23.9.26

YANNI:
"Tribute"

A mediados de los años noventa, Yanni Chryssomallis se había dado un baño de masas con su vuelta a Europa y el famoso concierto en la Acrópolis de Atenas en 1994, una demostración ante sus compatriotas de que su música, considerada por muchos como de una electrónica simple, podía imbuirse de un componente acústico muy importante, y tenía no sólo una gran personalidad sino además una esencia mediterránea intrínseca que añadía una chispa única, una frescura especial para su público de los Estados Unidos, y cuya calidez (él utilizaba sintetizadores pero no ordenadores, tocaba todo manualmente con el piano como instrumento esencial), de hecho, la acercaba a un mercado mundial, no sólo el norteamericano de su compañía, Private Music, o el europeo de sus raíces. "Me gustaría que la gente pudiera escuchar más mi música", decía en esa época, así que para acabar de confirmar la internacionalización de su obra, sus planes pasaban inmediatamente por la enorme Asia, un mercado potencialmente enorme. Pero en esta época en la que Yanni también cambió de compañía, a Virgin Records, ni él mismo se imaginaba la aventura que se avecinaba, un periplo que, a cambio de un nuevo disco de éxito, le iba a agotar físicamente e incluso iba a romper lamentablemente el bienestar de su vida privada. Ese proyecto tuvo como título "Tribute".

Nos situamos en el momento de mayor popularidad de Yanni. Su matrimonio con Linda Evans parecía firme, y su imagen seguía siendo un ejemplo de sofisticación, a la par que su música mantenía unas características poderosas en su juego electrónico buscando la melodía acertada. El concierto en su país natal que publicó en audio y video bajo el título de "Yanni Live at the Acropolis" fue un grandioso espectáculo emitido por la televisión estadounidense. La música se acomodaba a un acertado tratamiento orquestal en un majestuoso teatro romano, ¿qué puede superar eso? Tal vez las Pirámides de Egipto, maravillas del mundo antiguo, pero eso lo conseguiría unas décadas después, en 2016. Antes de mirar hacia Asia, hubo realmente algunos intentos previos para celebrar estos conciertos: Table Mountain en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) tuvo demasiados problemas políticos y un coste prohibitivo, y el permiso para Teotihuacán (México) no parecía que fuera a llegar nunca, así que los esfuerzos se concentraron en dos de los lugares más sagrados del mundo: el Taj Mahal en Agra (India) y la Ciudad Prohibida de Pekín (China). Poco sabía el músico dónde se metía, pero mientras tanto las musas iban acudiendo a Yanni y la nueva música se adaptaba poco a poco a esos honorables lugares: "Al componer, combino un arco iris de estilos y etnias y soy testigo de cómo las almas de muchas culturas se unen de manera obvia y sencilla. El resultado es más color, belleza y fortaleza, una malla sin costuras." Y además es algo natural, según contaba en su biografía, Yanni in Words (David Rensin, Miramax Books, 2003). Aparte de la propia música, las negociaciones de Yanni y de Virgin con el Departamento de Turismo de la India parecían discurrir por buen camino, ya que la actuación podía impulsar el turismo indio, aunque el Taj Mahal en sí necesita poca presentación. Pero aparecieron la burocracia, la codicia, las compensaciones, los oponentes políticos del gobernador y un obstáculo mayor: la religión. El Taj Mahal era una tumba, no un teatro, fue difícil convencer a la gente de que la música y las luces no iban a dañar el mausoleo. Al final se tuvo que acondicionar un espacio detrás del mismo, con muchas dificultades técnicas que encarecieron notablemente un proyecto que por momentos parecía fuera de control, pero cualquier duda de Yanni (admirador de la fortaleza de Gandhi) se desvaneció cuando compuso "Deliverance", pieza que creyó perfecta para el Taj Mahal, como si la vida le hubiera empujado a crearla para ese acontecimiento. Algo más fácil fue lo de China, pero también hubo dificultades, desde el mismo lugar de la actuación, que pretendía ser inicialmente la Plaza de Tiananmén, para acabar ubicándolo en la imponente Ciudad Prohibida, a la que azotaron la lluvia y un viento que amenazaba con derribar las torres de luz, pero todo se calmó a tiempo para la actuación. Esos fabulosos conciertos en los que Yanni parece emocionado en todo momento y no para de gesticular y saltar, y los músicos parecen afectados por la belleza que les rodea, se pueden disfrutar en el VHS (y posterior DVD) que Virgin Music Video puso a la venta en 1997 con notable éxito, y se pueden ver en YouTube junto al documental "No Borders, No Boundaries", que narra toda la historia. Aumentada de golpe su popularidad y tras haber arriesgado millones de dólares, el músico comenzó una lucrativa gira, y mientras tanto, también Virgin iba a publicar el CD "Tribute" en 1997, lleno de música enaltecedora que mereció millones de ventas: El recibimiento, "Deliverance", es un exótico cruce de culturas, una overtura de tono global plena de aventura; la exuberancia de Yanni se metamorfosea en un cuento de "Las mil y una noches", y el resultado, si bien no estrictamente original, es hermoso y excitante, una suite donde orquesta, teclados, violin y voces de complementan a la perfección. Enseguida aparece ese Yanni romántico que se espera en cada disco y siempre se agradece. El poder de su música es grande, y "Adagio in C Minor" es uno de sus temas neoclásicos más apasionados, y en la interpretación en directo, el músico encuentra la ayuda en la orquesta para emocionar a su numerosa audiencia. "Renegade" es el sencillo instrumental del álbum, excitante y fogoso tema al que los vientos otorgan una chispa especial, durmiente, y el violin es como un paseo por una alfombra voladora; la orquesta es el viento que la eleva, y el resultado en el concierto es absolutamente magistral, con un duelo final de violines inconcebible. "Dance with a Stranger" es un tema ligero de estilo neoclásico con un toque de jazz en la mezcla, con protagonismo de la trompeta. No es lo más destacable del álbum, pero es agradable de escuchar. A continuación, un comienzo ondulante de piano, característico en el griego, nos sumerge enseguida en otra tomada a medio camino entre el cuento de aguerridas hazañas y el puro romanticismo, "Tribute", un tema precioso, muy inspirado, cuya poesía engancha sin remedio. "Prelude" es pura música india, pero como su título indica es sólo un preludio para "Love Is All", la canción del disco, una estupenda pieza vocal orientada al pop con tintes étnicos, con una muy eficaz vocalista, Vann Johnson. Lanzada también como sencillo, su poder lo resumía Yanni en el concierto diciendo que de todas las fuerzas que se ejercen sobre nosotros a lo largo de nuestra vida, el amor es la más poderosa de todas, y que debemos aprender a amarnos y aceptarnos unos a otros, griegos o americanos, chinos o indios, es lo mismo, todos somos seres humanos. El mensaje acababa con una dedicatoria a todos los que hicieron posible el Taj Mahal. "Un mensaje de amor, unidad, aceptación y tolerancia", concluía Yanni en esta pieza durante la cual sucedió esta anécdota que cuenta en su biografía: "Mi flautista, Pedro Eustache, tocaba el duduk, un instrumento armenio, y le vi que estaba llorando. Le pregunté al respecto más tarde, y me contó que unos años antes había perdido a un joven hijo. Aquel momento fue una experiencia catártica, una oportunidad para hablar con su niño. No podría haber sucedido en un lugar más perfecto, un mausoleo construido por Shah Jahan en memoria de su esposa, el lugar donde honras a las personas que has amado y seres queridos que has perdido." El viento es el gran protagonista de la calmada "Southern Exposure", que se vuelve a acercar a un jazz ligero. "Waltz In 7/8" es un vals new age, con solo de guitarra y otro de teclados. "Nightingale" es una bella pieza étnica, un guiño a la cultura china muy melódico y agradable (por su comienzo de flauta, especialmente), un tono que no varía tras la entrada del piano y la orquesta. Para acabar el disco, el rescate de "Niki Nana (We're One)" es, aparte de una gran canción, una conexión con otro elemento étnico, el aborigen australiano. El concierto, además, concluía con la interpretación de otra pieza emblemática de Yanni y un recuerdo a su país de origen, "Santorini". Cercano en emoción a sus grandes obras de los ochenta aunque notablemente distinto por su mediación orquestal y su gozoso acercamiento a la world music, "Tribute" es probablemente el ultimo gran trabajo del Yanni grandilocuente y megaestrella de la new age. En España, el disco "Tribute" estuvo tres semanas en listas y llegó al puesto 37, nada mal para un artista básicamente instrumental.

