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15.6.26

MÁIRE BRENNAN:
""Máire"

Tras el enorme éxito de la canción "Theme from Harry's Game", la banda irlandesa Clannad se había dejado conducir paulatinamente hacia el pop celta con álbumes como "Macalla" (la colaboración con Bono, de U2, fue uno de los aciertos para que el nombre de este conjunto de Donegal, y especialmente de su carismática vocalista, Máire Brennan, llegara definitivamente a todo el mundo) y "Sirius", pero la esencia de su música, el folclore irlandés con el que habían comenzado, había experimentado un considerable retroceso durante esa década de los años ochenta. "Anam" (1990) fue una especie de vuelta al gaélico, a la tradición, pero todavía en una encrucijada de caminos en estos momentos de auge de la new age, y con una cierta dificultad para encontrar la melodía perfecta tras la reciente marcha del grupo de su compositor más activo, Pól Brennan. En "Bamba" (1993) la recuperación fue casi total. Y entre medio, fue Máire Philomena Ní Bhraonáin (es decir, Máire Brennan) la que, sin abandonar el grupo ni mucho menos, tuvo la necesidad de expresarse también en solitario. 

RCA publicó en 1992 "Máire", el álbum debut de Máire Brennan, que fue un intento de retorno a la esencia de la música irlandesa, de esas raíces que se habían ido perdiendo a cada paso de Clannad, desde su enorme éxito en "Magical Ring". El primer tema, "Cé Leis", es tan encantador como la propia portada del álbum, fotografía del marido de Máire desde 1990, Tim Jarvis, donde se ve a la cantante junto a su hija Aisling, recién nacida. Se trata de una composición inmejorable, de esas que surgen muy de vez en cuando, en la que nos recibe un arpa, que enseguida da paso a la instrumentación completa y a esa voz tan familiar, con trazas de antigüedad, que poseía la cantante de Clannad. La canción es una pequeña delicia, con voces en segundo plano que nombran el título del tema y una sencillez desafiante. Este trabajo es una expansión de su labor en el grupo, pero su personalidad, sus inquietudes, están presentes en cada uno de los temas. Una percusión guerrera introduce y acompaña a "Against the Wind", canción incisiva, penetrante, primer sencillo del disco, escrita por Tim Jarvis celebrando la ola de libertad que recorrió Europa central y oriental en esa época tras la caída del Muro de Berlín. A continuación, "Oró" parece, en su estribillo, un canto de trabajo, demostración palpable de la vuelta a las raíces. La idea del coro que responde a la vocalista principal retorna en "Voices of the Land", otra canción entrañable compuesta por el escocés Ian Parker, miembro de Clannad desde "Anam". Cada pieza de este disco es como un pequeño viaje a Irlanda, una manera de disfrutar con sus aromas y paisajes, como en la dulce "Jealous Heart", de Christie Hennessy y Kenny Craddock, segundo sencillo del álbum. El gusto por el detalle y la precisión vocales son algo habitual en esta artista, y lo demuestra en la sencilla "Land of Youth (Tir Na nÓg)", acompañada de cuerdas, nueva creación de Tim Jarvis que parece otro canto de trabajo, como al poco sucederá con la muy bien desarrollada "Beating Heart". "I Believe (Deep Within)" es una deliciosa e intimista canción de estilo folk, y "No Easy Way" una hermosa balada tipo Clannad con música de Ian Parker y letra de Deirdre Brennan, hermana un año menor que Máire. La canción final, "Atlantic Shore", tiene elementos más pop, especialmente la batería de Nigel Thomas, pero no acaba de engancharse en ese sentido al rumbo ya dejado atrás. Así concluye un álbum en el que las autorías no mencionadas son de la propia Máire, que además de su voz también interpreta arpa, piano y teclados; otras voces son de sus hermanas Bridín, Deirdre y Olive Brennan, y otros músicos en el álbum son Nigel Clarke (guitarra acústica), Nigel Thomas (percusión, batería), Alex Poots (fliscorno), Richie Buckley (saxo soprano), Mick Taylor (flautas irlandesa y china), Calum Malcolm (bajo, teclados y co-productor) y el importante nombre de Donal Lunny (bouzouki, teclados,  mandolina, bodhrán y co-productor), que ya había producido en 1975 el segundo álbum de Clannad, "Clannad 2". Dos canciones más formaban parte de los dos sencillos del  disco: "Cití Na gCumann" es una pequeña pieza tradicional que Máire incluyó de forma a cappella como tema adicional en el sencillo de "Jealous Heart", y que años después formará parte, con más instrumentación, del álbum de Clannad "Nádúr". También a cappella fue su versión del conocido tradicional "She Moved Through the Fair", complemento del sencillo de "Against the Wind".

Aunque en el folclore irlandés ya había muchas mujeres solistas con nombres predominantes y grandes trabajos en solitario, Máire seguía siendo una mujer en un mundo, el de la música, predominantemente masculino, así que ella se alegraba de haber logrado un cierto estatus y algún pequeño lujo en sus viajes. En casa de esta gran cantante (no hay que olvidar que la familia Brennan se componía de cinco hermanas y cuatro hermanos, la mayor parte de ellos dedicados a la música) siempre había música, poesía y folclore, de ahí la profundidad de sus raíces, y es el paisaje irlandés el que influyó más especialmente en su trabajo en solitario, el mar, las montañas y la naturaleza, decía ella misma, así como hablaba sobre la apertura del pueblo irlandés, gente viajera, emocional y con esperanza. La voz de Máire te invita a viajar en el tiempo en este su primer trabajo en solitario, al que seguirían otros tan importantes como "Misty Eyed Adventures" (en el que se incluía el fabuloso tema "A Place Among the Stones", compuesto junto a Davy Spillane, que también lo incluyó en su disco de igual título), "Perfect Time" o, ya en en siglo XXI, un "Two Horizons" con el que Máire, que había cambiado su apelativo por el más sencillo Moya Brennan, volvió a deslumbrar, un brillo que lamentablemente se apagó el 13 de abril de 2026.

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8.4.26

THERESE SCHROEDER-SHEKER:
"Rosa Mystica"

A pesar de haber sabido conservar un cierto anonimato durante sus muchas décadas de actividad, se puede afirmar que la obra de la arpista norteamericana Therese Schroeder-Sheker es de una importancia monumental en el mundo de la música, concretamente en una disciplina que va más allá de la musicología: la musicotanatología, un término que define a la música que sirve para ayudar a morir. Que nadie se asuste, en primer lugar porque se trata de una fabulosa labor espiritual que ella prácticamente creó y que ayuda en su propósito a muchas personas y a sus familias, y en segundo lugar porque Therese es también una estupenda concertista de arpa (ella debutó en el Carneggie Hall de Nueva York en 1980 como arpista y cantante) y experta en música medieval, sus discos se pueden escuchar y disfrutar sin tener que pensar en la muerte, sino como obras de música antigua que triunfaron, especialmente en los años ochenta, en la audiencia que se adentraba en los bellos sonidos englobados en el campo de la música new age de aquella época. Therese grabó con su voz y su arpa para sellos tan importantes como Windham Hill o Celestial Harmonies mientras profundizaba en el mundo de la musicotanatología y en su fundación Proyecto Cáliz de Reposo, y algunos de esos trabajos se recuerdan no sólo como un bálsamo para el cuerpo (en la vida o más allá) sino también como un entretenimiento para la mente.

