Mostrando entradas con la etiqueta Uilleann Pipe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Uilleann Pipe. Mostrar todas las entradas

19.2.25

THE CHIEFTAINS:
"The Long Black Veil"

Cuando el grupo folclórico irlandés The Chieftains llevaban a sus espaldas más de treinta años de actividad, fue el momento en el que creyeron necesitar un acicate, una ayuda para alcanzar nuevas metas en la reivindicación de las raíces de su música. Así, en 1995 dieron un fabuloso paso adelante en su ya de por sí enorme popularidad, involucrando en su camino a grandes figuras de la industria. No es que The Chieftains, que años atrás rechazaron alguna propuesta similar, necesitaran reivindicar su talento, ni que se les hubiera acabado la inspiración o el seguimiento popular, pero bien es cierto que los tiempos estaban cambiando y era necesario aprovechar sus muchas amistades (muchos de ellos debían algún favor a Paddy y los suyos) para volver a desmarcarse de la competencia. La idea, atrevida, acabo resultando una apuesta segura, tanto en un nivel de calidad (figuras de máxima garantía se acercaron a grabar con la banda irlandesa) como de atracción popular (jóvenes y público despistado pudieron volver la mirada hacia este trabajo sólo porque sus ídolos de otros estilos pusieron su granito de arena). Hasta la crítica les abrió las puertas, lo que no siempre es fácil con los 'productos collage', haciendo que valiera la pena el esfuerzo realizado para reunir a esos invitados de calidad y conseguir con ellos un sonido unificado, sin petulancias ni desvíos excesivos del rumbo popular. Siete estudios entre Dublín, Nueva York y Los Ángeles acogieron las grabaciones de las 13 canciones de este trabajo titulado "The Long Black Veil", publicado por RCA en 1995 con dos portadas muy diferentes, la sobria de los Estados Unidos y Canadá, casi tétrica, y otra más elegante y colorida en el resto del mundo.

Paddy Moloney contaba que su locura por la gaita proviene de una lejana época en la que su tío la tocaba en la cocina de una casa a la que su familia iba a pasar las vacaciones. Eso fue en los recordados años 40. Años después, Paddy fundó The Chieftains, y a vez tocaba en la banda Ceoltóirí Cualanm, de Sean O'Riada. The Chieftains crecieron enormemente con los años, consiguiendo aclamaciones populares con una serie de miembros poco cambiantes. Fue desde 1978, cuando llegó Matt Molloy (proveniente de la Bothy Band), que la formación se estabilizó y se unieron totalmente. Los músicos de este trabajo fueron concretamente Martin Fay (violín), Seán Keane (violín), Kevin Conneff (voz, bodhrán), Matt Molloy (flauta), Paddy Moloney (flauta irlandesa, gaita irlandesa) y Derek Bell (arpa, teclados, tiompán -una especie de dulcimer-). En cuanto a los invitados, son tantos los nombres implicados que deslumbra su propia mención, gente como Mick Jagger, Sting, Sinéad O'Connor, Van Morrison, Tom Jones, Mark Knopfler, Ry Cooder o Marianne Faithfull. Se echan de menos nombres como Bono o como Mike Oldfield (amigo de Paddy desde los setenta), y otros como Pearl Jam, Jerry García o Bob Dylan no pudieron completar su colaboración por problemas de última hora. Con tan larga lista de amigos y de estudios en los que hubo que grabar las canciones, la producción tuvo mucho trabajo por delante, pero el recuerdo a la larga es fabuloso. La canción de inicio es todo un acierto, alegre, directa, pegadiza incluso, bien interpretada por un cantante de éxito como Sting: "Mo Ghile Mear (Our Hero)" es una danza irlandesa, una especie de marcha lenta que adaptó Dónal Ó Liatháin a principios de la década de 1970 a partir de un aire tradicional, con una letra que originalmente estaba escrita en honor al príncipe Charles Stewart, aunque este tipo de melodías han corrido por distintos caminos, siendo muy difícil concretar sus cauces concretos. Así, como muchas otras tonadas, suele encontrarse con más de un título. Fue uno de los sencillos del disco, y consiguió aumentar su popularidad. Mick Jagger es una nueva ayuda de excepción, y consigue mimetizarse con la pieza que titula el disco (y también sencillo del mismo), "The Long Black Veil", adoptando un tono country sin altibajos. Efectivamente, el origen de esta balada está en los músicos country Danny Dill y Marijohn Wilkin, y el título parece provenir de la leyenda de una misteriosa mujer con velo que visitaba regularmente la tumba del mítico actor Rodolfo Valentino. Muchos artistas han realizado versiones propias, entre ellos Bob Dylan, Bruce Hornsby o Bruce Springsteen. A continuación es la irlandesa Sinéad O'Connor la que pone su excepcional garganta al servicio del grupo, en la melódica y enaltecedora balada "The Foggy Dew" (escrita para conmemorar el Alzamiento de Pascua de 1916 contra el Reino Unido), que no por ya conocida se hace aburrida, capturando de la tradición una intensidad brutal, a la que contribuyen instrumentalmente Ry Cooder y nuestro compatriota Carlos Núñez con su gaita gallega, antes de hacerse tremendamente famoso con su primer disco en solitario. Más adelante en el álbum, Sinéad vuelve a contribuir en otra de las canciones más versionadas del mismo, "He Moved Through the Fair". Otro irlandés de relumbrón, Van Morrison, canta a continuación la animada "Have I Told You Lately That I Love You?", una balada del propio Morrison, incluida originalmente en su álbum "Avalon Sunset", que también fue sencillo destacado, logrando además el premio Grammy a la mejor colaboración pop con voces en 1996. El percusionista de los Chieftains Kevin Conneff firma la animada y bailable "Changing your Demeanour", una danza con banjo y acordeón, que no tiene nada que envidiar a los tradicionales del disco. Otro de ellos es precisamente el que le sigue, "The Lily of the West", interpretada por Mark Knopfler, un drama amoroso que cruzó el charco como balada callejera inglesa o 'broadside', y es tomada también por una canción folclórica estadounidense, pues allí la popularizaron grandes figuras como Joan Baez o Bob Dylan. El norirlandés Paul Brady cantaba otra tonada muy similar ("The Lakes of Pontchartrain"), y Knopfler prefirió usar ese tratamiento, invitando de hecho a Brady a participar en el tema. Otra delicada balada del trabajo es "Coast of Malabar", con la voz y la interpretación adicional de Ry Cooder; Paddy hablaba así sobre Cooder y este tema de origen tradicional: "Ry es un genio que 've' la música, no importa de qué tipo de música se trate. Cuando íbamos a grabar 'Malabar' le pedí una noche que la cantara a cappella, en el estilo tradicional, y que se titulase "The Maid from Malabar"; le sugerí mi idea de un hombre joven viajando por islas lejanas y paradisíacas, enamorándose de una joven del lugar y teniendo que volver. En un principio Ry tuvo dificultades para meterse en el rito de la canción. Yo quería que no sólo tocara sino que cantara, porque su voz sale del corazón, que es algo que me gusta mucho, esas voces que no son perfectas pero que salen de dentro, la música tradicional sabe mucho de eso. Bueno, al final le di la idea del ritmo del calipso y le encantó". Sólo dos instrumentales se escuchan en el disco, "Dunmore Lassies" (tradicional lento, de nuevo con la ayuda de Ry Cooder a la guitarra acústica y slide, y con protagonismo de la flauta irlandesa de Paddy Moloney) y "Ferny Hill" (un reel, creación exclusiva de Matt Molloy y Seán Keane para el álbum). Otras gargantas inconfundibles hacen su aparición en la parte final de la obra (ambas con la ayuda del acordeón de Martin O'Connor), Marianne Faithfull interpreta otro tradicional, "Love Is Teasin'", y Tom Jones, en unos años de recuperación sorprendente de popularidad, hace suyo el tema country de Pee Wee King y Redd Stewart "Tennessee Waltz / Tennessee Mazurka" (en memoria de Frank Zappa, grabada en su residencia de Los Ángeles poco antes de su muerte). El disco acaba de forma absolutamente festiva con un último tema tradicional, "The Rocky Road to Dublin", con The Chieftains y The Rolling Stones en armonía, y el detalle de unos acordes intercalados del riff de "(I Can't Get No) Satisfaction" entre bromas y risas; así lo define Moloney en el libreto del álbum: "Quizás la más disfrutable de todas nuestras sesiones de grabación. Fue más una improvisación que algo que habíamos planeado. Hubo un momento en que pensé que tenía el control. Claramente no era así. Cada vez que intentaba terminar la sesión, la canción seguía y seguía, mientras nuestros amigos en el estudio se levantaban para bailar".