Yanni comentaba esto en el CD del disco: "Este álbum fue concebido y grabado durante un período tumultuoso y maravilloso de mi vida. Se inspiró, en parte, en la posibilidad de interpretar estas nuevas obras en el Taj Mahal y la Ciudad Prohibida, dos de las estructuras más grandiosas del planeta. Que esto sucediera, que tuviera el privilegio de interpretar mi música en India y China en medio de tesoros nacionales, es un homenaje a tantos que creyeron en un proyecto que parecía siempre al borde de la razón. Para mí, el Taj Mahal y la Ciudad Prohibida siguen siendo esenciales porque nos recuerdan a todos nuestro propio potencial de grandeza. El espíritu de sus constructores se mantiene increíblemente vibrante. Para los miembros de mi banda y mi orquesta, las noches pasadas a la sombra de estos monumentos provocaron un trabajo inspirador y, a menudo, lágrimas. Espero, de alguna manera, haber podido rendir homenaje a esas muchas almas, los artesanos y trabajadores anónimos que hace muchos años erigieron estas increíbles estructuras. Este álbum también pretende ser un homenaje a la dinámica y cálida India y China de hoy, a las muchísimas personas que nos recibieron con su amabilidad, sonrisas y aplausos. Finalmente, como todo lo que he hecho desde que dejé Kalamata, Grecia, este también es un homenaje a mis padres, Sotiris y Felitsa, quienes le enseñaron a su pequeño hace mucho tiempo que... el amor lo es todo." Curiosamente, la popularidad del músico y su estabilidad familiar tomaron rumbos separados, él no supo relajarse y desconectar tras su éxito, quiso llegar más allá en su carrera y se convirtió en un esclavo del trabajo, así que Linda Evans y Yanni se separaron el día de año nuevo de 1998. "Me arrastré por los continentes, viviendo en una interminable serie de habitaciones de hotel. En el verano de 1998 ya no podía continuar. Era en la cima de mi carrera, pero había perdido lo que Una vez creí que era un océano infinito de optimismo. Todo parecía oscuro, sin sentido." Había ganado, pero en el fondo, afirma, no lo hizo, y lo más importante: "También había olvidado la persona que era cuando comenzó el viaje." Darse cuenta de eso es aceptar el problema y buscar soluciones, así que Yanni, tras un periodo en el que prácticamente quiso dejar la música ("desperté sin ningún lugar adonde ir y sin nada que hacer, no estaba en paz ni era feliz, estaba nervioso, cansado, frustrado y enojado"), acabaría saliendo más fuerte y determinado que nunca, para continuar con su carrera. Los resultados no han sido desde entonces todo lo afortunados que se podría desear, pero este músico continúa en activo ofreciendo su arte al que lo quiera escuchar. Y son millones de personas.

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20.8.26

SHADOWFAX:
"The Odd Get Even"

El premio Grammy en la categoría new age comenzó a otorgarse en 1987. Esa es una de las razones por las que el grupo Shadowfax no ganó este premio por sus primeros álbumes en Windham Hill y sí que lo logró en 1989 por su trabajo de Capitol Records "Folksongs for a Nuclear Village", buen disco pero no tan rompedor ni sorprendente en su inspiración y su frescura como aquellos "Shadowfax", "Shadowdance" o "The Dreams of Children" publicados a principios y mediados de la década. Fue dos años después de ese premio cuando Shadowfax recalaron en otra de las grandes compañías de la música instrumental en los Estados Unidos, Private Music, y opinaban así sobre ese tipo de galardones: "Fue divertido ganar un Grammy. Cuando vas allí, es como: 'Vaya, estamos en los Grammys, qué raro es esto'. Lo has visto en televisión y de repente ahí estás, sentado con tu traje. Realmente no sabes de qué se trata hasta que enumeran a las cuatro o cinco personas nominadas contigo y te quedas esperando a ver qué pasa. Entonces dejas ir los nervios y empiezas a pasarlo bien. Definitivamente fue una señal de algo. Para mí, lo mejor de los Grammy fue la noche anterior a la entrega de premios. Tuvieron una cena de recepción para todos los nominados. En la misma sala podías ver a Pharoah Sanders, Willie Dixon o Lamont Dozier, todos estos grandes artistas, escritores y músicos. Pudimos conocer a mucha gente a la que respetábamos desde hacía tiempo, y eso dejó claro lo que realmente son estos premios: el respeto de tus propios compañeros, músicos y gente que trabaja en la industria discográfica. No es un premio de popularidad, realmente significa algo ganar el reconocimiento de tus pares. Además, nos trajo recuerdos de casa, porque justo después de ganar nosotros, Willie Dixon ganó por su álbum de blues, y solíamos ensayar en su sótano. Fue genial estar entre bastidores en la fila con Willie Dixon esperando a la prensa, nos estuvimos riendo mucho."

De difícil clasificación con su divertida mezcla de influencias que va más allá de la fusión que ejecutaban en sus inicios, Shadowfax habían llegado a la compañía avanzada Private Music para publicar en 1990 su séptimo disco, "The Odd Get Even". Era el momento de cambio de década y las etiquetas eran necesarias para saber cuál era el producto que se intentaba vender, pero el vocablo new age seguía sin contar con el respeto de la mayoría de los músicos, especialmente los que provenían del jazz y del blues, como ellos mismos habían declarado en una entrevista para el canal WNEV-TV de Boston en 1987: "Soy bastante alérgico al término new age. Creo que si la gente intenta categorizar todo lo que haces, se convierte en algo muerto. Considero que usan new age como un término de marketing. Hay mucha gente haciendo tipos muy distintos de música instrumental y experimental, lo están metiendo todo en una sola categoría, cosas como las que hacía Brian Eno mucho antes de que se usara el término, ahora se clasificarían como new age. Así que ni siquiera sé qué es la música new age." ¿Cómo llamamos a esta música, entonces?: "A falta de un término mejor, llámalo world music. Al fin y al cabo, usamos influencias de todo el planeta. Hemos estado juntos en la banda desde 1972 y nuestra música siempre está cambiando. Los críticos la llaman world music porque tiene muchas influencias del gamelán de Indonesia y música africana, y también música asiática y cosas diferentes, todo mezclado con instrumentos electrónicos tradicionales americanos. Al mismo tiempo tiene un toque de jazz, siempre escuchamos mucho jazz y fue una gran influencia. Además, crecimos en bandas de blues y de rock en Chicago." World music y mucho más, evidentemente, un cocktel que explotó gracias a la conexión de Chuck Greenberg con Alex De Grassi (él había participado en 1981 en el enorme disco de De Grassi "Clockwork"), cuando Shadowfax publicaron el subyugante "Shadowfax" en Windham Hill en 1982, varios años antes, por cierto, de la invención de la propia etiqueta world music. La confusión de términos no impidió acercar esta música a un gran número de nuevos oyentes, muchos de ellos jóvenes, que alucinaban con el sonido del lyricon, un instrumento electrónico de viento, de madera, que inventó un señor de Boston llamado Bill Bernardi, y que en aquella época era novedoso y ciertamente angelical. Aunque su sonido, ya anticuado, ha llegado a muchos otros ámbitos, muchos lo asocian irremediablemente a Chuck Greenberg y a Shadowfax. "The Odd Get Even" comienza con un viaje exótico, intenso y muy placentero titulado "Oasis", deliciosa pieza con raices que oscilan entre África y Oriente Medio que es puro Shadowfax, tiene el intenso sabor de su fusión, rica y atrayente, y un enorme trabajo de percusión a cargo de ese coleccionista de instrumentos exóticos que era Stuart Nevitt, fallecido en 2008. Chuck Greenberg interpreta flautas, saxo soprano, y el lyricon, cuya poesía entra en escena en "One Winter Morning" e inunda de colorido una gozosa atmósfera navideña. La conjunción instrumental es maravillosa, no hay que dejar de lado a G.E. Stinson (guitarras y otras percusiones), Phil Maggini (bajos con y sin trastes), David Lewis (teclados), Todd Yvega (sintetizadores), John Bisharat (violonchelo) y su hermano Charlie Bisharat con sus siempre inolvidables violines, que despuntan en el ambiente exótico de "1001 Nights", pieza colorida, casi selvática, muy de su estilo. Otro de los momentos importantes del disco llega a continuación, "A Pause in the Rain" es más que una entretenida y sensual pieza con un maravilloso viento, es uno de los temas míticos de este conjunto, es la incursión de Windham Hill en Private Music, y es el título que Joy Greenberg, la viuda de Chuck, utilizó para titular la biografía que escribió sobre el grupo. Para terminar la cara A del plástico, "Her Dress Hangs There" tiene un rítmico desarrollo aventurero bastante llevadero, más del estilo de Private Music que la mayoría del disco, como sucederá con "Boomerang" un poco más adelante, donde los efectos y las programaciones se aunan a la inventiva acústica, en la era de proliferación del CD y sus avances en calidad de sonido. La segunda parte del álbum se abre con "Changing of the Guard", ambiente soñador para momentos idílicos, una clara evolución respecto al jazz y la fusión de sus primeras muestras grabadas, como el trabajo de 1976 "Watercourse Way". De igual modo, "The Odd Get Even" es una especie de entretenido retorno a ese jazz con mucho de folclore, de músicas del mundo, y con la alegría del violín, que acompañaban a los Shadowfax de los ochenta. "Sujata" es un ambiente sutil, de escasa iluminación y un velo misterioso, que oculta una historia digna de ser escuchada con calma, antes de que bajo y piano introduzcan un cierre intimista titulado "One Heart", donde el viento aporta su detalle melancólico. Melancolía y ritmo, dulzura y movimiento: "Intentamos que la experiencia de un concierto de Shadowfax lleve al público a un pequeño viaje, que haya cosas para escuchar con la cabeza y otras que los hagan moverse. Hay música para la mente y para el cuerpo", decía Greenberg en aquella época. Muchas influencias fueron básicas en el éxito de este conjunto, como matizaba Stinson: "La música que produces es una combinación de todo lo que has escuchado en tu vida. Así que sí, venimos del blues, escuchamos mucho jazz, pero creo que una de las cosas buenas que se pueden decir de Shadowfax es que es muy difícil de categorizar. Empezamos con eso en mente: queríamos crear algo nuevo y diferente. Eso es fácil de hacer cuando no sabes exactamente qué buscas. Si escuchas una orquesta de gamelán —cosa que estoy seguro de que harás algún día— no habrá duda en tu mente de que es algo interesante de oír. Es curioso ver cómo la música occidental yuxtapone todo ese asunto, porque muchas culturas piensan en su música de maneras completamente diferentes. Es interesante ver cómo funciona todo junto, porque la música es el lenguaje universal y es algo que todos entienden o que al menos puede conmover a cualquiera. ¿Dónde encuentras música así? Bueno, no solo en las tiendas de discos. Si investigas, puedes encontrar festivales de música del mundo en cualquier ciudad donde vivas. Es interesante buscar nuevas o viejas formas musicales y descubrir qué las hace divertidas e interesantes."

