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Solsticio de invierno
Solsticio de invierno es una exposición de mis discos favoritos de las Nuevas Músicas, un término paradójico (¿cómo llamar "nuevo" a algo que puede llevar compuesto siglos?) que engloba mercadotécnicamente tendencias musicales con puntos en común. New age, sinfónica, contemporánea, celta, folk, músicas del mundo, bandas sonoras, minimalismo... términos que no deben confundir nuestros sentimientos hacia una música que, a mí particularmente, hace mucho que me cautivó.
20.8.26
SHADOWFAX:
"The Odd Get Even"
16.7.26
CARLOS GARO:
"Samsarak"
Bien entrado el siglo XXI, la música instrumental que no está destinada exclusivamente a acompañar imágenes sino a volar con la imaginación, no ha desaparecido del mapa, lo que ha cambiado completamente es la forma de consumir esa música, pues el streaming se ha impuesto a la venta física. Muchos de los artistas de antes continúan su actividad, y otros nuevos van tomando el relevo. Incluso la denominación new age sigue siendo válida, y algunos músicos españoles resaltan notablemente en este atractivo panorama. Uno de los más destacados es Carlos Garo, madrileño residente en Toledo que comenzó a amar la música en los años noventa, cuando la new age continuaba en auge, pero cuya transición como músico tuvo que esperar unos años por su juventud. Él ni siquiera conocía la etiqueta new age hasta que su mánager le dijo que tenía que acoplarse a ella, a la música que hacía Michael Cretu con Enigma, por ejemplo, esa que él consideraba simplemente electrónica con detalles étnicos. Mike Oldfield y Santana eran sus grandes ídolos en sus inicios, pero Carlos Garo supo desde el principio que tenía que hacer su música para él mismo, porque le gusta y disfruta haciéndola sin complejos, no importa que las modas dicten que lo que triunfa masivamente es otro tipo de música, también hay un activo mercado para el estilo que le apasiona, instrumental melódico con un alto componente electrónico y detalles de world music. Llamadlo new age si queréis.
Carlos Garo comenzó su andadura en 2012 con el EP "The Fifth Palace", que presentaba una daliniana carátula y una música en consecuencia, soñadora y dinámica, muy centrada en las melodías de guitarra, con reminiscencias inevitables al Mike Oldfield de la época Warner (Carlos le descubrió con "Tubular Bells III" y se enamoró de esa poderosa sonoridad), cuya influencia continuará apareciendo, junto con la de Enigma, en su primer larga duración en 2015, un "Entrance to the Parallel Universe" más electrónico, que fue nominado a los Hollywood Music Media Awards. El productor Tom Newman le había aconsejado que buscara su propia voz, y él encontró el camino por el que quería transitar, el del estilismo electrónico. Luego llegó una colaboración tan importante como la de Terry Oldfield en el disco "Sky Dancer" en 2017, un trabajo cargado de espiritualidad y sentimiento por parte de ambos músicos (Terry pasó en esos momentos por un delicado momento de salud, que solventó con innegable profesionalidad), pero la voz de Carlos tenía que volar en solitario, sin más ayuda que su propia mente, y lo hizo en 2019 con el muy oriental "Dream Landscape", con la colaboración de nuevo de Terry en uno de los temas. Fue tras la pandemia cuando Carlos decía 'vuelvo renovado para comenzar un nuevo ciclo', y así, inspirado en las guerras, en el apocalipsis y en definitiva en el ciclo de la vida, apareció "Samsarak", publicado en 2023 por Rocket Music. Como sus trabajos anteriores, este fue un soplo de aire fresco en el panorama español, que esencialmente y salvo retazos experimentales por parte de veteranos músicos atrevidos como Suso Sáiz o la reciente aparición de otros jóvenes fenómenos como el de Daniel Minimalia, llevaba décadas viviendo (y muy bien, realmente) de grupos y solistas especializados en el folclore, la música antigua o la relajación más pura. "Samsarak" fue ideada como una obra conceptual