24.8.06

KARL JENKINS:
"Diamond music"


La reconversión de algunos veteranos del rock hacia la música instrumental más o menos culta a veces provoca sorpresas que van más allá de un simple fenómeno pasajero. El galés Karl Jenkins, antiguo componente del grupo de rock sinfónico Soft Machine, contaba en realidad con una base musical clásica (su padre era organista y director de coro) pero no deja de sorprender su tardía inclusión en el baúl de la música contemporánea, género en el que se ha consolidado notablemente con el paso de los años, alcanzando gran categoría con obras mundialmente aclamadas y representadas (se dice de él que es el compositor vivo más representado del mundo) como "The armed man" o "Stabat mater". "Diamond music" fue un evento seminal, algo más privado pero realmente exquisito, un notorio paso adelante que fue publicado en 1996 por la división clásica de Sony.

Paradójicamente, la primera vez que pudimos admirar la melodía principal de este disco no fue en emisoras de música instrumental, ni clásica, ni a través de algún sampler o extractos en internet, sino en un anuncio de joyas, un imponente spot del grupo sudafricano De Beers que queda claramente reflejado en la bella portada del álbum. Gran cantidad de público puede recordar perfectamente aquellas armonías de violín in crescendo, que se podían llegar a asociar con alguna sinfonía clásica. Poco tiempo después, con la publicación del álbum, se pudo descubrir que detrás de aquella extasiante partitura estaba la misma persona que junto a su ex-colega de Soft Machine Mike Ratledge y la vocalista Miriam Stockley nos había sorprendido un año antes con el proyecto Adiemus, cuyo tema principal también provenía de un spot publicitario, y es que Jenkins ganó numerosos premios como músico para publicidad, de hecho se comercializaron en los 70 determinados LPs con pequeños cortes -como muestras para radio o televisión-, y existe un trabajo de 1981 junto a Ratledge titulado directamente "Cuts for Commercials Vol. 3". La música del Jenkins de los 90 tal vez no fuera de una profundidad emotiva como la de Górecki o Part, quizás no poseyera la seriedad estilística de los Cage o Feldman, ni la elegancia o trascendencia de los minimalistas, pero sí el sentimiento y la facilidad necesaria para convencer en una primera escucha y admirarla como si contempláramos un cuadro impresionista o una locura daliniana, no hace falta entender ni comprender la estructura de la música, sólo disfrutarla. El disco, por su características y sello de origen, contaba con la baza de poder llegar al mercado de la música clásica además del de las nuevas músicas, que vivía un buen momento, y está dividido en cuatro partes bien diferenciadas. Comienza con la exquisita "Palladio", motivo principal del trabajo, deliciosa sinfonía en tres partes interpretada por la sección de cuerdas de la London Philharmonic Orchestra. Inspirado por el arquitecto italiano del siglo XVI Andrea Palladio -que bebía de la antigüedad clásica, como intentó enfocar musicalmente el propio Jenkins, según sus palabras en el libreto del álbum-, "Palladio" posee una excitante carga dinámica en un elocuente formato melódico de vertiente clásica. Su primer movimiento ('Allegretto') remite directamente al anuncio de joyas, el segundo sin embargo ('Largo'), retorna a la esencia folclórica de los trabajos de Adiemus antes de las propias "Adiemus variations" (es una adaptación de "Cantus insolitus"), pero reescribiendo la partitura para adecuarla a la forma musical propuesta; es Jenkins más que efectivo en este sentido, y la versión esta verdaderamente lograda, siendo de una encantadora fluidez. No lo es menos, poderoso y vivaz (como su título -'Vivace'- indica), el tercer movimiento, que intenta retornar a la propuesta inicial, neoclásica (vuelve a tener un ostinado ritmo neoclásico a lo Vivaldi, muy animado). Estos tres primeros temas conforman una suite espectacular, un hito al alcance de pocos, que lamentablemente no ha trascendido. El álbum prosigue con "Adiemus variations", donde varias de las composiciones del primer trabajo de Adiemus, "Songs of sanctuary", son interpretadas de forma clásica por The Smith Quartet, encontrando así una nueva forma de disfrutar de la mezcolanza cultural que puede significar la música de Adiemus. "Passacaglia" es más sentido y personal, al tratarse de un apasionado y emotivo 'pasacalles' (aunque suela ser una forma de ritmo vivo, con lo que la pieza en cierto modo discrepa con su título) en honor a su abuela (Evelyn Mary Hopkins, fallecida en 1995), una marcha fúnebre excepcional, presa de una intensidad difícil de igualar, que puede recordar en la lejanía a la tercera sinfonía de Górecki. Por último, Jenkins se presenta más comedido, aunque no exento de interés contemporáneo, en su barroco cuarteto de cuerdas, "String quartet No. 2", que se hace ameno virando hacia diferentes estilos (tango, vals, rondo). Curiosamente, el álbum prescindió de su hermosa y aclaratoria portada en una edición de Sony Masterworks, sustituyendo las sombras y los diamantes por un detalle de la fachada de un antiguo palacio veneciano. La pìeza principal de la obra ha contado con diferentes versiones, entre ellas "Allegretto", del 'atractivo' grupo Bond.

El sorprendente y apropiado éxito de Adiemus fue el acicate definitivo para que el nombre de Karl Jenkins cobrara un merecido protagonismo, y sin duda lo que impulsó a Sony Classical a apostar por el galés. A este respecto, y siempre tras la importancia principal de "Palladio" en el álbum, se hacía necesaria una acomodación de las ideas de Adiemus al terreno clásico, adaptando sus golpes étnicos y efectos multivocales. Más allá de esa referencia, la obra es variada, completa y de enorme calidad, un paso adelante que empezó a demostrar que el nombre de Karl Jenkins tenía que ser tomado en cuenta desde la posición de la música culta. Eso sí, el mundo de la publicidad estará eternamente ligado a la trayectoria de Karl William Jenkins, un compositor versátil y afortunado que convirtió en un gran éxito la música que vendió a la compañía aérea Delta Airlines, y que sólo un año después derivó también de un anuncio esta 'joya' de disco.

















4 comentarios:

Jaime dijo...

No tengo el disco Pepe, y no recuerdo el anuncio, me has metido un gol. Por cierto, como dato curioso no sé si sabrás que Karl Jenkins, y su ex-colega de Soft Machine Mike Ratledge, tocaban en la sesión que Oldfield hizo en directo de Tubular Bells Part 1 en el programa SECOND HOUSE, de la BBC. Y, cosas de la vida, Miriam Stockley, en el disco MILENIUM BELL (y en su posterior presentación en directo en Berlín). Es decir, de los componentes de Adiemus, dos colaboraron en lo primero, y una en casi lo último.

Pepe dijo...

Lo de Miriam Stockley, evidentemente, sí que lo sabía (de hecho puede que toque en lo de Nokia de diciembre), pero no recordaba que Jenkins y Ratledge hubieran tocado en lo de la BBC, sí en las presentaciones de discos de Bedford (Odyssey, por ejemplo).
Empate a uno, entonces.

Warren Keffer dijo...

Anda, me bajé este disco hace tiempo, pero en un vistazo no me llamó y luego olvidé volver a escucharlo. No sé si lo tengo todavía.

El primero de Adiemus sí que lo tengo, es de mis indispensables.

Pepe dijo...

El de Adiemus pronto lo comentaré, es un pedazo de disco, pero tenía ganas de hablar antes de éste.

Je je, supongo que cuando dices que te lo bajaste es porque no lo encontraste en las tiendas, no? ;-)
Si es que la distribución es muy mala...