9.8.06

CRAIG CHAQUICO:
"Acoustic highway

Este trabajo es fruto del paso natural de la vida y de la evolución de un músico que vivió en la cresta de la ola. Aún así, no todos los que tomaron en sus manos "Acoustic highway" en 1993 sabían quién era Craig Chaquico, en especial los pertenecientes a una nueva generación de consumidores de música instrumental. El pequeño libreto del CD nos da algunos detalles, una foto impagable nos presenta a un no muy joven melenas con aspecto de rockero (cazadora de cuero, botas en punta, camiseta negra, vaqueros ajustados) y una enorme Harley Davidson a sus espaldas. Así es Chaquico (léase Chaquiso, por obra y gracia de sus abuelos portugueses), un californiano enamorado de las rutas en moto por las extensas y polvorientas carreteras del medio oeste de los Estados Unidos (el título del disco es significativo), y un conocido guitarrista en el mundillo del rock, donde conoció el éxito merced a su paso de quince años por la mítica banda Jefferson Starship.
 
La pregunta es evidente: ¿cómo se convierte un rockero como éste en superventas de nueva música instrumental? En gran medida se lo debemos al embarazo de su mujer, Kimberly, que requería un silencio en la casa que la escandalosa guitarra eléctrica no era capaz de otorgar. Chaquico pasó así a entretenerse con la (un poco más calmada) guitarra acústica, y pareció encontrar en ella un sorprendente estímulo para su creatividad, tanto rememorando sus años rock como improvisando con jazz o blues, para lo que contó con la ayuda de un viejo amigo, Ozzie Ahlers. La fructífera amistad de Chaquico y Ahlers se remonta a muchos años atrás, así que acometieron juntos un proyecto acústico que, presentado a numerosas compañías, parecía no tener salida fácil por esa mezcla de estilos, las compañías de rock querían que sonara más rockero, las de jazz exigían un sonido más jazzístico y lo mismo con las de blues o incluso alguna de new age, todas consideraban esta música difícil de encajar y daban algún nombre específico sobre cómo debería sonar para ser publicada; la propia Windham Hill aclaró que para su edición debería sonar 'más new age'. Afortunadamente, y tras un cierto desánimo, apareció Higher Octave Music que, curiosamente y con mucho criterio, pensó que Chaquico, con sus muchas e interesantes influencias, sonaba a algo nuevo y podía tener su mercado. Esta compañía californiana acertó de pleno confiando en Craig, y esencialmente durante los años 90 su guitarra se hizo tan conocida en los círculos de la new age (nunca le ha importado que se llame así a su música) como años antes lo había sido en el rock. Este disco, que llegó al número 1 de las listas de new age del Billboard, demuestra por qué fue así, sencillas melodías se adornan de forma rotunda con un estilo personal (al parecer este guitarrista utiliza la parte redondeada de la púa en lugar de la puntiaguda, obteniendo un tono más grave para los solos) que muy pronto se iba a convertir en un sonido muy familiar y característico. Así, los nueve cortes de esta producción de Ozzie Ahlers, William Aura y el propio Chaquico, están inspirados en las carreteras, la naturaleza, y en las leyendas ancestrales de los indios americanos, como en el caso de la monumental pieza que abre el trabajo, "Mountain in the mist", o la espectacular "Sacred ground", incluída en el recopilatorio motero "Harley Davidson Road songs". Entre tanta melodía deliciosa es difícil destacar alguna en particular, si bien una canción sentida y auténtica, tal vez el corte estrella del álbum, es "Gypsy nights", muy elaborada, con guitarras superpuestas creando efectos acústicos magistrales. Esas 'noches gitanas' de tarot, amor y lobos se acercan más a la calma que al poderoso ritmo que domina gran parte del álbum, por ejemplo las contundentes "Return to the eagle" o "Acoustic highway", otros pequeños clásicos de la nueva música instrumental de guitarra, y es que al menos 5 o 6 composiciones de este trabajo han sonado hasta la saciedad en emisoras alternativas de radio y se han incluído en recopilatorios de todo tipo, contribuyendo al afianzamiento del sonido de cuerdas de Chaquico, y por supuesto a que sus discos fueran superventas en Estados Unidos y tuvieran una espectacular acogida en el resto del planeta. Incluso composiciones de menor importancia en la totalidad del álbum como una animada "Angel tears" o la melancólica "Summers end", presentan una magia especial, totalmente fascinante, en un conjunto más que recomendable con un acabado potente pero muy sensual, en el que Chaquico toca guitarras y efectos, y Ozzie Ahlers teclados y percusión.
 
