Solsticio de invierno es una exposición de mis discos favoritos de las Nuevas Músicas, un término paradójico (¿cómo llamar "nuevo" a algo que puede llevar compuesto siglos?) que engloba mercadotécnicamente tendencias musicales con puntos en común. New age, sinfónica, contemporánea, celta, folk, músicas del mundo, bandas sonoras, minimalismo... términos que no deben confundir nuestros sentimientos hacia una música que, a mí particularmente, hace mucho que me cautivó.
15.6.26
MÁIRE BRENNAN:
""Máire"
8.4.26
THERESE SCHROEDER-SHEKER:
"Rosa Mystica"
21.2.26
SHEILA CHANDRA:
"Weaving my Ancestor's Voices"
Nacida en Londres de padres indios, y tras una breve experiencia como actriz en la serie Grange Hill, la cantante Sheila Chandra fue durante muchos años un referente en la incorporación de elementos asiáticos a la música pop occidental, tanto en la banda Monsoon que fundó a los 16 años junto a Steve Coe y Martin Smith, como en su trabajo en solitario en el sello Indipop del propio Coe, y posteriormente en Real World Records. "Ever so Lonely" fue el gran éxito de Monsoon en su único álbum, "Third Eye", en 1982, y esa emblemática canción ha sido adaptada con posterioridad por Sheila, por ejemplo en el trabajo que nos ocupa, "Weaving my Ancestor's Voices". Con su enfoque indio, esta interprete que durante su adolescencia cantaba como una forma de catarsis, ha sido calificada como una pionera en su campo de actuación, abriendo sus propios caminos, experimentando en ocasiones en facetas sonoras y vocales (generalmente buscando la experiencia de sus cantos en solitario) que trasladaban al oyente muy lejos, no sólo al subcontinente indio sino incluso a mundos de fantasía, por ejemplo a las tierras imaginadas por J.R.R. Tolkien, tras la participación de Chandra en el tema "Breath of Life", de la banda sonora de "The Two Towers", la segunda película de la trilogía de "The Lord of the Rings".
La música de Sheila Chandra se define así en su web oficial: "Fusión mundial con influencia asiática. Voz fuertemente melódica y elaborada, a menudo sin letra, que comienza en el pop y evoluciona álbum tras álbum, pasando por voces solistas y drones basados en la fusión, hasta paisajes sonoros más vanguardistas y laterales." Tras la experiencia de Monsoon, y su final debido a discrepancias con la discográfica, que se centraba en la faceta lucrativa de los sencillos y no en la capacidad puramente creativa de la banda, "Out of my Own" fue su debut en solitario en 1984, y tabla, sitar y voces se unían a elementos occidentales. Sin sencillos, fue la decisión de Sheila y su productor y también pareja, Steve Coe. Más atmosférico es "Quiet", su segunda referencia, toda una experiencia en la frontera de lo relajante, lo étnico y lo místico. En este oleaje de sensaciones, "The Struggle" vuelve a la fusión asiática más comercial en 1985 (una época donde no existía el término world music) para retornar cinco años después a una espiritualidad muy india en "Roots and Wings", un entusiasta viaje entre pasado y presente, un gran disco de conexión entre mundos, no sólo físicos sino también espirituales. Es en este momento cuando aparece Peter Gabriel, que ficha a la prometedora cantante para los festivales WOMAD y para Real World, que publicó en 1992 "Weaving my Ancestor's Voices", sólo sabiendo, en un gesto de honestidad, que su trabajo iba a ser respetado y protegido: "Considero mis álbumes como entidades vivas, como personalidades con pleno derecho. Así que no voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que algo tan inocente e indefenso como mis grabaciones salga a la luz y sea manipulado para despojarlo de todo su potencial sólo por ganar dinero." Este disco es la confirmación del trabajo pausado de unos músicos con miras avanzadas, con una elegante capacidad para incorporar las raíces indias en otras latitudes, en otros folclores que no tienen nada que ver con el origen de la firmante y principal protagonista del disco. Ella incorpora el elemento más chocante del mismo, una asombrosa y portentosa manera de cantar a cappella sílabas rítmicas, un estilo de 'percusión hablada' conocida como Konnakol (en el sur de la India) o Bol (en el norte), que ya había aparecido en sus discos pero de manera más