En los momentos de grabar para Windham Hill, Shadowfax era como una familia, advertía G.E. Stinton en una publicación de Facebook de 2019, "con todo el amor, la tristeza, la ira, el perdón, etc., que conlleva cualquier familia. La banda se acababa de reunir, pudimos grabar y dar conciertos, así que todos estábamos contentos. Cada álbum tuvo sus propios problemas y dificultades, y trabajábamos con presupuestos muy limitados, pero lo conseguimos y, en general, nos divertimos". Y siguieron haciéndolo, pasando por diferentes fases, hasta la desaparición del grupo tras la muerte de Chuck Greenberg. Cada trabajo, de esta manera, era un poco distinto al anterior, aunque siempre con el reconocible sonido de Shadowfax, y "The Odd Get Even" fue otro gran álbum en esa especie de evolución, pues como advertían sus componentes en el EPK que acompañaba al disco: "No sabemos qué tipo de criatura terminará saliendo, realmente nunca sabes cómo va a sonar un disco hasta que estás a la mitad del proceso, la gente trae material, los compositores deben tener una concepción muy clara de lo que quieren cuando presentan el tema, pero luego tienes que ser abierto, porque ocurre una metamorfosis cuando traes una canción a la banda y todos contribuyen a ella. Diría que a la mitad del proceso de grabación es cuando tienes una idea bastante clara de cómo sonará el disco. Creo que la banda todavía experimenta e intenta mantenerse fresca. Ese es uno de los desafíos de un grupo que ha estado junto tanto tiempo como Shadowfax: intentas crear música diferente, no repetirte, hacer cosas que te mantengan interesado y que el público disfrute." Así, "Esperanto" y "Magic Theater" fueron, junto al álbum en directo "Live", las últimas referencias de los inolvidables Shadowfax para el sello californiano EarthBeat! Records, que siguieron haciendo disfrutar a sus seguidores y al público curioso del blues, el jazz, la world music y, ¿por qué no?, la new age.

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16.7.26

CARLOS GARO:
"Samsarak"

Bien entrado el siglo XXI, la música instrumental que no está destinada exclusivamente a acompañar imágenes sino a volar con la imaginación, no ha desaparecido del mapa, lo que ha cambiado completamente es la forma de consumir esa música, pues el streaming se ha impuesto a la venta física. Muchos de los artistas de antes continúan su actividad, y otros nuevos van tomando el relevo. Incluso la denominación new age sigue siendo válida, y algunos músicos españoles resaltan notablemente en este atractivo panorama. Uno de los más destacados es Carlos Garo, madrileño residente en Toledo que comenzó a amar la música en los años noventa, cuando la new age continuaba en auge, pero cuya transición como músico tuvo que esperar unos años por su juventud. Él ni siquiera conocía la etiqueta new age hasta que su mánager le dijo que tenía que acoplarse a ella, a la música que hacía Michael Cretu con Enigma, por ejemplo, esa que él consideraba simplemente electrónica con detalles étnicos. Mike Oldfield y Santana eran sus grandes ídolos en sus inicios, pero Carlos Garo supo desde el principio que tenía que hacer su música para él mismo, porque le gusta y disfruta haciéndola sin complejos, no importa que las modas dicten que lo que triunfa masivamente es otro tipo de música, también hay un activo mercado para el estilo que le apasiona, instrumental melódico con un alto componente electrónico y detalles de world music. Llamadlo new age si queréis.

Carlos Garo comenzó su andadura en 2012 con el EP "The Fifth Palace", que presentaba una daliniana carátula y una música en consecuencia, soñadora y dinámica, muy centrada en las melodías de guitarra, con reminiscencias inevitables al Mike Oldfield de la época Warner (Carlos le descubrió con "Tubular Bells III" y se enamoró de esa poderosa sonoridad), cuya influencia continuará apareciendo, junto con la de Enigma, en su primer larga duración en 2015, un "Entrance to the Parallel Universe" más electrónico, que fue nominado a los Hollywood Music Media Awards. El productor Tom Newman le había aconsejado que buscara su propia voz, y él encontró el camino por el que quería transitar, el del estilismo electrónico. Luego llegó una colaboración tan importante como la de Terry Oldfield en el disco "Sky Dancer" en 2017, un trabajo cargado de espiritualidad y sentimiento por parte de ambos músicos (Terry pasó en esos momentos por un delicado momento de salud, que solventó con innegable profesionalidad), pero la voz de Carlos tenía que volar en solitario, sin más ayuda que su propia mente, y lo hizo en 2019 con el muy oriental "Dream Landscape", con la colaboración de nuevo de Terry en uno de los temas. Fue tras la pandemia cuando Carlos decía 'vuelvo renovado para comenzar un nuevo ciclo', y así, inspirado en las guerras, en el apocalipsis y en definitiva en el ciclo de la vida, apareció "Samsarak", publicado en 2023 por Rocket Music. Como sus trabajos anteriores, este fue un soplo de aire fresco en el panorama español, que esencialmente y salvo retazos experimentales por parte de veteranos músicos atrevidos como Suso Sáiz o la reciente aparición de otros jóvenes fenómenos como el de Daniel Minimalia, llevaba décadas viviendo (y muy bien, realmente) de grupos y solistas especializados en el folclore, la música antigua o la relajación más pura. "Samsarak" fue ideada como una obra conceptual en dos partes, con el vinilo como formato ideal, cuya primera cara, decía Carlos, "es una suite, mientras que la segunda es más oscura con temas separados." Once temas pueblan este álbum, comenzando por "Inner Voice", en el que la atmósfera te envuelve, una voz (que es la voz interior de Carlos) te conduce por el camino de la ensoñación, en un alarde de homenaje a Enigma o al alemán Schiller. Tras un inicio aflautado, sobre una percusión rítmica y con la ayuda de voces susurrantes, "The Great Temple" es una composición dominada por las cuerdas, esas guitarras de Carlos que, sin perder su propia esencia, recuerdan a su admirado Mike Oldfield de los años en Warner Music. La pieza es intensa, penetrante, y despliega la alfombra que te conduce por el camino espiritual que pretende este trabajo, porque "Samsarak" es el fruto de una evolución constante en este músico madrileño, y de unos intereses auténticos, desplegados de una manera mágica, encantadora. Así, "Zeus" es una impecable atmósfera inspirada por este dios de dioses griego, que culmina con una agraciada pauta melódica, adornada por el efecto de flauta shakuhachi que tan famoso se hizo por su utilización por parte de Michael Cretu en los discos de su banda Enigma. La sonoridad sigue siendo apabullante, y continúa llenando el espacio en "Eternal Paradise", con una completa combinación instrumental y voces de aspecto tribal, que nos conducen al paraíso eterno siguiendo la estela que Miriam Stockley marcó en Adiemus. No hay descanso en este álbum, pero sí una cierta calma celestial tras la intensidad de "Kami", para retornar a la locura guitarrera y al continuo baile rítmico y melódico en esa especie de apasionado clímax oriental que es "Dharma", el cierre de la suite que ocupa la primera cara del vinilo. Por momentos en un tono épico, "Exodus" es un adorno ambiental (con una entradilla de aspecto tecno, ciertamente) en cuya parte final descansa uno de los pasajes más tiernos del disco, un sencillo y demasiado corto diálogo entre teclado y guitarra que abre la puerta a un final más aguerrido. Durante el confinamiento provocado por la pandemia de COVID-19, Carlos trabajó en un cortometraje sobre el pintor escocés David Roberts, y "Exodus" está inspirado por su imponente cuadro orientalista 'El éxodo'. "Karma" fue el tema que, de una manera improvisada, dio inicio a la inspiración espiritual para la totalidad del trabajo, tiene más presencia vocal, pasando sin complejos de un estilo indio al canto gregoriano, ahondando así en el concepto general de mestizaje entre religiones y culturas. Anticipando el final del disco, "The Origin of the Legend" es un corte más suave, con importancia de la guitarra española, donde Carlos demuestra su destreza. Es también con esa guitarra con la que teje una melodía enormemente atractiva al comienzo de otro de los temas importantes del proyecto, "Nirvana", en el que se desmelena con la eléctrica al más puro estilo, de nuevo hay que mencionarlo por la destreza de su sonido y por una influencia no negada, del Oldfield de discos como "Tubular Bells III". "Nirvana" fue de hecho el sencillo de promoción del álbum, con su propio y muy elaborado videoclip. "Imperium" es el final de este viaje espiritual y físico, una cúspide agraciada que redondea una gozosa experiencia sonora, completada por la posibilidad de descarga de un bonus track de "Nirvana" masterizado en los míticos estudios Abbey Road. Pocos artistas pueden actualmente sonar con esta profundidad y calidad técnica, portando además la chispa del enganche melódico que se ha ido perdiendo con el tiempo en esos grandes músicos como Vangelis, Jarre, Cretu, Oldfield, Parsons... Y aunque sea inevitable la comparación, Carlos Garo no necesita esos nombres para brillar, es un heredero digno y auténtico, con las ideas muy claras. Así se consideró por los jueces de los Hollywood Independent Music Awards y de los Global Music Awards, en los que "Samsarak" ganó sendos premios.

Carlos Garo remarcaba lo siguiente sobre este trabajo en sus páginas interiores: "El concepto de 'Samsarak' se basa en mi punto de vista sobre el ciclo de los nacimientos, vida, muerte y reencarnación. Intento alcanzar la visión y el tratamiento de culturas como el hinduismo, sintoísmo, budismo, así como otras culturas tradicionales, como la romana, que se basa en una vida y civilización atemporal." Compuesto, producido e interpretado por Carlos Garo, "Samsarak" fue grabado en Oniric Sound Studio (Toledo), y fue presentado en directo el 10 de junio de 2023 en el Círculo de Arte de Toledo con la presencia de Carlos Garo (guitarras y bajo), Adrián Solla (teclados, dirección musical), Carlos Coronado (batería), y Olaya Alcázar (voz). Siguiendo una línea muy concreta que fusiona espiritualidad, tecno y música étnica, en este disco que Carlos considera apocalíptico por la cantidad de capas empleadas en su concepción, se disfruta cada entrada y cada salida, cada cambio de melodía, cada voz, cada teclado, cada guitarra, presas de una vehemencia y de una calidad sonora difícil de igualar. Y sorprende que haya músicos en España que en décadas tan lejanas a las del auge de la new age, sigan desarrollando este maravilloso estilo que circula entre lo étnico y lo electrónico. Carlos Garó es uno de ellos, y afortunadamente hay un público atento y deseoso por descubrir nuevos sonidos que manejan con soltura la llama de la instrumentalidad melódica. De esta manera, Carlos continúa con su excelente trabajo: "Mystical Origin" fue su siguiente paso firme, una nueva aventura llena de magia y fantasía publicada en 2025, para sorprendernos en 2026 con una épica colaboración con la musa de Karl Jenkins en Adiemus, Miriam Stockley, en la canción titulada "Nyumba", una muy étnica búsqueda de la esperanza y del refugio personal desde el que continuar imaginando mundos maravillosos.











15.6.26

MÁIRE BRENNAN:
""Máire"

Tras el enorme éxito de la canción "Theme from Harry's Game", la banda irlandesa Clannad se había dejado conducir paulatinamente hacia el pop celta con álbumes como "Macalla" (la colaboración con Bono, de U2, fue uno de los aciertos para que el nombre de este conjunto de Donegal, y especialmente de su carismática vocalista, Máire Brennan, llegara definitivamente a todo el mundo) y "Sirius", pero la esencia de su música, el folclore irlandés con el que habían comenzado, había experimentado un considerable retroceso durante esa década de los años ochenta. "Anam" (1990) fue una especie de vuelta al gaélico, a la tradición, pero todavía en una encrucijada de caminos en estos momentos de auge de la new age, y con una cierta dificultad para encontrar la melodía perfecta tras la reciente marcha del grupo de su compositor más activo, Pól Brennan. En "Bamba" (1993) la recuperación fue casi total. Y entre medio, fue Máire Philomena Ní Bhraonáin (es decir, Máire Brennan) la que, sin abandonar el grupo ni mucho menos, tuvo la necesidad de expresarse también en solitario. 

RCA publicó en 1992 "Máire", el álbum debut de Máire Brennan, que fue un intento de retorno a la esencia de la música irlandesa, de esas raíces que se habían ido perdiendo a cada paso de Clannad, desde su enorme éxito en "Magical Ring". El primer tema, "Cé Leis", es tan encantador como la propia portada del álbum, fotografía del marido de Máire desde 1990, Tim Jarvis, donde se ve a la cantante junto a su hija Aisling, recién nacida. Se trata de una composición inmejorable, de esas que surgen muy de vez en cuando, en la que nos recibe un arpa, que enseguida da paso a la instrumentación completa y a esa voz tan familiar, con trazas de antigüedad, que poseía la cantante de Clannad. La canción es una pequeña delicia, con voces en segundo plano que nombran el título del tema y una sencillez desafiante. Este trabajo es una expansión de su labor en el grupo, pero su personalidad, sus inquietudes, están presentes en cada uno de los temas. Una percusión guerrera introduce y acompaña a "Against the Wind", canción incisiva, penetrante, primer sencillo del disco, escrita por Tim Jarvis celebrando la ola de libertad que recorrió Europa central y oriental en esa época tras la caída del Muro de Berlín. A continuación, "Oró" parece, en su estribillo, un canto de trabajo, demostración palpable de la vuelta a las raíces. La idea del coro que responde a la vocalista principal retorna en "Voices of the Land", otra canción entrañable compuesta por el escocés Ian Parker, miembro de Clannad desde "Anam". Cada pieza de este disco es como un pequeño viaje a Irlanda, una manera de disfrutar con sus aromas y paisajes, como en la dulce "Jealous Heart", de Christie Hennessy y Kenny Craddock, segundo sencillo del álbum. El gusto por el detalle y la precisión vocales son algo habitual en esta artista, y lo demuestra en la sencilla "Land of Youth (Tir Na nÓg)", acompañada de cuerdas, nueva creación de Tim Jarvis que parece otro canto de trabajo, como al poco sucederá con la muy bien desarrollada "Beating Heart". "I Believe (Deep Within)" es una deliciosa e intimista canción de estilo folk, y "No Easy Way" una hermosa balada tipo Clannad con música de Ian Parker y letra de Deirdre Brennan, hermana un año menor que Máire. La canción final, "Atlantic Shore", tiene elementos más pop, especialmente la batería de Nigel Thomas, pero no acaba de engancharse en ese sentido al rumbo ya dejado atrás. Así concluye un álbum en el que las autorías no mencionadas son de la propia Máire, que además de su voz también interpreta arpa, piano y teclados; otras voces son de sus hermanas Bridín, Deirdre y Olive Brennan, y otros músicos en el álbum son Nigel Clarke (guitarra acústica), Nigel Thomas (percusión, batería), Alex Poots (fliscorno), Richie Buckley (saxo soprano), Mick Taylor (flautas irlandesa y china), Calum Malcolm (bajo, teclados y co-productor) y el importante nombre de Donal Lunny (bouzouki, teclados,  mandolina, bodhrán y co-productor), que ya había producido en 1975 el segundo álbum de Clannad, "Clannad 2". Dos canciones más formaban parte de los dos sencillos del  disco: "Cití Na gCumann" es una pequeña pieza tradicional que Máire incluyó de forma a cappella como tema adicional en el sencillo de "Jealous Heart", y que años después formará parte, con más instrumentación, del álbum de Clannad "Nádúr". También a cappella fue su versión del conocido tradicional "She Moved Through the Fair", complemento del sencillo de "Against the Wind".

Aunque en el folclore irlandés ya había muchas mujeres solistas con nombres predominantes y grandes trabajos en solitario, Máire seguía siendo una mujer en un mundo, el de la música, predominantemente masculino, así que ella se alegraba de haber logrado un cierto estatus y algún pequeño lujo en sus viajes. En casa de esta gran cantante (no hay que olvidar que la familia Brennan se componía de cinco hermanas y cuatro hermanos, la mayor parte de ellos dedicados a la música) siempre había música, poesía y folclore, de ahí la profundidad de sus raíces, y es el paisaje irlandés el que influyó más especialmente en su trabajo en solitario, el mar, las montañas y la naturaleza, decía ella misma, así como hablaba sobre la apertura del pueblo irlandés, gente viajera, emocional y con esperanza. La voz de Máire te invita a viajar en el tiempo en este su primer trabajo en solitario, al que seguirían otros tan importantes como "Misty Eyed Adventures" (en el que se incluía el fabuloso tema "A Place Among the Stones", compuesto junto a Davy Spillane, que también lo incluyó en su disco de igual título), "Perfect Time" o, ya en en siglo XXI, un "Two Horizons" con el que Máire, que había cambiado su apelativo por el más sencillo Moya Brennan, volvió a deslumbrar, un brillo que lamentablemente se apagó el 13 de abril de 2026.

