17.4.19

AFRO CELT SOUND SYSTEM:
"Volume 1: Sound magic"

Hermanar tradiciones o elementos musicales dispersos en el globo es un recurso muy manido desde las últimas décadas del siglo XX, cuando se comenzó a hablar de world music o de world beat, es decir, tomar esos elementos puros de la tradición global y darles un aire moderno, electrónico, posiblemente perdiendo gran parte de su identidad, si bien acercándolos al gran público, logrando de paso entrar en nuevas categorías e incluso en clubs y discotecas. Es difícil olvidarse de adaptaciones discotequeras de canciones de Ofra Haza ("Im nin alu" o "Galbi") y del enorme éxito de un pop bastante movido con alma de griot de Mory Kante ("Yeke yeke") o ya en los 90, de Youssou N'Dour, pero tal vez más interesante que las meras adaptaciones de elementos puros, es el intercambio cultural, que desde los 80 cada vez iba siendo mayor y de más calidad, de modo que se iba imponiendo más la música de una época que la de un lugar. "Sahara electric", del grupo alemán Dissidenten, suele considerarse como la primera muestra de esta exitosa fusión de tendencias, en la que también afloraba ese término confuso pero seguro y creciente que es la globalización. Una de las mejores muestras de esta querencia, que se acercaba definitivamente a las radiofórmulas y las pistas de baile, vino de manos de una serie de músicos irlandeses y africanos que unieron dos continentes a mediados de los 90 bajo el nombre de Afro Celt Sound System.