controlada. "Speaking In Tongues I" es ese sorprendente comienzo del álbum, en él la voz es la de un súcubo que pretende no dejarnos marchar, y a pesar de la extrañeza que produce, lo consigue, es difícil detener la escucha de esas sílabas relacionadas con la tabla y el mrdingam (o mridangam, un instrumento indio de percusión de madera), que se inspiran en los patrones rítmicos de la danza del sur de la India, portándose la vocalista como una canalizadora de lo divino. Más adelante llegará "Speaking In Tongues II", intentando innovar con esa técnica y sus cambios de ritmo. El trabajo continúa sin acompañamiento musical pero en un estilo muy distinto al anterior, ya que escuchamos una hermosa canción, "Dhyana and Donalogue", que recuerda a ciertos modos gaélicos. En efecto, se trata de una antigua balada irlandesa a la que Sheila añade una estrofa nueva, modifica algunas letras y ejecuta algún giro propio, especialmente al final de la pieza; el estilo vocal ajeno a la tradición irlandesa, pero sin modificar el sentimiento que conlleva la canción, hace pensar lo siguiente a la cantante: "La incorporación de una voz de estilo musulmán en la pieza nos deja preguntándonos dónde empiezan y terminan los adornos de cada tradición." Es este un campo difícil, el de la aparición de ciertas semejanzas, no sólo melódicas sino de adornos vocales, en culturas y tradiciones musicales geográficamente muy separadas, lo que nos hace pensar en tiempos muy antiguos en los que las fronteras no eran tales. A Sheila le interesa entrelazar esas similitudes y asimilarlas en un estilo propio. La situación es incluso más emocionante en el siguiente tema, la nana escrita por Manuel de Falla "The Dreaming", cantada en español, a la que por la pasión desplegada en su interpretación se le perdona cualquier atisbo de diferencia con cualquier posible cantante patria. La base instrumental es claramente sobre escalas indias, y el tema acaba tarareado con la esencia folclórica de sus raíces. Llega entonces "Ever so Lonely", la gran canción del disco y de la carrera de Sheila Chandra, de hecho una de las grandes canciones étnicas de su época, la demostración de la clase de esta exótica vocalista. Este tema proviene de su época en Monsoon, aunque en aquel disco el acabado era mucho más indio (con el sonido del sitar como estandarte), para centrarse aquí en un tratamiento más atmosférico muy acertado, que une en un mismo raga (o serie de tonos) a los versos de otro tema de Monsoon, "Eyes" (de Martin Smith), y de la nueva composición de Steve Coe "Ocean", haciendo que esta completa canción se acabe titulando "Ever So Lonely / Eyes / Ocean". En nuevos cantos transglobales, "The Enchantment" retorna al folclore británico a través de un fondo instrumental que es siempre hermosamente simple junto a la evocadora voz oriental, "The Call" es una tonada islámica, muy cercana de nuevo a lo andaluz, a modo de los muecines que llaman a la oración desde los minaretes, y "Sacred Stones" acude a la liturgia de la iglesia católica, ejecutando una fusión rompedora y maravillosa de lo indio con el canto gregoriano. "Bhajan" significa himno, y se basa en el zumbido de la guitarra (interpretada por Stuart Bruce) que acompaña a la canción. Como última pieza de este gran disco, "Om Namaha Shiva" es un canto antiguo, un mantra repetitivo y sólo con voz, con el que ella pretende que esta música se comparta, que todos participemos en estos versos. En efecto, es necesario entrar en el juego de esta gran artista y disfrutar de esta sorprendente unificación de estilos ("la fusión de diferentes músicas en una misma línea vocal"), con o sin música, que permitían a la cantante actuar sola con su voz en el escenario, motivo por el cual este trabajo goza de una extraordinaria sencillez, ya que el material está pensado para utilizar únicamente la voz y algún drone (o nota pedal, una técnica donde una nota o acorde se sostiene constantemente como fondo, creando una base armónica, atmosférica y meditativa): "A veces mi propia espera consciente y activa en una actuación se ve recompensada con una sensación increíble. Es como si una influencia externa me hubiera penetrado, el sonido se canaliza por mi cuerpo como una flauta y no hay sensación en mi garganta."
