13.4.07

ENYA:
"Shepherd moons"

Para todo músico que ha logrado un espectacular nivel de calidad y reconocimiento con un álbum de debut (aunque en este caso ya existiera un trabajo anterior, por lo que se trataría de su debut internacional) puede resultar muy difícil afrontar el siguiente, por la presión a la que se ve sometido por la crítica, por el público y por la propia compañía de discos. Para la irlandesa Enya esa presión era interior, y respondía a las ganas que tenía ella misma para conseguir igualar o incluso superar una auténtica maravilla como fue "Watermark". Valorar si lo consiguió o no es sumamente difícil (cada cual debe tener su visión personal, aunque ante tales cotas de belleza deberíamos dejar a un lado esa falsa rivalidad), pero lo que es indudable es la enorme maestría, emoción y sensibilidad de este nuevo trabajo, de título "Shepherd moons", que apareció en 1991 de nuevo bajo el auspicio de Warner, la compañía que, gracias a Rob Dickins, había confiado plenamente en Enya, cuyo delicado y folclórico estilo multivocal ya era famoso en todo el mundo por esa mezcla de dulzura y carácter puramente celta que permite una ruptura con la realidad, una evasión de cualquier problema facilitada por la belleza extrema de algunas de sus creaciones. De este modo, "Shepherd moons" alcanzó el número 1 en las listas británicas y el 3 en las españolas, superando en ambos casos a "Watermark".
 
El planeta Saturno y dos de sus lunas son las protagonistas del tema instrumental que da título al disco y que lo abre como un susurro. Tan poético comienzo anticipa un universo de emociones, de la melancolía a la alegría, de numerosos mensajes y transmisiones en cada una de las doce canciones que pueblan el álbum, entre las que se cuelan dos temas no compuestos por la propia Enya. El mundo de los sueños es el protagonista del primer single del álbum, "Caribbean blue", que no sólo es vivaz y colorido sino que se anticipó a la llegada del disco permitiendo adivinar ese color azul que invade la portada, tan bonita como era la de "Watermark", disco al que parece seguir en muchos aspectos, por ejemplo en su planteamiento de los temas promocionales: así, como lo fuera "Orinoco flow", "Caribbean blue" es pegadizo, animado y muy elaborado, pero el salto al segundo sencillo vira hacia una canción más sugerente, lírica y evocativa, de título "How can i keep from singing?" (siguiendo la estela -casi imposible de superar- de "Evening falls..."), adaptación de un antiguo himno de la secta cristiana shaker que glorifica la alegría de la vida. En cuanto al tercer lanzamiento, se opta de nuevo por el movimiento, y emulando a "Storms in Africa part II" nos encontramos con el empuje de "Book of days", que aunque se refiera a algo tan personal como el diario de Enya, es conocida como la canción de la película "Far and away" ("Un horizonte muy lejano" en España), protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman; la canción, grabada originalmente en gaélico para las primeras ediciones del álbum, se adaptó al inglés para dicho film tras la propuesta de su director, Ron Howard, lanzándose como single y sustituyendo a la versión en gaélico en casi todas las posteriores ediciones del álbum. De este modo, todas las demás canciones están basadas en esos hechos que Enya ha ido guardando en su particular 'book of days', en sus vivencias e impresiones, haciendo de este trabajo algo muy personal, compartido con todos nosotros a través de su sempiterno productor Nicky Ryan, y de la mujer de éste, Roma, la letrista y auténtica intérprete del universo interior de Enya. El gaélico es el idioma en el que sueña Eithne Ní Bhraonáin (su nombre en ese dialecto irlandés), a través de él conecta con sus raíces y es capaz de transmitir mejor sus emociones. En este disco predomina el inglés pero el gaélico tiene su enorme hueco a través de la mencionada primera versión de "Book of days", "Ebudae" (supuesta isla de las Hébridas, cuyo nombre aparece en la letra de "Orinoco flow", y que aquí se convierte en una magnífica 'waulking song' o canción de trabajo de espíritu tradicional) y sobre todo "Smaointe...", preciosa y emotiva canción (compuesta con anterioridad para la cara b del single de "Orinoco flow") en la que Enya habla de sus abuelos y lo maravillosa que fue su niñez y juventud teniéndolos siempre cerca; si emocionante es la interpretación de Enya, no lo es menos la del reputado gaitero Liam O'Flynn, que ya colaboró con su compatriota en "The celts" y que repite aquí, en una intervención de auténtico lujo. Para completar el álbum, dos temas instrumentales de esos que, en su corta duración, son capaces de llenar un disco entero por su intensidad y dulzura ("No holly for Miss Quinn" -en la línea de aquel "Miss Clare remembers" de "Watermark", puesto que ambos son títulos de novelas de la escritora inglesa Miss Read- y "Lothlorien" -un brillante homenaje al reino imaginario de los elfos que concibió J.R.R.Tolkien-), tres preciosas canciones en inglés ("Angeles" -en la que suenan hasta 500 voces de Enya-, "Evacuee" -basada en la conmovedora historia de una niña y la separación de sus padres durante el bombardeo sobre Londres en la guerra-, y el cuarto sencillo del disco, la operística "Marble halls", otro recuerdo de su niñez -una obra del compositor irlandés William Balfe que su madre tarareaba cuando ella era pequeña-), así como otra en latín, de título "Afer ventus", que sin llegar al grandísimo nivel de "Cursum perficio" -las comparaciones siguen siendo inevitables entre estos dos discos hermanos- sí que roza la perfección, como uno de esos 'instantes de revelación', cuando todo en la vida parece cobrar sentido, que a su manera intenta describir. El realizador Michael Geoghegan repitió en "Shepherd moons" con los video-clips de "Caribbean blue" y "Book of days" (la acreditación del de "How can I keep from singing?" es para Entertainment Productions). Como sucediera con "Exile", "Book of days" presenta imágenes de la película "Un horizonte muy lejano", mientras que "Caribbean blue" es otro prodigio al estilo de "Orinoco flow", con fotogramas coloreados en tonos azules que reflejan no sólo la idea de un sueño diurno a un mundo de fantasía, sino parte del universo imaginario del pintor americano Maxfield Parrish, al que Enya admiraba profundamente, como se podrá apreciar en la portada de su siguiente álbum.
 