Buceando en la trayectoria de esta artista, podemos comprobar que "Celebrant: Historical Harp Volume One" (publicado por Lady Reason Records en 1984) es un compendio de melodías medievales para arpa, estupendamente interpretadas aunque con desarrollos demasiado sencillos, que pueden hacerlas interesantes más para estudiosos de la música medieval que para buscadores de momentos contemplativos o espirituales que requieren de una mayor extensión. De este modo, "The Queen's Minstrel", que Windham Hill lanzó en 1988, es más completo y representa un comienzo de adicción hacia la melodía pura de un instrumento con un sonido tan hermoso como el arpa. Composiciones tradicionales, anónimas, de trovadores medievales y de la propia Schroeder-Sheker, que ofrece esas piezas con un necesario toque de modernidad para conectar con el oyente actual, se conjugaron en una experiencia donde lo único que faltaba era la chispa del tema perfecto, el enganche de esa melodía que no puedes dejar de escuchar. Su fichaje por Celestial Harmonies pareció aportar lo que le faltaba a esta artista nacida en Detroit pero criada en Des Plaines, cerca de Chicago. Su primer trabajo en el sello de Arizona se tituló "Rosa Mystica", databa de 1990 y constaba de siete composiciones, en su mayoría tradicionales de diversas procedencias que giraban en torno a la figura de la flor más cautivadora, la rosa. Lo bucólico y lo espiritual se abrazan desde el comienzo del trabajo, en el que se hace patente que el arpa celta es un instrumento con la suficiente personalidad como para llenar un álbum, pero más si es con la ayuda de otra pequeña instrumentación y de una voz tan especial como la de esta estadounidense de madre irlandesa y padre maltés. Son esas raíces irlandesas las que le hicieron decantarse por el arpa y las que le conducen a adaptar una melodía tradicional irlandesa en "Deluded Love", en la que Therese parece que nos esté contando una leyenda celta de manera sensual y armoniosa. Un segundo tradicional irlandés, "The Gartan Mather's Song", aparecerá en la cara B del plástico con la dulzura de una nana, pues dicha canción suele portar el título de "The Gartan Mather's Lullaby" y se hace acompañar por los versos del poeta irlandés Joseph Campbell. No hay que negar que ciertas intenciones vocales de Therese Schroeder-Sheker se asemejan o circulan cerca de la canción navideña, genero el de los villancicos que llenará su siguiente CD en Celestial Harmonies, "In Dulci Jubilo" (1991). De hecho, el disco fue grabado durante las navidades de 1989. Es el caso, el de la cercanía al motivo navideño, el del segundo corte del disco y única composición de la arpista en el álbum, "For the Roses", una canción bellísima, apacible, en la que aparece un violonchelo para aumentar la capacidad romántica de la melodía, un prodigio de belleza con tan etérea voz. Las letanías lauretanas son una forma de veneración a María, madre de Jesús de Nazaret, y la pieza que da título al disco, "Rosa Mystica", es una de ellas; un viento o rumor ahogado la acompaña en su entradilla instrumental, y luego son unas campanas las que acompañan a esta pequeña oración plena de la religiosidad que inundaba la vida de la intérprete. Therese aseguraba en una entrevista a Michael Martin que tres llamadas habían moldeado su vocación, la primera fue la Eucaristía, la segunda fue el moribundo y la tercera fue el arpa. Ella cambió el piano (que había estudiado junto a instrumentos de viento y composición) por el arpa tras pasar un tiempo en Europa. Therese posee desde pequeña una poderosa espiritualidad, su madre la llevó a las Carmelitas de Des Plaines y ella acudía a misa todos los días antes de ir a la escuela y cantaba en el coro, textos en latín que le daban una sensación de eternidad, pero su amor por la música la llevó a amar tanto lo antiguo como lo moderno, así como cualquier tradición, desde los coros búlgaros o la música de Zimbabue hasta Mahler, Scriabin y Finzi, afirmaba. Eso sí, Bach es inigualable, "a partes iguales terrenal y cósmico, algo así como el centro y la periferia, el corazón y el norte, el sur, el este y el oeste del cuerpo, el alma y el espíritu." Los minimalistas sacros contemporáneos, especialmente Arvo Pärt y Henryk Górecki han sido también importantes para ella, su espiritualidad es capaz de inundarla: "Los considero como los maestros del recuerdo." No escucharemos en este disco ni a Bach ni a Pärt o Górecki, sino canciones sencillas y agradables como la que continúa, el hermoso tradicional rumano "Longing", del que parece que Therese hubiese tomado algunos de sus giros musicales para su anterior canción "For the Roses". Pero más interesante es el comienzo instrumental de "La Rosa Enflorece", que por sí mismo empieza a contar una historia; con un toque semioperístico, la interpretación de Therese de este tradicional sefardí es deliciosa, se trata de una canción bellísima, epatante. El disco se cierra con los más de nueve deliciosos minutos del tradicional israelí "Mana Vu". Therese, que produce el trabajo, interpreta arpa, salterio, campanas y voz, y el violonchelo es de David Lockington, un habitual en los discos de Bill Douglas en aquella época. La crítica en la web de Celestial Harmonies decía: "Therese Schroeder-Sheker ejerce una fascinación casi mística con su perspicacia y sutileza, dando vida a las ricas melodías de la música medieval. Como confesó un oyente cautivado: 'La impresión más fuerte que tuve fue la de susurros que casi parecían gritar en mi conciencia'. 'Rosa Mystica' pone de manifiesto el singular don expresivo de Schroeder-Sheker para la sutileza, así como su agudeza, lirismo y potente virtuosismo musical. La conmovedora pureza de su voz de soprano y la calidez de sus acompañamientos de arpa dotan a las antiguas melodías irlandesas, rumanas, israelíes y sefardíes de una belleza y claridad que trasciende el tiempo. En manos de esta consumada artista, estas canciones de amor, pasión, devoción, despertar espiritual y el dolor del rechazo cobran tanta relevancia para el público actual como la tuvieron hace cientos de años. Asimismo, su composición original, 'For the Roses', se inspira en el pasado para arrojar luz sobre cómo las mujeres del siglo XX lloran la pérdida del amor y comienzan a sanar con el tiempo."
 
La voz, por su melodiosidad y sus vibraciones, es a menudo usada en tratamientos terapeuticos por su poder curativo. Therese Schroeder-Sheker fue más allá, como musicóloga especializada en tanatología, unió esos dos conceptos en lo que ella llamó musicotanatología, el arte de ayudar a los moribundos a través de la música, con el arpa como instrumento esencial por su polifonía (puede emitir varias notas simultáneamente, tonos cálidos, graves y resonantes para el alivio del dolor y el sufrimiento), porque su sonido se disuelve fácilmente, y por su portabilidad. Especializada en esa gran labor, fundó en 1973 The Chalice of Repose Project (Proyecto Cáliz de Reposo), la primera organización de musicotanatología del mundo, institución que parte de los días en que esta arpista clásica trabajaba como voluntaria en una residencia de ancianos en Denver (Colorado), centro en el que contempló con incomodidad la muerte de muchos de los ancianos en completa soledad; casi se planteó abandonar ese trabajo, pero una noche conoció al señor Lattimore, un paciente de carácter difícil con un enfisema mortal, él necesitaba el contacto de su mano, así que la asió y Therese comenzó a cantar, aplicando su especial habilidad musical: "Canté el Angelus y el Salve Regina. Empezamos a respirar al unísono y entoné cánticos gregorianos. Le tuve cogido hasta mucho después de que su corazón dejó de latir". Lejos de asustarse, Therese continuó realizando vigilias de muerte mientras ella era profesora en la Regis University (universidad católica jesuita con sede en Denver, Colorado). Lo novedoso de su terapia musical era que estaba especialmente dedicada a los moribundos, no a la sanación sino a ayudarles a partir en paz. Poco después encontró un lugar especial para trabajar con su arpa y sus enseñanzas en esta disciplina en el Saint Patrick Hospital en Missoula (al oeste de Montana), para situarse desde octubre de 2002 en el estado de Oregon. Aparte de esa noble labor, Therese nos dejó discos tan bellos como "Rosa Mystica", cuya dulce fragancia no se apaga nunca.

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21.2.26

SHEILA CHANDRA:
"Weaving my Ancestor's Voices"

Nacida en Londres de padres indios, y tras una breve experiencia como actriz en la serie Grange Hill, la cantante Sheila Chandra fue durante muchos años un referente en la incorporación de elementos asiáticos a la música pop occidental, tanto en la banda Monsoon que fundó a los 16 años junto a Steve Coe y Martin Smith, como en su trabajo en solitario en el sello Indipop del propio Coe, y posteriormente en Real World Records. "Ever so Lonely" fue el gran éxito de Monsoon en su único álbum, "Third Eye", en 1982, y esa emblemática canción ha sido adaptada con posterioridad por Sheila, por ejemplo en el trabajo que nos ocupa, "Weaving my Ancestor's Voices". Con su enfoque indio, esta interprete que durante su adolescencia cantaba como una forma de catarsis, ha sido calificada como una pionera en su campo de actuación, abriendo sus propios caminos, experimentando en ocasiones en facetas sonoras y vocales (generalmente buscando la experiencia de sus cantos en solitario) que trasladaban al oyente muy lejos, no sólo al subcontinente indio sino incluso a mundos de fantasía, por ejemplo a las tierras imaginadas por J.R.R. Tolkien, tras la participación de Chandra en el tema "Breath of Life", de la banda sonora de "The Two Towers", la segunda película de la trilogía de "The Lord of the Rings".

La música de Sheila Chandra se define así en su web oficial: "Fusión mundial con influencia asiática. Voz fuertemente melódica y elaborada, a menudo sin letra, que comienza en el pop y evoluciona álbum tras álbum, pasando por voces solistas y drones basados en la fusión, hasta paisajes sonoros más vanguardistas y laterales." Tras la experiencia de Monsoon, y su final debido a discrepancias con la discográfica, que se centraba en la faceta lucrativa de los sencillos y no en la capacidad puramente creativa de la banda, "Out of my Own" fue su debut en solitario en 1984, y tabla, sitar y voces se unían a elementos occidentales. Sin sencillos, fue la decisión de Sheila y su productor y también pareja, Steve Coe. Más atmosférico es "Quiet", su segunda referencia, toda una experiencia en la frontera de lo relajante, lo étnico y lo místico. En este oleaje de sensaciones, "The Struggle" vuelve a la fusión asiática más comercial en 1985 (una época donde no existía el término world music) para retornar cinco años después a una espiritualidad muy india en "Roots and Wings", un entusiasta viaje entre pasado y presente, un gran disco de conexión entre mundos, no sólo físicos sino también espirituales. Es en este momento cuando aparece Peter Gabriel, que ficha a la prometedora cantante para los festivales WOMAD y para Real World, que publicó en 1992 "Weaving my Ancestor's Voices", sólo sabiendo, en un gesto de honestidad, que su trabajo iba a ser respetado y protegido: "Considero mis álbumes como entidades vivas, como personalidades con pleno derecho. Así que no voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que algo tan inocente e indefenso como mis grabaciones salga a la luz y sea manipulado para despojarlo de todo su potencial sólo por ganar dinero." Este disco es la confirmación del trabajo pausado de unos músicos con miras avanzadas, con una elegante capacidad para incorporar las raíces indias en otras latitudes, en otros folclores que no tienen nada que ver con el origen de la firmante y principal protagonista del disco. Ella incorpora el elemento más chocante del mismo, una asombrosa y portentosa manera de cantar a cappella sílabas rítmicas, un estilo de 'percusión hablada' conocida como Konnakol (en el sur de la India) o Bol (en el norte), que ya había aparecido en sus discos pero de manera más controlada. "Speaking In Tongues I" es ese sorprendente comienzo del álbum, en él la voz es la de un súcubo que pretende no dejarnos marchar, y a pesar de la extrañeza que produce, lo consigue, es difícil detener la escucha de esas sílabas relacionadas con la tabla y el mrdingam (o mridangam, un instrumento indio de percusión de madera), que se inspiran en los patrones rítmicos de la danza del sur de la India, portándose la vocalista como una canalizadora de lo divino. Más adelante llegará "Speaking In Tongues II", intentando innovar con esa técnica y sus cambios de ritmo. El trabajo continúa sin acompañamiento musical pero en un estilo muy distinto al anterior, ya que escuchamos una hermosa canción, "Dhyana and Donalogue", que recuerda a ciertos modos gaélicos. En efecto, se trata de una antigua balada irlandesa a la que Sheila añade una estrofa nueva, modifica algunas letras y ejecuta algún giro propio, especialmente al final de la pieza; el estilo vocal ajeno a la tradición irlandesa, pero sin modificar el sentimiento que conlleva la canción, hace pensar lo siguiente a la cantante: "La incorporación de una voz de estilo musulmán en la pieza nos deja preguntándonos dónde empiezan y terminan los adornos de cada tradición." Es este un campo difícil, el de la aparición de ciertas semejanzas, no sólo melódicas sino de adornos vocales, en culturas y tradiciones musicales geográficamente muy separadas, lo que nos hace pensar en tiempos muy antiguos en los que las fronteras no eran tales. A Sheila le interesa entrelazar esas similitudes y asimilarlas en un estilo propio. La situación es incluso más emocionante en el siguiente tema, la nana escrita por Manuel de Falla "The Dreaming", cantada en español, a la que por la pasión desplegada en su interpretación se le perdona cualquier atisbo de diferencia con cualquier posible cantante patria. La base instrumental es claramente sobre escalas indias, y el tema acaba tarareado con la esencia folclórica de sus raíces. Llega entonces "Ever so Lonely", la gran canción del disco y de la carrera de Sheila Chandra, de hecho una de las grandes canciones étnicas de su época, la demostración de la clase de esta exótica vocalista. Este tema proviene de su época en Monsoon, aunque en aquel disco el acabado era mucho más indio (con el sonido del sitar como estandarte), para centrarse aquí en un tratamiento más atmosférico muy acertado, que une en un mismo raga (o serie de tonos) a los versos de otro tema de Monsoon, "Eyes" (de Martin Smith), y de la nueva composición de Steve Coe "Ocean", haciendo que esta completa canción se acabe titulando "Ever So Lonely / Eyes / Ocean". En nuevos cantos transglobales, "The Enchantment" retorna al folclore británico a través de un fondo instrumental que es siempre hermosamente simple junto a la evocadora voz oriental, "The Call" es una tonada islámica, muy cercana de nuevo a lo andaluz, a modo de los muecines que llaman a la oración desde los minaretes, y "Sacred Stones" acude a la liturgia de la iglesia católica, ejecutando una fusión rompedora y maravillosa de lo indio con el canto gregoriano. "Bhajan" significa himno, y se basa en el zumbido de la guitarra (interpretada por Stuart Bruce) que acompaña a la canción. Como última pieza de este gran disco, "Om Namaha Shiva" es un canto antiguo, un mantra repetitivo y sólo con voz, con el que ella pretende que esta música se comparta, que todos participemos en estos versos. En efecto, es necesario entrar en el juego de esta gran artista y disfrutar de esta sorprendente unificación de estilos ("la fusión de diferentes músicas en una misma línea vocal"), con o sin música, que permitían a la cantante actuar sola con su voz en el escenario, motivo por el cual este trabajo goza de una extraordinaria sencillez, ya que el material está pensado para utilizar únicamente la voz y algún drone (o nota pedal, una técnica donde una nota o acorde se sostiene constantemente como fondo, creando una base armónica, atmosférica y meditativa): "A veces mi propia espera consciente y activa en una actuación se ve recompensada con una sensación increíble. Es como si una influencia externa me hubiera penetrado, el sonido se canaliza por mi cuerpo como una flauta y no hay sensación en mi garganta."

Esa misma garganta otrora afortunada, sufrió desde 2009 muy malas sensaciones, dolores derivados de una enfermedad llamada glosodinia o síndrome de la boca ardiente, caracterizada por por ardor, escozor o picor en la cavidad bucal, especialmente en la lengua, que (junto a otras cicatrices en las cuerdas vocales derivadas de una mala intubación durante una operación de emergencia en 1992) obligaron a esta excepcional cantante a retirarse de la vida musical, para dedicarse a una labor de asesoramiento a artistas, o a escribir libros de autoayuda como "Banish Clutter Forever" ('Desterrar el desorden para siempre') o "Organizing your Creative Career" ('Cómo organizar tu carrera creativa'). Cuando su garganta estaba en plenas condiciones, demostró una fabulosa capacidad de adaptación a canciones de otros folclores, partiendo de una misma línea vocal, en discos como este debut en Real World, "Weaving my Ancestor's Voices", sobre el cual Sheila declaró: "Los ancestros de este álbum son espirituales: esos cantantes que me precedieron y me inspiran. Curiosamente, ningún miembro de mi familia en la India era cantante profesional y, aunque en esa cultura la gente cantaba con más libertad en la vida cotidiana, ¡los ancestros aquí no podían ser genéticos!" Esa es la explicación del título de este álbum producido por Steve Coe, tras el cual llegarían en Real World "The Zen Kiss" (1994) y "ABoneCroneDrone" (1996), así como importantes colaboraciones, como con el grupo The Imagined Village, o la aparición en recopilatorios, destacando "Gifted (Women Of The World)", que no sólo incluía un remix de "Ever so Lonely / Eyes / Ocean" sino una fabulosa versión de la canción de Tim Buckley "Song to The Siren".












16.1.26

JON & VANGELIS:
"Private Collection"

Por separado han sido dos genios musicales, dos monstruos de la música instrumental, de la electrónica y del rock progresivo. En un determinado momento, esos nombres que causaban admiracion decidieron grabar juntos, experimentar en el estudio con teclados y voces, originando así un dúo único. Jon Anderson y Vangelis, Vangelis y Jon Anderson, da igual el orden, llevaban tiempo colaborando desde que se conocieron en 1972, cuando gracias a la mediación del agente de prensa Keith Goodwin, Anderson visitó sorpresivamente a Vangelis en su casa, y el griego le mostró algunas composiciones inéditas. Jon estaba interesado en ese enfoque tan novedoso del sinfonismo, del rock progresivo y del jazz que emanaba del teclista. No tardarían en volverse a encontrar en las obras de Vangelis, pues Jon pondría voz a una pieza memorable, la canción "So Long Ago, So Clear" del fenomenal trabajo "Heaven and Hell" en 1975. Pocos años después, en 1979, tocó el arpa en el tema "Flamants Roses" de la banda sonora de "Opera Sauvage", para volver a prestar su voz en 1980 en dos canciones del disco "See You Later". Era inevitable que ambos hicieran algo completo juntos, especialmente en el momento en que Anderson abandonó (por vez primera) la formación de su emblemática banda de rock progresivo, Yes.