en dos partes, con el vinilo como formato ideal, cuya primera cara, decía Carlos, "es una suite, mientras que la segunda es más oscura con temas separados." Once temas pueblan este álbum, comenzando por "Inner Voice", en el que la atmósfera te envuelve, una voz (que es la voz interior de Carlos) te conduce por el camino de la ensoñación, en un alarde de homenaje a Enigma o al alemán Schiller. Tras un inicio aflautado, sobre una percusión rítmica y con la ayuda de voces susurrantes, "The Great Temple" es una composición dominada por las cuerdas, esas guitarras de Carlos que, sin perder su propia esencia, recuerdan a su admirado Mike Oldfield de los años en Warner Music. La pieza es intensa, penetrante, y despliega la alfombra que te conduce por el camino espiritual que pretende este trabajo, porque "Samsarak" es el fruto de una evolución constante en este músico madrileño, y de unos intereses auténticos, desplegados de una manera mágica, encantadora. Así, "Zeus" es una impecable atmósfera inspirada por este dios de dioses griego, que culmina con una agraciada pauta melódica, adornada por el efecto de flauta shakuhachi que tan famoso se hizo por su utilización por parte de Michael Cretu en los discos de su banda Enigma. La sonoridad sigue siendo apabullante, y continúa llenando el espacio en "Eternal Paradise", con una completa combinación instrumental y voces de aspecto tribal, que nos conducen al paraíso eterno siguiendo la estela que Miriam Stockley marcó en Adiemus. No hay descanso en este álbum, pero sí una cierta calma celestial tras la intensidad de "Kami", para retornar a la locura guitarrera y al continuo baile rítmico y melódico en esa especie de apasionado clímax oriental que es "Dharma", el cierre de la suite que ocupa la primera cara del vinilo. Por momentos en un tono épico, "Exodus" es un adorno ambiental (con una entradilla de aspecto tecno, ciertamente) en cuya parte final descansa uno de los pasajes más tiernos del disco, un sencillo y demasiado corto diálogo entre teclado y guitarra que abre la puerta a un final más aguerrido. Durante el confinamiento provocado por la pandemia de COVID-19, Carlos trabajó en un cortometraje sobre el pintor escocés David Roberts, y "Exodus" está inspirado por su imponente cuadro orientalista 'El éxodo'. "Karma" fue el tema que, de una manera improvisada, dio inicio a la inspiración espiritual para la totalidad del trabajo, tiene más presencia vocal, pasando sin complejos de un estilo indio al canto gregoriano, ahondando así en el concepto general de mestizaje entre religiones y culturas. Anticipando el final del disco, "The Origin of the Legend" es un corte más suave, con importancia de la guitarra española, donde Carlos demuestra su destreza. Es también con esa guitarra con la que teje una melodía enormemente atractiva al comienzo de otro de los temas importantes del proyecto, "Nirvana", en el que se desmelena con la eléctrica al más puro estilo, de nuevo hay que mencionarlo por la destreza de su sonido y por una influencia no negada, del Oldfield de discos como "Tubular Bells III". "Nirvana" fue de hecho el sencillo de promoción del álbum, con su propio y muy elaborado videoclip. "Imperium" es el final de este viaje espiritual y físico, una cúspide agraciada que redondea una gozosa experiencia sonora, completada por la posibilidad de descarga de un bonus track de "Nirvana" masterizado en los míticos estudios Abbey Road. Pocos artistas pueden actualmente sonar con esta profundidad y calidad técnica, portando además la chispa del enganche melódico que se ha ido perdiendo con el tiempo en esos grandes músicos como Vangelis, Jarre, Cretu, Oldfield, Parsons... Y aunque sea inevitable la comparación, Carlos Garo no necesita esos nombres para brillar, es un heredero digno y auténtico, con las ideas muy claras. Así se consideró por los jueces de los Hollywood Independent Music Awards y de los Global Music Awards, en los que "Samsarak" ganó sendos premios.
