8.4.26

THERESE SCHROEDER-SHEKER:
"Rosa Mystica"

A pesar de haber sabido conservar un cierto anonimato durante sus muchas décadas de actividad, se puede afirmar que la obra de la arpista norteamericana Therese Schroeder-Sheker es de una importancia monumental en el mundo de la música, concretamente en una disciplina que va más allá de la musicología: la musicotanatología, un término que define a la música que sirve para ayudar a morir. Que nadie se asuste, en primer lugar porque se trata de una fabulosa labor espiritual que ella prácticamente creó y que ayuda en su propósito a muchas personas y a sus familias, y en segundo lugar porque Therese es también una estupenda concertista de arpa (ella debutó en el Carneggie Hall de Nueva York en 1980 como arpista y cantante) y experta en música medieval, sus discos se pueden escuchar y disfrutar sin tener que pensar en la muerte, sino como obras de música antigua que triunfaron, especialmente en los años ochenta, en la audiencia que se adentraba en los bellos sonidos englobados en el campo de la música new age de aquella época. Therese grabó con su voz y su arpa para sellos tan importantes como Windham Hill o Celestial Harmonies mientras profundizaba en el mundo de la musicotanatología y en su fundación Proyecto Cáliz de Reposo, y algunos de esos trabajos se recuerdan no sólo como un bálsamo para el cuerpo (en la vida o más allá) sino también como un entretenimiento para la mente.

Buceando en la trayectoria de esta artista, podemos comprobar que "Celebrant: Historical Harp Volume One" (publicado por Lady Reason Records en 1984) es un compendio de melodías medievales para arpa, estupendamente interpretadas aunque con desarrollos demasiado sencillos, que pueden hacerlas interesantes más para estudiosos de la música medieval que para buscadores de momentos contemplativos o espirituales que requieren de una mayor extensión. De este modo, "The Queen's Minstrel", que Windham Hill lanzó en 1988, es más completo y representa un comienzo de adicción hacia la melodía pura de un instrumento con un sonido tan hermoso como el arpa. Composiciones tradicionales, anónimas, de trovadores medievales y de la propia Schroeder-Sheker, que ofrece esas piezas con un necesario toque de modernidad para conectar con el oyente actual, se conjugaron en una experiencia donde lo único que faltaba era la chispa del tema perfecto, el enganche de esa melodía que no puedes dejar de escuchar. Su fichaje por Celestial Harmonies pareció aportar lo que le faltaba a esta artista nacida en Detroit pero criada en Des Plaines, cerca de Chicago. Su primer trabajo en el sello de Arizona se tituló "Rosa Mystica", databa de 1990 y constaba de siete composiciones, en su mayoría tradicionales de diversas procedencias que giraban en torno a la figura de la flor más cautivadora, la rosa. Lo bucólico y lo espiritual se abrazan desde el comienzo del trabajo, en el que se hace patente que el arpa celta es un instrumento con la suficiente personalidad como para llenar un álbum, pero más si es con la ayuda de otra pequeña instrumentación y de una voz tan especial como la de esta estadounidense de madre irlandesa y padre maltés. Son esas raíces irlandesas las que le hicieron decantarse por el arpa y las que le conducen a adaptar una melodía tradicional irlandesa en "Deluded Love", en la que Therese parece que nos esté contando una leyenda celta de manera sensual y armoniosa. Un segundo tradicional irlandés, "The Gartan Mather's Song", aparecerá en la cara B del plástico con la dulzura de una nana, pues dicha canción suele portar el título de "The Gartan Mather's Lullaby" y se hace acompañar por los versos del poeta irlandés Joseph Campbell. No hay que negar que ciertas intenciones vocales de Therese Schroeder-Sheker se asemejan o circulan cerca de la canción navideña, genero el de los villancicos que llenará su siguiente CD en Celestial Harmonies, "In Dulci Jubilo" (1991). De hecho, el disco fue grabado durante las navidades de 1989. Es el caso, el de la cercanía al motivo navideño, el del segundo corte del disco y única composición de la arpista en el álbum, "For the Roses", una canción bellísima apacible, en la que aparece un violonchelo para aumentar la capacidad romántica de la melodía, un prodigio de belleza con tan etérea voz. Las letanías lauretanas son una forma de veneración a María, madre de Jesús de Nazaret, y la pieza que da título al disco, "Rosa Mystica", es una de ellas; un viento o rumor ahogado la acompaña en su entradilla instrumental, y luego son unas campanas las que acompañan a esta pequeña oración plena de la religiosidad que inundaba la vida de la intérprete. Therese aseguraba en una entrevista a Michael Martin que tres llamadas habían moldeado su vocación, la primera fue la Eucaristía, la segunda fue el moribundo y la tercera fue el arpa. Ella cambió el piano (que había estudiado junto a instrumentos de viento y composición) por el arpa tras pasar un tiempo en Europa. Therese posee desde pequeña una poderosa espiritualidad, su madre la llevó a las Carmelitas de Des Plaines y ella acudía a misa todos los días antes de ir a la escuela y cantaba en el coro, textos en latín que le daban una sensación de eternidad, pero su amor por la música la llevó a amar tanto lo antiguo como lo moderno, así como cualquier tradición, desde los coros búlgaros o la música de Zimbabue hasta Mahler, Scriabin y Finzi, afirmaba. Eso sí, Bach es inigualable, "a partes iguales terrenal y cósmico, algo así como el centro y la periferia, el corazón y el norte, el sur, el este y el oeste del cuerpo, el alma y el espíritu." Los minimalistas sacros contemporáneos, especialmente Arvo Pärt y Henryk Górecki han sido también importantes para ella, su espiritualidad es capaz de inundarla: "Los considero como los maestros del recuerdo." No escucharemos en este disco ni a Bach ni a Pärt o Górecki, sino canciones sencillas y agradables como la que continúa, el hermoso tradicional rumano "Longing", del que parece que Therese hubiese tomado algunos de sus giros musicales para su anterior canción "For the Roses". Pero más interesante es el comienzo instrumental de "La Rosa Enflorece", que por sí mismo empieza a contar una historia; con un toque semioperístico, la interpretación de Therese de este tradicional sefardí es deliciosa, se trata de una canción bellísima, epatante. El disco se cierra con los más de nueve deliciosos minutos del tradicional israelí "Mana Vu". Therese, que produce el trabajo, interpreta arpa, salterio, campanas y voz, y el violonchelo es de David Lockington, un habitual en los discos de Bill Douglas en aquella época. La crítica en la web de Celestial Harmonies decía: "Therese Schroeder-Sheker ejerce una fascinación casi mística con su perspicacia y sutileza, dando vida a las ricas melodías de la música medieval. Como confesó un oyente cautivado: 'La impresión más fuerte que tuve fue la de susurros que casi parecían gritar en mi conciencia'. 'Rosa Mystica' pone de manifiesto el singular don expresivo de Schroeder-Sheker para la sutileza, así como su agudeza, lirismo y potente virtuosismo musical. La conmovedora pureza de su voz de soprano y la calidez de sus acompañamientos de arpa dotan a las antiguas melodías irlandesas, rumanas, israelíes y sefardíes de una belleza y claridad que trasciende el tiempo. En manos de esta consumada artista, estas canciones de amor, pasión, devoción, despertar espiritual y el dolor del rechazo cobran tanta relevancia para el público actual como la tuvieron hace cientos de años. Asimismo, su composición original, 'For the Roses', se inspira en el pasado para arrojar luz sobre cómo las mujeres del siglo XX lloran la pérdida del amor y comienzan a sanar con el tiempo."
 