No eran nombres cualesquiera los así reunidos, en primer lugar el productor del álbum y guitarista, Simon Emmerson, que venía de producir el disco "Firin' in fouta" del senegalés Baaba Maal, en el que estuvieron involucrados Simon Jeffes -líder de la Penguin Cafe Orchestra- y el miembro fundador de Planxty Donal Lunny, lo que demuestra unas claras intenciones aperturistas de este músico africano (de hecho, en su trabajo de 1992 "Lam toro" colaboraba Davy Spillane, y también co-producía Emmerson, aunque bajo el seudónimo de Simon Booth). En el estudio londinense donde se grabó "Firin' in fouta", había pintados una serie de dibujos celtas de Jamie Reid, que acabó escribiendo las notas interiores del disco que nos ocupa y, lo más importante, inspirando el nombre de la banda merced a una pintura que se incluye en el libreto, en la que se lee: 'Afro Celts, Sound Magic, From the light continent'. Martin Russell (teclista, programador y co-productor), James McNally (acordeón, bodhran) y el vocalista Iarla Ó Lionáird fueron los otros nombres principales del conjunto, que iban a mantenerse en sus filas con el paso de los discos, pero no hay que olvidarse de las aportaciones del fenomenal gaitero Davy Spillane (aunque aquí participa con la flauta de pico), del también gaitero (que interpreta así mismo flauta, mandolina y armonio) Ronan Browne, de Jo Bruce (teclados, programaciones) y de los miembros africanos, los senegaleses Kauwding Cissokho (kora) y Massamba Diop (tambor parlante) -ambos de la banda de Baaba Maal- y el keniano Ayub Ogada (voces). Entre las colaboraciones esporádicas, Manu Katché (platillos), Caroline Lavelle (chelo), Jocelyn Pook (viola) o el miembro de Shooglenifty -que estaban grabando en los estudios en esa época- James MacKintosh (bongos). En julio de 1995 comenzaron unas sesiones de conjunción de los músicos, pero no hizo falta mucho más, entre ellos se produjo una conexión mágica, que poco después incendiaría los escenarios y originaría una serie de álbumes de difícil imitación. El primer álbum de Afro Celt Sound System, "Volume 1: Sound magic", fue publicado en 1996 por Real World Records, compañía fundada en 1989 por Peter Gabriel, y la experiencia fue tan especial y novedosa como, afirma Emmerson, poseída de una cierta ingenuidad. Se respiran ecos de "Riverdance" (gran alcance el de ese genial álbum de Bill Whelan lanzado al mercado el año anterior), por ejemplo en el arranque del álbum ("Saor / Free") o en piezas posteriores como "Dark moon / High tide". El mencionado inicio conduce a un frenesí celta-tecnológico de muy buenas maneras titulado "Whirl-Y-Reel 1", que incluye, bajo el movido reel, una no menos animada base percusiva y programada más cercana a las pistas de baile que a los pubs británicos. En este sentido, pero con un ritmo más sensual y la kora por aliada, se presenta "Sure-as-not", completísimo ejemplo -con esencia de trip-hop- de lo que este grupo pretendía, si bien esta presentación del conjunto conducía inevitablemente más hacia el norte de Europa que hacia el continente negro, gracias especialmente a la instrumentación y a los reels que dominan la atmósfera. Aun así, ciertas percusiones y otros utensilios autóctonos advierten de la fusión que ahí se gestaba, que originó un plástico espléndido, novedoso, del que "Sure-as-not" fue un estupendo primer sencillo (el segundo fue el anteriormente mencionado "Whirl-Y-Reel 1"). El proyecto desbordaba energía y positividad, y sus mejores hallazgos se encontraban en la cohesión de un grupo que, por otro lado, era de unión y de financiación difícil, y es que se trataba de una superbanda con un gran número de músicos y de lejanas procedencias, su supervivencia requería de muchas ventas de discos, y de que los músicos necesitaran hacer otros trabajos aparte del propio conjunto. En "Inion / Daughter" escuchamos por primera vez la soberana voz de Iarla, conjuntada a una suave programación y a una melodía más bien triste de duduk (una flauta armenia de madera), una combinación que atrapa sin remedio. Su siguiente aparición se da, a coro con Ayub Ogada, en "Nil cead againn dul abhaile / We cannot go home", con kora y percusiones que ayudan a viajar al oeste de África. Esta primera parte del álbum es, sencillamente, electrizante, pero la música y la fiesta no han terminado, "Dark moon / High tide" -que parece comenzar con un ritmo country- incluye una sugerente interpretación de flautas y gaitas y la propia versión del reel "Farewell to Eireann", "Whirl-Y-Reel 2" es la continuación del segundo corte del álbum (ambos globalizantes y de gran ritmo de percusiones africanas), en "House of the ancestors" vuelve a surgir, hechizante, la voz de Iarla O Lionaird enfrentándose a la gaita de James McNally y demás instrumentación, y el trabajo finaliza con un largo y emocionante corte que camina por un terreno tradicional, especialmente en una primera parte cantada llamada "Eistigh liomsa sealad / Listen to me", reservando los dos últimos minutos para un solo de gaita de Ronan Browne que rememora el comienzo de esta aventura ("Saor reprise"). En la recopilación de 2010 "Capture" se destacaba esa profunda conexión, destacada anteriormente, que se creó desde el nacimiento del conjunto: "No estaban usando sonidos étnicos por color o exotismo, estaban creando una fusión global electrocargada que prometía una nueva relación musical, nacida de la colaboración, que proviene de antiguas herencias vinculadas a la electrónica moderna". Esas antiguas herencias también provenían de África, de hecho Emmerson vinculó ciertas melodías africanas que escuchó cuando produjo por vez primera a Baaba Maal (en 1991), con sones irlandeses, y Davy Spillane aportó a su amigo Simon sus ideas sobre el origen nómada de los celtas en África o en la India.
  
"Detesto dividir el mundo", dijo una vez Ryuichi Sakamoto, y los 'afrocelts' le han secundado gratamente durante toda su trayectoria, pues ellos también son ciudadanos del mundo y abogan, evidentemente, por la unión de culturas y la fusión de lo de antes con lo de ahora, de lo lejano con lo cercano. En esta confrontación urbano-folclórica no hay vencedor (salvo el oyente), y en la misma caben momentos tradicionalistas y por supuesto más intrépidos, pero siempre emanando una estupenda alegría de esta música alegre y variada. Los miembros de la banda intentaron integrar en este primer volumen la pureza y la modernidad a partes iguales, ejecutando un vigorizante ejemplo de folclore global del siglo XXI válido para cualquier tipo de público: "Nosotros queremos fomentar la no existencia de fronteras y la comunicación más que cualquier otro tipo de atmósfera. Como banda, somos gente que nos asemejamos a una nave que surca el espacio exterior de la Tierra, este es nuestro hogar y lo que buscamos". En sus conciertos, de hecho, el disfrute era generalizado, y otras artes se aprovecharon de su fuerza, por ejemplo el cine, ya que películas importantes como 'Gangs of New York' o 'Carne trémula' incluyeron en su metraje temas de este álbum como "Dark moon" y "Whirl-Y-Reel 2".

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