Los estudios Nemo de Vangelis fueron los testigos a comienzos de 1979 de las sesiones improvisadas que dieron origen al primer álbum conjunto de Vangelis y Jon Anderson. Este trabajo llevó como título "Short Stories", y rescataba 10 pistas de aquel encuentro londinense, convenientemente producidas pocos meses después. "I Hear you Now" fue su sencillo principal. La cuarta posición y disco de oro alcanzado en el Reino Unido por este álbum publicado en 1980 fueron casi igualados (número 6 y también disco de oro) por su siguiente paso en 1981, el más completo "The Friends of Mr.Cairo", cuyos sencillos de cabecera fueron el propio "The Friends of Mr.Cairo" y "I'll Find my Way Home" (la primera edición no lo incluía, y su posterior inclusión fue la que posibilitó el éxito del disco). "Private Collection", grabado en Paris y en Londres y publicado en 1983 por Polydor, fue el tercer paso del dúo, que ya había alcanzado una excelente madurez, y Vangelis una creciente fama gracias al bombazo que supuso la banda sonora de "Chariots of Fire". La música de Vangelis y las letras de Anderson, utilizando el mismo método de los discos anteriores, sesiones improvisadas sobre las que posteriormente se realizan las sobregrabaciones necesarias, dieron lugar a la que muchos consideran su mejor obra: El disco comienza con la suave brisa de una breve pieza de inspiración italiana, "Italian Song", una especie de dulce nana en la que destaca el tono exigente en el que tiene que cantar Jon Anderson (una letra inventada, sin sentido fonético), sobre una urdimbre de notas románticas y ambiente envolvente, tanto como lo fue aquella insuperable "So Long Ago, So Clear". Un gran comienzo, pues la canción es realmente hermosa, y demuestra que estos dos músicos se desenvuelven bien en cualquier temática o situación. A continuación, "And When The Night Comes" es una hermosa canción de amor con un fondo rítmico continuo, en la que destaca especialmente la utilización del saxo del ilustre Dick Morrisey, que ya había colaborado en tres canciones del anterior disco del dúo, así como en el fabuloso tema de amor de 'Blade Runner'. "Deborah" y "Polonaise" son dos radiantes baladas, la primera de ellas es una declaración de amor de Jon Anderson hacia su hija Deborah (déjame decirte cuanto te amo / haría que los pájaros cantores cantaran para ti/ ahora son buenas noches / dulce ángel, lee esta carta), que parece deudora del estilo de The Alan Parsons Project en aquella época, mientras que la segunda, un tema de esperanza dedicado a los ciudadanos polacos que vivieron la ley marcial en su país entre 1981 y 1983, es más fantasiosa e incluye una potente percusión en su parte central. La cara A se cierra de manera más movida que el tono romántico imperante hasta el momento con "He Is Sailing", el tema estrella del álbum, un nuevo hit del pop de los ochenta que idearon estos dos artistas, claramente orientado a la comercialidad pero con un motivo de fondo original, una interpretación vocal fabulosa y unos aderezos electrónicos deslumbrantes. La cara B estaba ocupada en su totalidad por "Horizon", la pieza larga del disco, una absoluta maravilla que comienza con un ritmo sincopado bastante ágil, aderezado con teclados candentes que son una misteriosa envoltura para la entrada de la voz en el minuto 2; el tono alto típico de Jon, amoldándose al ritmo de la música, consigue hacer del tema una plegaria al horizonte (parece tratarse de un canto por la paz), especialmente en un clímax con quiebros vocales de alta intensidad que casi parece un motivo navideño, varios años antes del álbum "3 Ships" del propio Anderson. Llegando al décimo minuto de la suite, esta toma un rumbo ambiental muy distinto al enfoque comercial pop del comienzo; un teclado radiante desarrolla entonces una cautivadora melodía con colores muy característicos del Vangelis melancólico, que se funde de nuevo con la voz a partir del minuto 14, continuando con la particular poesía de este hermoso y luminoso alegato pacifista de 23 minutos, una odisea de sintetizador en la que la inconfundible voz del británico se funde como si fuera un ajuste mágico del arsenal de teclados de Vangelis. Un viaje inolvidable hacia el horizonte. Olvidando el potencial de "Italian Song" y admitiendo la larga duración de "Horizon", la compañía decidió utilizar a las demás canciones como sencillos, en algunos de los cuales un nuevo tema se añadía a la lista como cara B, "Song Is", canción meditativa sobre una base bastante ambiental y llena de efectos. Sin las letras y la voz de su amigo, tanto esta como otras canciones del disco, bien podrían haber formado un nuevo trabajo en solitario de Vangelis, pero no hay que escatimar la contribución de Jon Anderson, un fenomenal cantante y letrista sin cuyo toque distintivo, estas piezas no hubieran sido los éxitos que fueron a nivel popular. Por ejemplo, en España el disco alcanzó el número 10 en las listas. Tal vez no debería ser esa la finalidad de la música de estos dos genios, la eficiencia y la calidad siempre han sido el punto culminante e indudable de sus trabajos, pero los músicos se deben a las ventas, y a que sus compañías decidan renovar sus contratos, y la popularidad es, definitivamente, la que abre esas puertas. Si se es popular y, a la vez, se porta una grandiosa aptitud en el producto (como es el caso), la semilla de la buena música llega más lejos.

Polydor, la que por entonces era la compañía discográfica del griego, consiguió ser el sello receptor de las importantes ventas de estos trabajos conjuntos de dos músicos imprescindibles. La capacidad instrumental de Vangelis y la capacidad vocal de Jon Anderson se entendieron a la perfección, creando pequeños himnos de esta suerte de 'pop sinfónico', que tuvo una cuarta entrega perfectamente audible pero no tan afortunada, esta vez publicada por Arista en 1991, titulada "Page of Life". Mientras tanto, Polydor aprovechó el tirón de sus dos artistas publicando en 1984 la compilación "The Best of Jon and Vangelis", que tras una portada muy ochentera incluía nueve de sus mejores canciones, aunque tal vez se eche de menos un extracto de la suite "Horizon". En esos éxitos de estos dos buenos amigos (aunque lamentablemente perdieron el contacto tras su cuarto trabajo conjunto), la melodiosidad de la garganta de Jon Anderson se adhiere a las notas de Vangelis como uña y carne, como una unión primaria y necesaria en la historia de la música de esta época, en la que él rock progresivo era amado y respetado, y la fuerza de la música instrumental, con una gran cantidad de himnos incluidos en bandas sonoras o en discos independientes de músicos como Vangelis, Jean Michel Jarre, Mike Oldfield, The Alan Parsons Project, Kitaro y muchos otros, era capaz de llegar a las masas.

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2.10.25

VARIOS ARTISTAS:
"Estrella Polar"

Difícil quedarse impasible ante la escucha del poderío de la música folclórica nórdica. El influjo de la luz, o de la falta de ella, teje una maraña de emociones en las que el corazón palpita rápido, fulgurante, una tradición distinta a la nuestra y, como tal, sorprendente y altamente atractiva. A su vez, distintos son los instrumentos representativos de ese folclore, de potente dinamismo también en sus voces. "Estrella polar" fue, en 1995, uno más de los fantásticos discos recopilatorios temáticos con que nos sorprendía de poco en poco la compañía española Resistencia (otros fueron "Portugales", "Delicias celtas", "Atlas étnico" o, más adelante, "Grecia: de Oriente y de Occidente"). Detrás de una fantástica portada, la fuerza de la música era capaz de llevarnos muy lejos, al norte del viejo continente, por medio de bandas que ya estaban conquistando ciertos reductos de nuestras ondas, no sólo los finlandeses Värttinä o los suecos Hedningarna, fulgurantes ejemplos que ya habían desembarcado en España, sino también otros nombres que apuntaban maneras como Pirnales, Hoven Droven, Den Fule, Troka o Salamakannel. 