La voz, por su melodiosidad y sus vibraciones, es a menudo usada en tratamientos terapeuticos por su poder curativo. Therese Schroeder-Sheker fue más allá, como musicóloga especializada en tanatología, unió esos dos conceptos en lo que ella llamó musicotanatología, el arte de ayudar a los moribundos a través de la música, con el arpa como instrumento esencial por su polifonía (puede emitir varias notas simultáneamente, tonos cálidos, graves y resonantes para el alivio del dolor y el sufrimiento), porque su sonido se disuelve fácilmente, y por su portabilidad. Especializada en esa gran labor, fundó en 1973 The Chalice of Repose Project (Proyecto Cáliz de Reposo), la primera organización de musicotanatología del mundo, institución que parte de los días en que esta arpista clásica trabajaba como voluntaria en una residencia de ancianos en Denver (Colorado), centro en el que contempló con incomodidad la muerte de muchos de los ancianos en completa soledad; casi se planteó abandonar ese trabajo, pero una noche conoció al señor Lattimore, un paciente de carácter difícil con un enfisema mortal, él necesitaba el contacto de su mano, así que la asió y Therese comenzó a cantar, aplicando su especial habilidad musical: "Canté el Angelus y el Salve Regina. Empezamos a respirar al unísono y entoné cánticos gregorianos. Le tuve cogido hasta mucho después de que su corazón dejó de latir". Lejos de asustarse, Therese continuó realizando vigilias de muerte mientras ella era profesora en la Regis University (universidad católica jesuita con sede en Denver, Colorado). Lo novedoso de su terapia musical era que estaba especialmente dedicada a los moribundos, no a la sanación sino a ayudarles a partir en paz. Poco después encontró un lugar especial para trabajar con su arpa y sus enseñanzas en esta disciplina en el Saint Patrick Hospital en Missoula (al oeste de Montana), para situarse desde octubre de 2002 en el estado de Oregon. Aparte de esa noble labor, Therese nos dejó discos tan bellos como "Rosa Mystica", cuya dulce fragancia no se apaga nunca.

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS: