Solsticio de invierno es una exposición de mis discos favoritos de las Nuevas Músicas, un término paradójico (¿cómo llamar "nuevo" a algo que puede llevar compuesto siglos?) que engloba mercadotécnicamente tendencias musicales con puntos en común. New age, sinfónica, contemporánea, celta, folk, músicas del mundo, bandas sonoras, minimalismo... términos que no deben confundir nuestros sentimientos hacia una música que, a mí particularmente, hace mucho que me cautivó.
14.8.25
YOUSSOU N'DOUR:
"The Guide (Wommat)"
24.5.23
ISMAËL LO:
"Jammu Africa"
A finales de los años setenta, dos grandes bandas convivieron en Senegal, revolucionando las ondas sonoras de esa zona de África. Por un lado, Youssou N'Dour se convirtió en un mito al frente de la Super Étoile Dakar (formada a partir de la anterior Étoile de Dakar). Por otro, también en Dakar, nació la Super Diamono (con un estilo basado en la percusión tradicional definido por su líder, el cantante Omar Pene, como 'afro-feeling'), favorecida con el ímpetu de otra figura relevante, Ismaël Lô, nacido en Nigeria en 1956 pero criado desde muy pronto en Dufisque, cerca de Dakar. De niño, Ismaël comenzó a improvisar sus canciones con una guitarra y una armónica, lo que a la larga le ha valido el calificativo de 'el Dylan africano'. Él dice jocoso que más bien Bob Dylan es 'el Ismaël Lô americano'. Poco tiempo estuvo en la banda, porque buscó el éxito en solitario y lo logró vendiendo numerosas casetes, el formato con el que él, N'Dour, Baaba Maal y muchos otros músicos senegaleses encontraron fama y fortuna durante los ochenta. Siguiendo la estela de otros compatriotas, como los hermanos Toure Kunda, Ismaël Lô se decidió entonces a viajar a París para dar un salto cualitativo en la grabación de su música.
Aunque enamorado de la cultura y la música africana ("todas las músicas del mundo proceden de África", decía), y orgulloso de su procedencia, Ismaël no tuvo problemas para adaptarse a la vida occidental y a las nuevas condiciones de trabajo, convirtiéndose en un artista emergente desde sus primeras grabaciones francesas. Si unimos la calidad al factor exótico, y especialmente a la numerosa población centroafricana que habita en determinados países europeos, el resultado es inevitable: los músicos africanos más sobresalientes tienen un enorme éxito en países como Francia o Bélgica, extendido fácilmente a toda Europa si el producto es indudablemente satisfactorio. Es el caso de Ismaël Lo (su apellido puede encontrarse como Lô o sin circunflejo, Lo, y así nos vamos a dirigir a él a partir de ahora), que llegó masivamente a España gracias a Pedro Almodóvar, al incluir su canción "Tajabone" entre las que sonaban en su exitosa película 'Todo sobre mi madre'. Esa canción y otras de su discografía fueron recogidas en la compilación "Jammu Africa", publicada por Mercury en 1996. Lo que consigue transmitir el artista con sus canciones es extraordinario, Ismaël es un gran compositor, un intérprete excepcional y un vocalista fabuloso. No hay que hurgar mucho más. Acercándose a patrones occidentales, la fusión conseguida aporta por igual de uno y otro lado. El disco comienza con el tema que lo titula, "Jammu Africa", una nueva canción para este trabajo, que es una fantástica oda por la paz en el continente negro, un tema sin sobresaltos, conducido por cuerdas y percusión, en la que la voz de Ismaël es el reflejo de la esperanza. Un sencillo incluía el lema 'Urgence Zaïre', y recaudaba dinero para que Médicos Sin Fronteras actuara en dicho país centroafricano. "Tajabone" es la gran canción del álbum, la más conocida y radiada con todo merecimiento, una especie de himno musulmán sobre el fin del ramadán que ha llegado a todo el mundo por su calidad, su lirismo y su belleza: "Desde muy jóvenes, nosotros cantamos 'Tajabone' en el último día del año musulmán. Es una canción para tener amor, suerte... Es muy vieja, pero la escribí para ese momento (...) A mí me resulta triste porque en ocasiones me recuerda a mi infancia, pero cada persona tiene su propia sensibilidad". La armónica aporta un maravilloso tono folclórico sobre el sencillo acompañamiento de cuerdas, y es que la canción es esplendorosa en su sencillez. Incluida en el álbum "Natt" en 1987 con el título inicial de "Tadieu Bone", cambió su título a "Tajabone" en 1991 para el álbum "Ismael Lo", en el que venían recogidas otra dos de las canciones de este recopilatorio, "Raciste" (evidentemente clamando a los cuatro vientos contra el racismo) y "Souleymane" (la pieza menos africana del conjunto salvo por las voces, una fusión bastante eficaz que incluye un solo de guitarra eléctrica muy del rock occidental, cerca de bandas como Pink Floyd). A pesar de dicha grabación europea con instrumentos propios de occidente, la música nos lleva sin remedio a África en piezas alegres como "Nafanta" en la que los metales ayudan a dar color y ritmo al conjunto. "Nafanta" venía incluída en el enorme álbum de 1994 "Iso", al igual que otras cuatro piezas rescatadas para "Jammu Africa": "Without Blame" (de la que se hablará más adelante), "Samayaye" (que cierra el álbum), "Dibi Dibi Rek" (puro ritmo centroafricano, una canción amena con sello senegalés) y "Nabou", que se acerca a la esencia y al entusiasmo de "Tajabone", de nuevo con un tímido bucle de cuerdas dejando protagonismo a la aparición del cantante, y la suave aportación de teclados, percusión y, por supuesto, armónica, antes de un clímax final algo más dinámico. Otra preciosa balada de este senegalés de adopción. De 1989 (en el álbum "Diawar") proviene "Sofia", otra de esas canciones con nombre de mujer que consiguen lograr un buen nivel de inspiración, por amor, cariño o admiración. Y del álbum de 1984 "Xalat" es "Lotte Lo", una balada que no es sino una oración por su hermana difunta. Las últimas canciones nuevas del disco son "Samba et Leuk" y "Takou Deneu", pero resta por destacar la que se utilizó como primer lanzamiento (en realidad fue un sencillo un año anterior) de "Jammu Africa": "Without Blame" es la otra canción derivada del álbum "Iso", si bien allí se titulaba "La Femme sans Haine" y la letra, de Étienne Roda-Gil, era en francés; esa 'mujer sin odio' fue reinterpretada en inglés con dos importantes colaboraciones, la de Roger Waters adaptando la letra en inglés, y la de Marianne Faithfull cantando junto a Ismaël Lo para conformar un emocionante tema de diáfano acabado folk que trata sobre las mujeres, el amor, el compromiso y la libertad, pero que ante todo nos deja la seguridad de que el nombre de Ismaël Lo había conseguido ser reconocido internacionalmente.
26.10.22
ANA ALCAIDE:
"La cantiga del fuego"
17.11.21
BRENDAN PERRY:
"Ark"
20.1.20
NOA:
"Noa"
25.5.19
ANDREAS VOLLENWEIDER:
"Eolian minstrel"
14.6.17
ELEANOR McEVOY:
"Eleanor McEvoy"
Eleanor vino a añadir un poco de frescura y juventud al panorama de las voces femeninas irlandesas, que realmente pasaba por un buen momento en los 90. Ella contaba con 25 años cuando, tras interpretar "Only a woman's heart" en un pub irlandés, y escuchada por Mary Black, ésta le propuso incluir su canción en la recopilación antes mencionada. La propia Mary cantó esa versión de la canción junto a Eleanor en el álbum, que también incluía otro bonito tema de la joven, "I hear you breathing in", dándose la circunstancia de que se trataba de la única de las seis mujeres que componía sus propios temas en la compilación. También todas las canciones de su primer disco en solitario iban a ser composiciones propias, un álbum inspirado y realmente disfrutable, de título simplemente "Eleanor McEvoy", publicado por Geffen en 1993. Rodeada de una buena plana de músicos irlandeses, Eleanor demostró estar sobradamente preparada para el lanzamiento de este espléndido debut, con letras llenas de historias de amor y desamor, de relaciones difíciles, de mujeres atormentadas pero en definitiva luchadoras. A pesar de su alianza con las grandes de la música folclórica irlandesa, ella no era una cantante tradicional, ni una intérprete de música celta, sino una cantautora que gustaba de incorporar en su repertorio detalles de esos estilos y de sus influencias, principalmente pop, rock, e incluso música clásica. En la portada, una guapísima Eleanor con su guitarra y unas letras juveniles y coloridas. Además de su aprendizaje de piano y violín desde pequeña, sus estudios de música en el Trinity College y su