Esa misma garganta otrora afortunada, sufrió desde 2009 muy malas sensaciones, dolores derivados de una enfermedad llamada glosodinia o síndrome de la boca ardiente, caracterizada por por ardor, escozor o picor en la cavidad bucal, especialmente en la lengua, que (junto a otras cicatrices en las cuerdas vocales derivadas de una mala intubación durante una operación de emergencia en 1992) obligaron a esta excepcional cantante a retirarse de la vida musical, para dedicarse a una labor de asesoramiento a artistas, o a escribir libros de autoayuda como "Banish Clutter Forever" ('Desterrar el desorden para siempre') o "Organizing your Creative Career" ('Cómo organizar tu carrera creativa'). Cuando su garganta estaba en plenas condiciones, demostró una fabulosa capacidad de adaptación a canciones de otros folclores, partiendo de una misma línea vocal, en discos como este debut en Real World, "Weaving my Ancestor's Voices", sobre el cual Sheila declaró: "Los ancestros de este álbum son espirituales: esos cantantes que me precedieron y me inspiran. Curiosamente, ningún miembro de mi familia en la India era cantante profesional y, aunque en esa cultura la gente cantaba con más libertad en la vida cotidiana, ¡los ancestros aquí no podían ser genéticos!" Esa es la explicación del título de este álbum producido por Steve Coe, tras el cual llegarían en Real World "The Zen Kiss" (1994) y "ABoneCroneDrone" (1996), así como importantes colaboraciones, como con el grupo The Imagined Village, o la aparición en recopilatorios, destacando "Gifted (Women Of The World)", que no sólo incluía un remix de "Ever so Lonely / Eyes / Ocean" sino una fabulosa versión de la canción de Tim Buckley "Song to The Siren".
16.1.26
JON & VANGELIS:
"Private Collection"
2.10.25
VARIOS ARTISTAS:
"Estrella Polar"
14.8.25
YOUSSOU N'DOUR:
"The Guide (Wommat)"
20.3.25
STEPHAN MICUS:
"To the Rising Moon"
19.2.25
THE CHIEFTAINS:
"The Long Black Veil"
6.2.25
IMA GALGUÉN:
"Regreso al espíritu"
Aunque gozó de unos años de expansión popular, el de Ima Galguén es un nombre bastante desconocido a nivel general en España, salvo posiblemente en las Canarias, su comunidad de origen, y concretamente en su isla, La Palma. Tampoco el verdadero nombre de esta compositora y cantante, María del Carmen González, dará más pistas a la mayoría. Son esas pequeñas injusticias de la industria, que apuesta desde siempre por otro tipo de músicas más modernizadas, que aunque puedan contener visos folclóricos (hubo una clara tendencia en este sentido en ciertos momentos de los años noventa), se orientan claramente al pop, al rock, a lo latino o a estilos que los veteranos no saben ni siquiera distinguir o incluso escribir. De este modo, un inmenso tanto por ciento de la población no ha podido, querido o sabido escuchar una música agraciada, la de Ima Galguén, que parte de la tierra y del corazón, con una voz presa de la nobleza de lo auténtico, una poesía primorosa y sin artificios, y con una instrumentación rica y variada. El fruto es exquisito y respondió al nombre, en 1997, de "Regreso al espíritu", primera referencia de la cantante en solitario, publicada por Estudios La Palma, con reediciones en Digipalma, Knife Music (en 1999), Wind Records (en Taiwan, 2000) y D. R. Global Entertaiment (en México, 2000, con cambio radical de portada).
Aunque Ima firma el trabajo, es importante reconocer que "Regreso al espíritu" es el fruto de su colaboración con el poeta orensano (afincado en La Palma) Ramón Araujo, coautor y coproductor de las canciones del disco. Araujo ya había colaborado en el anterior proyecto de Ima junto a Jorge Guerra, denominado Carmen y Jorge, en el que ofrecían canciones infantiles. "Regreso al espíritu" es, pues, un proyecto conjunto entre Ramón Araujo y María del Carmen González, para el cual la vocalista adopta su nuevo nombre, Galguén, que es el nombre antiguo con que se conocía el norte de la isla de La Palma. Con esa poesía en las letras, ella canta a lugares que existen en esa parte de la isla y que, escuchado el disco, apetece conocer. "Canto de fe" nos abre la puerta a un folclore fresco, salpicado por las olas. La voz de Ima seduce como si de una nana se tratara, pero no adormece, hipnotiza. El acompañamiento instrumental parece celta (la pieza comienza con una hermosa flauta), aunque se decanta hacia lugares más cercanos, y se acaba casi sin darnos cuenta, dando paso a una de las canciones importantes del disco (no en vano ella adoptó ese apellido), "Galguén", un aire de aspecto más animado que deja entrever sin embargo un lamento, una canción ecológica de instrumentación sencilla (destaca el violín de Gonzalo Cabrera) que llega muy dentro: 'Bosque de Galguén, mil dragos