Las estrellas del rock colaboraron en el disco sin ningún problema, adaptándose a las canciones como los grandes músicos que son. De hecho, Moloney parecía tener un gran recuerdo de este trabajo y afirmaba que "muchas de las canciones del disco 'The Long Black Veil', que es como una gran fiesta, surgieron de forma espontánea". Efectivamente, "The Long Black Veil" marcó un verdadero hito en el tiempo de vida del grupo, decía de nuevo Paddy: "Hacer grande y famosa la música irlandesa implica también poder hacer experimentos como este, aunque hubo momentos de terribles dudas; con los Rolling Stones, por ejemplo, todo fue muy alocado". El éxito fue inmediato, alcanzando el disco de oro en Estados Unidos y Australia, plata en el Reino Unido y doble platino en Irlanda. En España el disco alcanzó el número 10 en 1995, estando 17 semanas en la lista y sonando mucho en la radio, por su calidad y por el buen ojo y estrategia de la compañía. El principal proyecto de The Chieftains fue siempre consolidar el lugar que la música irlandesa consiguió alcanzar en el mundo de la música. En el mundo, sin más, dado lo grande de su nombre y de su fama durante su larga trayectoria. Con su apoyo y con su recuerdo (ahora que sus miembros más icónicos han pasado a ser un maravilloso recuerdo), muchos otros han querido seguir sus pasos, y siempre hay jóvenes que continúan ese camino de revitalización de su folclore.

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:













6.2.24

DAVY SPILLANE:
"Pipedreams"

Muchos músicos irlandeses, poseídos por el espíritu de la placentera tradición de su país, han alcanzado una gran repercusión en el mercado internacional en el campo de la música popular. Bastantes nombres se podrían destacar, pero uno de los más activos y mejor relacionados es el de Davy Spillane, considerado un renovador de la tradición irlandesa, así como un notable ejemplo de calidad en la composición y en la interpretación. Maestro de la gaita irlandesa (la popular uilleann pipe) y de la flauta irlandesa baja (el low whistle, afinado una octava más baja que el más popular tin whistle), músico de sesión solicitado (Mike Oldfield, Van Morrison, Elvis Costello, Kate Bush, Emmylou Harris, Chris Rea, Enya, Sinéad O'Connor o incluso Miguel Bosé han contado con su ayuda en la instrumentación), miembro de bandas míticas como Moving Hearts o Afro Celt Sound System, participante en los reconocidos proyectos de Bill Whelan ("The Seville Suite", "Riverdance"), quedan además sus discos en solitario para demostrar que también es un compositor de enorme validez. Uno de los más recordados es "Pipedreams", publicado por Tara Records en 1991.

Spillane disfrutó enormemente de su estancia en la banda Moving Hearts, fundada por los ex-miembros de Planxty Dónal Lunny y Christy Moore, pero sus grandes capacidades parecían perderse en el conjunto, especialmente mientras los temas vocales, con mucha protesta política y social, dominaban sus trabajos. Fue en el álbum "The Storm", ya sin Christy Moore en el grupo, cuando afloró totalmente la instrumentalidad, la potencia del sonido irlandés que retomó Davy Spillane en sus discos en solitario, a la que añadió además suculentas porciones de una extraordinaria multiculturalidad, que comenzaron en "Atlantic Bridge" (1987) con la participación de los norteamericanos Béla Fleck y Jerry Douglas, que dotaron al álbum de aires blues y country gracias al banjo y al dobro. "Out of the Air" (1988) fue una grabación en vivo consecuencia de su éxito. A continuación, "Shadow Hunter" (1990) no fue en absoluto un disco fallido, en él continuaban apareciendo tímidas influencias de más allá del charco (el dobro, especialmente), presentaba dos canciones con la voz de Sean Tyrrell, y nos encontrábamos con dos temas de gran recuerdo, "Hidden Ground" y "Equinox". Poco antes de la grabación de otro excitante viaje a Bulgaria y Macedonia junto a Andy Irvine titulado "East Wind" (1992), Spillane publicó este "Pipedreams" que, aunque centrado en Irlanda, ejecuta también un pequeño acercamiento a los lejanos parajes de Australia. Suele comenzar Spillane sus trabajos con un tema movido, uno o varios reels que animan al oyente: "Shifting Sands" es uno de esos inicios fabulosos en los que el low whistle y la uilleann pipe se turnan en esa acometida del danzarín reel, pero el primer minuto del disco parece estar prendado de magia bluesera con la incorporación de una guitarra eléctrica que acompaña también durante el resto de la pieza. Y en todo el disco, ya que Anthony Drennan (habitual en los discos de Clannad y Maire Brennan, así como posteriormente en los de The Corrs) es el amigo de Spillane que no sólo aporta guitarras y teclados sino que co-produce el álbum junto a Davy. "Shifting Sands" esta firmada entre ambos, como otro tema excepcional, "Shorelines" (un hermoso aire lento del que sólo se pueden decir bondades, donde junto a Spillane y Drennan destaca el toque de jazz a cargo del saxo de Keith Donald) y una alegre jiga titulada "Mistral"  con un espíritu roquero melodioso en el que la gaita y la guitarra se hermanan en un tema moderno, excitante, abierto a nuevos públicos que tuvieran, en los años noventa, ansias de tradición no exentas de renovación. Spillane, Louise McCormick y Tim Boland firman la pieza 'extraña' y viajera del álbum, una "Call Across the Canyon" que, a pesar de su simpleza estructural (es un tema casi sin melodía, un ambiente cubierto por la gaita) posee una extraordinaria profundidad y convence en su fuerza natural, con la combinación de ritmo primario, gaita, voces alucinógenas y didgeridoo que conecta con la tierra, con lo primigenio, y te hace vislumbrar, aunque sea desde lo alto, la intensidad de los desiertos australianos. "Call Across the Canyon" es un tema que se mueve aparte del resto del álbum, excepto quizás del titulado "Rainmaker", otro presunto paseo árido por Australia, muy ambiental, aunque en esta ocasión con la compañía de la flauta irlandesa sobre los teclados y la percusión primitiva. Eso sí, no hay indicios sobre la efectividad de ese hacedor de lluvia. El resto de los temas que quedan por comentar, que completan una buena combinación de ritmos, están firmados por Davy Spillane, como la jiga "Undertow", la discreta pero muy agradable pieza lenta para flauta "Stepping in Silence", el muy aceptable reel -con la gran aportación del bajo y buen acceso de metales- "Morning Wings" y un final lastimero, emocionante, el aire lento para flauta irlandesa "Corcomroe", que contrasta en cierto modo con lo alegre que es todo el resto del disco al tratarse de un sincero homenaje a Johnny Burke (1948-1990), maestro fabricante de gaitas irlandesas, del cual Spillane fue aprendiz y gran amigo ("cuando murió Johnny, para mí fue una pérdida tan grande como la de mi padre. Ahora tengo sus herramientas y una considerable responsabilidad para continuar el linaje de fabricación de gaitas"). Pero no queda ahí el trabajo, pues intercalado en el mismo se esconde la gran composición para uilleann pipe del mismo, la enormemente popular "Midnight Walker", todo un prodigio, una melodía esencial en la música celta de finales de siglo, de esos momentos en los que la gaita se convierte en un instrumento celestial, etéreo, el tiempo se para y se percibe lo maravillosa que puede ser la música. Y es que si a una composición sobresaliente se le une una interpretación magistral, el resultado sólo puede ser una pieza de referencia indiscutible; de este modo, "Midnight Walker" ha sido desde entonces de escucha obligada, de disfrute seguro, y de inclusión necesaria en todo tipo de recopilatorios de corte celta. El propio Spillane la regrabó en 1998 para su álbum "The Sea of Dreams" junto a otras de sus piezas emblemáticas (como "Daire's Dream", "River of Gems" o "Equinox"), algunos tradicionales de gran recuerdo ("Danny Boy" -con la voz de Sinéad O'Connor-, "The May Morning Dew") y como cierre la canción de la película 'Titanic', "My Heart Will Go On". De regreso a "Pipedreams", es necesario mencionar a los músicos que integran este gran trabajo junto a Spillane y Anthony Drennan (que además de las guitarras, eléctrica y acústica, también toca algunos teclados): Tony Molloy (bajo), Noel Eccles (percusión), Tommy Hayes (percusión, bodhrán), Paul Moran (percusión, batería, platillos), James Delaney (piano, órgano, teclados) y Keith Donald (saxofón); el tema "Call Across the Canyon" tiene créditos aparte, y estaba interpretado por Joe Marcus (bajo), Simon O'Dwyer (didgeridoo, trompeta), Tim Boland (guitarra eléctrica, percusión) y Louise McCormick (voz, percusión) junto al propio Spillane.

