Solsticio de invierno es una exposición de mis discos favoritos de las Nuevas Músicas, un término paradójico (¿cómo llamar "nuevo" a algo que puede llevar compuesto siglos?) que engloba mercadotécnicamente tendencias musicales con puntos en común. New age, sinfónica, contemporánea, celta, folk, músicas del mundo, bandas sonoras, minimalismo... términos que no deben confundir nuestros sentimientos hacia una música que, a mí particularmente, hace mucho que me cautivó.
22.10.26
PENGUIN CAFE ORCHESTRA:
"Music from the Penguin Cafe"
20.8.26
SHADOWFAX:
"The Odd Get Even"
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23.10.25
TSODE:
"TOTUM"
'Totum revolutum' es una expresión latina que significa literalmente 'todo revuelto'. Se emplea con el sentido de revoltijo o mezcla caótica. Pero a veces un revoltijo de conceptos pueden conllevar un cierto orden si están bien dispuestos y tienden a la belleza. En el caso de la música, un puñado de ideas melódicas, rítmicas y ambientales bien producidas, pueden conformar un todo de gran enganche, como lo fue en 1990 ese álbum genial de Mike Oldfield titulado "Amarok", una pieza de 60 minutos sin descanso que hay que escuchar al menos una vez en la vida. Tomando esa idea, aunque no exactamente su estructura, sólo el concepto, el compositor cordobés Jesús Valenzuela, que publica con el alias de TSODE (otro guiño a Oldfield), comenzó a trabajar en una obra totalmente instrumental que superara en duración a "Amarok"; que fuera, de hecho, la canción más larga grabada y publicada en España: 65 minutos de música, más de 300 pistas utilizadas y 10 meses de grabación. De inspiración salvaje, "TOTUM" va en contra de los tiempos actuales, en los que el público demanda sencillos, canciones de consumo rápido y superficial, de no más de 3 o 4 minutos. Como dice su autor, "un grito contra la inmediatez."
Para el fan de la música instrumental, "TOTUM" es un divertimento preclaro que merece una escucha detenida. Es un sueño hecho realidad, el sueño de un cordobés que no quiso quedarse sentado a pesar de no haber estudiado música. Él no lo niega, y aunque sigamos aconsejando la formación, el uso de la enseñanza en el conservatorio (o privada) para conseguir un nivel óptimo en el mundo de la música, el caso de TSODE demuestra que no siempre es necesario refugiarse en la educación para conseguir objetivos tan altos. Desde que debutara en 2016 con "Yggdrasil", pasando por obras tan amenas como "Brainstorming", "Six", "Corduba: Mitos y Leyendas" o "Sound Polarities", su evolución le ha conducido a este gran proyecto autoproducido en 2025. "TOTUM" comienza con este hermoso recitado, a cargo del actor de doblaje Claudio Serrano: "La música no es sólo una creación humana, sino una fuerza omnipresente que habita en cada rincón del universo. Es el murmullo del viento, el susurro del río, el latido del corazón. Es la danza de las galaxias, el crujir de la tierra al amanecer, y el silencio profundo entre las notas. Es el rumor de las hojas que caen en el otoño, y el rugido de las tormentas que desgarran el cielo. Es el canto de los pájaros que saludan al sol, y el eco milenario de las montañas. La música es tiempo convertido en eternidad, instante convertido en infinito. Es la verdad desnuda que se revela sin palabras, una vibración sagrada que une lo visible y lo invisible. En cada instante, en cada lugar, la música está presente, recordándonos que somos parte de un todo armonioso e interconectado, un todo donde cada ser, cada molécula y cada pensamiento, bailan al compás de una sinfonía universal: TOTUM." Es a partir del minuto y medio cuando la voz calla y la música habla, y cuando comienza es indudable la influencia de Mike Oldfield, pero no se puede negar la originalidad de lo que surge a cada minuto: instantes de reflexión, de rabiosa energía o de conexión mística, se suceden sin momento de descanso. Atmósferas de majestuosa sencillez se complementan con instantes melódicos tan asequibles como loables, especialmente destacados cuando las guitarras rugen, aunque teclados, gaita y flauta se añaden también a la causa exponiendo varias caras de esta sinfonía, ambiental, celta, roquera, progresiva, electrónica, neoclásica o new age, todo vale en "TOTUM". Los fundidos y transiciones siguen la tradición de los ídolos musicales de Jesús Valenzuela: Oldfield, Vangelis, Jarre, Cretu, Schiller..., y esta hora y cinco minutos pasa rápida y sin ninguna gana de oprimir el botón de avance, incluso puede hacerse increíblemente corta si se sabe disfrutar. La inteligencia artificial ha sido también un gran aliado en este proyecto. En primer lugar, por medio de una portada impactante, que invita a entrar en un universo lleno de color y de música. En segundo lugar, con la creación de un videoclip de gran nivel, en el que la música cobra vida, mimetizando a los músicos en enclaves naturales tanto pacíficos (montañas, bosques, lagos, auroras boreales) como extremos (volcanes, hielos antárticos), o en ciudades cosmopolitas. Y estos músicos que acompañan a Jesús Valenzuela en "TOTUM" no son nombres cualesquiera: Rubén Álvarez (guitarra eléctrica), Daniel Minimalia (guitarra acústica), Pepe Benlloch (sintetizadores ambientales), JM Mantecón (sintetizadores), Jaime Helios (guitarra eléctrica), Pablo Seque (piano y sintetizador), Curro Martín (guitarra eléctrica), Manuel Galán (guitarra acústica), Manu Herrera (guitarra eléctrica), José Luis Serrano Esteban (guitarra electroacústica), Yhael May (guitarra clásica), Luis Alberto Naranjo (sintetizadores ambientales) y Elvira García (gaita gallega, punteiro gallego y tin whistle).
