta pieza se beneficia de la maestría del gaitero Liam O'Flynn, ex-miembro del grupo Planxty, como también lo fue Arty McGlynn, otro colaborador en este trabajo con su guitarra; posiblemente estas dos apariciones de excepción sean obra de la trayectoria de Nicky Ryan, ya que antes que a Clannad produjo también a Planxty. Eithne considera los discos de Enya como el trabajo de un trío, el formado por ella misma, Nicky Ryan como productor y Roma Ryan como encargada de los textos, y una buena muestra de esa labor conjunta fue el primer single del álbum, "I Want Tomorrow", que seguramente ayudó a "The Celts" a llegar a una segunda posición, detrás de U2 y su "The Joshua Tree", en las listas irlandesas de ventas. En el videoclip de esta canción -la única en inglés de todo el disco-, algo rudimentario pero notablemente ambientado en tiempos diferentes, se ve a una jovencísima Enya, como en el de "Aldebaran", ambos realizados por el mismo director de la serie, David Richardson. Un tercer videoclip, el del tema "The Celts", llegó cinco años después, elaborado con muchos más medios (por un habitual en los primeros años de Enya en Warner, Michael Geoghegan) tras la reedición de la obra. La serie íntegra fue comercializada en DVD en 2004.

Este álbum fue publicado por la BBC en 1987 bajo el título simplemente de "Enya" incluso antes de la emisión del documental, con una fascinante portada en blanco y negro en la que podemos ver a nuestra protagonista junto a dos hermosos perros. El álbum llegó a España por medio de Sonifolk en 1990, ya con el título de "The Celts" e impulsado por el éxito de "Watermark", una situación que llevó sin duda a ciertas confusiones cronológicas; por si fuera poco Warner reeditó el disco en 1992 con diferente portada, algo más glamurosa, y mejor distribución. En blanco y negro o en color, en casos como el de Enya se evidencia el importante papel de la propia personalidad en la carrera de un músico: de gran confianza en sus posibilidades (tanto ella como el matrimonio Ryan), y segura de que su propuesta era no sólo idónea sino capaz de encontrar un importante hueco en el panorama musical, no dudó en abandonar el grupo familiar para desarrollar sus ideas en solitario y acabar acallando a los que no creían en ella. En "The Celts" queda sin embargo la sensación de que podía haber dado algo más, de que el disco, maravilloso como ha quedado claro, está incompleto, al menos en espíritu, al estar limitado por una temática concreta, con lo que esto puede arrinconar creativamente. Posiblemente esa sea la causa por la que Enya considera su auténtico primer disco a "Watermark", un prodigioso trabajo difícil de superar para el que "The Celts" fue un mayúsculo rodaje. No deja de ser curioso que Eithne es el nombre de una diosa de la mitología celta, tal vez su destino estaba dirigido, guiado por las estrellas.

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17.10.08

LIAM O'FLYNN:
"Out to an other side"

En el resurgir de la música tradicional irlandesa en el último cuarto del siglo XX es obligatorio mencionar a Planxty como uno de esos supergrupos, junto a The Chieftains, que sentaron las bases de una corriente renovadora basada en lo acústico, en los instrumentos y el tipo de melodías que caracterizan al pueblo irlandés, adaptándolas a los nuevos tiempos y diferentes arreglos. Cuatro eran esos genios que influyeron y participaron activamente en otros importantes grupos como The Bothy Band, Moving Hearts, Patrick Street o Capercaillie: Andy Irvine (mandolina), Donal Lunny (bouzouki), Christy Moore (guitarra, bodhran) y Liam O'Flynn (uilleann pipe). Por el grupo también pasaron posteriormente otros importantes músicos como Paul Brady, Matt Molloy o Bill Whelan, pero vamos a quedarnos con la calidad y el virtuosismo de Liam O'Flynn, gaitero nacido en el condado de Kildare, que desde muy pequeño tuvo claro que iba a dedicar su vida a ese instrumento tan difícil de dominar (se dice que para ello se necesitan 7 años de estudio, 7 de ensayo y otros 7 tocando) como es la gaita irlandesa o uilleann pipe.