"Pipedreams" es un nuevo sueño de aquí y de allá, de la tierra y de los viajes de Davy Spillane, y un sueño basado especialmente, como bien dice el título, en la gaita, en esa uilleann pipe de la que Davy es también constructor. No obstante, y conociendo la versatilidad del músico en sus colaboraciones, no sorprende la integración de otros elementos viajeros, y el excelente papel que asume la guitarra eléctrica. El sonido tradicional se electrifica y Davy va un paso por delante del resto. Además, abriendo horizontes en el espíritu celta de Spillane, hay un cierto toque blues y jazz en "Pipedreams", como ya lo había country y blues en "Atlantic Dreams". Las portadas de estos discos presentan una imagen juvenil, incluso glamourosa, en contraposición a otros competidores como Liam O'Flynn, sin embargo compañero de sello discográfico: Tara Records se beneficiaba enormemente con la presencia de estos dos grandes nombres de la gaita irlandesa y de la música celta en general. Eso sí, es lamentable la racanería del diseño de la carpeta interior del álbum, totalmente en blanco. Teniendo en cuenta únicamente la música, es obligatorio la escucha de cualquier álbum en el que participa este gran artista llamado Davy Spillane.

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:









29.11.21

THE CHIEFTAINS:
"4"

Cualquiera se hace pequeño al ver la discografía de los míticos Chieftains. Los más grandes de la música irlandesa de las últimas décadas les rinden pleitesía. Y hay que reconocer que la situación es de sobra merecida. Por calidad, cantidad, trascendencia y longevidad, The Chieftains son la banda por excelencia de la música celta instrumental, y sus miembros -presentes, pasados y fallecidos- han mantenido un espectacular estatus durante los años, también en solitario o en otros proyectos. Sus nombres eran así de trascendentes cuando publicaron su cuarto disco: Paddy Moloney (uilleann pipe -la carismática gaita irlandesa-, tin whistle), Peadar Mercier (bodhrán), Martin Fay (violín), Seán Keane (violín), Michael Tubridy (flauta, concertina, tin whistle), Seán Potts (tin whistle) y Derek Bell (arpa). Dicho trabajo de 1973, publicado como los anteriores por el sello irlandés Claddagh Records en primera instancia, acabó de romper moldes y contribuyó eficazmente al impulso definitivo de la música irlandesa, que en unos años iba a contar con una exagerada popularidad a nivel mundial.

El fallecimiento de Paddy Moloney el 12 de octubre de 2021 ha trazado una triste marca en la trayectoria de esta banda fundada en Dublín en 1962 por el propio Paddy con la ayuda de Sean Potts, Martin Fay, David Fallon y Mick Tubridy, con el acicate y la absoluta libertad creativa otorgada por el director de su casa de discos (Claddagh Records) el reconocido mecenas Garech A Brún, gran defensor de la música tradicional irlandesa. La fama de Moloney nació como solista, de hecho, antes de que naciera el grupo, la música tradicional era más propia de solistas que de bandas. Y en The Chieftains se unieron grandes solistas, todos ellos militantes en el conjunto del mítico Seán Ó Riada, Ceoltóirí Chualann. Enseguida alcanzaron una enorme relevancia. En sus primeros discos la melodía tradicional era la protagonista, la banda iba al grano, sin detenerse en florituras innecesarias para conectar con el público y dar a conocer la tradición. Sin embargo, la situación fue cambiando a partir de "3" y especialmente con la llegada del arpa en "4", buscando soluciones más elegantes, lo que se notará en el sonido de sus sucesivas obras. Claddagh Records puso a la venta "4" en 1973, mientras que ellos aún no eran profesionales de la música, seguían trabajando en sus oficios personales. Sin embargo, la banda ya despertaba admiración no sólo en el campo musical, por ejemplo el conocido actor Peter Sellers se hizo fan tras conocer a Paddy Moloney a finales de los 60 en la casa del por entonces guitarrista de The Rolling Stones, Brian Jones, y llegó a escribir las notas interiores de "4", donde se atreve a considerarles como 'los Grandes Reyes de la música folk irlandesa'. Sellers, que era trece años mayor que Paddy y falleció en 1980, le pedía por favor en estas líneas que siguiera haciendo discos para gente como él, y le definía como "un duende encantador y alegre, con un enorme talento musical y un sentido del humor a la altura". Todo el poder de la tradición se personifica en este trabajo rebosante de esencia, de vida, y en piezas como el reel de inicio, "Drowsy Maggie", The Chieftains trasladan la alegría del día a día irlandés a un formato que llega a todos y en cualquier momento, sin necesitar la excusa de una fiesta o una boda. El lirismo del arpa también evoca momentos privados, sentimientos personales, como en "Morgan Magan", del arpista ciego Turlough O'Carolan, donde violín y gaita son la familia que siempre permanece unida, como con la flauta dulce en el aire "The Tip of the Whistle". A continuación, un nuevo reel bailable, "The Bucks of Oranmore", para continuar con "The Battle of Aughrim", conocido tradicional de innumerables versiones que recuerda la sangrienta batalla de 1691, otro acierto en el disco. A otro suave reel clásico de la banda, la disfrutable "The Morning Dew" (atención al seguimiento de la percusión, a dúo primero el whistle y luego con la gaita), le sigue un nuevo comienzo bucólico para otro tema conocido por todos, la versión instrumental de "Carrighfergus". Más baile en "Slainte Bhreagh Hiulit (Hawlett)", vals de Turlough O'Carolan, y más rápido incluso en la jiga "Cherish the Ladies". Y tras la marcha "Lord Mayo" (compuesta por David Murphy en el siglo XVII) llega, muy al final del disco para aumentar considerablemente su interés, esa inmortal melodía lenta titulada "Mná na Éireann" ('Women of Ireland'), compuesta por Seán Ó Riada. La versión de The Chieftains de "Women of Ireland" -con el título en inglés- se utilizó con enorme éxito en la película de 1975 de Stanley Kubrick, 'Barry Lyndon', e incluso esa memorable pieza parece haber trascendido al propio film, ya que nunca pasará de moda tanto si la interpretan instrumentalmente Bob James en un agradable estilo jazz en 1976, Ronnie Montrose a la guitarra en 1986, Mike Oldfield intentándola modernizar en 1996, o con letra (el poema original era de Peadar Ó Doirnín) el grupo de pop y soul The Christians en 1989, Alan Stivell en 1995 en irlandés o la soprano Sarah Brightman en 1998, entre otras innumerables versiones. El disco acaba con otra pieza festiva (el medley "O Keeflé Slide / An Suisin Bán / The Star Above the Gartner / The Weavers") donde se demuestra que la conjunción de estos grandes amigos era extraordinaria. 

"No trabajo por dinero -decía Paddy-, hago lo que me gusta", y tal vez esa sea una de las claves de la longevidad y buen hacer del grupo, el amor por su trabajo. En "4" The Chieftains ofrecen un viaje al pasado, piezas tradicionales con un sonido no excesivamente elaborado para mantener el sabor añejo, pero grabado con los medios de los años 80. En la portada, un habitual de los discos del grupo, el escultor Edward Delaney. Su importancia fue grande y el mito ha perdurado desde entonces, el de una banda a la que todo el mundo conoce y admira, por sus discos más tradicionales, por sus directos, por el acercamiento de alguna de sus piezas al cine de autor, por su alianza con el mundo del rock y del pop en álbumes como "The Long Black Veil" o por sus 6 premios Grammy, todos ellos en los años noventa. "4" no fue tenido en cuenta en esos premios (su primera nominación fue en la gala de 1979 con "The Chieftains 7"), pero el mayor premio es la escucha por nuestra parte de su animado folclore, con el que recordamos a sus grandes figuras.

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:









9.10.21

LIAM O'FLYNN:
"The given note"

Después de su marcha del grupo Planxty (del cual fue miembro fundador junto a Donal Lunny, Andy Irvine y Christy Moore), O'Flynn tardó unos años en publicar sus discos en solitario, aunque siguió colaborando con numerosos artistas, entre los que destacó especialmente esa conexión natural que mantuvo con el compositor Shaun Davey, irlandés como Liam. "Liam O'Flynn" fue su primera muestra en 1988, con la ayuda de sus amigos de Planxty (Christy Moore, Donal Lunny, Nollaig Casey) y otros como Sean Keane o Mícheal Ó Súilleabháin. Su segunda propuesta fue "The fine art of piping" en 1991, pero la creciente expectación ante su obra explotó definitivamente cuando en 1993 publicó en Tara Records el magnífico "Out to an other side", cuando O'Flynn estaba cercano ya a cumplir 50 años. Mucha música le quedaba dentro aún a este intérprete de uilleann pipe, esa complicada gaita irlandesa que esconde sonidos tan evocadores en su intrincado interior, de la cual fue considerado en vida el mayor de los maestros, sucesor natural del mítico Séamus Ennis.

Aclamado por todos, Liam era el hijo de un violinista y de una pianista, que se sumergió en la antigua tradición de la uilleann pipe con el éxito del esfuerzo y la dedicación. De esta manera, logró una técnica envidiable gracias a la cual pudo preservar el sabor de lo antiguo en sus melodías (tradicionales en su mayoría) y en su forma de tocar, y tras su fallecimiento en 2018, la mayor demostración de su arte se encierra en sus trabajos. La continuación de aquel "Out to an other side" fue otra gran obra titulada "The given note", publicada por Tara Records en 1995 y producida de nuevo por Shaun Davey. Al propio Liam (uilleann pipe, whistle) se unían además nombres tan especiales como los de Arty McGlynn (guitarra), Steve Cooney (guitarra, bajo, didgeridoo), Rod McVey (sintetizadores, órgano Hammond, armonio), Noel Eccles (percusión), Sean Keane (violín), Ciaran Mordaunt (tambores), los ex-Planxty Andy Irvine (voz, mandolina) y Paul Brady (voz, mandolina, piano), y los miembros del grupo gallego Milladoiro Rodrigo Romaní (arpa), Xose V. Ferreirós (gaita gallega , pandereta, oboe) y Nando Casal (gaita gallega, clarinete), ya que O'Flynn viaja también en este disco fuera de Irlanda, tan cerca como a Escocia en dos de los temas y algo más lejos, a Galicia, en otros dos. La esencia campestre se respira en el comienzo del álbum, donde la gaita ejerce de compañía paseante con la gracia -entre otra instrumentación- del didgeridoo, en "O'Farrell's welcome to Limerick" (cuyo título irlandés es 'An phis fhliuch'). La maestría es nota predominante en el album, y en la folclórica "O'Rourke's, the Merry sisters, Colonel Fraser" comienza a notarse por qué Liam era un nombre legendario y un colaborador de lujo en discos de músicos tan grandes como Enya, Mike Oldfield, Kate Bush o Mark Knopfler. El intérprete recuerda con cariño a su antiguo maestro Leo Rowsome al hablar sobre estos reels. También hay en el trabajo canciones en el típico estilo irlandés, como esa bucólica pieza cantada por Andy Irvine, "Come with me over the mountain, a smile in the dark". No son títulos sencillos, realmente. La voz repetirá su aportación en "The rocks of Bawn" (un clásico que Liam vio tocar en numerosas ocasiones al gran instrumentista Willie Clancy), aunque en esta ocasión el cantante es Paul Brady. La guitarra da entonces la perfecta salida a una de las composiciones más recordadas del disco, el espléndido "Farewell to Govan", un lamento perfecto donde flauta y gaita se compenetran con solidez, que no es aunque lo pueda parecer una pieza tradicional, sino una composición del enorme acordeonista escocés Phil Cunningham. Impactante es así mismo una de las tonadas en las que más brilla la especial tonalidad de la uilleann pipe, una "Joyce's tune" melódica y radiante, un aire cuyo título original es "An speic seoigheach". Que hayan pasado los mejores temas del álbum no quita que queden grandes momentos en el mismo, acompañamientos bailables (recuerdos de familia como "The green island, Spellan the fiddler" o "The rambler, the aherlow jig"), llenos de emoción -pues Liam opinaba que la música celta posee una profunda resonancia emocional- ("Ag taisteal na blárnan (travelling through Blarney)", "Romeo's exile" -pieza de Shaun Davey para su adaptación de 'Romeo y Julieta'-), con aspecto de animada marcha (un strathspey o danza escocesa titulada "The Smith's a gallant fireman") o bellos tradicionales muy recordados, como ese aire lento sobre el amor imposible que lleva por título "Cailín na gruaige doinne (The girl of the brown hair)". Pero resta por mencionar la incorporación española en el disco, un acompañamiento gallego tan fabuloso como el del grupo Milladoiro, que no sólo aporta brios nuevos a la gaita de O"Flynn sino que se muestra como imprescindible al proporcionar dos de sus mejores momentos: en primer lugar la "Foliada de Elviña", animado ritmo de baile tradicional gallego que proviene del histórico rincón coruñés, antiguo poblado celta. Y como magistral conclusión, un tema que es combinación de dos piezas tradicionales del repertorio del grupo gallego: "Teño un amor na montana / Alborada - Umha noite no Santo Cristo", de sus álbumes "Solfafria" y "O berro seco", maravillosos momentos de raiz hispana que combinan la nobleza de la uilleann pipe y los instrumentos gallegos, y es que lo decía así el gaitero de Kill: "Para los músicos tradicionales es un gran reto preservar las raíces. Nosotros mostramos un gran respeto por la tradición, pero a la vez estamos musicalmente abiertos a recibir influencias de fuera". Carlos Núñez llegaría para el siguiente trabajo de Liam, otra espléndida obra titulada "The piper's call" publicada en 1998, donde el sonido de la uilleann pipe continúa tocando el alma. 