Presentado en Córdoba el 17 de octubre de 2025 en la Filmoteca de Andalucía, "TOTUM" fue aplaudido por el enganche y fluidez de sus melodías, es un todo muy orgánico, como un latido cuya vida parte de la necesidad de expresión de Jesús Valenzuela. Hay furia, hay amor, hay aventura, hay mucho sentimiento impregnado a cada minuto. TSODE recoge el testigo de dioses de la música instrumental tan importantes como Oldfield, Jarre, Tangerine Dream o Vangelis, para embarcarse en un viaje extremadamente osado. ¿Es morro lo suyo, es diletancia, es osadía? En este caso es más bien una necesidad de expresión, y es de agradecer que haya gente así de atrevida que persiga sus sueños, y que los haga con esta pulcritud. Porque "TOTUM" no es, posiblemente, la octava maravilla, no es el culmen de las músicas instrumentales, ni tiene que serlo, pero es una obra muy entretenida, atrevida en su concepto, que puede hacer las delicias de los que disfrutan con la melodía sin artificios, con el ambiente que engancha en un punto del interior, con la fantasía del sonido cósmico, pero que no olvida donde estamos, con los pies en la tierra, como TSODE no olvida que es un soñador de las notas, que sólo pretende disfrutar y hacer disfrutar. Si no eres un talibán de la partitura, tú puedes ser el siguiente en emocionarte con este trabajo, que concluye con estas palabras: "Cuando todo cae, la música nos alza. No sobre los escombros... sino por encima del ruido, del tiempo, del olvido y el miedo, del fin, o incluso de la vida misma. Y allí, en ese lugar donde sólo se escuchan melodías, nos sentimos invencibles."
2.10.25
VARIOS ARTISTAS:
"Estrella Polar"
13.5.25
FINIS AFRICAE:
"Prima travesía"
17.4.25
TANGERINE DREAM:
"Le Parc"
19.2.25
THE CHIEFTAINS:
"The Long Black Veil"
19.12.24
THE ALAN PARSONS PROJECT:
"Eye in the Sky"
15.11.24
BIELLA NUEI:
"Las aves y las flores"
Como el de cualquier comunidad autónoma española, el folclore aragonés va más allá de la imagen arcaica de lo popular que se arrastró en la península tras décadas de dictadura. En el caso de Aragón, es difícil no asociar a Zaragoza, Huesca o Teruel a las típicas jotas y su característicos cante, baile y traje regional, así como a ciertos cantautores como José Antonio Labordeta (también político y defensor a ultranza de su tierra) o Joaquín Carbonell como nombres cabeceros, sin olvidar la aparición de María José Hernández más adelante, sin las antiguas reivindicaciones sociales. Hay sin embargo, sin olvidar esos nombres y por supuesto la enorme musicalidad de las jotas, otros muchos tipos de bailes, baladas y ritmos tradicionales que hacen las delicias de los folcloristas, de bandas, orquestas y por supuesto de seguidores de las músicas de raíz y del publico en general. Así, unos cuantos grupos llevados por la pasión hacia la tradición, tomaron la responsabilidad de recuperar un repertorio casi perdido, un idioma propio (la fabla aragonesa, cuya salud se estaba recuperando tras mucho tiempo en proceso de extinción) y, en ocasiones, instrumentos emblemáticos tan olvidados o desprestigiados como la dulzaina, la gaita de boto o el salterio.