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5.5.26

SUZANNE CIANI:
"Hotel Luna"

Si Suzanne Ciani confirmó con su mítica obra de 1982 "Seven Waves" que podía ser una compositora a tener en cuenta en el mundo de la música electrónica, no tardó en demostrar que también podía ser radiable y comercial. "The Velocity of Love", con su preciosista tema homónimo, era un baile electrónico basado en el poder del romanticismo, pero fue en "Neverland" donde Suzanne encontró una inspiración total para convertirse en una diva de la new age. A continuación llegó "History of my Heart", disco que tuvo que ser regrabado tras la pérdida de su master (lo que sumió a la teclista en una depresión, aunque logró salir de ella con fuerza de voluntad) y que incluía dos auténticas joyas del piano new age, tan tarareables como "Anthem" (posiblemente el tema estrella de esta compositora) y "Mozart". La fuerza romántica de las teclas del piano se concentró en 1990 en un acertado disco acústico de sus propias versiones a piano, "Pianissimo", que a lo largo de los años contó con dos continuaciones. Con su carrera consolidada en la música electrónica melódica, el temido término new age aparecía de golpe a cada paso de la carrera de la teclista, pero ella siempre lo acogió con dignidad, incluso con interés, y así, dulcemente, surgió "Hotel Luna".

Corrían los albores de los años noventa, Suzanne venía de cosechar ese gran éxito con "Pianissimo". En el estudio, ella iniciaba sus piezas en el piano para desarrollarlas posteriormente de manera electrónica, pero en ese trabajo impulsado por Peter Baumann, se quedó con lo básico. Llegarían más volúmenes con posterioridad, pero Suzanne volvería en 1991 a un entorno instrumental más completo en "Hotel Luna", el que sería su último disco en Private Music. La gran inspiración para componer la mayoría de las piezas de este trabajo fue una visita a Italia, como afirmó en el programa de TVE Música N.A.: "Siempre había deseado ir a mí país de origen, descubrir mi familia y mis raíces. Y de pronto, el sueño se hizo realidad. Decidí viajar a Italia para componer Hotel Luna, conocer a mi familia y aprender italiano. Para ello me establecí en la isla de Capri. Allí encontré la fuente de inspiración que realmente necesitaba en aquellos momentos." Así lo advertía también en el folleto del trabajo: "Desde mi primera visita, cuando era estudiante universitario, supe que, en cierto modo, ese lugar era mi hogar. ... Tras lidiar pacientemente con las peculiaridades de la electricidad italiana, instalé mi pequeño ordenador y mi sintetizador portátil y comencé a componer, inspirado por el panorama mediterráneo, la música napolitana que corría por mis venas y la alegría de estar donde pertenecía." De este modo, posiblemente la composición primaria del disco esté en su segunda parte: "Italia" es puro romanticismo y contiene la esencia del disco, una mezcla de brisa mediterránea y antigüedad clásica con flauta, violín, teclados y una bellísima mandolina, que inspiró ese viaje al país de sus antepasados. Qué maravillosa sencillez, bucólica, campestre, se respira en el tema homónimo, con el que comienza el trabajo. Basándose en un sencillo juego melódico de tres notas, esta artista capta en "Hotel Luna" la frescura mediterránea y propone viajar con ella al país transalpino y a ese hotel de tonos azules: "Desde mi ventana, podía ver este hotel junto al mar, abandonado en invierno, pero con el aura de cálidas noches de verano en la terraza bajo las estrellas y la luna." "Pianissimo II" retomará esta pieza en 1996 exclusivamente a piano, así como será interpretada en directo por una completa banda y recogida en el disco "Live!" de 1997. Sobre un fondo más electrónico se alza sin embargo un viento que eleva el tono clasicista de la segunda composición del disco, "Maremosso", con intensas cuerdas y oboe. La fusión de conceptos es enérgica y muy interesante. "Rain" es un corte mucho más sencillo, solamente un pequeño y agradable desarrollo electrónico que, sin embargo, embelesa, y que proviene del álbum "Pianissimo", al igual que "Simple Song", bastante agradable en su juego tintineante a lo Ray Lynch, que se acompaña de flauta y trompa en su desarrollo. A continuación, la de "Ondine" (las ondinas son sirenas, cuyos ecos se dice que se pueden escuchar en los mares tranquilos) es otra melodía dulce y soñadora, uno de los temas importantes de este disco que sólo esconde intenciones encantadoras, relajantes, como las de la canción de amor para su madre, "Love Song", basada en el lirismo del piano y una flauta que se enredan en un apasionado abrazo. Peter Gordon es el intérprete de flauta y clarinete en este tema, aunque también Rob Arbittier interpreta flauta en el disco (y la trompa), en el que también colaboran John Riley (oboe, fagot), Steve Kindler, Dominic Frontiere (violines), Corey Allen (mandolina), John Wheelock (guitarra acústica), Matt Cooker (violonchelo), John Peters (bajo sin trastes), Kurt Wortman, M.B. Gordy (percusiones), Susan Montgomery (voz) y las cuerdas del Armadillo String Quartet. Suzanne Ciani se encarga de piano y sintetizadores. "Festa" es un tema barroco, veneciano, que da paso, en este último tramo, a un ambiente luminoso con melodía alegre, inspirado por el mar y el horizonte, titulado "L'Azzurro". Cuando Suzanne era pequeñ, su abuelo escuchaba ópera durante todo el día, así que para finalizar, "Belcanto" es un recuerdo a su abuelo, una despedida con voz lírica que suena a hasta pronto. En este hotel sólo cabe el descanso y las buenas maneras, las de "Hotel Luna", "Ondine" o "Italia", pero también destacan especialmente la intensidad de "Maremosso" o la esencia juguetona de "Simple Song".

Suzanne es simpática, se hace querer, desprende dulzura, y en la portada de "Hotel Luna" está feliz, radiante. "Para componer necesito un lugar lleno de paz y muchas horas por delante -declaró a la revista World 1 Music-. No quiero teléfono y me gusta la naturaleza, especialmente el mar, quizá por mi origen italiano y mediterráneo. Me gusta el ritmo del océano. Son ritmos similares a los de mi música. También puede haber el ritmo de un pájaro, etc. Hay gente que piensa que mi música es triste. No es triste. Lo que pasa es que uso los ritmos de la naturaleza." Así hizo en este trabajo nominado al grammy, si bien, como sucedió con "Neverland" y posteriormente con "Dream Suite", no logró el galardón. El motivo de Suzanne Ciani para abandonar Private Music tras este trabajo fue doble. En primer lugar, la marcha de Peter Baumann de la compañía. En segundo, la fundación de su propio sello, Seventh Wave, donde no tenía cortapisas ni imposiciones, ahí podía publicar lo que realmente quería y tener las ganancias totales, aunque también los gastos de producción eran a cuenta de la artista. "Dream Suite" fue su primera referencia en ese sello, en 1994, otro trabajo impregnado de dulzura, con la garantía de esta luchadora sintesista.

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8.4.26

THERESE SCHROEDER-SHEKER:
"Rosa Mystica"

A pesar de haber sabido conservar un cierto anonimato durante sus muchas décadas de actividad, se puede afirmar que la obra de la arpista norteamericana Therese Schroeder-Sheker es de una importancia monumental en el mundo de la música, concretamente en una disciplina que va más allá de la musicología: la musicotanatología, un término que define a la música que sirve para ayudar a morir. Que nadie se asuste, en primer lugar porque se trata de una fabulosa labor espiritual que ella prácticamente creó y que ayuda en su propósito a muchas personas y a sus familias, y en segundo lugar porque Therese es también una estupenda concertista de arpa (ella debutó en el Carneggie Hall de Nueva York en 1980 como arpista y cantante) y experta en música medieval, sus discos se pueden escuchar y disfrutar sin tener que pensar en la muerte, sino como obras de música antigua que triunfaron, especialmente en los años ochenta, en la audiencia que se adentraba en los bellos sonidos englobados en el campo de la música new age de aquella época. Therese grabó con su voz y su arpa para sellos tan importantes como Windham Hill o Celestial Harmonies mientras profundizaba en el mundo de la musicotanatología y en su fundación Proyecto Cáliz de Reposo, y algunos de esos trabajos se recuerdan no sólo como un bálsamo para el cuerpo (en la vida o más allá) sino también como un entretenimiento para la mente.

Buceando en la trayectoria de esta artista, podemos comprobar que "Celebrant: Historical Harp Volume One" (publicado por Lady Reason Records en 1984) es un compendio de melodías medievales para arpa, estupendamente interpretadas aunque con desarrollos demasiado sencillos, que pueden hacerlas interesantes más para estudiosos de la música medieval que para buscadores de momentos contemplativos o espirituales que requieren de una mayor extensión. De este modo, "The Queen's Minstrel", que Windham Hill lanzó en 1988, es más completo y representa un comienzo de adicción hacia la melodía pura de un instrumento con un sonido tan hermoso como el arpa. Composiciones tradicionales, anónimas, de trovadores medievales y de la propia Schroeder-Sheker, que ofrece esas piezas con un necesario toque de modernidad para conectar con el oyente actual, se conjugaron en una experiencia donde lo único que faltaba era la chispa del tema perfecto, el enganche de esa melodía que no puedes dejar de escuchar. Su fichaje por Celestial Harmonies pareció aportar lo que le faltaba a esta artista nacida en Detroit pero criada en Des Plaines, cerca de Chicago. Su primer trabajo en el sello de Arizona se tituló "Rosa Mystica", databa de 1990 y constaba de siete composiciones, en su mayoría tradicionales de diversas procedencias que giraban en torno a la figura de la flor más cautivadora, la rosa. Lo bucólico y lo espiritual se abrazan desde el comienzo del trabajo, en el que se hace patente que el arpa celta es un instrumento con la suficiente personalidad como para llenar un álbum, pero más si es con la ayuda de otra pequeña instrumentación y de una voz tan especial como la de esta estadounidense de madre irlandesa y padre maltés. Son esas raíces irlandesas las que le hicieron decantarse por el arpa y las que le conducen a adaptar una melodía tradicional irlandesa en "Deluded Love", en la que Therese parece que nos esté contando una leyenda celta de manera sensual y armoniosa. Un segundo tradicional irlandés, "The Gartan Mather's Song", aparecerá en la cara B del plástico con la dulzura de una nana, pues dicha canción suele portar el título de "The Gartan Mather's Lullaby" y se hace acompañar por los versos del poeta irlandés Joseph Campbell. No hay que negar que ciertas intenciones vocales de Therese Schroeder-Sheker se asemejan o circulan cerca de la canción navideña, genero el de los villancicos que llenará su siguiente CD en Celestial Harmonies, "In Dulci Jubilo" (1991). De hecho, el disco fue grabado durante las navidades de 1989. Es el caso, el de la cercanía al motivo navideño, el del segundo corte del disco y única composición de la arpista en el álbum, "For the Roses", una canción bellísima, apacible, en la que aparece un violonchelo para aumentar la capacidad romántica de la melodía, un prodigio de belleza con tan etérea voz. Las letanías lauretanas son una forma de veneración a María, madre de Jesús de Nazaret, y la pieza que da título al disco, "Rosa Mystica", es una de ellas; un viento o rumor ahogado la acompaña en su entradilla instrumental, y luego son unas campanas las que acompañan a esta pequeña oración plena de la religiosidad que inundaba la vida de la intérprete. Therese aseguraba en una entrevista a Michael Martin que tres llamadas habían moldeado su vocación, la primera fue la Eucaristía, la segunda fue el moribundo y la tercera fue el arpa. Ella cambió el piano (que había estudiado junto a instrumentos de viento y composición) por el arpa tras pasar un tiempo en Europa. Therese posee desde pequeña una poderosa espiritualidad, su madre la llevó a las Carmelitas de Des Plaines y ella acudía a misa todos los días antes de ir a la escuela y cantaba en el coro, textos en latín que le daban una sensación de eternidad, pero su amor por la música la llevó a amar tanto lo antiguo como lo moderno, así como cualquier tradición, desde los coros búlgaros o la música de Zimbabue hasta Mahler, Scriabin y Finzi, afirmaba. Eso sí, Bach es inigualable, "a partes iguales terrenal y cósmico, algo así como el centro y la periferia, el corazón y el norte, el sur, el este y el oeste del cuerpo, el alma y el espíritu." Los minimalistas sacros contemporáneos, especialmente Arvo Pärt y Henryk Górecki han sido también importantes para ella, su espiritualidad es capaz de inundarla: "Los considero como los maestros del recuerdo." No escucharemos en este disco ni a Bach ni a Pärt o Górecki, sino canciones sencillas y agradables como la que continúa, el hermoso tradicional rumano "Longing", del que parece que Therese hubiese tomado algunos de sus giros musicales para su anterior canción "For the Roses". Pero más interesante es el comienzo instrumental de "La Rosa Enflorece", que por sí mismo empieza a contar una historia; con un toque semioperístico, la interpretación de Therese de este tradicional sefardí es deliciosa, se trata de una canción bellísima, epatante. El disco se cierra con los más de nueve deliciosos minutos del tradicional israelí "Mana Vu". Therese, que produce el trabajo, interpreta arpa, salterio, campanas y voz, y el violonchelo es de David Lockington, un habitual en los discos de Bill Douglas en aquella época. La crítica en la web de Celestial Harmonies decía: "Therese Schroeder-Sheker ejerce una fascinación casi mística con su perspicacia y sutileza, dando vida a las ricas melodías de la música medieval. Como confesó un oyente cautivado: 'La impresión más fuerte que tuve fue la de susurros que casi parecían gritar en mi conciencia'. 'Rosa Mystica' pone de manifiesto el singular don expresivo de Schroeder-Sheker para la sutileza, así como su agudeza, lirismo y potente virtuosismo musical. La conmovedora pureza de su voz de soprano y la calidez de sus acompañamientos de arpa dotan a las antiguas melodías irlandesas, rumanas, israelíes y sefardíes de una belleza y claridad que trasciende el tiempo. En manos de esta consumada artista, estas canciones de amor, pasión, devoción, despertar espiritual y el dolor del rechazo cobran tanta relevancia para el público actual como la tuvieron hace cientos de años. Asimismo, su composición original, 'For the Roses', se inspira en el pasado para arrojar luz sobre cómo las mujeres del siglo XX lloran la pérdida del amor y comienzan a sanar con el tiempo."
 
La voz, por su melodiosidad y sus vibraciones, es a menudo usada en tratamientos terapeuticos por su poder curativo. Therese Schroeder-Sheker fue más allá, como musicóloga especializada en tanatología, unió esos dos conceptos en lo que ella llamó musicotanatología, el arte de ayudar a los moribundos a través de la música, con el arpa como instrumento esencial por su polifonía (puede emitir varias notas simultáneamente, tonos cálidos, graves y resonantes para el alivio del dolor y el sufrimiento), porque su sonido se disuelve fácilmente, y por su portabilidad. Especializada en esa gran labor, fundó en 1973 The Chalice of Repose Project (Proyecto Cáliz de Reposo), la primera organización de musicotanatología del mundo, institución que parte de los días en que esta arpista clásica trabajaba como voluntaria en una residencia de ancianos en Denver (Colorado), centro en el que contempló con incomodidad la muerte de muchos de los ancianos en completa soledad; casi se planteó abandonar ese trabajo, pero una noche conoció al señor Lattimore, un paciente de carácter difícil con un enfisema mortal, él necesitaba el contacto de su mano, así que la asió y Therese comenzó a cantar, aplicando su especial habilidad musical: "Canté el Angelus y el Salve Regina. Empezamos a respirar al unísono y entoné cánticos gregorianos. Le tuve cogido hasta mucho después de que su corazón dejó de latir". Lejos de asustarse, Therese continuó realizando vigilias de muerte mientras ella era profesora en la Regis University (universidad católica jesuita con sede en Denver, Colorado). Lo novedoso de su terapia musical era que estaba especialmente dedicada a los moribundos, no a la sanación sino a ayudarles a partir en paz. Poco después encontró un lugar especial para trabajar con su arpa y sus enseñanzas en esta disciplina en el Saint Patrick Hospital en Missoula (al oeste de Montana), para situarse desde octubre de 2002 en el estado de Oregon. Aparte de esa noble labor, Therese nos dejó discos tan bellos como "Rosa Mystica", cuya dulce fragancia no se apaga nunca.

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18.3.26

WILL ACKERMAN:
"Sound of Wind Driven Rain"

"Simplemente sucedió", rememora continuamente William Ackerman cuando se le pregunta por los orígenes de Windham Hill, posiblemente fuera algo que estaba escrito que tenía que ocurrir per se, para que la música tuviera una nueva vía de expresión, una etiqueta única que bien podría denominarse como el propio sello de Ackerman. Este no comenzó como un negocio, era más bien un sueño basado en el propio arte de la música. Pero de igual manera que comenzó, también llegó el final: "Según creció Windham Hill, se volvió más viable económicamente. Y era mejor y más próspero, pero a la vez se convirtió más en una corporación.", dijo Ackerman a Ángel Fraile para la revista World 1 Music. En 1986, abrumado, tuvo que renunciar al puesto de ejecutivo y dedicarse sólo a la música, la suya y la de descubrir nuevos talentos. Y aunque seguía siendo una especie de portavoz, la compañía se vendió a BMG. Will no dejó Windham Hill, fue Windham Hill la que abandonó a Will, fueron sus nuevos gerifaltes los que dieron la espalda al arte y no supieron tomar las riendas de algo que era por definición una entelequia, que sólo podía seguir fluyendo en las manos adecuadas. Al menos las de Will Ackerman continuaron tañendo las seis cuerdas, y después de seis años de descanso desde su anterior trabajo, llegó en 1998 "Sound of Wind Driven Rain", con el que este guitarrista nacido en Alemania y adoptado por Robert W. Ackerman y su esposa, iba a contentar a sus muchos seguidores.

"Cuando vendí la compañía a BMG estaba legalmente obligado a no estar en el negocio de la música durante un tiempo, pero eso no quería decir que no pudiera hacer uno de mis discos, sino que no podía estar involucrado activamente en el negocio durante tres años." Por tanto, y aunque está publicado por Windham Hill, "Sound of Wind Driven Rain" está grabado ya para BMG, que tras adquirir el 50% de la compañía en 1992, completó dicha adquisición en 1996. Un camino totalmente nuevo se abría para el guitarrista a partir de aquí, pero la esencia de Will Ackerman (él comenzó a firmar como Will y no como William a partir de la venta a BMG) va a estar presente en cada nuevo paso, ya desde otra ubicación, pues dejó la costa oeste para volver al Vermont de sus veranos, en el condado de Windham. Allí construyó Imaginary Road Studios, lugar de grabación de este "Sound of Wind Driven Rain" ilustrado, en la portada y el interior, con pinturas de Michaella Harlow, de la que Will toma prestado, de hecho, el título del álbum. Inolvidables eran piezas como "The Opening of Doors" o "Murray's Song", de su anterior trabajo para Windham Hill, el igualmente titulado "The Opening of Doors". Will nunca había perdido tanto las ganas de hacer música como una brutal inspiración para conseguir melodías especiales, y lo siguió demostrando, para deleite de sus seguidores, en un "Sound of Wind Driven Rain" muy inspirado sobre el que afirmaba: "Me lo he pasado mejor haciendo este disco que hace millones de años." Y eso verdaderamente se nota al escuchar el álbum, alegre y desenfadado, 15 meses de trabajo junto a su ingeniero Corin Nelsen y viejos amigos desde hace tiempo como Michael Manring, Paul McCandless, Charlie Bisharat o Philip Aaberg entre otros, con los que llevaba años colaborando, por lo que conocían perfectamente las intenciones de su otrora jefe a la hora de plasmar sus pensamientos musicales. Samite es otro de los invitados especiales, pero este vocalista de Uganda era un desconocido hasta ese momento. Ackerman no tenía intención de utilizar la voz en el disco, pero Samite estaba trabajando en su estudio en esa época y Will vio las posibilidades que tenía unirlo a su música, pues textualmente se enamoró del sonido de su voz. El tema de apertura, "Shella's Pictures", porta la grandeza costumbrista de su autor, esa sensación de estar al lado suyo mientras toca la guitarra; Ackerman se muestra pensativo en esta lujosa demostración a las cuerdas (esos cinco minutos eran una de las cuatro demostraciones en solitario del trabajo), una elegante balada de guitarra digna de sus trabajos de los ya lejanos años setenta. El camino sigue igual de sereno en "A Child's Song" hasta que aparece, sorpresiva y fantasmal, la voz de Samite Mulondo, un elemento nuevo en su música (una nana necesita una voz humana que cante consuelo y protección, dijo); dos son las curiosas piezas en las que Ackerman añade únicamente la voz de este ugandés a su toque de guitarra (de hecho ambas piezas se desarrollan como solos, para emerger la voz en sus últimos minutos con un conseguido efecto sorpresa), y el resultado es ciertamente satisfactorio por una sonoridad que no se centra en las cualidades africanas de su garganta sino en una encantadora evocación casi susurrante en "A Child's Song" (la nana del disco, en la que tras decirle a Samite que intentara algo por su cuenta, a ver si funcionaba, cuando volvió al estudio Will afirma que lloró), flotante en "Sound of Wind Driven Rain" (Will disfruta y nos hace disfrutar en tonadas deliciosas como esta, donde la voz ulula como si fuera un instrumento más), por momentos incluso de aspecto sagrado. Saliendo un poco de la calma anterior y con la ayuda del fretless (el eficaz bajo sin trastes) de Michael Manring y del estupendo violin de Charlie Bisharat, "Driving" parece dar un paseo muy descriptivo por los paisajes cercanos, pero no un paseo tranquilo: "Me gusta conducir rápido, como pueden atestiguar los policías estatales de al menos diecisiete estados. Esta canción trata sobre carreteras solitarias con las ventanillas bajadas." Nadie puede negar que estamos escuchando un disco de Windham Hill, este es el auténtico sonido de este glorioso sello. Manring repite en "Lion's in the Sky", pieza serena y comedida en la que las notas extraídas de las cuerdas de la guitarra son como las formas de las nubes, cada una es un universo para la imaginación, y disfrutando tanto del cielo como de la música, se puede contemplar o imaginar cualquier cosa, incluso leones; el trío se completa con el piano, tímido pero efectivo al final del tema, de Philip Aaberg, otro gran clásico del Windham Hill de antaño que, a pesar de publicar su último trabajo en dicho sello en 1992, seguía colaborando en algunos de sus típicos recopilatorios. Especialmente interesante es la aparición de otro guitarrista muy a tener en cuenta, Rob Eberhard Young, en las notas bajas de una de las mejores piezas del disco, "Unconditional", escrita para la boda de sus amigos Harry y Giovanna, que tuvo lugar en La Posta Vecchia, cerca de Roma. Mientras tanto, y además del comienzo ("Shella's Pictures"), otros tres son los solos de guitarra del álbum, que llegan en el último tramo del mismo: "Wings on the Water", sobre la niebla que a veces llena el valle del río West y acompaña a Will mientras conduce siguiendo el vuelo de los patos, acude a su folk melancólico de cabecera (una pieza deudora de melodías de antaño, aunque se nota el paso del tiempo y es difícil conseguir el tono rebelde y perfecto de la juventud), al igual que "I Know this River", pacifico y hermoso tema sobre los muchos recuerdos que le evoca el río que lleva a Windham Hill Farm, si bien por momentos parece que deseemos que entre un instrumento de viento que le aporte una mayor frescura y dinamismo; el álbum se despide con "Mr. Jackson's Hat", otra tonada acertada en la que se respira el inconfundible aroma de las cuerdas de acero frotadas por este afable músico: "El Sr. Jackson vive en una caravana en un pueblo fantasma en medio del desierto, no muy lejos de un lugar llamado Badwater, que se encuentra a 86 metros por debajo de la superficie del Océano Pacífico. El Sr. Jackson tiene un sombrero del tamaño aproximado de un Volkswagen. El sombrero es negro y el Sr. Jackson es un hombre grande. Impresiona." Antes, y como no hay que desmerecer ni una sola nota de este muy buen trabajo, hay que decir que "Ponchartrain" no es "Synopsis II", pero se agradece el intento de aunar guitarra y viento (el cuerno inglés de Paul McCandless) de esta grácil y clasicista manera, en este tema sobre las cálidas noches en Nueva Orleans. Pero resta por comentar el gran corte del disco, los 9 minutos de "Hawk Circle" en su nuevo tratamiento con el fretless de Michael Manring, el tambor de marco de la venezolana Jackline Rago, la guitarra ambiental de Marc Shulman, el palo de lluvia de Gerry James y sobre todo la voz de Samite: "Samite me ha contado que de niño, en Uganda, le enseñaron a temer dos cosas: las serpientes y los charcos. Todavía no entiendo lo de los charcos. En esta versión de 'Hawk Circle', Samite les pide a los halcones que protejan su aldea de las serpientes, ya que, al parecer, los halcones tienen poco poder sobre los charcos". "Hawk Circle", con su eterna belleza de espíritu ancestral, tiene una especial importancia en la vida musical de Will Ackerman: grabada por primera vez a dúo con el pianista George Winston para el álbum "Passage" en 1981, y recogida en el memorable directo de 1983 "An Evening with Windham Hill Live", este acertado rescate es la tercera aparición de este tema pleno de magia en la discografía de Will Ackerman, una de esas piezas en las que podrías quedarte a vivir. 

Tras esos años de búsqueda de inspiración, Will decía que estaba en un momento de gran intensidad y de diversión en el estudio, no quería ni podía parar de escribir y grabar, algo que no era común en él cuando dirigía Windham Hill, por lo que prometía otro disco al año siguiente. Realmente no llegó hasta 2001, pero "Hearing Voices" fue otro trabajo completo, lleno de más colaboraciones de buenos amigos, y con una mayor presencia de voces, que complementaban la música. Tal vez esto desvirtuaba para muchos la esencia original de la música de Will Ackerman, que aceptaron la inclusión de voces muy selectas en "Sound of Wind Driven Rain", pero que no comprendían la profusión de canciones de este trabajo. Sea como sea, hay que dejar volar la inspiración de artistas como este y permitir estos gozosos devaneos, sabiendo que tarde o temprano -como así ocurrió- acabaría volviendo, en su momento adecuado, la guitarra en solitario. Fue en 2004 con "Returning", donde revisitaba viejos éxitos, para volver a solicitar la ayuda de los amigos de siempre y otros nuevos que embellecerían su música en buenos trabajos posteriores como "New England Roads" o "Positano Songs".