Hurgar en lo tradicional, siempre con el respeto y las ganas de revitalizar su folclore, es sólo una excusa para sacar de dentro de estos músicos la pasión, tanto en el apartado instrumental como en el vocal. Lo antiguo y lo nuevo se encuentran así en una eficaz fusión llena por igual de furia y de delicadeza, que sin saber por qué, tuvo en España un momento de gran repercusión e interés, con el auge de las músicas del mundo y su adscripción en el enorme saco de las nuevas músicas. Pirnales es el grupo que escuchamos en primer lugar con el tema "Krapulakatrilli": este comienzo es frenético, un estilo físico y jovial ('la cuadrilla de la resaca', se traduce el título del tema), basado en el timbre del kantele, ese símbolo nacional finlandés, instrumento de cuerda pulsada de maravilloso sonido. Este grupo, disuelto a mediados de los años noventa, se formó en la muy importante y decisiva Academia Sibelius de Helsinki, y ni mucho menos es el único ejemplo de dicha institución en este recopilatorio, aunque sorprende la ausencia en el mismo de la banda femenina Niekku. También finlandeses son, más adelante, Tallari, primer grupo folk profesional de aquel país, se dice, cuyo tema "Pelimannin Kaikuja" suena como un baile de boda, muy distinto al canto casi a cappella (sólo hay percusiones) de Angelin Tytöt, trio femenino finés (conocido como Angelit desde 1999) que practican un estilo musical lapón llamado yoik, que algunos mayores consideran pecaminoso, y que parece algo así como un ritual. Más adelante en el disco, se nos mostrará otro ejemplo de esta forma arcaica de canto propia del pueblo sami o lapón, por medio del cantante Wimme (y su tema "Boaimmás", distinto en el conjunto del recopilatorio), cuyo propósito era revitalizar esta técnica. Mientras tanto, hay que detenerse en varias bandas suecas que pueblan la primera parte del disco, comenzando por Garmarna y "Straffad Moder och Dotter" ('La madre castigada'), voces rudas (un estilo muy escandinavo, sin duda) sobre fondo aguerrido, en este tema folk rock sobre la venganza sangrienta de dos hijos. Otra melodía guerrera es la de Hoven Droven (su nombre significa revoltijo) y "Hia Hia Svämor", reelaboración de una polska del repertorio de Olov Jonnson, cuya voz se escucha al principio del tema; más folk rock impregnado en esta ocasión de la tradición lapona. Filarfolket es un grupo extinto, a pesar de tener una cierta repercusión internacional, que en "Vintervalsen" ofrecen una melodía muy llevadera con protagonismo del violín. Tres de los miembros de este grupo, Möller, Källman, Ringdahl, se reunieron para rendir homenaje a dos maestros violinistas, Habs Brimi (noruego) y Rojas Jonas (sueco), en un disco del que se escucha aquí "Skàlhallingar", extraña pieza casi de cámara, con predominio de los metales (saxos y trompeta). Antes, el dúo de violinistas Jonas Olsson / Örjan Hans-Ers nos muestran su reelaboración del repertorio tradicional sueco, especialmente polskas y valses, en una bonita atmósfera, muy delicada, titulada "Nordsjömarschen" ('Marcha del mar del norte'). No podía faltar Hedningarna en esta fiesta del norte, estos suecos que comenzaban a ser conocidos en prácticamente todo el mundo, estaban recuperando instrumentos antiguos, algunos de los cuales habían sido prohibidos por tratarse de herramientas diabólicas (de ahí el nombre del grupo, 'los ateos'), y los electrificaban, originando un sonido potente, rudo y muy original, como el de este tema de la región de Kalevala titulado "Täss'on Nainen", cantado por las vocalistas finlandesas que les acompañaban, de comienzo vocal muy suave, cuya fuerza va creciendo hasta el brusco final. Volviendo a Finlandia, tampoco podía faltar otro grupo en alza, que iba a alcanzar grandes cotas de éxito, Värttina, banda de Carelia cuyo estilo tradicional de kantele, acordeón y múltiples voces acabó triunfando en su acercamiento a músicas más actuales, pero sin perder su esencia, su exotismo, como demuestran en el tema "Outona Omilla Mailla" presente en su popular trabajo "Aitara". Más finlandeses en la compilación: Troka era un joven quinteto acústico que ofrecía en "Lellupuo-Iikoon Friioomarssi" una gran pieza folclórica, en un tono bailable, donde manda el violín; un vals es lo que escuchamos de Salamakannel (grupo que desapareció y regresó a la actividad en 2017), "Anteron Valssi", tema en el que colabora el célebre músico británico Andrew Cronshaw, de ahí su bella semejanza a una balada celta; basado en el sonido del violín es JPP, de hecho en esta polka llamada "Sänkypolska" suenan cinco violines, un contrabajo y un armonio, que aunan una buena sonoridad, con algo de clásico y algo de folclórico. Los suecos restantes son: Den Fule ('los feos'), de los que escuchamos tradición con algo de rock y de jazz en "Den blá Slätten / Ormslá"; algo parecido pero con voz por parte de los efímeros Enteli, que en "Kurg Erik och Spàkvinnan" interpretan una balada medieval con influencias jazz y étnicas; Norrlåtar fue una veterana banda de la que "Näbbskotágel Frán Norr" es un tema ameno, con algo de folclore y de jazz; y tangos renovados es la propuesta de Katzen Kapell (cuya traducción es 'Orquesta de gatos') en "Hurobas tango", una canción muy extraña, en el ocaso del disco. Y tras tanto sueco y tanto finlandés, es en el último tema donde se cuela la violinista noruega Annbjørg Lien, especialista en aunar jazz y clásica, que utiliza también la tradición, como en esta pieza titulada "Amen", acompañada de un salmo de un libro de Nils Bronson del siglo XVIII, que curiosamente parece portar aires portuarios. 

Jorge Lombardero nos cuenta lo siguiente en el libreto del disco: "Comienza la noche y bajo ella nos ilumina la Estrella Polar. Es la luz de un destino musical hasta ahora casi desconocido. Desde el más remoto silencio de un refulgente paisaje blanco, en las largas noches invernales que nos trae la nostalgia de su melancolía, o la explosión de colores cuando en el verano llega la luminosidad, y todo se cubre del verde de los extensos pinares y el azul de sus lagos. Llega el sonido de los violines, entremezclado con el lamento de las voces y el kantele acompañadas por los instrumentos que aplican los avances de las técnicas modernas. Esta es la base para una invasión de nuestra ardiente tierra. Estrella Polar es el primer resumen de la música que se realiza en los países nórdicos, principalmente Finlandia y Suecia, aunque no podemos olvidar Noruega, y en menor medida Islandia; que os quiere acercar un modelo de cómo se pueden lograr buenos resultados a través del estudio, el trabajo y el apoyo de las instituciones que promueven la música. (...) Estrella Polar es la llave que nos abre el interior de esas gentes que habitan en el norte, y que hasta hace poco tiempo nos eran totalmente desconocidas."












14.8.25

YOUSSOU N'DOUR:
"The Guide (Wommat)"

No fue hasta 1987 cuando se creó en Londres la etiqueta 'world music' para denominar a las músicas de raíz de todo el globo, aunque el término evoque sin remedio un cierto e inevitable viaje hacia países en vías de desarrollo, aquellos en los que la industria occidental no había hecho negocio todavía, y que se iba a lanzar a devorar sin miramientos. Al menos, el aprovechamiento iba a ser mutuo, ya que muchos artistas no occidentales encontraron desde entonces fama y reconocimiento fuera de sus países y continentes, rompiendo fronteras físicas y musicales. En muchos casos el viaje conllevaba además un mensaje social, se trataba de reivindicar la diferencia, demandando a su vez la igualdad. El paso siguiente en este negocio iba a ser la lógica interactuación entre elementos, originando fusiones étnicas sin precedentes entre músicas tradicionales africanas, asiáticas o de otras partes del globo, con el rock occidental. Uno de los nombres más reconocidos en estas lides, por su labor y su carisma, es el del músico senegalés Youssou N'Dour.

Los griots son un grupo social que aceptaron la tarea de narrar y transmitir la historia y la memoria del pueblo africano. Todo país necesita tanto historiadores como tradición musical, y los griots fueron los encargados en muchos países de África desde el siglo XIV. Un ejemplo de griot del siglo XX es Youssou N'Dour, cantante nacido en Dakar en 1959, un compositor comprometido socialmente, que incluso ha sido ministro de Cultura y Turismo en Senegal. N'Dour ha explorado durante su larga carrera en la variedad de estilos, melódicos y rítmicos, que se reúnen en su país, una nación con variedad de etnias donde los wólof son dominantes, y es precisamente en idioma wólof en lo que canta Youssou en la mayoría de sus canciones, ya que desde los diez años había comenzado a cantar con la vigilancia de su padre, para que no dejara de lado sus estudios. No tardó en darse cuenta de la dificultad de esta tarea, ante el talento emergente del joven, descendiente de una gawlo (quien lleva la música en la sangre, se traduce) por parte materna. El popular mbalax fue la música de sus inicios y la base de su trabajo, pero la ha sabido mimetizar con sus dispares influencias, ya sean jazz, rock u otras derivadas de su religión musulmana. La efervescencia musical y la mencionada confluencia de tradiciones de Dakar, fue un enorme impulso para las bandas que fundó, ya en la adolescencia, las importantes L'Etoile de Dakar y la Super Etoile de Dakar. Pero la insistencia de N'Dour por despuntar con su concepto musical y alcanzar popularidad mundial, dio frutos desde que a finales de los años ochenta actuó como telonero del infatigable buscador de figuras emergentes del folclore en los cinco continentes, Peter Gabriel, con el que había colaborado en "So". Muchos otros quisieron contar con su particular voz desde entonces, y no fue difícil verle en los escenarios con Sting, Bruce Springsteen, Paul Simon o Ryuichi Sakamoto, entre otros. En 1989 Virgin Records le publicó "The Lion", un disco muy afable -aunque sobreproducido- en el que Peter Gabriel está presente sólo en uno de los temas -y se nota verdaderamente su mano-, el titulado "Shakin' the Tree". Su siguiente paso en Virgin, "Set" (1990), estaba producido por Michael Brook, todoterreno guitarrista canadiense que desde ese mismo año iba a conseguir grandes momentos con Nusrat Fateh Ali Khan en Real World. Ese trabajo fue un paso adelante, con hits como "Set" o "Toxiques" (único tema del álbum producido por Daniel Lanois), aunque no faltaron las críticas de nuevo por la sobreproducción occidental y escaso atrevimiento. Tal vez por eso decidió volver a Dakar para grabar su siguiente obra, "Eyes Open" (1992), donde aparte de la composición el propio N'Dour tomaba las riendas de la producción. Columbia fue la distribuidora en Europa y Norteamérica de este disco donde Jean-Philippe Rykiel (teclista francés invidente, que ya había estado en 1985 en "Nelson Mandela") tocaba los teclados. Era importante no perder la estela de la fama que habían generado "The Lion" o "Set" entre el abierto público de principios de los noventa fuera de África, por eso N'Dour se decidió fusionar conceptos con estilo y sin límite de gasto, pues Columbia sabía que tenía entre manos una baza de enormes posibilidades. Así nació "The Guide (Wommat)", el gran éxito comercial de Youssou N'Dour, grabado durante 1993 en Nueva York y Dakar, y publicado por Columbia en 1994. Y si algún recuerdo ha quedado especialmente de este disco ha sido su tema estrella, "7 Seconds", cantado por N'Dour (en francés, inglés y wólof) y la cantautora sueca Neneh Cherry (en inglés), que además incluyó la misma canción en su álbum "Man". "7 Seconds", que fue número 1 en Francia durante 16 semanas y alcanzó el puesto número 8 entre los sencillos españoles, posee un excitante tratamiento de atrayente pop sintetizado (poco se parece al resto de las canciones de este disco, crossover de música africana con toques occidentales), afianzado por la presencia de un curioso solo de violín, de esas dos voces de excepción y de un estribillo difícil de olvidar, que hace referencia, según Neneh Cherry, a los primeros momentos de la vida de un niño. Lo placentero y seductor de la escucha de esta balada no esconde el hecho de que se trata de una de las quince canciones de un álbum que empieza con una alegre celebración de la vida en el África occidental, "Leaving (Dem)", el punto de partida de esta aventura que empujó definitivamente la carrera de Youssou en Europa. Hay otros ejemplos de júbilo totalmente africano en el álbum, especialmente el que fue segundo sencillo del mismo, el estupendo "Mame Bamba", referida a la santa sufi Mame Diarra Bousso, madre del fundador de la Hermandad Mouride, Amadou Bamba. Cada año se celebra una peregrinación anual a su lugar de fallecimiento, pero además N'Dour le dedicó este completo tema lleno de alma y energía, una demostración de sus capacidades. Es fabulosa y complaciente la integración de elementos en esta música, por ejemplo en canciones como "Old Man (Gorgui)" se disfruta de la voz, del ritmo, pero también de la personalidad de los teclados y de la calidez de los metales, trompeta, trombón y especialmente del saxofón, el mismo que ayuda de otra manera más calmada (y en esta ocasión interpretado por el reputado intérprete de jazz Branford Marsalis) en el desarrollo de "Without a Smile (Same)", sobre la que despunta una estupenda percusión del grupo Sing-Sing Rythms. Después de un comienzo entusiasta y dos sencillos tan fuertes como "7 Seconds" y "Mame Bamba" es difícil despertar y mantener el nivel, aunque no existen momentos de transición en el álbum, de hecho no hay que dejar de disfrutar de piezas como "How You Are (No Mele)" (con rapeado incluido) o "Generations (Diamono)", que nos llevan hasta el tercer sencillo, "Undecided", comedido en su recuerdo aunque siempre interesante por la fuerza de su cálido desarrollo, que le hizo entrar en algunas listas (al contrario que "Mame Bamba"), aunque en posiciones discretas. Con baladas como "My People (Samay Nit)" (un homenaje a sus fans de Senegal) o composiciones como "Love One Another (Beuguente)" o "Oh Boy", continúa esta radiante celebración que concluye con el cuarto sencillo, ese emocionante alegato por la libertad titulado "Chimes of Freedom", compuesto décadas atrás por Bob Dylan, que Youssou aprendió en la gira de Amnistía Internacional. "The Guide (Wommat)" se mantuvo 8 semanas en las listas de ventas españolas, llegando hasta el número 24.

