30.12.23

CLANNAD:
"Fuaim"

Letterkenny es una ciudad irlandesa, la más grande del condado de Donegal, una de las regiones irlandesas donde más se habla gaélico (algo distinto, por aquí, al común en el resto del país) y donde está más enraizada y recordada la tradición musical. Fue en el prestigioso festival de música folk de esta localidad donde se dio a conocer una banda de música tradicional denominada Clannad. Originarios de Gweedore, en la costa atlántica, los miembros de Clannad eran todos familiares (tres hermanos, Pól, Ciarán y Máire Brennan, y sus tres tíos, Duggan, Pádraig y Noel), y el nombre original de la banda era, de hecho, Clann As Dohbar, que significa 'familia de Dore'. Su música era una forma de expresión muy natural y bastante artesanal de su pasión por la tradición de la música y el canto, pero aun fascinados por las armonías de bandas británicas o estadounidenses como The Beach Boys, The Mamas and the Papas, The Beatles o The Hollies, su camino se dirigió más hacia otros conjuntos más folclóricos como Pentangle, Steeleye Span o Fairport Convention. Sus primeros álbumes, de hecho (incluido el primero, que grabaron con Phillips como premio al festival de Letterkenny, para firmar enseguida con Gael-Linn), se dirigieron hacia la tradición, a la que llegaban a través de un proceso de investigación que incluía a las personas mayores de su condado. 

"Clannad" fue el título en 1973 de un primer álbum del grupo absolutamente acústico y tradicional, un testimonio del pasado en el que el folk te envuelve de aromas celtas y medievales con una ingenua sencillez, a la manera de comienzos de los setenta, con arreglos florales de guitarras, flautas, arpa, percusión teclados y voces armonizantes, y versiones de temas tan emblemáticos como "Brian Boru's March" o "Siobhan Ni Dhuibhir". Para "Clannad 2", en 1974, llegó Dónal Lunny y con él una cierta consistencia, aunque aún rondaba en el conjunto la bisoñez del folk hippie de la época; "Dhéanainn Súgradh" fue el animado sencillo de este trabajo en el que colaboraban los hermanos Ó Domhnaill, Tríona, Mícheál y Pádraig. Pero Lunny no se quedó con la banda, y aquí se produjo la efervescente aparición de un productor tan solvente como Nicky Ryan. Ya con él, "Dúlamán" tomó en 1986 el título de un conocido tradicional irlandés, que suena muy bien en las voces de la banda; el condado de Donegal sigue siendo su fuente de inspiración, pero se aprecia un sonido claro y en varios puntos evolucionado respecto a los dos discos precedentes, que se nota especialmente en canciones como "Dúlamán", "Two Sisters" o "Siúil, a Rún". "Clannad in Concert" (1978) fue su primer álbum en vivo, directos en los que mejoraban sus primeras producciones. Y es en 1980 cuando aparece en el álbum "Crann Ull" otro personaje cercano a la familia, que pronto acaparará un mayor protagonismo: Eithne Ní Bhraonáin (Enya) interpreta aquí esporádicamente -y sin acreditar- teclados y coros. El trabajo mantiene un buen nivel sonoro, de composición, arreglos y producción, aunque se necesitaba un tema estrella para salir del círculo del folk, o un disco con un toque especial, que llegó en 1982, cuando Tara publicó "Fuaim". En este gran álbum, la resonancia vocal conjunta es ya de una excelencia suprema, manifestada en temas como ese sublime inicio titulado "Na Buachaillí Álainn" (Máire encandila ejecutando la melodía irlandesa sobre cálidos acordes de cuerdas, pero el conjunto de voces que se unen en el canto es sencillamente delicioso) o esa especie de himno titulado "Lish Young Buy-a-Broom", si bien es el único sencillo del disco el que acapara elogios con toda la razón: "Mhórag 's na Horo Gheallaidh" es una sublime pieza casi a-cappella, una 'waulking song' que apetece escuchar en bucle, un bellísimo ejemplo de mouth music que resuena en nuestra cabeza mucho después de haber acabado, y que porta una sonoridad muy del tipo Enya en sus coros y teclado. No sólo de Máire depende el grupo como voz solista femenina, la estupenda "Mheall Sí Lena Glórthaí Mé" (sencilla canción con un marcado ritmo de marcha que se sitúa en segundo lugar en el disco) porta la voz de Pól, además de un grato interludio instrumental. Con canciones como "An TÚll" se puede manifestar un gran interés popular, pues se trata de una pieza animada y pegadiza, una polka cantada por Enya (aún conocida como Eithne), que no tiene mas que la base musical y su voz, pero sin embargo engancha en su tierna inocencia. También aparecen baladas de gran calado como "Strayed Away" (con aires americanos, un curioso y tímido viaje al folk más cercano al estilo country) o "The Green Fields Of Gaothdobhair", donde empiezan a verse a los Clannad futuros, los que trasladan su esencia al pop/rock, aunque aquí comedidos y, por supuesto, muy disfrutables. No pueden faltar los instrumentales de recuerdo irlandés ("Bruach na Carriage Báine", un vals lento con lo bucólico del arpa y una producción que se nota distinta, más elaborada), pero también temas innovadores, como un "Ní Lá na Gaoithe Lá na Scolb?", con el saxo de Neil Buckley, que aporta un tipo de sonido nuevo en la banda cercano al jazz fusión o incluso al rock sinfónico ambiental en su primer tramo. Los músicos e instrumentos de "Fuaim" son: Máire Ni Bhraonáin (voz, arpa), Eithne Ni Bhraonáin (voz, teclados), Pól Ó Bhraonáin (flauta, flauta irlandesa, guitarra, voces), Ciarán Ó Bhraonáin (contrabajo, guitarra, sintetizador, piano, mandolina, voces), Pádraig Ó Dúgáin (mandola, órgano, voces), Noel Ó Dúgáin* (guitarra, voces), Neil Buckley (clarinete y saxos), Pat O'Farrell (guitarra eléctrica) y Noel Bridgeman (percusión). La producción es de un Nicky Ryan que dejaría la banda tras este disco y, atisbando las posibilidades de la joven Eithne, crearía junto a ella y su propia esposa, la letrista Roma Ryan, el fenómeno Enya.