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21.2.26

SHEILA CHANDRA:
"Weaving my Ancestor's Voices"

Nacida en Londres de padres indios, y tras una breve experiencia como actriz en la serie Grange Hill, la cantante Sheila Chandra fue durante muchos años un referente en la incorporación de elementos asiáticos a la música pop occidental, tanto en la banda Monsoon que fundó a los 16 años junto a Steve Coe y Martin Smith, como en su trabajo en solitario en el sello Indipop del propio Coe, y posteriormente en Real World Records. "Ever so Lonely" fue el gran éxito de Monsoon en su único álbum, "Third Eye", en 1982, y esa emblemática canción ha sido adaptada con posterioridad por Sheila, por ejemplo en el trabajo que nos ocupa, "Weaving my Ancestor's Voices". Con su enfoque indio, esta interprete que durante su adolescencia cantaba como una forma de catarsis, ha sido calificada como una pionera en su campo de actuación, abriendo sus propios caminos, experimentando en ocasiones en facetas sonoras y vocales (generalmente buscando la experiencia de sus cantos en solitario) que trasladaban al oyente muy lejos, no sólo al subcontinente indio sino incluso a mundos de fantasía, por ejemplo a las tierras imaginadas por J.R.R. Tolkien, tras la participación de Chandra en el tema "Breath of Life", de la banda sonora de "The Two Towers", la segunda película de la trilogía de "The Lord of the Rings".

La música de Sheila Chandra se define así en su web oficial: "Fusión mundial con influencia asiática. Voz fuertemente melódica y elaborada, a menudo sin letra, que comienza en el pop y evoluciona álbum tras álbum, pasando por voces solistas y drones basados en la fusión, hasta paisajes sonoros más vanguardistas y laterales." Tras la experiencia de Monsoon, y su final debido a discrepancias con la discográfica, que se centraba en la faceta lucrativa de los sencillos y no en la capacidad puramente creativa de la banda, "Out of my Own" fue su debut en solitario en 1984, y tabla, sitar y voces se unían a elementos occidentales. Sin sencillos, fue la decisión de Sheila y su productor y también pareja, Steve Coe. Más atmosférico es "Quiet", su segunda referencia, toda una experiencia en la frontera de lo relajante, lo étnico y lo místico. En este oleaje de sensaciones, "The Struggle" vuelve a la fusión asiática más comercial en 1985 (una época donde no existía el término world music) para retornar cinco años después a una espiritualidad muy india en "Roots and Wings", un entusiasta viaje entre pasado y presente, un gran disco de conexión entre mundos, no sólo físicos sino también espirituales. Es en este momento cuando aparece Peter Gabriel, que ficha a la prometedora cantante para los festivales WOMAD y para Real World, que publicó en 1992 "Weaving my Ancestor's Voices", sólo sabiendo, en un gesto de honestidad, que su trabajo iba a ser respetado y protegido: "Considero mis álbumes como entidades vivas, como personalidades con pleno derecho. Así que no voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que algo tan inocente e indefenso como mis grabaciones salga a la luz y sea manipulado para despojarlo de todo su potencial sólo por ganar dinero." Este disco es la confirmación del trabajo pausado de unos músicos con miras avanzadas, con una elegante capacidad para incorporar las raíces indias en otras latitudes, en otros folclores que no tienen nada que ver con el origen de la firmante y principal protagonista del disco. Ella incorpora el elemento más chocante del mismo, una asombrosa y portentosa manera de cantar a cappella sílabas rítmicas, un estilo de 'percusión hablada' conocida como Konnakol (en el sur de la India) o Bol (en el norte), que ya había aparecido en sus discos pero de manera más controlada. "Speaking In Tongues I" es ese sorprendente comienzo del álbum, en él la voz es la de un súcubo que pretende no dejarnos marchar, y a pesar de la extrañeza que produce, lo consigue, es difícil detener la escucha de esas sílabas relacionadas con la tabla y el mrdingam (o mridangam, un instrumento indio de percusión de madera), que se inspiran en los patrones rítmicos de la danza del sur de la India, portándose la vocalista como una canalizadora de lo divino. Más adelante llegará "Speaking In Tongues II", intentando innovar con esa técnica y sus cambios de ritmo. El trabajo continúa sin acompañamiento musical pero en un estilo muy distinto al anterior, ya que escuchamos una hermosa canción, "Dhyana and Donalogue", que recuerda a ciertos modos gaélicos. En efecto, se trata de una antigua balada irlandesa a la que Sheila añade una estrofa nueva, modifica algunas letras y ejecuta algún giro propio, especialmente al final de la pieza; el estilo vocal ajeno a la tradición irlandesa, pero sin modificar el sentimiento que conlleva la canción, hace pensar lo siguiente a la cantante: "La incorporación de una voz de estilo musulmán en la pieza nos deja preguntándonos dónde empiezan y terminan los adornos de cada tradición." Es este un campo difícil, el de la aparición de ciertas semejanzas, no sólo melódicas sino de adornos vocales, en culturas y tradiciones musicales geográficamente muy separadas, lo que nos hace pensar en tiempos muy antiguos en los que las fronteras no eran tales. A Sheila le interesa entrelazar esas similitudes y asimilarlas en un estilo propio. La situación es incluso más emocionante en el siguiente tema, la nana escrita por Manuel de Falla "The Dreaming", cantada en español, a la que por la pasión desplegada en su interpretación se le perdona cualquier atisbo de diferencia con cualquier posible cantante patria. La base instrumental es claramente sobre escalas indias, y el tema acaba tarareado con la esencia folclórica de sus raíces. Llega entonces "Ever so Lonely", la gran canción del disco y de la carrera de Sheila Chandra, de hecho una de las grandes canciones étnicas de su época, la demostración de la clase de esta exótica vocalista. Este tema proviene de su época en Monsoon, aunque en aquel disco el acabado era mucho más indio (con el sonido del sitar como estandarte), para centrarse aquí en un tratamiento más atmosférico muy acertado, que une en un mismo raga (o serie de tonos) a los versos de otro tema de Monsoon, "Eyes" (de Martin Smith), y de la nueva composición de Steve Coe "Ocean", haciendo que esta completa canción se acabe titulando "Ever So Lonely / Eyes / Ocean". En nuevos cantos transglobales, "The Enchantment" retorna al folclore británico a través de un fondo instrumental que es siempre hermosamente simple junto a la evocadora voz oriental, "The Call" es una tonada islámica, muy cercana de nuevo a lo andaluz, a modo de los muecines que llaman a la oración desde los minaretes, y "Sacred Stones" acude a la liturgia de la iglesia católica, ejecutando una fusión rompedora y maravillosa de lo indio con el canto gregoriano. "Bhajan" significa himno, y se basa en el zumbido de la guitarra (interpretada por Stuart Bruce) que acompaña a la canción. Como última pieza de este gran disco, "Om Namaha Shiva" es un canto antiguo, un mantra repetitivo y sólo con voz, con el que ella pretende que esta música se comparta, que todos participemos en estos versos. En efecto, es necesario entrar en el juego de esta gran artista y disfrutar de esta sorprendente unificación de estilos ("la fusión de diferentes músicas en una misma línea vocal"), con o sin música, que permitían a la cantante actuar sola con su voz en el escenario, motivo por el cual este trabajo goza de una extraordinaria sencillez, ya que el material está pensado para utilizar únicamente la voz y algún drone (o nota pedal, una técnica donde una nota o acorde se sostiene constantemente como fondo, creando una base armónica, atmosférica y meditativa): "A veces mi propia espera consciente y activa en una actuación se ve recompensada con una sensación increíble. Es como si una influencia externa me hubiera penetrado, el sonido se canaliza por mi cuerpo como una flauta y no hay sensación en mi garganta."

Esa misma garganta otrora afortunada, sufrió desde 2009 muy malas sensaciones, dolores derivados de una enfermedad llamada glosodinia o síndrome de la boca ardiente, caracterizada por por ardor, escozor o picor en la cavidad bucal, especialmente en la lengua, que (junto a otras cicatrices en las cuerdas vocales derivadas de una mala intubación durante una operación de emergencia en 1992) obligaron a esta excepcional cantante a retirarse de la vida musical, para dedicarse a una labor de asesoramiento a artistas, o a escribir libros de autoayuda como "Banish Clutter Forever" ('Desterrar el desorden para siempre') o "Organizing your Creative Career" ('Cómo organizar tu carrera creativa'). Cuando su garganta estaba en plenas condiciones, demostró una fabulosa capacidad de adaptación a canciones de otros folclores, partiendo de una misma línea vocal, en discos como este debut en Real World, "Weaving my Ancestor's Voices", sobre el cual Sheila declaró: "Los ancestros de este álbum son espirituales: esos cantantes que me precedieron y me inspiran. Curiosamente, ningún miembro de mi familia en la India era cantante profesional y, aunque en esa cultura la gente cantaba con más libertad en la vida cotidiana, ¡los ancestros aquí no podían ser genéticos!" Esa es la explicación del título de este álbum producido por Steve Coe, tras el cual llegarían en Real World "The Zen Kiss" (1994) y "ABoneCroneDrone" (1996), así como importantes colaboraciones, como con el grupo The Imagined Village, o la aparición en recopilatorios, destacando "Gifted (Women Of The World)", que no sólo incluía un remix de "Ever so Lonely / Eyes / Ocean" sino una fabulosa versión de la canción de Tim Buckley "Song to The Siren".