Después de grabar en París ("Inmigrés" y "Nelson Mandela") y Londres ("The Lion", "Set"), Youssou N'Dour sintió la profunda necesidad de volver a grabar en su país, en Senegal. Así nació el estudio Xippi, que inauguró con "Eyes Open". Ya en la grabación de "Set", N'Dour se quejaba de la cantidad de dinero que había utilizado Virgin Records en su producción: "Habrían podido construir un estudio en Dakar donde grabarme a mí y a muchos otros más", dijo en ese momento, y en el estudio Xippi cumplió con esa pulsión, consiguiendo una oportunidad para muchos de sus paisanos, como la cantante Yandé Codou Sène, Omar Pene, Ablaye Mbaye, y especialmente el compositor, cantante y multiinstrumentista Cheikh Lô, al que produjo en 1996 "Né la thiass" (fue también telonero de su siguiente gira) y en 1999 "Bambay Gueej". Así, Youssou N'Dour devolvía algo de lo que pensaba que la música le había dado a él sin pertenecerle, y ese talento se quedaba así en su amado Senegal.

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20.3.25

STEPHAN MICUS:
"To the Rising Moon"

En estos tiempos de odio, guerras y conflictos (en cualquier tiempo y lugar, realmente, así es la condición humana), qué bonito y relajante resulta escuchar sonidos como los que nos propone Stephan Micus, un embajador de la paz y de la concordia en el más injusto anonimato, a través de una música propia, de un sonido que propone la comunión entre las tradiciones de oriente y occidente, y que lleva ofreciendo desde los años setenta a todo el que quiera escucharlo. Cada álbum de Stephan Micus es una osadía instrumental, una investigación en las músicas de muchos rincones del mundo que demuestran el amor de este alemán por los sonidos puros que emanan de instrumentos tradicionales. "To the Rising Moon", grabado de 2021 a 2023 pero publicado en 2024, hace su disco número 26 para ECM, compañía en la que se mantiene con una extraña fidelidad mutua, un caso extraño en la música de las últimas décadas. Hay sin duda razones para ello, principalmente que cada trabajo firmado por Stephan Micus es un ejemplo de búsqueda, de entrega, de pleno disfrute, y aun precedido por una serie de títulos de enorme relevancia, "To the Rising Moon" es posiblemente una de sus mejores obras, la culminación de un modo de vida y de trabajo. Es necesario encontrar un instante de serenidad en nuestro ajetreo diario para dejarse llevar por la placentera serenidad de este álbum.

El tiple es una especie de guitarra o vihuela colombiana de doce cuerdas metálicas, que Stephan utiliza con especial protagonismo en este trabajo (por primera vez en su discografía), por ejemplo por partida doble en la pieza que lo abre, "To the Rising Sun", casi como una danza medieval (aunque con un toque indio) de fabulosa melodiosidad, sencilla pero poderosa, un tema con una capacidad melódica como pocas veces se le ha visto a este autor, que demuestra aquí que hace en cada disco lo que quiere según su momento y sus necesidades. Lo mismo sucede más adelante en "Unexpected Joy", otra especie de danza entre griega y medieval con dos tiples, que vuelve a conectar de algún modo con lo popular, y "To the Lilies in the Fields" (un nuevo paseo mediterráneo, extrañamente con dos tiples colombianos, de nuevo), mientras que en "The Silver Fan" suena un único tiple, por lo que el tema parece más personal y solitario. En otro de los temas destacados, "In Your Eyes", son tres los tiples ejecutando una base instrumental nuevamente con aires griegos, junto a la voz del músico, un elemento poderoso que suele utilizar como pequeñas oraciones en sus discos, a modo de un trovador étnico. "Para mí, el tiple tiene la cualidad de la luz, de algo brillante (...) Las piezas de tiple tienen una energía muy positiva", comenta Stephan, que combina en esta obra las piezas que utilizan el tiple con las que atrapan la esencia de otros instrumentos del mundo. Así, la poética y penetrante melodía de "Dream Within Dream" se nutre de la seriedad de una cuerda de arco, la de seis dirubas indias superpuestas, cuyo sonido profundo ("siempre tiendo a preferir los sonidos más graves", confiesa) se ubica entre el violonchelo y el violín. También son tres los sattar chinos (otro instrumento de cuerda frotada) presentes en "The Veil", donde dos planos distintos de cuerdas desarrollan una nueva melodía emocionante, plena de romanticismo, con un sonido algo más oriental, como una leyenda abierta a otras corrientes unificadoras, por ejemplo junto a tres arpas de mesa en "The Flame", un instrumento que retorna a la obra de Micus junto al sattar, dos tipos de cuerdas, pulsada y frotada, creando un ambiente casi eclesiástico, aunque el músico advertía en algún momento de su carrera: "Hay palabras con las que creo que hay que tener mucho cuidado, como meditación, religión, etc, porque cada persona tiene su propio significado asignado a cada una de ellas. Me resulta difícil hablar de ello, porque hay muchas posibilidades de que mis palabras sean malinterpretadas. No soy miembro de ninguna religión, iglesia o secta, aunque respeto a aquellas personas que buscan de verdad algo dentro de sí, una vida más auténtica y más sensible respecto a ellos mismos y al exterior (...) No importa el encuadre, sino la pureza que tenga la persona, su sinceridad, la honestidad". También está presente en el disco el sapeh malayo, que aunque sea habitualmente de cuerda pulsada, aquí lo utiliza arqueado, concretamente en "Embracing Mysteries", junto de nuevo a la diruba y a la voz, que se une al misterioso quejido de las cuerdas de una manera un tanto aflamencada. Por último, dos son los cortes con muchos instrumentos implicados: "Waiting for the Nightingale" es una excitante canción viajera por el mundo con voces dobladas y un fondo ceremonial compuesto por cinco sattar chinos, dos dirubas indias, tres flautas camboyanas y dos cítaras de Baviera, una especie de oración con algo de pagano en la que las gráciles flautas complementan la seriedad de las cuerdas. Otra gran composición en la parte intermedia de un disco que culmina con la pieza que le da título, "To the Rising Moon", un final crepuscular, un encantamiento lleno de detalles que flota hacia la luna creciente, con una gran variedad instrumental de cuerdas pulsadas (dos tiples), cuerdas frotadas (dos sattar y una diruba) y el viento (dos ney, una flauta egipcia), sobre el que la publicidad de ECM escribía así: "Es solo en la última canción, 'To the Rising Moon', que los dos mundos del tiple punteado y las cuerdas frotadas finalmente se unen. Es como un himno a algo que está eternamente allá arriba en el cielo nocturno, algo constante mientras hay tanta turbulencia en el mundo de abajo". 

