19.8.06

LITO VITALE CUARTETO:
"Ese amigo del alma"

Los que hayan disfrutado de la música de Lito Vitale en directo dificilmente podrán olvidar el sentimiento que queda atrapado en sus interpretaciones, especialmente en dos grandes canciones, la esperadísima improvisación titulada "La excusa" -un espectacular delirio de ritmo y emoción con la guinda final del gran Marcelo Torres mordiendo las cuerdas de su bajo- y esa canción dedicada a Lyle Mays (pianista más conocido por sus colaboraciones con Pat Metheny que por sus obras en solitario) que lleva por excelso título "Ese amigo del alma". Hay algo encantador, notablemente costumbrista, en los títulos de las composiciones de Lito Vitale, lanzando al aire una maravillosa familiaridad ("Alumbrando a las ánimas", "La arremetida de los Buenos Aires", "La vida es un tango", "El discreto encanto de ser porteño", "Basta De fingir", "El día más largo del siglo" o "Recuerdos en mi bemol", por ejemplo). Eso forma parte, posiblemente, de una concepción poética, si bien en 1991 confesaba que, en su proceso creativo, los títulos van después de la música, no compone pensando en un título, y a veces incluso desearía dejarlos en blanco. Entre todos ellos, "Ese amigo del alma" es de los que saben conectar con la audiencia, a lo que une su excelsa calidad musical, extensible a todo el trabajo en el que venía contenido, que en su segunda edición poseía ese mismo amigable título.

Nacido en 1961 en Villa Adelina, cerca de Buenos Aires, Héctor Facundo Vitale se nutrió a lo largo de su trayectoria de influencias folclóricas (no sólo el inevitable tango) que, unidas al rock que tanto impera en Argentina, a las composiciones que le encargaban para ballet, teatro, cine y televisión, y a un delicado jazz, conformaron una música deliciosa que, tanto en solitario como en dúo, trío, cuarteto o quinteto, publicó con bastante éxito Ciclo 3, sello independiente que fundaron en 1975 los padres de Lito, Esther Soto y Donvi (Rubens Vitale). La época más popular -y posiblemente la más inspirada- de Lito Vitale fue la del cuarteto que juntó a nuestro protagonista (que se encargaba de los teclados y dirección musical) con Marcelo Torres (bajo), Manuel Miranda (vientos) y Cristian Judurcha (batería). Esto sucedió en 1987 con la publicación de "Lito Vitale cuarteto", álbum descatalogado que convenientemente reformado supuso en 1988 "Ese amigo del alma", el primer disco de Vitale que pudimos adquirir en España a través de GASA, en una edición de cinco temas que llegó realmente en 1989 y en la que, una vez más, Lara López y Ramón Trecet se ganaron los agradecimientos (Lito visitó su conocido programa de radio y afirmó que sólo el hecho de que la gente de todo el mundo pudiera conocer su música era ya un auténtico sueño, a lo que Ramón y Lara pusieron su granito de arena). Tan suculento título llegó a vender en nuestros país tantos discos como en Argentina y abrió las puertas del mercado europeo al cuarteto, que no tardaría en presentarse en directo en España con extraordinaria expectación y merecido éxito. Seguramente este gran momento fue el cúmulo de todas las vivencias de Vitale, que detonaron en una música agradable para todos los oídos, la sonoridad de su piano es esencialmente clara y melodiosa, lo cual se puede evidenciar desde la tenue entrada de piano de uno de sus temas estrella, esa emotiva maravilla titulada "Recuerdos en mi bemol". Es esta una de esas canciones especiales, que pueden despertar una veneración profunda en quien la escucha, y que marcaron el camino del cuarteto, puesto que nació como una improvisación (que afortunadamente fue tenida en cuenta) compuesta cuando la banda se estaba conociendo, así que Lito aseguraba que nació para ellos. Vitale improvisa constantemente y graba esas sesiones, en muchas de las ocasiones no hay una 'inspiración' concreta sino una extraordinaria capacidad para dejarse llevar y atrapar la magia de su piano. Sin embargo no hay que despreciar a los demás componentes, a los que Lito propone una cierta libertad para desarrollarse y que siempre participan creativamente en el proceso de composición. Por ejemplo en "Estar entre nosotros" destacan los instrumentos de viento en una onda folclórica argentina, origen claramente evidenciado también en "La vida es un tango", mientras que en "Estar vivo hoy" hay un gran trabajo de batería por debajo de la melodía. "Ese amigo del alma" es otro cantar, es la gran canción de Lito Vitale, intimista, tierna, emotiva, trece minutos gloriosos que hay que seguir segundo a segundo dejándose literalmente acariciar por los instrumentos y por la cohesión del cuarteto como si fuera un solo intérprete. En su construcción, "Ese amigo del alma" le salió de muy dentro, casi sin darse cuenta, y Lito se empezó a entusiasmar con lo que empezaba a surgir del piano mientras improvisaba, algo que se acabó uniendo a una soberbia interpretación y unos arreglos estupendos influenciados por un Lyle Mays al que Vitale aún no conocía, y donde lo único malo es que llega ese momento no deseado en el que todo se acaba. Decía Lito que la edición española de "Ese amigo del alma" era un refrito entre "Lito Vitale Cuarteto" (1987) y "Ese amigo del alma (1988), que se editaron separados en Argentina. El primero contenía, entre otras, "Estar entre nosotros" y "Ese amigo del alma", mientras que en el segundo se podía disfrutar de todas ellas, además de otras dos composiciones, "Subito pianissimo" y "La luz sagrada" (esta última se podía escuchar en España, junto a los demás éxitos del cuarteto, en el doble CD recopilatorio de 1993 "La historia reciente", que contaba con un curioso CDmaxi con una versión single de "Ese amigo del alma" y otra recortada de "Recuerdos en mi bemol"). Retornando a "Ese amigo del alma", en España se cambió el orden de las canciones, colocando en los extremos las dos más emblemáticas, "Recuerdos en mi bemol" al comienzo y "Ese amigo del alma" como colofón.