Seamus Heaney, poeta irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura este mismo año 1995, fue el creador del poema que dio título al álbum (como ya lo había hecho en "Out to an other side") y fue la voz de la amistad en el folleto del CD del que, en una especie de metáfora apropiada para la inspiración artística, se extraen estas sabias palabras: "Siempre ha habido una cualidad clásica en la forma de tocar de Liam O'Flynn, una fuerza nivelada y segura: sientes que es parte inquebrantable de una tradición. Pero hay algo más allá en su estilo, un puro deleite en su propio impulso personal (...) En las ocasiones en las que he compartido un programa con Liam, siempre me he sentido fortalecido por estar dentro del campo de fuerza de su gaita, en contacto con una naturaleza profundamente intuitiva y sugestiva. De hecho, lo que siento hacia él está bien resumido en un par de líneas del poema que da título a este disco: Me parece uno de esos espíritus satisfechos que 'han ido solos a la isla / y han traído todo de vuelta'. En 'The given note' escuchamos a un maestro a gusto con su arte, que se complace en el mero acto de hacer música, solo y con sus compañeros. Este es un trabajo que levanta el corazón". Para muy interesados, el disco de 2003 "The poet and the piper" reúne a ambos protagonistas. Liam era un intérprete manejado por hilos divinos, y aunque existen desde entonces otros nombres de rabiosa pasión en el manejo de la uilleann pipe, difícilmente podrá diluirse su figura en las próximas décadas, así como sus discos no serán olvidados, entre ellos este "The given note".

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:





28.4.21

SHAUN DAVEY:
"The Brendan voyage"

Cada vez se escuchan más teorías que sostienen que los primeros europeos en arribar a las costas de América fueron los vikingos, teorías avaladas por ciertos descubrimientos arqueológicos en el territorio canadiense de Terranova. Otro tipo de historias hablan de que, antes que los propios vikingos, fueron los polinesios los que llegaron a las costas americanas. Incluso los chinos pretenden alcanzar esa gloria, pero uno de los viajes más míticos que presentan a personajes adelantados en mucho tiempo a Cristóbal Colón es el periplo del Abad San Brendan buscando la mítica Isla de los Benditos o Isla de San Borondón, conocida desde entonces como la Isla de Saint Brendan. Junto a otros dieciséis monjes, este religioso irlandés emprendió este viaje entre el año 512 y el 530 d. C., y si bien no hay evidencias de la llegada a las costas de la futura América, existe la creencia de que pudo ser así. El explorador británico Timothy Severin construyó en 1976 a mano y con herramientas tradicionales una réplica del currach que utilizó Brendan y demostró que ese viaje puso ser posible al llegar en esas condiciones en 1977 a la isla de Peckford, en Terranova. Una película reflejó en 1978 dicha hazaña, con el título de 'The Brendan voyage', inspiración definitiva para que el compositor irlandés Shaun Davey creara una sinfonía muy especial y novedosa con ese mismo título, "The Brendan voyage".

Nacido en la ciudad irlandesa de Belfast en 1948, Shaun Davey es en la actualidad un reputado compositor, pero su fructífera carrera comenzó trabajosamente en el campo de la publicidad, donde se labró con sorprendente facilidad una buena fama como arreglista. Teatro, televisión y cine acabarán reclamando sus servicios con los años, mas su primer paso hacia la fama llegó de la mano del grandísimo gaitero irlandés Liam O'Flynn, intérprete principal de la suite orquestal para uilleann pipes "The Brendan voyage", hermosa sinfonía irlandesa compuesta y publicada por Tara Records en 1980 que partía de esa innovación y atrevimiento, juntar a una orquesta sinfónica con una gaita irlandesa. En la estupenda portada del álbum (obra de la ilustradora Pat Musick) se puede leer 'suite orquestal para uilleann pipes'. Partituras como esta cubren además un posible vacío cultural en bastantes oyentes que no tienen por qué conocer la historia de San Brendan, igual que pasará años después, concretamente en 1992, con la también orquestal "The Seville Suite" de Bill Whelan, que nos contará la historia de la llegada a España de Hugh O'Donnell buscando la ayuda de Felipe III en su rebelión irlandesa contra los ingleses. Aunque este tipo de obras se parezcan un poco al estar formadas por patrones similares, hay que saber apreciar los matices que las distinguen y hacen de ellas pequeños hitos de la música celta orquestal. Otras bandas y artistas se han hecho eco de la gesta de San Brendan, como los británicos Iona en su disco "Beyond these shores", el arpista alemán Rüdiger Oppermann en "The Brendan voyage", y aunque realmente poco se acerquen en cuanto a su tratamiento musical, no hay que dejar de mencionar el trabajo de 1998 del estadounidense Jeff Johnson "Prayers of St. Brendan", que trata el viaje de San Brendan en un estilo melódico ambiental con varios temas cantados. Ejerciendo de pionero en este interesante mestizaje, Shaun Davey compone y produce la obra, Noel Kelehan conduce la orquesta, y aparte de las uilleann pipes de Liam O'Flynn, Paul McAteer se encarga de la batería, Tommy Hayes del bodhrán y Garvan Gallagher del bajo eléctrico, muy acertadas interpretaciones con las que, en su sobrada calidad, los instrumentistas logran un clima auténtico, pasional, donde no son necesarias melodías para el recuerdo sino que es el conjunto el que prevalece, el gran sabor de boca de una partitura completa. La sublime y completa instrumentación se eleva, eufórica, desde el corto tema de apertura ("Introduction", punto de partida del viaje desde Brandon Creek), pero enseguida es la gaita, representando al barco, la protagonista en "The Brendan theme", con su característico quejido, tañido en esta ocasión por uno de los maestros de esa uilleann pipe, el gran Liam O'Flynn. "The Brendan theme" es de hecho una pieza enorme, exultante, una de esas joyas ocultas del sinfonismo celta. "Jig: Water under the keel" se abre de nuevo con un ritmo de gaita más vivo, una jiga a la que, como en un bravío ejército, se unen al instante toda la orquesta y la aguerrida percusión. Un barroquismo aflautado mueve los hilos del comienzo de "Journey to the Faroes", obviando al poco la vertiente melódica por mor de un sinfonismo más atento a crear una cierta tensión, la de la niebla que atrapa al barco llegando a las islas Feroe. Continuando con la angustia, "The cliffs of Mykines" es una especie de suite que forma parte eficiente de la banda sonora de esta historia -pasando el barco muy cerca de los peligrosos acantilados-, que desemboca en otra excepcional demostración de gaita en "Mykines sound". A continuación, "Journey to Iceland" es un corte fantasioso en su comienzo, que retoma enseguida la melodía de "The Brendan theme", pero mimetizada en un estilo libre y abierto -momentos más calmados donde el navío está acompañado de ballenas y delfines-, que continúa en "The gale" de manera rabiosa y elegante, lidiando con las peligrosas tormentas. La orquesta se eleva entre lo aventurero y lo dramático cuando en "Labrador" los icebergs se ceban con el barco. Por último llega "Newfoundland", nombre de la isla canadiense de Terranova, final del viaje y llegada así al Nuevo Mundo, que los músicos celebran con una completa pieza que acomete una nueva variación del tema de Brendan. Las suites orquestales de Shaun Davey precisan de una visión total, escucharlas íntegras para comprender su significado, la historia que pretende contar este autor consagrado. Y como una representación en directo es lo ideal, la partitura fue estrenada en vivo dos años después en Bretaña, concretamente en Rennes y Lorient, y posteriormente en Irlanda en el Dublin Folk Festival en 1983, contando desde entonces con numerosas interpretaciones mundiales, y con una representación anual en el National Concert Hall dublinés con Mark Redmond haciéndose cargo de las uilleann pipes. Davey continuará en los años siguietes con sus despliegues orquestales, que originarán álbumes tan plenos como "The Pilgrim" o "Granuaile", ambos con la voz de su esposa, la también irlandesa Rita Connolly.