experiencia de cuatro años en una orquesta sinfónica, le permitieron añadir una pequeña sección de cuerdas (viola, violines y principalmente chelo) en varias de las canciones, que se unían al bajo de Jim Tate, la batería y programaciones de Noel Eccles, las guitarras, dobro, armónica y órgano de Bill Shanley, y sus propias voces, guitarras, piano, órgano, harmonio y violín, bajo la producción de Pat Moran. En dos de las canciones, la gaita del prestigioso Declan Masterson (que había coincido con Noel Eccles en el grupo Moving Hearts), y en una, el oboe de David Agnew. En este entorno totalmente acústico, y a gusto con la mencionada etiqueta de cantautora ("esa palabra me define exactamente", aclaraba), el álbum comienza de forma animada con los juegos vocales y sonoras guitarras de "Finding myself lost again", un estilo en el que la artista profundiza en otras melodías pegadizas como "Apologise" (con más furiosos guitarreos), "For you" (otro de los descubrimientos del álbum, hermosísimo tema en el que la irlandesa demuestra su buena voz y se deja escuchar el estiloso oboe) o la sugerente y divertida, casi adolescente, "It's mine". Dejando aparte "Only a woman's heart", situada en segundo lugar, "Boundaries of your mind" es otra excelente canción de esta primera mitad del álbum, que concentra todos sus temas promocionales ("Only a woman's heart", "Apologise", "For you" y "Finding myself lost again", de las que se publicaron numerosos singles y maxis). La calidad, sin embargo, continúa durante toda su extensión, por medio de una limpia y hermosa sensación de pureza y sinceridad: a la profundidad de "Not quite love" y a su estupenda instrumentación (batería, guitarra, un gran bajo) se une la plácida gaita, bonito detalle irlandés que se repetirá al final de la obra; el chelo acompaña lacrimosamente, junto a la guitarra acústica, "Go now"; otras como "Music of it all" le siguen en su espíritu calmado, roto por otra de esas composiciones de fácil escucha, de título "Leave her now", donde la entrada de violines deviene en una pieza con capacidad de radiodifusión en un acercamiento folclórico a grupos como The Corrs, por ejemplo. En un grandísimo final, dos cortas canciones en una onda recogida y sentida, "Breathing hope" y, con instrumentación escasa y gran sentimiento irlandés -cercano a Mary Black y las grandes damas con las que compartió aquel recopilatorio de éxito-, "Stray thoughts". El sello Market square publicó en 2003 una edición especial, con cuatro nuevas canciones: "Et c'est bien" (la versión en francés de "Its mine"), la rockera "Wilderness", "Cat's eyes" y "Corazón de mujer", la forzada (prescindible, de hecho) versión en español del tema principal.
"Mi corazón está triste, mi corazón está tan triste, como sólo un corazón de mujer puede estarlo", frasea el comienzo de "Only a woman's heart". Cada cierto tiempo surgen canciones que pueden llegar a convertirse, por méritos propios, en pequeños himnos de la música irlandesa de carácter folclórico, aunque en ocasiones el paso del tiempo y la apetencia de las nuevas generaciones por otro tipo de ritmos más modernos, acaben instalándolas cerca del olvido. El de esta composición es un caso de un auténtico 'one-hit wonder', aunque Eleanor ha continuado una activa y extensa carrera que continúa hasta la actualidad, en compañías como Columbia, Dandelion, Diverse o Moscodisc. "Only a woman's heart" es una canción estupenda, bien interpretada y con una sección de chelo, viola y violines que la complementan a la perfección, un todo que caló en la audiencia británica, que se escuchó en muchos otros países (como España, que contó con esa propia versión en castellano), y que fue versionado por un buen número de artistas. A esa canción se debió gran parte del éxito del recopilatorio "A woman's heart", cuyo segundo volumen fue publicado -con toda lógica, a la vista de 750.000 discos vendidos del anterior- dos años más tarde que aquel, y que no contó entre las féminas irlandesas seleccionadas con Eleanor McEvoy, aunque en 2002 se publicó una tercera entrega, con el título "A woman's heart (A decade on)", que sí incluía un tema de la McEvoy, "Please heart, you're killing me".
.jpg)