Los padres de Vitale hablaban así de cómo empezó la relación de su hijo con la música: "Nosotros siempre hacíamos peñas con los amigos, y Lito empezó a interesarse por la música cuando tenía tres años, jugando con un piano viejo. Un día, llegó a casa un amigo español, que tocaba el piano y el violín, y Lito lo miraba tocar, petrificado. Después de haberlo escuchado, nos dijo: 'yo quiero ser músico y español'". Quién le iba a decir a ese pequeño que años después iba a ser venerado en España. Aunque Lito Vitale fuera el alma del conjunto, el que tenía en la cabeza el boceto de las canciones, las componía y las firmaba, los cuatro miembros del mismo actuaban como una sola mente ("cuando un músico no aporta su propia música al grupo, es difícil que siga en él, porque la propuesta no es acompañar a un solista; tienen que tocar lo que a ellos les parece, porque sé que lo que ellos tocan puede funcionar en mi música", decía Lito). Como anécdota mencionar que a la hora de la grabación de "Ese amigo del alma", Marcelo Torres fue a tocar sobre la base y no contó los compases, pero aun así lo clavó, dándose cuenta de que podía encajar naturalmente en el grupo, un conjunto que se mantuvo durante cuatro plásticos más ("La senda infinita", "Viento sur", La excusa" y "La cruz del sur") únicamente con cambios en la batería. Sólo se puede acabar agradeciendo la existencia de este trabajo, que vendió más de 200.000 copias tanto en España como en Argentina. Qué lindo disco hiciste, Lito!!!







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15 Comments:

Blogger Vicisitud y Sordidez said...

¡¡¡¡Mi adolescencia!!!

Por aquel entonces, en Vigo, en mi círculo de amigos eran fervientes consumidores de New Age. Yo, desde la barricada del metaaaaal, no conseguía netrar. Y menos aún debido a las prepotencias de uno fan de Kitaro que me hizo odiar al entrañable japonés.

Tuvo que ser mi amigo Fran el que me mostrase la cara más amable de la new age, de la mano de Andreas Vollenweider y, especialmente, Nightnoise.

El disco este de Lito Vitale era de las pocas cosas que podía tolerar de entre la discoteca de aquel amante de Kitaro. Así de bueno tenía que ser.

Eso sí, el mundo es cascada de colores y, al lado de "The Silk Road", en aquella discoteca convivían las obras completas de José Luis Perales, Dire Straits, Juan PArdo, Eric Clapton y La Década Prodigiosa. Vivir para ver...

9:49 p. m.  
Anonymous Pepe said...

En los 80 todo el mundo consumía New Age, como hace unos años Chill Out. Lo que pasa es que en esa época había una criba, no había tanto aprovechado, y la new age que llegaba era interesante, como Lito, Ray Lynch, Nyman, Glass o los que comentas, Vollenweider y Nightnoise.
Lo de juntar a Perales y Juan Pardo con Clapton o Dire Straits es arriesgado, pero yo quitaría de ahí a Clapton, al que no soporto, y me quedaría con Perales, al que cada vez admiro más de la mano de un gran amigo, Christian, que debería comentar algo al respecto.

3:59 p. m.  
Blogger valiado said...

El tema en concreto, 'Ese amigo del alma', es lo primero que escuche de estas llamadas por entonces nuevas músicas y me atrapó sin remedio...entra solito el jodio ;)

Lyle debe sentirse muy orgulloso de un tema dedicado a él de este calibre (que sería Metheny sin Lyle)

6:48 p. m.  
Anonymous Jaime said...

Otra de las obras referencia en las nuevas músicas, especialmente en la fusión. Pero PEPE, el disco no acaba con esos 5 temas de altísima calidad, la versión argentina posee 3 temas más, rematados con un "Súbito Pianissimo" precioso. Nadie olvidará "Ese amigo del alma", que se llegó a convertir en el amigo de todos nosotros

10:26 p. m.  
Anonymous Pepe said...