Carlos Garo remarcaba lo siguiente sobre este trabajo en sus páginas interiores: "El concepto de 'Samsarak' se basa en mi punto de vista sobre el ciclo de los nacimientos, vida, muerte y reencarnación. Intento alcanzar la visión y el tratamiento de culturas como el hinduismo, sintoísmo, budismo, así como otras culturas tradicionales, como la romana, que se basa en una vida y civilización atemporal." Compuesto, producido e interpretado por Carlos Garo, "Samsarak" fue grabado en Oniric Sound Studio (Toledo), y fue presentado en directo el 10 de junio de 2023 en el Círculo de Arte de Toledo con la presencia de Carlos Garo (guitarras y bajo), Adrián Solla (teclados, dirección musical), Carlos Coronado (batería), y Olaya Alcázar (voz). Siguiendo una línea muy concreta que fusiona espiritualidad, tecno y música étnica, en este disco que Carlos considera apocalíptico por la cantidad de capas empleadas en su concepción, se disfruta cada entrada y cada salida, cada cambio de melodía, cada voz, cada teclado, cada guitarra, presas de una vehemencia y de una calidad sonora difícil de igualar. Y sorprende que haya músicos en España que en décadas tan lejanas a las del auge de la new age, sigan desarrollando este maravilloso estilo que circula entre lo étnico y lo electrónico. Carlos Garó es uno de ellos, y afortunadamente hay un público atento y deseoso por descubrir nuevos sonidos que manejan con soltura la llama de la instrumentalidad melódica. De esta manera, Carlos continúa con su excelente trabajo: "Mystical Origin" fue su siguiente paso firme, una nueva aventura llena de magia y fantasía publicada en 2025, para sorprendernos en 2026 con una épica colaboración con la musa de Karl Jenkins en Adiemus, Miriam Stockley, en la canción titulada "Nyumba", una muy étnica búsqueda de la esperanza y del refugio personal desde el que continuar imaginando mundos maravillosos.
15.6.26
MÁIRE BRENNAN:
""Máire"
5.5.26
SUZANNE CIANI:
"Hotel Luna"
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8.4.26
THERESE SCHROEDER-SHEKER:
"Rosa Mystica"
18.3.26
WILL ACKERMAN:
"Sound of Wind Driven Rain"
21.2.26
SHEILA CHANDRA:
"Weaving my Ancestor's Voices"
Nacida en Londres de padres indios, y tras una breve experiencia como actriz en la serie Grange Hill, la cantante Sheila Chandra fue durante muchos años un referente en la incorporación de elementos asiáticos a la música pop occidental, tanto en la banda Monsoon que fundó a los 16 años junto a Steve Coe y Martin Smith, como en su trabajo en solitario en el sello Indipop del propio Coe, y posteriormente en Real World Records. "Ever so Lonely" fue el gran éxito de Monsoon en su único álbum, "Third Eye", en 1982, y esa emblemática canción ha sido adaptada con posterioridad por Sheila, por ejemplo en el trabajo que nos ocupa, "Weaving my Ancestor's Voices". Con su enfoque indio, esta interprete que durante su adolescencia cantaba como una forma de catarsis, ha sido calificada como una pionera en su campo de actuación, abriendo sus propios caminos, experimentando en ocasiones en facetas sonoras y vocales (generalmente buscando la experiencia de sus cantos en solitario) que trasladaban al oyente muy lejos, no sólo al subcontinente indio sino incluso a mundos de fantasía, por ejemplo a las tierras imaginadas por J.R.R. Tolkien, tras la participación de Chandra en el tema "Breath of Life", de la banda sonora de "The Two Towers", la segunda película de la trilogía de "The Lord of the Rings".