Este hermoso trabajo es más que la aparición (discreta, realmente) de Enya, y se mantiene como uno de los discos más auténticos de los Clannad que disfrutaban reverdeciendo el folclore de su tierra, sin entrar en las necesidades del mercadeo musical. Todas las experiencias de la niñez afloran a cada momento, y la música que la banda hacía no puede ser la misma que la que hacían sus padres veinte años atrás, hay una evolución lógica, eso sí, dominada por una idea similar, un sustrato que acaba dominando el sonido. "Fuaim" fue la confirmación, tras algunos pasos tímidos, de una banda con una personalidad rotunda en el mundo del folclore de Donegal, pero con visos de viajar a otras tierras, tanto para difundir su tradición como para recoger influencias de otros campos más modernos y fusionarse con ellas. Este sonido consolidado iba a alcanzar el éxito definitivo cuando los responsables de la miniserie de televisión de 1982 'Harry's Game', tras escuchar piezas vocales tan espléndidas como "Mhórag 'S Na Horo Gheallaidh", decidieron que su tema principal iba a ser interpretado por Clannad, naciendo así el mito de la celestial "Theme from Harry's Game". Varias décadas después, el camino repleto de altibajos de este conjunto irlandés no ha terminado todavía, su singular sonido gaélico continúa reverdeciendo las glorias del pasado a pesar de las pérdidas de miembros fundamentales, aunque siempre con Máire dando la cara y con la familia eternamente unida.

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12.12.23

THIERRY FERVANT:
"Blue Planet"

Algunos músicos han explorado en el escaparate de la fantasía, incluso del misterio, con verdadera solvencia. A pesar de no ser un emblema de esa temática, el compositor suizo Thierry Fervant se supo aprovechar de la tecnología en alza de los años ochenta para presentar al mundo una música amena, comprometida con un cierto esoterismo, y verdaderamente adictiva. Con las mimbres de aquella entrañable época, y sin ser tan emblemático como esa evocación de la creación del mundo que fue "Univers" en 1980, o tan popular como su onírica y evocadora exploración en el inquietante mito del Rey Arturo, "Legends of Avalon", que llegaría pocos años después, en 1988, Fervant se acercó en "Blue Planet" a lo mágico de esos otros plásticos, recurriendo en esta ocasión a la ciencia ficción, a una historia que bien podría pertenecer a novelas de Isaac Asimov o de Arthur C. Clarke (de hecho, a muchos les puede recordar especialmente a la trama de 'Los cánticos de la lejana Tierra', que una década después de este "Blue Planet" plasmó en un disco Mike Oldfield con el título de "The Songs of Distant Earth").