Siempre se aprende algo nuevo, Jaime. ¿"Súbito pianissimo"? Eso hay que escucharlo.

6:29 a. m.  
Blogger sergio said...

hace tantos años que vi a lito en el teatro principal de zaragoza que casi ni me acuerdo, 8-).

La gente estaba entregadísima y al final tuvo que salir una y otra vez ante tal euforia y aplausos durante minutos y minutos.

11:47 a. m.  
Anonymous Pepe said...

Pues sí, yo ni siquiera te conocía por entonces, y fuimos al mismo concierto. Por cierto, que me tocó en un sitio con mala visibilidad y para ver bien al bueno de Marcelo tenía que hacer un horrible escorzo. Gran concierto, sí señor, esa época del Teatro Principal antes de pasar los conciertos al Auditorio la recuerdo muy gratamente (Lito, Nightnoise, Bill Douglas, Wim Mertens, Loreena McKennitt...). Eramos jóvenes, Sergio!!!

3:14 p. m.  
Anonymous ivan brieba said...

Encontrar este articulo realmente fue un balsamo, pocas veces me encontre con un album tan conmovedor .
Un verdadero regalo para el alma y el escucharlo un momento de belleza garantizado cada vez que se quiera.

saludos a la distancia

5:12 p. m.  
Anonymous Christian said...

Pues yo recuerdo ver a Lito junto a nuestro amigo Ricardo en la Mozart; vino en trío, creo recordar. Cuando fuimos a por el autógrafo, me pareció un tipo algo prepotentillo... De todas formas, justo es reconocer que ha creado grandes temas. Un favorito personal es "Algo nuevo", que me encanta desde principio a fin. También la historia de una princesa (no recuerdo bien el título) en varias partes, o pasajes del ballet electrónico Kuarahy, como la bellísima ascensión a los cielos guaraníes (ese momento en el que empieza a llover y suena un sintetizador delicadísimo...). Hace años, sin embargo, que le he perdido la pista. Recuerdo que Trecet se pilló un mosqueo monumental cuando en sus discos dejó de aparecer Marcelo Torres; además le pilló por esa época la apendicitis y estaba algo susceptible...

De Perales (te tomo el guante, Pepe), decir que estoy a disposición del jefe de este estupendo blog para escribir un especial sobre canciones poco conocidas pero que son magníficas, cuando quiera y como quiera. Yo creo que es un artista excepcional víctima de prejuicios e imitaciones.

4:31 p. m.  
Blogger allala73 said...

Hoy he encontrado este fabuloso comentario sobre Lito. Y me siento en la obligación de participar y compartir mi humilde opinión.

Le concí en mi adolescencia, cuando los demás chavales escuchaban Pop, tecno, y demás estilos musicales más conocidos en los locales. Pero yo conocí a Lito, entre otros, gracias a Ramón Trecet. Y me enriquecí tanto con su música... Como con los demás grupos que menciona pepe. Todos viejos amigos de mis oidos :)

Este disco, junto con "Visual" de Oystein Sevag, son para mi ya parte de mi alma. Que gusto encontrar a más personas que han sabido valorar su música, y sobre todo este álbum, como lo que es: una verdadera joya musical cuyas notas me acompañarán siempre.

Lástima no haberle visto nunca en directo. :(

3:08 p. m.  
Blogger sebaverde said...

http://ellagoalquetodosvamosabeber.blogspot.com/2011/07/entrevista-con-lito-vitale.html
Entrevista con Lito Vitale.

8:43 p. m.  
Anonymous Gonzalo said...

Me sorprende encontrar tan pocas valoraciones sobre la sobrecogedora composición "La luz sagrada". Sus tres primeros minutos son, posiblemente, lo mejor de un ya de por sí extraordinario álbum.

Enhorabuena por el blog, Pepe. Cuánta constancia ;-)

3:25 p. m.  
Blogger Pepe said...

Supongo que el no encontrarla en el cd español le ha hecho un flaco favor a "La luz sagrada", amigo Gonzalo, pero prometo volver a escucharla para captar el matiz sobrecogedor que comentas.
En cuanto a la constancia, Dios mío, entre unas cosas y otras cada vez es más difícil cumplir los plazos que yo mismo me marco (un disco cada dos semanas, más o menos), pero ahí estoy, con muchísimas ganas de seguir compartiendo estos discos con vosotros.

Ah, Sebaverde, gracias por el link.

11:50 p. m.  
Anonymous Baires said...

Esther Soto y Rubens "Donvi" Vitale son los padres de Hécor Facundo "Lito" Vitale. Donvi nos dejó hace casi dos años. Por supuesto que eran sus amigos pero, más que eso, eran sus padres. Y los responsables de que Liliana y Lito sean tan grandes artistas.

10:03 a. m.  
Blogger Pepe said...

Desconocía ese dato, amigo, lo añadiré en breve a la crítica.
Muchísimas gracias!!!

6:14 p. m.  

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