Davey nos cuenta lo siguiente en el libreto: "Aprovecho los hechos e imágenes del viaje de Severin para convertirlos en términos musicales, y de la misma manera que su libro describe varios puntos de encuentro entre la cultura medieval y moderna, he tratado de encontrar también algunos encuentros entre las formas de música antigua y contemporánea". Las uilleann pipes fueron las elegidas para representar el barco, y no fue fácil aunar la orquestalidad con la sonoridad de este glorioso instrumento, que el autor describe así: "El linaje de las gaitas irlandesas o uilleann se remonta a lo largo de los siglos en toda Europa. Se diferencian de las gaitas escocesas en primer lugar en que su viento es suministrado por fuelles asegurados al brazo del músico en lugar de en una bolsa en la que sopla, y en segundo lugar en que tienen un sistema mucho más sofisticado de teclas y cánticos con los que producir notas. Están diseñados para tocar sentados, preferiblemente en lugares protegidos como salones o salas de estar, y no son el tipo de instrumento para pasear por las montañas". De este modo, y teniendo en cuenta la dificultad de incorporar esta gaita a la orquesta, Shaun acaba agradeciendo su labor a Liam O'Flynn, que "no solo hizo accesible el funcionamiento interno de la gaita, sino que fue él quien encontró las soluciones a los muchos problemas contenidos en las melodías desnudas que le di. Su disposición a explorar nuevas vías hizo posible toda la empresa". El primer borrador de la suite fue grabada en el canal irlandés RTÉ para el programa de radio 'The living bridge', y Tara publicó el álbum en 1980, una completísima obra que presenta momentos de muchos colores y sin respiro a lo largo de sus poco más de 40 extasiantes minutos, de la aventura al bucolismo, del recogimiento a la exaltación. Un trabajo pionero y recordado con entusiasmo por crítica y público, que marcó un nuevo camino en la música irlandesa.

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:







20.12.20

BILL WHELAN:
"The Seville Suite: Kinsale to La Coruña"

A pesar de tener pocos trabajos a sus espaldas, Bill Whelan es uno de los compositores más exitosos de la música tradicional irlandesa. "Riverdance" fue la obra con la que alcanzó la cumbre, afamada y triunfante representación en el intermedio del Festival de la Canción de Eurovisión de 1994, que ampliada como espectáculo de danza ha sido vista por más de 25 millones de personas en todo el mundo, y plasmada en disco logró unas ventas espectaculares, siendo su sencillo un espectacular número 1 de Irlanda durante 18 semanas (es la canción que ocupa el primer lugar histórico, por delante de éxitos de The Beatles, The Black Eyed Peas, Pharrell Williams, Sinead O Connor o Queen). Sin embargo, su primer disco publicado fue "The Seville Suite", una obra denominada así por estar compuesta para ser estrenada en España en el marco de la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Encargado por el ministerio de Taoiseach (el jefe de Gobierno de la República de Irlanda), el subtítulo de este proyecto era "Kinsale to La Coruña", y escondía un viaje musical que relataba las andanzas de Hugh O'Donnell. Apodado 'el rojo' por el color de su pelo, O'Donnell encabezó la rebelión irlandesa contra el gobierno inglés de Isabel I, que acabaría provocando la Guerra de los Nueve Años. Derrotado en la batalla de Kinsale en enero de 1602, Hugh viajó hasta España buscando el apoyo de Felipe III para una invasión irlandesa, siendo recibido con honores en La Coruña, donde fundó un colegio irlandés. Antes de poder ser recibido por el Rey, falleció en el castillo vallisoletano de Simancas ese mismo año, aunque para otorgar un toque a la par misterioso y legendario a la historia, la ubicación exacta de su tumba es desconocida. Whelan, que acababa de arreglar y producir de manera exquisita el trabajo de Andy Irvine y Davy Spillane "Eastwind", logró que la música trascendiera su realidad auditiva para llegar a ser la crónica de una historia en la que, además, tenía mucho que ver el Imperio español.

Para los que no conocieran a su autor, el posterior trabajo recopilatorio "The Roots of Riverdance" daba numerosas pistas sobre quién era Bill whelan y cómo iba a lograr ese estatus de compositor de nombre y de culto en la década de los 90. Educado musicalmente en Dublín (donde llegó a trabajar como pianista de sesión y teclista en espectáculos teatrales), la contribución de Whelan a la música orquestal había comenzado en 1987, con una suite que conmemoraba la música de cine de Seán Ó Riada, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Irlanda bajo la dirección de Elmer Bernstein. Cinco años después, en 1992, Tara Records editó "The Seville Suite", y Celtic Heartbeat lo reeditó en 1997 con cambio radical de portada. Poderosa y deslumbrante, esta sinfonía irlandesa de bello cuerpo celta y lograda carga dramática, posee además aportes españoles, una influencia que se repetirá en "Riverdance". Los solistas de la suite son una banda hispanoirlandesa de auténtico lujo: Davy Spillane (gaita irlandesa), Máirtín O'Connor (acordeón), Mel Mercier (pandero), Mairead Nesbitt (violín), Rodrigo Romaní (arpa), Xosé V. Ferreirós y Nando Casal (flautas irlandesas y gaitas gallegas) y la Orquesta de Conciertos de la Radiotelevisión de Irlanda, conducida por Alan Smale. Algo distintos son los nombres en "Timedance" y "Dún Briste", como se comentará después. "Kinsale" es una apertura orquestal de tintes heroicos, aportados especialmente por los metales, recreando la batalla de esa ciudad del sur de Irlanda, "una evocación orquestal de los acontecimientos que tuvieron lugar en Kinsale durante la mañana del día de Nochebuena de 1601. Las tropas irlandesas rodean a las británicas, que poco antes habían puesto sitio a la ciudad pretendiendo desalojar de allí de Don Juan de Águila y su guarnición española. En apariencia, la coalición hispanoirlandesa se encuentra en una posición de fuerza, teniendo al ejército de Mountjoy entre dos fuegos. Sin embargo, el mal tiempo imposibilita el avance irlandés y una traición les impide contar con la ventaja de la sorpresa, lo que ocasiona que la batalla sea breve y decisiva, quedando las fuerzas irlandesas divididas y con grandes pérdidas humanas". La gaita irlandesa domina el espacio a continuación (espléndido, como siempre, está Davy Spillane) en el triste "O'Donnell's Lament", un aire lento al que se añade posteriormente la orquesta en una altiva melodía que supone un momento importante de la obra. La emoción continúa con un tema combativo dedicado al militar español "Pedro De Zubiaur", presa además del lirismo de las flautas, en el que O'Donnell decide partir de inmediato a España para convencer al Rey de que le siga apoyando con los refuerzos que sean necesarios. El acordeón de Máirtín O'Connor surge de golpe en la jiga "Fr. Conry's jig" para desplegar su magia de apariencia tradicional en esta pieza que recrea la necesidad de no perder el buen humor, en la persona del franciscano Fray Florence Conry. El viaje continúa, y en contraste con los momentos de entretenimiento, aparece la tormenta en otro corte incidental de rigor orquestal titulado "The Storm", de una especial atracción y sentido de la aventura. Por fin, el barco llega a las costas de Asturias, aunque Hugh el Rojo -detalla Whelan en sus notas- parece encontrarse muy enfermo. Una vez la historia transcurre en España aparece la influencia musical gallega de manos de varios miembros del grupo Milladoiro ("quedando de manifiesto las amplias conexiones estilísticas existentes entre la música tradicional gallega y la irlandesa", apuntilla el autor), pues el viaje continúa por tierra hacia Galicia en "The Coast of Galicia". El arpa de Rodrigo Romaní rompe la tensión sinfónica con una calma y un sonido melifluo, y las flautas (Xosé V. Ferreirós y Nando Casal) equilibran la ambientalidad y melodiosidad celta. "The Road to La Coruña" es un gran tema animado y bailable que supone la alegría de la culminación del viaje. O'Donnell llega a La Coruña y es hospedado en la casa del gobernador y capitán general del Reino de Galicia, Luis Carrillo de Toledo, conde de Caracena. De hecho, "Caraçena" es el título de la completa composición con la que se cierra la suite, que aúna las dos vertientes mostradas en el desarrollo de la obra, la sinfónica y la danza celta. Una versión recortada, la más animada y final de la obra ("la unión de los músicos irlandeses y españoles en un brindis por el éxito final de sus campañas conjuntas"), es la que circula en recopilatorios como "The Celtic Heartbeat Collection" o "Celtic Tradition". En el espectáculo en directo, el bailarín irlandés Michael Murphy compartía escenario con la bailaora de flamenco sevillana María Pagés, que volvería a colaborar con Bill Whelan en "Riverdance: The Show", actuando en este espectáculo durante los años 1995 y 1996 en los teatros más importantes del mundo. Como añadidos a la partitura orquestal que ocupa el título del disco, se grabaron dos piezas importantes de las que es necesario dar detalles. Mientras se interesaba en la música tradicional irlandesa, Whelan se asoció en ocasiones con Shaun Davey para proyectos conjuntos en la década de los 70, y posteriormente se unió a la banda Planxty, con la que tocó en dos álbumes. En 1981, coescribió una pieza titulada "Timedance" junto a Dónal Lunny, y Planxty la interpretó en el Festival de Eurovisión de ese año. "Timedance '92" es la regrabación del ese tema, no tan adictivo y contundente como "Riverdance", pero de gran intensidad y herencia celta, que mantuvo practicamente intacta la pieza (de sus tres partes, "The Humours of Barrack Street / Isercleran / The Ballymun Regatta", sólo la última precisó un nuevo arreglo) y reunió a gran parte del importante elenco original: Bill Whelan (piano, teclados), Dónal Lunny (bouzouki, guitarra, bodhrán), Andy Irvine (bouzouki, mandolina), Nollaig Casey (violín), las cuerdas de The Timedance String Ensemble conducida por Audrey Collins, y la genialidad de Liam O'Flynn a la uilleann pipe o gaita irlandesa, sobre el que Bill reconocía en el libreto de este disco: "Cada vez que escucho esto, no puedo evitar regocijarme con el prístino tono de Liam". Como último añadido, y manteniendo las aportaciones de la Timedance String Ensemble, el whistle de Dónal Lunny y los teclados del propio Whelan, "Dún Briste" es un final con cierto misterio que evoca la enorme columna de roca que se encuentra al norte del condado irlandés de Mayo, una espectacular formación de 50 metros de altura separada 80 metros de una costa furiosa (cuenta la leyenda que fue apartada por el mismo San Patricio), de la que se dice que menos de 10 personas han podido acceder a ella en los últimos 700 años. 