Chicotén (otro nombre del salterio, precisamente), Hato de Foces o Somerondón fueron de los primeros grupos que volvieron a grabar ese repertorio antiguo y disperso, pero una nueva generación vino a tomar impulso en la década de los noventa, bandas como Cornamusa, Ixo Rai!, La orquestina del Fabirol, La ronda de Boltaña, Fagüeño, O'Carolan, Joaquín Pardinilla y, por supuesto, Biella Nuei. La primera formación de este conjunto data de 1984 a partir de un colectivo musical universitario, con numerosas actuaciones durante los siguientes años, que les proporcionaron algún que otro premio (para su LP "Monegros") y una cierta fama en la comunidad. Como explican en el libreto del álbum, el grupo se encontró durante sus primeros diez años de existencia con una realidad desoladora: "la práctica inexistencia tanto de estudios sobre la tradición musical aragonesa como de copias de instrumentos autóctonos". La labor de estudio, documentación y recopilación tanto de datos como de melodías, fueron tan necesarios como los propios ensayos: "Siempre ayudados por muchos amigos con nuestro mismo interés, comenzamos a desarrollar una intensa labor de grabación y archivo de la tradición oral, que nos ha llevado a rescatar dances y melodías antiguas, a entrevistarnos con viejos gaiteros, a viajar de un lugar a otro para recoger un romance, una canción de cuna, una rogativa...". Aparte de desarrollar un taller de construcción de instrumentos musicales, Biella Nuei grabó en Madrid su primer CD, con trece de sus muchos temas rescatados durante sus inicios, "Las aves y las flores", publicado por SAGA en 1994. El comienzo es fabuloso, "Dama hermosa - Las aves y las flores" son dos grandes melodías para gaita de boto aragonesa unidas para la ocasión; su origen se ubica en las cercanas localidades de La Almolda (Zaragoza) y Valfarta (Huesca), y su recuperación para este trabajo es de un gozoso disfrute por la afabilidad de su letra y lo contundente de la melodía. La variante aragonesa de la gaita de boto consta de un boto de cabrito (cubierto con una tela de flores), el clarín (piezas de madera de boj forradas de piel de culebra, que hacen sonar la melodía con el empleo de una lengüeta doble de caña denominada pita), el bordón (que emite un sonido continuo), la bordoneta (un bordón pequeño) y el soplador (para insuflar el aire). También se puede escuchar en ese primer tema, como a lo largo del disco, el pinfano (flauta de pico construida en caña, habitual entre pastores) y la dulzaina (también llamada gaita, chuflaina o chifla), un instrumento de viento de doble lengüeta de la familia de la chirimía o el oboe. Unas "Habaneras", canciones lentas procedentes de Cuba, se adornan con letras de amor tradicionales de varios pueblos aragoneses en el apacible segundo corte de un álbum que también acoge ritmos europeos que llegaron muchos años atrás al cancionero tradicional, como esas movidas y pegadizas "Polcas Biella Nuei", del pueblo oscense de Urdués la primera, y original de Blas Coscollar la segunda. El clarín, la parte de la gaita de boto que se encarga de la melodía, es el mayor responsable de su atrayente sonido. A continuación llega un agradable "Fandango" inspirado en una albada de Terriente (Teruel), si bien con una letra más popular de otros pueblos de la zona, de nuevo con temática amorosa. Durante este primer tramo, el trabajo se ofrece como una estupenda sorpresa en todos sus aspectos, que ven su continuación hasta completar sus trece cortes. Del dance de Tauste (Zaragoza) procede "Mudanzas de Arcos", mientras que a mitad del disco llega una de sus tonadas más conocidas, una sorpresa que nos lleva a citar datos históricos: conocida es sin duda la melodía de "Ball de Benás", similar a ese canto patriótico conocido como 'Himno de Riego', que cantaba la columna comandada por el teniente coronel Rafael del Riego durante el alzamiento militar denominado como 'Pronunciamiento de Riego', detonante de la Revolución de 1820 durante el reinado de Fernando VII. Aunque la música se atribuya en ocasiones a José Melchor Gomis, su gran semejanza con la 'Dance de Guayente' y el 'Ball de Benás' (o Dance de los mayordomos) hace pensar que Riego la pudo escuchar durante una época en la que estuvo preso en Jaca durante la guerra de la Independencia, para después utilizarla como música de su 'Himno'. En Benasque (o Benás) se utiliza todos los años esta melodía para su dance del día de San Marcial. Acordeón, violín, gaita de boto y pinfano se citan en esta tonada tan popular como acertada. Con el "Romance de Catalina", cantado en fabla aragonesa, Biella Nuei ganaron un premio en Galicia, donde valoraron, afirman, "la intensidad emocional y que en él se considere a Aragón como tierra