Lo extraño de la portada de "To the Rising Moon" no permite aventurarse en la temática del trabajo (poca información porta el libreto del álbum, salvo la fotografía de un paisaje nevado), el autor se deja llevar por sus inspiraciones pasajeras y seguramente, dado el título, por el influjo de la luna creciente. Tras una serie de discos tan extraordinarios como "Nomad Songs", "Inland Sea", "White Night" o "Winter's End", con "Thunder" como una última obra algo más ambiental, este disco vuelve a sorprender al panorama de las músicas del mundo, pero es que después de más de 50 años dedicado a la música hay que constatar que prácticamente cualquier disco de Stephan Micus es recomendable, todos contienen las vivencias de un alma musical pura, sólo hay que dejarse llevar y disfrutar de los sonidos mundanos. Ahora bien, es cierto que cada oyente, personalmente, encuentra sus instantes gozosos, sus discos favoritos, en determinados planteamientos del músico. Esta subjetividad traslada las dudas razonables al que tiene que aconsejar, así como la vasta discografía de este alemán nómada ofusca al crítico de turno. Al final el consejo más lógico es escuchar todas y cada una de las obras de Stephan Micus y quedarse con las que más llenen el espíritu. Cuidado, pueden ser todas.

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19.2.25

THE CHIEFTAINS:
"The Long Black Veil"

Cuando el grupo folclórico irlandés The Chieftains llevaban a sus espaldas más de treinta años de actividad, fue el momento en el que creyeron necesitar un acicate, una ayuda para alcanzar nuevas metas en la reivindicación de las raíces de su música. Así, en 1995 dieron un fabuloso paso adelante en su ya de por sí enorme popularidad, involucrando en su camino a grandes figuras de la industria. No es que The Chieftains, que años atrás rechazaron alguna propuesta similar, necesitaran reivindicar su talento, ni que se les hubiera acabado la inspiración o el seguimiento popular, pero bien es cierto que los tiempos estaban cambiando y era necesario aprovechar sus muchas amistades (muchos de ellos debían algún favor a Paddy y los suyos) para volver a desmarcarse de la competencia. La idea, atrevida, acabo resultando una apuesta segura, tanto en un nivel de calidad (figuras de máxima garantía se acercaron a grabar con la banda irlandesa) como de atracción popular (jóvenes y público despistado pudieron volver la mirada hacia este trabajo sólo porque sus ídolos de otros estilos pusieron su granito de arena). Hasta la crítica les abrió las puertas, lo que no siempre es fácil con los 'productos collage', haciendo que valiera la pena el esfuerzo realizado para reunir a esos invitados de calidad y conseguir con ellos un sonido unificado, sin petulancias ni desvíos excesivos del rumbo popular. Siete estudios entre Dublín, Nueva York y Los Ángeles acogieron las grabaciones de las 13 canciones de este trabajo titulado "The Long Black Veil", publicado por RCA en 1995 con dos portadas muy diferentes, la sobria de los Estados Unidos y Canadá, casi tétrica, y otra más elegante y colorida en el resto del mundo.

Paddy Moloney contaba que su locura por la gaita proviene de una lejana época en la que su tío la tocaba en la cocina de una casa a la que su familia iba a pasar las vacaciones. Eso fue en los recordados años 40. Años después, Paddy fundó The Chieftains, y a vez tocaba en la banda Ceoltóirí Cualanm, de Sean O'Riada. The Chieftains crecieron enormemente con los años, consiguiendo aclamaciones populares con una serie de miembros poco cambiantes. Fue desde 1978, cuando llegó Matt Molloy (proveniente de la Bothy Band), que la formación se estabilizó y se unieron totalmente. Los músicos de este trabajo fueron concretamente Martin Fay (violín), Seán Keane (violín), Kevin Conneff (voz, bodhrán), Matt Molloy (flauta), Paddy Moloney (flauta irlandesa, gaita irlandesa) y Derek Bell (arpa, teclados, tiompán -una especie de dulcimer-). En cuanto a los invitados, son tantos los nombres implicados que deslumbra su propia mención, gente como Mick Jagger, Sting, Sinéad O'Connor, Van Morrison, Tom Jones, Mark Knopfler, Ry Cooder o Marianne Faithfull. Se echan de menos nombres como Bono o como Mike Oldfield (amigo de Paddy desde los setenta), y otros como Pearl Jam, Jerry García o Bob Dylan no pudieron completar su colaboración por problemas de última hora. Con tan larga lista de amigos y de estudios en los que hubo que grabar las canciones, la producción tuvo mucho trabajo por delante, pero el recuerdo a la larga es fabuloso. La canción de inicio es todo un acierto, alegre, directa, pegadiza incluso, bien interpretada por un cantante de éxito como Sting: "Mo Ghile Mear (Our Hero)" es una danza irlandesa, una especie de marcha lenta que adaptó Dónal Ó Liatháin a principios de la década de 1970 a partir de un aire tradicional, con una letra que originalmente estaba escrita en honor al príncipe Charles Stewart, aunque este tipo de melodías han corrido por distintos caminos, siendo muy difícil concretar sus cauces concretos. Así, como muchas otras tonadas, suele encontrarse con más de un título. Fue uno de los sencillos del disco, y consiguió aumentar su popularidad. Mick Jagger es una nueva ayuda de excepción, y consigue mimetizarse con la pieza que titula el disco (y también sencillo del mismo), "The Long Black Veil", adoptando un tono country sin altibajos. Efectivamente, el origen de esta balada está en los músicos country Danny Dill y Marijohn Wilkin, y el título parece provenir de la leyenda de una misteriosa mujer con velo que visitaba regularmente la tumba del mítico actor Rodolfo Valentino. Muchos artistas han realizado versiones propias, entre ellos Bob Dylan, Bruce Hornsby o Bruce Springsteen. A continuación es la irlandesa Sinéad O'Connor la que pone su excepcional garganta al servicio del grupo, en la melódica y enaltecedora balada "The Foggy Dew" (escrita para conmemorar el Alzamiento de Pascua de 1916 contra el Reino Unido), que no por ya conocida se hace aburrida, capturando de la tradición una intensidad brutal, a la que contribuyen instrumentalmente Ry Cooder y nuestro compatriota Carlos Núñez con su gaita gallega, antes de hacerse tremendamente famoso con su primer disco en solitario. Más adelante en el álbum, Sinéad vuelve a contribuir en otra de las canciones más versionadas del mismo, "He Moved Through the Fair". Otro irlandés de relumbrón, Van Morrison, canta a continuación la animada "Have I Told You Lately That I Love You?", una balada del propio Morrison, incluida originalmente en su álbum "Avalon Sunset", que también fue sencillo destacado, logrando además el premio Grammy a la mejor colaboración pop con voces en 1996. El percusionista de los Chieftains Kevin Conneff firma la animada y bailable "Changing your Demeanour", una danza con banjo y acordeón, que no tiene nada que envidiar a los tradicionales del disco. Otro de ellos es precisamente el que le sigue, "The Lily of the West", interpretada por Mark Knopfler, un drama amoroso que cruzó el charco como balada callejera inglesa o 'broadside', y es tomada también por una canción folclórica estadounidense, pues allí la popularizaron grandes figuras como Joan Baez o Bob Dylan. El norirlandés Paul Brady cantaba otra tonada muy similar ("The Lakes of Pontchartrain"), y Knopfler prefirió usar ese tratamiento, invitando de hecho a Brady a participar en el tema. Otra delicada balada del trabajo es "Coast of Malabar", con la voz y la interpretación adicional de Ry Cooder; Paddy hablaba así sobre Cooder y este tema de origen tradicional: "Ry es un genio que 've' la música, no importa de qué tipo de música se trate. Cuando íbamos a grabar 'Malabar' le pedí una noche que la cantara a cappella, en el estilo tradicional, y que se titulase "The Maid from Malabar"; le sugerí mi idea de un hombre joven viajando por islas lejanas y paradisíacas, enamorándose de una joven del lugar y teniendo que volver. En un principio Ry tuvo dificultades para meterse en el rito de la canción. Yo quería que no sólo tocara sino que cantara, porque su voz sale del corazón, que es algo que me gusta mucho, esas voces que no son perfectas pero que salen de dentro, la música tradicional sabe mucho de eso. Bueno, al final le di la idea del ritmo del calipso y le encantó". Sólo dos instrumentales se escuchan en el disco, "Dunmore Lassies" (tradicional lento, de nuevo con la ayuda de Ry Cooder a la guitarra acústica y slide, y con protagonismo de la flauta irlandesa de Paddy Moloney) y "Ferny Hill" (un reel, creación exclusiva de Matt Molloy y Seán Keane para el álbum). Otras gargantas inconfundibles hacen su aparición en la parte final de la obra (ambas con la ayuda del acordeón de Martin O'Connor), Marianne Faithfull interpreta otro tradicional, "Love Is Teasin'", y Tom Jones, en unos años de recuperación sorprendente de popularidad, hace suyo el tema country de Pee Wee King y Redd Stewart "Tennessee Waltz / Tennessee Mazurka" (en memoria de Frank Zappa, grabada en su residencia de Los Ángeles poco antes de su muerte). El disco acaba de forma absolutamente festiva con un último tema tradicional, "The Rocky Road to Dublin", con The Chieftains y The Rolling Stones en armonía, y el detalle de unos acordes intercalados del riff de "(I Can't Get No) Satisfaction" entre bromas y risas; así lo define Moloney en el libreto del álbum: "Quizás la más disfrutable de todas nuestras sesiones de grabación. Fue más una improvisación que algo que habíamos planeado. Hubo un momento en que pensé que tenía el control. Claramente no era así. Cada vez que intentaba terminar la sesión, la canción seguía y seguía, mientras nuestros amigos en el estudio se levantaban para bailar".