La desafortunada historia de Hugh O'Donnell ha sido llevada a la pantalla grande en alguna ocasión ('The Fighting Prince of Donegal' -'El valiente príncipe de Donegal'- en 1966), pero este William Wallace irlandés nunca ha alcanzado la fama de esa otra figura histórica escocesa que encarnó con enorme éxito Mel Gibson. Unos años antes de adquirir una cierta experiencia en el cine (especialmente con 'Dancing at Lughnasa' -'El baile de agosto'- y 'Some Mother's Son' -'En el nombre del hijo'-, ambas editadas en CD), Bill Whelan honró su figura con una extraordinaria obra orquestal estrenada en Sevilla el 4 de octubre de 1992, Día Nacional de Irlanda en la Expo'92. Este arreglista y productor (Planxty, U2, Kate Bush, Andy Irvine, Patrick Street) que dedicaba esa suite a la memoria de su padre, dada la enorme fama que adquirió tras "Riverdance" vio reeditada "The Seville Suite" -con enorme fortuna para el mundo de la música, pues no merecía ser olvidada- en el sello dependiente de Atlantic Records, Celtic Heartbeat, autodefinido como "un sello irlandés que le invita a un viaje en el que experimentará la riqueza de la tradición celta y será testigo del amanecer de una nueva era excitante para la música celta". Aunque sea un compositor que no se prodigue mucho, es necesario estar atentos a cualquiera de los movimientos de Bill Whelan, como la publicación en 2007, de nuevo por mediación de Tara Records, de su trabajo con la Irish Camber Orchestra "The Connemara Suite".

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:











23.1.15

DAVY SPILLANE:
"Atlantic Bridge"

La música celta vivió un momento de enorme auge en los 80 y los 90, y parte de la culpa la tuvo el particular y contundente sonido de un instrumento tan típicamente irlandés como la uilleann pipe o gaita irlandesa de fuelle, uno de esos artefactos musicales tan auténticos y emocionantes en su sonido que no es de extrañar la complicación que conlleva su aprendizaje. Para Carlos Núñez "la gaita gallega es la tierra, la highland pipe escocesa el fuego y la uilleann pipe el agua", un pensamiento muy particular, pero es cierta la extraordinaria fluidez de las notas que surgen de este aparato tan bello y fructífero. Uno de sus mejores intérpretes desde los años ochenta es Davy Spillane, un dublinés nacido en 1959 que aparte de su trayectoria en solitario y de su paso por la mítica banda Moving Hearts, ha sido un invitado habitual en discos de artistas conocidos internacionalmente como Enya, Mike Oldfield, Paul Winter, Kate Bush, Van Morrison, Brian Adams, Elvis Costello o Chris Rea, sin olvidar su colaboración en el colosal show de Bill Whelan "Riverdance".