al pie del ocaso. Bosque de Galguén, mil dragos me dicen el último adiós. Que el tiempo nos traiga el olvido y borre los pasos perdidos, aquí en Galguén'. Compilaciones como "Naciones celtas II" o "Discópolis 5000" portaron con orgullo esta canción entre sus pistas. De nuevo la entradilla celta (ese violín junto al laúd y las guitarras) nos transporta lejos de España en "Casa en el valle", pero el acento de Ima sigue siendo canario, y es que "La casa en el valle" es la música del pueblo, de su pueblo, con temática costumbrista. En canciones como "Háblame", Ima parece seguir la estela de una Loreena McKennitt primaria, una cantante que junto a otras como Enya, Claire Pelletier o Savina Yannatou, forma parte de sus influencias, que también llegan a los verdores celtas de Galicia por medio de Uxia, Rosa Cedrón o Emilio Cao. Que los mágicos paisajes de La Palma son la mejor de las inspiraciones, se vuelve a demostrar en "Bujarén", nombre de una fuente y una playa del nororeste de la isla; aquí es una instrumentación más autóctona y también mediterránea la que parece dominar, en otra pieza destacada, intensa y emocionante: 'El bosque de tabaibas sobrevive en la ladera. Sobre el acantilado un ave se transforma en luz. ¡Cómo gime el mar abajo en Bujarén!'. Gran momento del disco este, pues otra gran canción suena a continuación, la titulada "La zarza", tema con entradilla de piano y magia en su interior, una pequeña joya en el disco con la poesía de Ramón Araujo impresa en su letra, que se pregunta quién dibujó en la roca el meandro y la espiral, y siente su presencia entre las sombras; "La zarza" fue incluido en 1998 por el sello Putumayo en su recopilatorio "Women of Spirit". "La galga" es otro canto folclórico elevado hacia el viento, con animado final danzarín. La quena andina abre "Dama", otra bella canción con el folclore por bandera, mientras que una guitarra muy templada acompaña "Al borde del sendero". Otras bellas canciones con efluvios populares como "Regreso al hogar", "Llueve" o "Mar de la alegría" completan el trabajo (que en las primeras ediciones porta un tema eliminado posteriormente, "Llamaré"), hacia cuyo final nos encontramos con una composición muy personal, la única compuesta exclusivamente por la vocalista, "Silencio azul", con una instrumentación deliciosa donde afloran guitarras y violín, y una letra que dice así: 'Donde el silencio es azul y el Norte es igual al Sur, donde el aire es de cristal y el viento es la soledad, busco mi sombra perdida en el río de la vida, busco la senda olvidada, confundida con la nada (...) Pero siempre aflora, de la nada, una ilusión, una melodía, un verso, una canción. Siempre se oye el eco del latir del corazón vibra en lo más hondo la presencia de mi yo'. Acompañando a Ima, Rodrigo Melgar interpreta la flauta y la quena, Gonzalo Cabrera el violín, Juan Carlos P. Brito la guitarra y Oswaldo Bethencourt se encarga de laúd, guitarra eléctrica y acústica y los arreglos MIDI. Como ya se ha comentado, el sonido resultante se recrea, a pesar de sus numerosas influencias, en un tipo de sonido de corte celta en gran parte de las piezas, fuertemente influenciadas por ese paisaje de La Palma: "Es una señal de identidad, un punto de partida y al mismo tiempo de regreso. La isla no tiene límites gracias al horizonte que la habita".
Oscar García escribía esto en la contraportada del álbum: "Si San Borondón, la Non Trubada, es la isla mágica por excelencia, el espíritu evanescente del mar de las Canarias, espejismo de una oculta realidad, Ima, su hermana ínsula, se presenta como el mayor misterio. Ángel tutelar, puerta y llave a la vez, Ima es un sueño destinado a hacerse realidad por los renacidos hijos de la Atlántida. Ella espera, como la Esfinge, y sólo a quien responda a sus preguntas abrirá su verde corazón". Esta poética alabanza es fiel a lo que el disco refleja y a las emociones que su escucha suscita, un cordial hechizo en su música, una tierna nostalgia en sus letras, un pequeño y dulce universo que se nutre de la solidez de la tierra, de la fuerza del viento y de la tenacidad de un enclave rodeado por las aguas. A pesar de no conseguir derribar del todo la barrera del anonimato musical más allá de las islas afortunadas, "Regreso al Espíritu" es solamente el primer peldaño en la carrera de una Ima Galguén que ha continuado ofreciendo sus discos (en el segundo, "Abismo arriba", una de las canciones se titula "Regreso a Galguén"), siempre recomendables, por medio de su propio sello, Galguén Producciones. Los que se adentren en su mundo disfrutarán y se embelesarán con la nostalgia de su sonido puro, con su límpida sencillez.





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