"Shepherd moons" está repleto de pequeños momentos íntimos que Enya desea compartir con nosotros, bien de manera instrumental, bien en colaboración con Roma a través de unas letras sinceras, y esa fachada tierna, casi infantil, que presenta su imagen, se convierte en fuerza creativa cuando entra en el estudio. Al escuchar esta deliciosa música, con todos sus juegos de voces e instrumentos, puede jugarnos una mala pasada la percepción (auditiva, en este caso), podemos escuchar elementos nuevos en cada escucha y quedarnos atrapados por cosas que otros ni siquiera han llegado a escuchar o a comprender. La complejidad de algunas de las canciones contrasta con la simpleza de otras, y en este juego que se produce entre la terna que elaboró el disco y los que acabamos disfrutando de él, acabamos ganando todos, desde la aparentemente frágil Eithne hasta el que, sin saberlo, escucha por la radio o en una película una de sus melodías, como las que pueblan este "Shepherd moons" que ganó en 1993 el grammy al mejor disco de new age (sus siguientes álbumes también han nacido con ese trofeo debajo del brazo, aunque su mejor trabajo, "Watermark", no lo consiguiera). No en vano James Cameron intentó conseguir a Enya para la banda sonora del mítico film "Titanic", y es que no sólo cualquier película, sino que seguro que este mundo sería mucho mejor si en el listado de necesidades vitales de cada día tuviera su hueco la música de Enya.

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9 Comments:

Blogger Paco Fox said...

Puede que'Watermark' sea su disco más famoso, pero éste quizá sea mi favorito. Aunque claro, Enya nunca ha variado de estilo, por lo que su obra casi podría considerarse como un todo. De ahí que aquel recopilatorio de 3 cds (que agrupaba canciones según su estilo) funcionara tan bien.

Una cosa que siempre me ha llamado la atención es que a veces titula canciones en plan étnico (Caribbean, Orinico, Africa...), pero todo sigue sonando a new age celta. ¡Con un par!

Enya es grande. Sus videoclips son grandes. Es guapa. Y todo el mundo se mete conmigo cuando expongo estos puntos (sobre todo el tercero). Peor para ellos.

9:36 a. m.  
Anonymous Warren Keffer said...

A los premios conocidos de la música, como los Grammy, sólo se accede si vendes mogollón. No hay un solo premio decente en el mundillo, todo basura comercial. La calidad de Enya para llevarse el premio es lo de menos, pues ganó como ganan los demás, por repercusión mediática y popular.

Dicho sea de paso, una gran músico que duró pocos discos como artista de calidad y pronto se vendió a la comercialidad.
Yo creo que no sabría cuál de sus discos buenos elegir como favorito, los he escuchado tantas veces que ya estoy saturado xDD

9:46 p. m.  
Blogger Pepe said...

No sé por qué pero a mí "Watermark" me sigue pareciendo muy superior a "Shepherd moons", aunque éste me parece un discazo (por eso lo he puesto ahí). A partir de ahí es como un bucle que se repite cada 4 o 5 años, en el que se va perdiendo originalidad y cada vez son menos canciones las que nos emocionan de verdad.

Evidentemente, que siga ganando grammys no dice nada, ya que estoy de acuerdo con warren en que está todo vendido y tienes que tener una gran compañía detrás para acceder.

Enya sigue teniendo glamour y un nombre importantísimo, pero de estar en el podium de las NM se ha visto superada y a pesar del mal momento de casi todos no opta ni a diploma. ¿Guapa? Eso sí, aunque ya no es la jovencita que conocimos en "Watermark".

10:46 a. m.  
Anonymous jaimixx said...

Enya hace tiempo que perdió todo el poder compositivo que poseía, lo que para mí le ha dado muchos enteros a mi admiración por Loreena McKenit

6:37 p. m.  
Blogger Paco Fox said...

Bueno, yo no diría que ha perdido el poder compositivo. Si bien no me gustó demasiado 'Amarantine', 'A Day Without Rain' no estaba nada mal.

9:15 a. m.  
Anonymous Jaime said...

La continuación de Watermark, pero esta vez con toda la maquinaria de medios y de mercadotecnia de la Warner a su predisposición desde el principio. Disco muy bueno, en la linea del anterior, pero superar aquel era algo difícil. Forma parte de la mejor época de Enya; lo que nos trajo a partir de 1996 ya...no era igual, esa frescura ya... (a todos los músicos les pasa, lo que nos dejó hasta entonces es impecable.

5:25 p. m.  
Blogger Pablo Huelsz said...

para mi toda la carrera de Enya ha sido realmente increible desde "the Celts" hasta "A day without rain". sus ultimos dos albumes Amarantine y and winter came que si bien no son malos creo que son sus trabajos mas debiles. Watermark y este gran album me parecen sus smejores albums dentro de toda su carrera, no puedo decir que uno es mejor que otro ya que para mi son como las dos caras opuestas y complementarias de una misma moneda

7:11 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Todo muy bien y correcto. Sólo un apunte: el gaélico es una lengua, no un dialecto. Un saludo

12:57 a. m.  
Blogger Pepe said...

Pues tienes toda la razón, amigo, muchas gracias por la matización.
Gracias también a todos por vuestros comentarios.

6:23 p. m.  

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