Grabado por Fervant y Chris 'Snoopy' Penycate en el estudio Maunoir de Ginebra, fue en 1984 cuando M. Records (el primer sello de Thierry Mauley, es decir, Thierry Fervant) y Corona Music Company publicaron "Blue Planet" en Suiza. Fue en 1990 cuando Quartz Music (el segundo sello, más avanzado, de Fervant) se encargó de la publicación de un CD mejor distribuido, especialmente por Europa. Este trabajo encierra una historia fantasiosa sobre un viaje de otra civilización desde una galaxia lejana: "Después de la destrucción accidental de su hogar, los supervivientes buscaron a través de años luz otro planeta habitable. Encontraron el sistema solar, y el tercero desde el sol era un planeta azul: la Tierra. No eran dioses, ni invasores, simplemente personas, como tú o como yo, venían de un astro diferente como si fuera otro pueblo, otro país. Lo único que esperaban era reconstruir su civilización. A cambio ofrecieron su conocimiento, su tecnología y su amistad. Pero no estábamos preparados para recibirlos. Su 'planeta azul' no era el paraíso que parecía ser desde el espacio; bajo sus nubes, la guerra, la violencia y la contaminación habían reducido su capacidad de sustentar vida, y el proceso se estaba acelerando. Dejaron el sistema solar y partieron a través de la oscuridad interestelar, para buscar un nuevo planeta azul...". La introducción al álbum, "Alien", es original, un sonido similar al de una gota de agua al caer se convierte en una sucesión de notas tremendamente sencillas pero de una fuerza misteriosa ayudada por los efectos de sonido. Enseguida sorprende la llegada de la voz en "Elsewhere", nadie nos había avisado, pero la canción arranca sobre un lecho electrónico, y la percusión realiza acometidas eventuales; como interludio, una bonita emulación de cuerdas. Hay una hermosa pátina retro sobre esta música y lo que la rodea. De nuevo la percusión parece por momentos desbocada en "First Contact", pero es así porque representa una situación tan difícil de concebir como ese primer contacto con una civilización extraterrestre. La pieza se completa con otra sucesión melódica sencilla y un nuevo interludio calmado compuesto por voces tratadas por sintetizador. "Peace of Mind" es una hermosa y pacífica balada, que Fervant rescaratará, con el título cambiado a "The Equilibrists", en su trabajo de 2013 "Tao Meditation". Como contraste, "Discovery" es aguerrida, potente, aunque como otras composiciones del álbum, no concreta una melodía definida o pegadiza, sino que se recrea en el ritmo que producen una serie de notas de teclado repetitivas. Por contra en la siguiente, "Wellcome", sí que hay un intento melódico con emulación de viento. "Contrast" es la siguiente pieza, acompañada por una especie de secuencia primitiva que se anima en su estribillo, con alma de sintonía. El final, apartado del resto del tema, es un esotérico ambiente con emulación de arpa. Cuando se completa más de la mitad del minutaje del disco, llega el tema posiblemente que mejor puede entrar al oyente ocasional, por su poder melódico siguiendo la estela de bandas electrónicas de éxito como Tangerine Dream: "Oppression". Efectos de sonido completan su rotundidad y llevan al disfrute. Al contrario que en el minutaje precedente (salvo algunos atisbos de un cierto barroquismo), un bonito clasicismo inunda al oyente en "Reflection", composición que porta una cierta emotividad y, por supuesto, reflexión sobre la situación en la que se encuentra la Tierra. "O.R.S.E.C. (Disaster Contingency Plan)" es otro tema agradable de escuchar, portador de la energía cósmica de todo el álbum. Para acabar, "Blue Planet" es la segunda canción del trabajo, más desarrollada que la anterior ("Elsewhere"), un bello himno de esperanza en un nuevo mundo (realmente un alegato contra la destrucción de la Tierra), con la incorporación acústica de un saxo, muy bien acoplado en una canción que cierra un disco que, a pesar de su apariencia de segunda fila, encierra una grata recompensa en su escucha. Fervant era un compositor perfectamente válido, que creó un puñado de obras de recuerdo, de fácil asimilación, pero bien acabadas y muy disfrutables. En esta interpretaba piano, teclados, sintetizadores, zampoña y conduce la efímera orquesta de cuerdas. La percusión y batería es de Gil Hunger, el saxo de Toni D'Addario y las voces blancas de Les Petits Chanteurs D'Ursy en "Elsewhere". Un tal Kevin interpreta esas dos canciones cuya letra es de Janry Varnel, con la traducción al inglés de Chris 'Snoopy' Penycate. Repite como creador de la portada Andre G. Belime, que lo fuera de la de "Univers".

En "Blue Planet", Thierry Fervant acudió a la fantasía cósmica para desarrollar sus agradables ideas musicales, si bien lo mas novedoso del trabajo respecto a sus obras anteriores es la inclusión de canciones, temas vocales de bella factura siguiendo la estela del rock sinfónico imperante en la época en su vertiente menos dura, más cercana a la cercana new age y el pop, con posibles referentes en Alan Parsons Project o Jon and Vangelis. El plástico se hace así más completo y llevadero, mezclando canciones con instrumentales pegadizos y otras melodías ambientales, en una duración algo parca pero sin momentos prescindibles. Fervant fue uno de los compositores de teclado más dotados de su época y situación, pero cuando se trataba de jugar en la liga de los más grandes (gente como Vangelis, Jarre, Klaus Schulze, Yanni o Ray Lynch) es cuando se notaban algunas de sus carencias. Su música es, sin embargo, grata, alegre y no exenta de una cierta profundidad, además de calidad tecnológica. No importa que su nombre no sea excesivamente recordado, o que discos como "Univers", "Seasons of Life" o "Legends of Avalon" sean de una cómoda (y a veces agradecida) facilidad: al igual que Joel Fajerman, Johan Timman, Robert Schroeder, Richard Burmer u otros protagonistas de las más bellas melodías de sintetizador de los años ochenta, Fervant, fallecido en 2022, tiene bien merecido un lugar en la historia de la música electrónica, en esa maravillosa inocencia de la new age de los ochenta, en la que trabajos como "Blue Planet" ayudaban a escapar a otros mundos, a otras realidades sonoras.

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