Las estrellas del rock colaboraron en el disco sin ningún problema, adaptándose a las canciones como los grandes músicos que son. De hecho, Moloney parecía tener un gran recuerdo de este trabajo y afirmaba que "muchas de las canciones del disco 'The Long Black Veil', que es como una gran fiesta, surgieron de forma espontánea". Efectivamente, "The Long Black Veil" marcó un verdadero hito en el tiempo de vida del grupo, decía de nuevo Paddy: "Hacer grande y famosa la música irlandesa implica también poder hacer experimentos como este, aunque hubo momentos de terribles dudas; con los Rolling Stones, por ejemplo, todo fue muy alocado". El éxito fue inmediato, alcanzando el disco de oro en Estados Unidos y Australia, plata en el Reino Unido y doble platino en Irlanda. En España el disco alcanzó el número 10 en 1995, estando 17 semanas en la lista y sonando mucho en la radio, por su calidad y por el buen ojo y estrategia de la compañía. El principal proyecto de The Chieftains fue siempre consolidar el lugar que la música irlandesa consiguió alcanzar en el mundo de la música. En el mundo, sin más, dado lo grande de su nombre y de su fama durante su larga trayectoria. Con su apoyo y con su recuerdo (ahora que sus miembros más icónicos han pasado a ser un maravilloso recuerdo), muchos otros han querido seguir sus pasos, y siempre hay jóvenes que continúan ese camino de revitalización de su folclore.

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6.2.25

IMA GALGUÉN:
"Regreso al espíritu"

Aunque gozó de unos años de expansión popular, el de Ima Galguén es un nombre bastante desconocido a nivel general en España, salvo posiblemente en las Canarias, su comunidad de origen, y concretamente en su isla, La Palma. Tampoco el verdadero nombre de esta compositora y cantante, María del Carmen González, dará más pistas a la mayoría. Son esas pequeñas injusticias de la industria, que apuesta desde siempre por otro tipo de músicas más modernizadas, que aunque puedan contener visos folclóricos (hubo una clara tendencia en este sentido en ciertos momentos de los años noventa), se orientan claramente al pop, al rock, a lo latino o a estilos que los veteranos no saben ni siquiera distinguir o incluso escribir. De este modo, un inmenso tanto por ciento de la población no ha podido, querido o sabido escuchar una música agraciada, la de Ima Galguén, que parte de la tierra y del corazón, con una voz presa de la nobleza de lo auténtico, una poesía primorosa y sin artificios, y con una instrumentación rica y variada. El fruto es exquisito y respondió al nombre, en 1997, de "Regreso al espíritu", primera referencia de la cantante en solitario, publicada por Estudios La Palma, con reediciones en Digipalma, Knife Music (en 1999), Wind Records (en Taiwan, 2000) y D. R. Global Entertaiment (en México, 2000, con cambio radical de portada).

Aunque Ima firma el trabajo, es importante reconocer que "Regreso al espíritu" es el fruto de su colaboración con el poeta orensano (afincado en La Palma) Ramón Araujo, coautor y coproductor de las canciones del disco. Araujo ya había colaborado en el anterior proyecto de Ima junto a Jorge Guerra, denominado Carmen y Jorge, en el que ofrecían canciones infantiles. "Regreso al espíritu" es, pues, un proyecto conjunto entre Ramón Araujo y María del Carmen González, para el cual la vocalista adopta su nuevo nombre, Galguén, que es el nombre antiguo con que se conocía el norte de la isla de La Palma. Con esa poesía en las letras, ella canta a lugares que existen en esa parte de la isla y que, escuchado el disco, apetece conocer. "Canto de fe" nos abre la puerta a un folclore fresco, salpicado por las olas. La voz de Ima seduce como si de una nana se tratara, pero no adormece, hipnotiza. El acompañamiento instrumental parece celta (la pieza comienza con una hermosa flauta), aunque se decanta hacia lugares más cercanos, y se acaba casi sin darnos cuenta, dando paso a una de las canciones importantes del disco (no en vano ella adoptó ese apellido), "Galguén", un aire de aspecto más animado que deja entrever sin embargo un lamento, una canción ecológica de instrumentación sencilla (destaca el violín de Gonzalo Cabrera) que llega muy dentro: 'Bosque de Galguén, mil dragos al pie del ocaso. Bosque de Galguén, mil dragos me dicen el último adiós. Que el tiempo nos traiga el olvido y borre los pasos perdidos, aquí en Galguén'. Compilaciones como "Naciones celtas II" o "Discópolis 5000" portaron con orgullo esta canción entre sus pistas. De nuevo la entradilla celta (ese violín junto al laúd y las guitarras) nos transporta lejos de España en "Casa en el valle", pero el acento de Ima sigue siendo canario, y es que "La casa en el valle" es la música del pueblo, de su pueblo, con temática costumbrista. En canciones como "Háblame", Ima parece seguir la estela de una Loreena McKennitt primaria, una cantante que junto a otras como Enya, Claire Pelletier o Savina Yannatou, forma parte de sus influencias, que también llegan a los verdores celtas de Galicia por medio de Uxia, Rosa Cedrón o Emilio Cao. Que los mágicos paisajes de La Palma son la mejor de las inspiraciones, se vuelve a demostrar en "Bujarén", nombre de una fuente y una playa del nororeste de la isla; aquí es una instrumentación más autóctona y también mediterránea la que parece dominar, en otra pieza destacada, intensa y emocionante: 'El bosque de tabaibas sobrevive en la ladera. Sobre el acantilado un ave se transforma en luz. ¡Cómo gime el mar abajo en Bujarén!'. Gran momento del disco este, pues otra gran canción suena a continuación, la titulada "La zarza", tema con entradilla de piano y magia en su interior, una pequeña joya en el disco con la poesía de Ramón Araujo impresa en su letra, que se pregunta quién dibujó en la roca el meandro y la espiral, y siente su presencia entre las sombras; "La zarza" fue incluido en 1998 por el sello Putumayo en su recopilatorio "Women of Spirit". "La galga" es otro canto folclórico elevado hacia el viento, con animado final danzarín. La quena andina abre "Dama", otra bella canción con el folclore por bandera, mientras que una guitarra muy templada acompaña "Al borde del sendero". Otras bellas canciones con efluvios populares como "Regreso al hogar", "Llueve" o "Mar de la alegría" completan el trabajo (que en las primeras ediciones porta un tema eliminado posteriormente, "Llamaré"), hacia cuyo final nos encontramos con una composición muy personal, la única compuesta exclusivamente por la vocalista, "Silencio azul", con una instrumentación deliciosa donde afloran guitarras y violín, y una letra que dice así: 'Donde el silencio es azul y el Norte es igual al Sur, donde el aire es de cristal y el viento es la soledad, busco mi sombra perdida en el río de la vida, busco la senda olvidada, confundida con la nada (...) Pero siempre aflora, de la nada, una ilusión, una melodía, un verso, una canción. Siempre se oye el eco del latir del corazón vibra en lo más hondo la presencia de mi yo'. Acompañando a Ima, Rodrigo Melgar interpreta la flauta y la quena, Gonzalo Cabrera el violín, Juan Carlos P. Brito la guitarra y Oswaldo Bethencourt se encarga de laúd, guitarra eléctrica y acústica y los arreglos MIDI. Como ya se ha comentado, el sonido resultante se recrea, a pesar de sus numerosas influencias, en un tipo de sonido de corte celta en gran parte de las piezas, fuertemente influenciadas por ese paisaje de La Palma: "Es una señal de identidad, un punto de partida y al mismo tiempo de regreso. La isla no tiene límites gracias al horizonte que la habita".

Oscar García escribía esto en la contraportada del álbum: "Si San Borondón, la Non Trubada, es la isla mágica por excelencia, el espíritu evanescente del mar de las Canarias, espejismo de una oculta realidad, Ima, su hermana ínsula, se presenta como el mayor misterio. Ángel tutelar, puerta y llave a la vez, Ima es un sueño destinado a hacerse realidad por los renacidos hijos de la Atlántida. Ella espera, como la Esfinge, y sólo a quien responda a sus preguntas abrirá su verde corazón". Esta poética alabanza es fiel a lo que el disco refleja y a las emociones que su escucha suscita, un cordial hechizo en su música, una tierna nostalgia en sus letras, un pequeño y dulce universo que se nutre de la solidez de la tierra, de la fuerza del viento y de la tenacidad de un enclave rodeado por las aguas. A pesar de no conseguir derribar del todo la barrera del anonimato musical más allá de las islas afortunadas, "Regreso al Espíritu" es solamente el primer peldaño en la carrera de una Ima Galguén que ha continuado ofreciendo sus discos (en el segundo, "Abismo arriba", una de las canciones se titula "Regreso a Galguén"), siempre recomendables, por medio de su propio sello, Galguén Producciones. Los que se adentren en su mundo disfrutarán y se embelesarán con la nostalgia de su sonido puro, con su límpida sencillez.