de libertad". El bolero aragonés tiene cabida en el disco en los "Boleros de Caspe", mientras que otro dance tradicional, el del pueblo de La Muela, es el origen de "Por una niña". Viajamos a continuación al Pirineo oscense con "La pasabilla - Palotiau de Broto", pasacalles de San Chuan de Plan (y de Sariñena) el primero, melodía originaria de Broto la segunda, ejemplos ambos del uso de dos instrumentos inseparables como son el chiflo (flauta de tres agujeros, forrada con piel de culebra) y el salterio o chicotén (tambor de cuerdas que marca el ritmo y un bordón continuo a la melodía del chiflo). Una de las canciones más divertidas y fáciles de escuchar del álbum es ese homenaje a los cabezudos zaragozanos titulado sencillamente "Los cabezudos", que tras una música inicial inspirada en una melodía de Pradilla de Ebro (Zaragoza) incluye diversas coplillas que, como en cualquier otro punto del país, les cantan los chavales a esos singulares personajes (no sin advertir que, tras escuchar la copla referida al popular Moro o Morico, ningún grupo étnico debe sentirse atacado) que hacen las delicias de los jóvenes, a la vez que infunden un cierto miedo a los más pequeños. Además de otras letras y música de Luis Miguel Bajén, también podemos escuchar un pequeño fragmento, el más conocido, de la zarzuela "Gigantes y cabezudos" del compositor del siglo XIX Manuel Fernández Caballero. El "Pasodoble de Villarluengo" es una tonada de Camilo Ronzano utilizada en ese pueblo turolense, estupenda muestra de la alegría de los bailes tradicionales. El disco no puede finalizar sino con otra de sus canciones destacadas, un tradicional de Espierba y Bielsa (dos pueblos del valle pirenaico de Bielsa) que ha conocido diversas versiones por parte de otros grupos aragoneses: "El villano", que en aragonés cita lugares y personajes del valle, es otro ejemplo de la utilización de chiflo y salterio, junto a la gaita de boto, pinfano y percusiones típicas como cucharas de boj, hierros o aceros. Todos los temas son tradicionales salvo los aportes ya mencionados. Los arreglos son de Luis Miguel Bajén y Biella Nuei, que en esa época eran: Alberto Aznar (clarinete dulzaina, gaita de boto aragonesa), Luis Miguel Bajén (voz, guitarra, dulzaina, chiflo, salterio, pinfano, flauta travesera, cucharas y otras percusiones), Manuel Colás (bandurria, laúd, guitarrico, voz), Fernando Gabarrús (cucharas, castañuelas, pandereta, cañera, caja, bombo, cántaro, hierros y otras percusiones), Jacobo García-Rodeja (violín, percusiones), Belén Gonzalvo (violonchelo) y Rafael Sánchez (acordeón). Además, colaboraban Jesús Acero (gaita aragonesa en "Dama hermosa - Las aves y las flores" y clarín en "Polcas Biella Nuei") y Mario Gros (gaita aragonesa en "Ball de Benás").
Combinando canciones con instrumentales, el de Biella Nuei es, como el de tantos grupos en tantas otras comunidades autónomas, otro fascinante logro para la música folclórica hispana. Con buena acogida popular y de crítica, "Las aves y las flores" fue la excelente demostración de las cualidades del grupo en campos unificados, la documentación y la interpretación: "La música tradicional, la originaria y verdaderamente popular, tiene algo que ofrecer en este triste fin de siglo en que la cultura, convertida en mero objeto de consumo, parece atrapada en un callejón sin salida (...) Sólo el respeto a la diversidad cultural, a esas diferencias que nos enriquecen, permitirá que exista una verdadera libertad de elección", afirmaban. Sin el hastío que pueden provocar algunas tradiciones puras en un público de finales del siglo XX gracias a unos arreglos bien pensados y convenientemente cuidados, la propuesta de este conjunto aragonés sorprendió a propios y extraños y aprovechó el gran momento de expansión, e incluso unión, de todas las músicas de raíz españolas, para salir de sus fronteras y gozar de un cierto nombre en todo el país, y es que su estilo tradicional, rural por cercanía, mostraba además una buena permeabilidad hacia otros ritmos (tanto llegados de fuera como más urbanos y actuales), y la reivindicación lingüística conllevaba también aciertos musicales, disfrutables totalmente en cada rincón de la península, incluso fuera de ella. Biella Nuei han evolucionado con los años, han fusionado su música con las de otras culturas (de Occitania, el Bearne o Marruecos) y han hecho buenos amigos por el camino, pero su esencia, la tradición aragonesa con la que comenzaron su singladura, se vive especialmente en trabajos como "Las aves y las flores" o el siguiente, "Solombra", que junto a "Sol d'ibierno" forman una especie de trilogía inicial en la trayectoria de esta inquieta banda.
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