Liam O'Flynn tenía el aspecto exacto de lo que era, un reconocido maestro de este simbólico y visualmente atractivo instrumento, que no requiere soplido sino que se llena por medio de un fuelle que se presiona con el brazo derecho contra el tronco mientras que las manos interpretan la melodía en los tubos (las flautas), que son alimentados por una bolsa a la que llega el aire del fuelle y se maneja con el brazo izquierdo sobre la cadera; si añadimos los reguladores para hacer acordes y roncones para las notas de fondo, se entiende que se necesiten más de 20 años para dominar este intrincado pero noble instrumento. O'Flynn tuvo como maestro al gran Seamus Ennis, del que aprendió más que simplemente cómo tocar, y del que heredó el gusto por la tradición que se respira en sus discos. En efecto, la escucha continuada del que aquí nos ocupa, "Out to an other side", puede traslucir un aroma de antigüedad que acabará provocando una cierta pesadez en oyentes poco atentos; hay que vivir esta música, introducirse dentro de ella y disfrutarla, como el propio Liam dice, mirando hacia el interior, "cuando un artista se compromete con el público, y viceversa, un hechizo se lanza y se da un magnífico paso de sentimientos entre ellos". Publicado por Tara Records en 1993, "Out to an other side" es el tercer disco en solitario de O'Flynn, y enseguida podemos notar la producción de su amigo Shaun Davey, sobre todo en los arreglos orquestales de temas como la alegre "The foxchase", "Lady Dillon" del omnipresente O'Carolan, o "Gynt at the gate", tomado de la adaptación para teatro de Davey del 'Peer Gynt' del noruego Henrik Ibsen. Davey había escarbado en los 80 en la compenetración entre la gaita irlandesa y la orquesta, originando obras tan magnas como la primera de ellas, la recordada y pionera "The Brendan voyage", suite que escribió pensando en O'Flynn y en colaboración con él mismo en los arreglos para uilleann pipe. Los instrumentos que acompañan a O'Flynn en "Out to an other side" van desde teclados, bajos y guitarras (a cargo de Arty McGlynn y Des Moore) a los verdaderamente orquestales como oboe, saxo, trompeta, violín (Sean Keane), violonchelo y flauta, sin olvidar la percusión de Noel Eccles, encontrándonos incluso con tres temas cantados, "The dean's pamphlet" por la fantástica Rita Connolly (esposa, además, de Shaun Davey), "Ar bhruach na laoi" por Liam O'Maonlai, y "After aughrim's great disaster" por el singular grupo coral The Voice Squad, sin acompañamiento instrumental alguno. Dichas canciones buceaban en la tradición, como casi todo el repertorio de O'Flynn en el disco. Pero el plato fuerte del trabajo son esas soberbias interpretaciones de Liam, esas composiciones en las que la uilleann pipe acapara todo el protagonismo y demuestra el potencial de un intérprete legendario que por fin despuntaba en solitario: "The wild geese", "Seán Ó duibhir a ghleanna" (un cierre del trabajo absolutamente sobrecogedor, que demuestra lo hondo que puede llegar este instrumento), ambas tradicionales de nuevo, y otras dos piezas de Shaun Davey, "Blackwells", y en especial esa pequeña maravilla romántica que puede llegar a emocionar titulada "The winter's end", un gran clásico desde entonces con tintes navideños incluidos, y de nuevo adaptación de una producción de Davey para 'El cuento de invierno', la penúltima obra de William Shakespeare.

No es casualidad que desde Irlanda nos lleguen tantos grandes intérpretes y discos maravillosos, Liam O'Flynn destacaba que "la música irlandesa tradicional tiene algo especial que hace mover algo profundo en el oyente, y además tiene una profunda resonancia emocional, contiene verdad, nobleza". Lo decía alguien que está considerado como un maestro de la gaita irlandesa, que ha sido requerido para colaborar con artistas de alto nivel como Enya, Mike Oldfield, Mark Knopfler, Sinead O'Connor, Kate Bush, John Cage y un sinfín de grandes músicos. En definitiva, una leyenda de la música celta que nos dejó en 2018 a la edad de 72 años, y que hasta entonces, como si fueran gemas de difícil extracción, ofrecía con cuentagotas sus esperados y recordados trabajos, tan impregnados de la magia de la gaita irlandesa como este "Out to an other side".