La de Chaquico también es una historia de superación: cuando tenía doce años fue atropellado por un conductor borracho, con el triste resultado de brazos y piernas rotos por varios sitios. Desde entonces, animado por su médico y por su padre (que le contó que Les Paul tuvo también un terrible accidente y tocar la guitarra le ayudó a superarlo), no paró de ensayar con la guitarra en la misma silla de ruedas hasta volver a encontrar una gran movilidad en sus dedos. En los 90 intentaba devolver el favor acudiendo a hospitales en nombre de la American Music Therapy Association, dando pequeños conciertos para los pacientes, convencido del poder de la musicoterapia. Su evolución hacia otro tipo de música también supuso una prueba para Craig, y gracias a su constancia actualmente es reconocido como uno de los grandes guitarristas de la new age. La publicidad de la compañía afirmaba que este debut instrumental en solitario introduce una excitante nueva dimensión en su música, así nos lo contaban sus dos primeros trabajos, "Acoustic highway" y "Acoustic planet", sendas muestras de sonidos vivos, placenteros y estimulantes.



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10 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¿este es el chiquitico?
Le pones una capa negra y unos colmillos y puede hacer perfectamente la siguiente entrega de entrevista con el vampiro.

3:01 p. m.  
Blogger Pepe said...

Jorge, me imagino la risa que te habrás echado con el "chiquitico". Espera a que aparezca tu amigo "game boy" ("Deep breakfast" no tardará nada) y ya verás.
Me voy unos días a Italia, cuando vuelva quedamos.

3:17 p. m.  
Blogger Cristian said...

ehhh!! este si que fue un buen descubrimiento, ¡¡GRACIAS Pepe!!. Joer tio menudos gachos me presentas. Tiene un estilo único y peculiar de tocar la guitarra acústica, me encanta esa reverb y ese delay que les mete...MUY BUENO

11:22 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No sé por qué pensaba que conocías al amigo Chaquico, me parece raro que no te hablara de él. Nos vemos en breve, figura.

8:31 p. m.  
Blogger Cristian said...

[voz susurrante]...borralo antes de que lea tu comentario la gente y piensen que no has entendido lo que yo decí...

[mi voz] ¡¡GRACIAS Pepe!! por enseñarme música tan cojonuda.

2:44 p. m.  
Blogger valiado said...

'Acoustic Planet' fue un trabajo que me impactó en su día por la trasparencia de la guitarra...aunque es justo reconocer que me cansó tras sucesivas escuchas (muchas, claro) Este otro, A.H. no lo he oido nunca...habrá que probar.

6:55 p. m.  
Anonymous Pepe said...

Pues éste es anterior a "Acoustic planet", así que tienes que darle una oportunidad y escucharlo 10 o 12 veces seguidas hasta cansarte también. Por cierto, tú crees que Marcén escucharía ese "Acoustic planet"? (lo que sí hizo seguro es toquitearte los cables)

9:19 p. m.  
Anonymous Jaime said...

Im-presionante!, no sólo buensas maneras, que se dan por hechas, sino sobre todo frescura por todos los sitios, y eso es algo de agradecer en alguien que lleva tantos años en la música, sobre todo me quedo con "Return of the eagle", pero no desmerece ninguno, y...además rebosa optimismo, vitalidad...en fin!

10:01 p. m.  
Blogger Pepe said...

Música vital, me gusta esa adjetivación, Jaime. Ese es Chaquico.

10:09 p. m.  
Blogger "Lila tanyan wacin yanke" said...

Músics increible!!!!!!!!!

2:47 p. m.  

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