La música de Sheila Chandra se define así en su web oficial: "Fusión mundial con influencia asiática. Voz fuertemente melódica y elaborada, a menudo sin letra, que comienza en el pop y evoluciona álbum tras álbum, pasando por voces solistas y drones basados en la fusión, hasta paisajes sonoros más vanguardistas y laterales." Tras la experiencia de Monsoon, y su final debido a discrepancias con la discográfica, que se centraba en la faceta lucrativa de los sencillos y no en la capacidad puramente creativa de la banda, "Out of my Own" fue su debut en solitario en 1984, y tabla, sitar y voces se unían a elementos occidentales. Sin sencillos, fue la decisión de Sheila y su productor y también pareja, Steve Coe. Más atmosférico es "Quiet", su segunda referencia, toda una experiencia en la frontera de lo relajante, lo étnico y lo místico. En este oleaje de sensaciones, "The Struggle" vuelve a la fusión asiática más comercial en 1985 (una época donde no existía el término world music) para retornar cinco años después a una espiritualidad muy india en "Roots and Wings", un entusiasta viaje entre pasado y presente, un gran disco de conexión entre mundos, no sólo físicos sino también espirituales. Es en este momento cuando aparece Peter Gabriel, que ficha a la prometedora cantante para los festivales WOMAD y para Real World, que publicó en 1992 "Weaving my Ancestor's Voices", sólo sabiendo, en un gesto de honestidad, que su trabajo iba a ser respetado y protegido: "Considero mis álbumes como entidades vivas, como personalidades con pleno derecho. Así que no voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que algo tan inocente e indefenso como mis grabaciones salga a la luz y sea manipulado para despojarlo de todo su potencial sólo por ganar dinero." Este disco es la confirmación del trabajo pausado de unos músicos con miras avanzadas, con una elegante capacidad para incorporar las raíces indias en otras latitudes, en otros folclores que no tienen nada que ver con el origen de la firmante y principal protagonista del disco. Ella incorpora el elemento más chocante del mismo, una asombrosa y portentosa manera de cantar a cappella sílabas rítmicas, un estilo de 'percusión hablada' conocida como Konnakol (en el sur de la India) o Bol (en el norte), que ya había aparecido en sus discos pero de manera más controlada. "Speaking In Tongues I" es ese sorprendente comienzo del álbum, en él la voz es la de un súcubo que pretende no dejarnos marchar, y a pesar de la extrañeza que produce, lo consigue, es difícil detener la escucha de esas sílabas relacionadas con la tabla y el mrdingam (o mridangam, un instrumento indio de percusión de madera), que se inspiran en los patrones rítmicos de la danza del sur de la India, portándose la vocalista como una canalizadora de lo divino. Más adelante llegará "Speaking In Tongues II", intentando innovar con esa técnica y sus cambios de ritmo. El trabajo continúa sin acompañamiento musical pero en un estilo muy distinto al anterior, ya que escuchamos una hermosa canción, "Dhyana and Donalogue", que recuerda a ciertos modos gaélicos. En efecto, se trata de una antigua balada irlandesa a la que Sheila añade una estrofa nueva, modifica algunas letras y ejecuta algún giro propio, especialmente al final de la pieza; el estilo vocal ajeno a la tradición irlandesa, pero sin modificar el sentimiento que conlleva la canción, hace pensar lo siguiente a la cantante: "La incorporación de una voz de estilo musulmán en la pieza nos deja preguntándonos dónde empiezan y terminan los adornos de cada tradición." Es este un campo difícil, el de la aparición de ciertas semejanzas, no sólo melódicas sino de adornos vocales, en culturas y tradiciones musicales geográficamente muy separadas, lo que nos hace pensar en tiempos muy antiguos en los que las fronteras no eran tales. A Sheila le interesa entrelazar esas similitudes y asimilarlas en un estilo propio. La situación es incluso más emocionante en el siguiente tema, la nana escrita por Manuel de Falla "The Dreaming", cantada en español, a la que por la pasión desplegada en su interpretación se le perdona cualquier atisbo de diferencia con cualquier posible cantante patria. La base instrumental es claramente sobre escalas indias, y el tema acaba tarareado con la esencia folclórica de sus raíces. Llega entonces "Ever so Lonely", la gran canción del disco y de la carrera de Sheila Chandra, de hecho una de las grandes canciones étnicas de su época, la demostración de la clase de esta exótica vocalista. Este tema proviene de su época en Monsoon, aunque en aquel disco el acabado era mucho más indio (con el sonido del sitar como estandarte), para centrarse aquí en un tratamiento más atmosférico muy acertado, que une en un mismo raga (o serie de tonos) a los versos de otro tema de Monsoon, "Eyes" (de Martin Smith), y de la nueva composición de Steve Coe "Ocean", haciendo que esta completa canción se acabe titulando "Ever So Lonely / Eyes / Ocean". En nuevos cantos transglobales, "The Enchantment" retorna al folclore británico a través de un fondo instrumental que es siempre hermosamente simple junto a la evocadora voz oriental, "The Call" es una tonada islámica, muy cercana de nuevo a lo andaluz, a modo de los muecines que llaman a la oración desde los minaretes, y "Sacred Stones" acude a la liturgia de la iglesia católica, ejecutando una fusión rompedora y maravillosa de lo indio con el canto gregoriano. "Bhajan" significa himno, y se basa en el zumbido de la guitarra (interpretada por Stuart Bruce) que acompaña a la canción. Como última pieza de este gran disco, "Om Namaha Shiva" es un canto antiguo, un mantra repetitivo y sólo con voz, con el que ella pretende que esta música se comparta, que todos participemos en estos versos. En efecto, es necesario entrar en el juego de esta gran artista y disfrutar de esta sorprendente unificación de estilos ("la fusión de diferentes músicas en una misma línea vocal"), con o sin música, que permitían a la cantante actuar sola con su voz en el escenario, motivo por el cual este trabajo goza de una extraordinaria sencillez, ya que el material está pensado para utilizar únicamente la voz y algún drone (o nota pedal, una técnica donde una nota o acorde se sostiene constantemente como fondo, creando una base armónica, atmosférica y meditativa): "A veces mi propia espera consciente y activa en una actuación se ve recompensada con una sensación increíble. Es como si una influencia externa me hubiera penetrado, el sonido se canaliza por mi cuerpo como una flauta y no hay sensación en mi garganta."
Esa misma garganta otrora afortunada, sufrió desde 2009 muy malas sensaciones, dolores derivados de una enfermedad llamada glosodinia o síndrome de la boca ardiente, caracterizada por por ardor, escozor o picor en la cavidad bucal, especialmente en la lengua, que (junto a otras cicatrices en las cuerdas vocales derivadas de una mala intubación durante una operación de emergencia en 1992) obligaron a esta excepcional cantante a retirarse de la vida musical, para dedicarse a una labor de asesoramiento a artistas, o a escribir libros de autoayuda como "Banish Clutter Forever" ('Desterrar el desorden para siempre') o "Organizing your Creative Career" ('Cómo organizar tu carrera creativa'). Cuando su garganta estaba en plenas condiciones, demostró una fabulosa capacidad de adaptación a canciones de otros folclores, partiendo de una misma línea vocal, en discos como este debut en Real World, "Weaving my Ancestor's Voices", sobre el cual Sheila declaró: "Los ancestros de este álbum son espirituales: esos cantantes que me precedieron y me inspiran. Curiosamente, ningún miembro de mi familia en la India era cantante profesional y, aunque en esa cultura la gente cantaba con más libertad en la vida cotidiana, ¡los ancestros aquí no podían ser genéticos!" Esa es la explicación del título de este álbum producido por Steve Coe, tras el cual llegarían en Real World "The Zen Kiss" (1994) y "ABoneCroneDrone" (1996), así como importantes colaboraciones, como con el grupo The Imagined Village, o la aparición en recopilatorios, destacando "Gifted (Women Of The World)", que no sólo incluía un remix de "Ever so Lonely / Eyes / Ocean" sino una fabulosa versión de la canción de Tim Buckley "Song to The Siren".