Spillane fue reclutado en 1981 para la fundación de Moving Hearts por dos figuras tan importantes en la música irlandesa como Christy Moore y Donal Lunny, ex miembros de Planxty. Moving Hearts se consagraron como un grupo de potente sonido en el que confluían la música irlandesa más tradicional y el rock, con toques de pop, jazz o country. Sus aires taberneros, no sin ideas reivindicativas, calaron en un buen número de público, a pesar de la ausencia de hits que pudieran hacer de ellos un grupo más recordado fuera de Irlanda. De este modo, la banda se disolvió pocos años después, tras un álbum instrumental muy folclórico titulado "The Storm". Davy firmó entonces un contrato con la discográfica Tara Records, y comenzó su trayectoria en solitario en 1987 con "Atlantic Bridge", cuyo título difícilmente podría estar mejor elegido, ya que Spillane tiende un auténtico puente entre los dos lados del Océano Atlántico, en una imaginativa fusión acústica de instrumentos y culturas, cuya fuente fueron unas sesiones improvisadas en las que Davy reunió su repertorio irlandés con bluegrass y country. De hecho, el bluegrass tiene sus raíces en la tradición de la Islas Británicas, así como, en última instancia, el country (antes de su combinación con blues y gospel). Como músicos invitados del otro lado del charco, el neoyorquino Béla Fleck aporta la sonoridad metálica pero a su vez cálida del banjo, y Jerry Douglas interpreta el dobro (guitarra resonadora, una acústica con un gran círculo metálico en el medio, muy característica del blues y del country). La mayoría de los demás músicos coincidieron con Davy en algún momento de Moving Hearts: Christy Moore (bodhran), Eoghan O'Neill (bajo, guitarras), Greg Boland (guitarras) y Noel Eccles (percusión). Además, colaboran John Donnelly (batería) y Albert Lee (guitarras), todos ellos irlandeses menos este último, nacido en Inglaterra. Spillane toca uilleann pipe, low whistle (pequeña flauta de pico en tonos bajos) y hammer dulcimer (o salterio). "Atlantic Bridge" comienza con "Davy's Reels" (reels bien encauzados y resueltos), momentos rápidos como "Tribute to Johnny Doran" (tradicional, un tributo a ese mítico gaitero irlandés de la primera mitad del siglo XX que, como no podía ser menos, supone toda una lección de gaita, que suena en solitario y llena por completo la enérgica pieza), "O'Neills's Statement" (una marcha llevadera, festiva, de Eoghan O'Neill, que culmina con un arrebato de poder, un frenesí de sonido Nashville por medio de la highstring guitar del autor del tema, que ya destacaba en los reels de inicio confundiéndola por momentos con el banjo) o "The Pigeon on the Gate". No hay que olvidarse de "Atlantic Bridge" (magistral melodía de gaita con momentos descontrolados, donde sí que suenan banjo y dobro, en la periferia de la tradición), obra de un Spillane que como compositor -y a la espera de su más grande creación, "Midnight Walker", que llegará en su álbum "Pipedreams"-, desborda esencialmente en las piezas más delicadas y soñadoras, mostrándose como un músico tan sensible como parco en efectismos innecesarios: "By the River of Gems" es un corte emotivo y evocador basado esencialmente en la gaita, de autoría compartida con O'Neill y P.J. Curtis; más interesante sin embargo es el aire lento "Daire's Dream", maravilloso, evanescente, tal vez el mejor tema del álbum, una atmósfera dulzona que llena el espacio y a la que sigue un delicadísimo y sensual dobro. Esa emocional comunión del dobro y el banjo con gaitas y flautas afianza la esencia misma buscada en el proyecto, plasmada por Béla Fleck en un título rápido y efectivo, "Sliverish", refrescante y divertido diálogo de esencia hillbilly que constituye otro de los momentos más interesantes del álbum y una demostración, la de que elementos tan distantes como estos pueden compenetrarse perfectamente sin prejuicios desarrollando un enorme nivel. También de dirección contraria, corte esencialmente americano aunque compuesto e interpretado en esta ocasión por británicos, es "Lansdowne Blues". Por último, la curiosa inclusión de una canción de Lennon y McCartney, la tierna "In my Life", protagonizada por la flauta. Fuera de créditos, doce anecdóticos segundos de guitarra a cargo de Spillane ("Davy's Surprise Guitar").

Dicen que no hay dos gaitas que suenen igual, y de esa forma no hay dos gaiteros iguales. Liam O'Flynn cuenta con el beneplácito de la edad para poder considerarse el abanderado de la gaita irlandesa, pero Davy Spillane es sin duda un intérprete magistral, en cuyas manos dicho instrumento cobra vida. "Atlantic bridge" alcanzó grandes cotas de calidad, elegancia y una fusión de culturas que supuso el punto culminante para que el trabajo gozara de un plus de fuerza y repercusión, tanto fue así que Spillane formó una banda para recorrer el Reino Unido, grabando una sesión para la BBC Radio One, publicada en 1988 bajo el título de "Out of the Air", con temas de "Atlantic Bridge", de Moving Hearts y varias novedades. Se agradece la inventiva de Spillane en un mundo dominado generalmente por una tradición que a veces llega a cansar. El prestigioso productor de "Atlantic bridge" y verdadero instigador de este proyecto, P.J. Curtis, lo definía así: "La música es como un río sin fin de energía, buscando continuamente fluir hacia nuevas direcciones, nuevos caminos, buscando nuevos medios de expresión", y para finalizar, avisaba al oyente, "escuche y disfrute".

ANTERIORES CRÍTICAS RELACIONADAS:









17.10.08

LIAM O'FLYNN:
"Out to an other side"

En el resurgir de la música tradicional irlandesa en el último cuarto del siglo XX es obligatorio mencionar a Planxty como uno de esos supergrupos, junto a The Chieftains, que sentaron las bases de una corriente renovadora basada en lo acústico, en los instrumentos y el tipo de melodías que caracterizan al pueblo irlandés, adaptándolas a los nuevos tiempos y diferentes arreglos. Cuatro eran esos genios que influyeron y participaron activamente en otros importantes grupos como The Bothy Band, Moving Hearts, Patrick Street o Capercaillie: Andy Irvine (mandolina), Donal Lunny (bouzouki), Christy Moore (guitarra, bodhran) y Liam O'Flynn (uilleann pipe). Por el grupo también pasaron posteriormente otros importantes músicos como Paul Brady, Matt Molloy o Bill Whelan, pero vamos a quedarnos con la calidad y el virtuosismo de Liam O'Flynn, gaitero nacido en el condado de Kildare, que desde muy pequeño tuvo claro que iba a dedicar su vida a ese instrumento tan difícil de dominar (se dice que para ello se necesitan 7 años de estudio, 7 de ensayo y otros 7 tocando) como es la gaita irlandesa o uilleann pipe.

Liam O'Flynn tenía el aspecto exacto de lo que era, un reconocido maestro de este simbólico y visualmente atractivo instrumento, que no requiere soplido sino que se llena por medio de un fuelle que se presiona con el brazo derecho contra el tronco mientras que las manos interpretan la melodía en los tubos (las flautas), que son alimentados por una bolsa a la que llega el aire del fuelle y se maneja con el brazo izquierdo sobre la cadera; si añadimos los reguladores para hacer acordes y roncones para las notas de fondo, se entiende que se necesiten más de 20 años para dominar este intrincado pero noble instrumento. O'Flynn tuvo como maestro al gran Seamus Ennis, del que aprendió más que simplemente cómo tocar, y del que heredó el gusto por la tradición que se respira en sus discos. En efecto, la escucha continuada del que aquí nos ocupa, "Out to an other side", puede traslucir un aroma de antigüedad que acabará provocando una cierta pesadez en oyentes poco atentos; hay que vivir esta música, introducirse dentro de ella y disfrutarla, como el propio Liam dice, mirando hacia el interior, "cuando un artista se compromete con el público, y viceversa, un hechizo se lanza y se da un magnífico paso de sentimientos entre ellos". Publicado por Tara Records en 1993, "Out to an other side" es el tercer disco en solitario de O'Flynn, y enseguida podemos notar la producción de su amigo Shaun Davey, sobre todo en los arreglos orquestales de temas como la alegre "The foxchase", "Lady Dillon" del omnipresente O'Carolan, o "Gynt at the gate", tomado de la adaptación para teatro de Davey del 'Peer Gynt' del noruego Henrik Ibsen. Davey había escarbado en los 80 en la compenetración entre la gaita irlandesa y la orquesta, originando obras tan magnas como la primera de ellas, la recordada y pionera "The Brendan voyage", suite que escribió pensando en O'Flynn y en colaboración con él mismo en los arreglos para uilleann pipe. Los instrumentos que acompañan a O'Flynn en "Out to an other side" van desde teclados, bajos y guitarras (a cargo de Arty McGlynn y Des Moore) a los verdaderamente orquestales como oboe, saxo, trompeta, violín (Sean Keane), violonchelo y flauta, sin olvidar la percusión de Noel Eccles, encontrándonos incluso con tres temas cantados, "The dean's pamphlet" por la fantástica Rita Connolly (esposa, además, de Shaun Davey), "Ar bhruach na laoi" por Liam O'Maonlai, y "After aughrim's great disaster" por el singular grupo coral The Voice Squad, sin acompañamiento instrumental alguno. Dichas canciones buceaban en la tradición, como casi todo el repertorio de O'Flynn en el disco. Pero el plato fuerte del trabajo son esas soberbias interpretaciones de Liam, esas composiciones en las que la uilleann pipe acapara todo el protagonismo y demuestra el potencial de un intérprete legendario que por fin despuntaba en solitario: "The wild geese", "Seán Ó duibhir a ghleanna" (un cierre del trabajo absolutamente sobrecogedor, que demuestra lo hondo que puede llegar este instrumento), ambas tradicionales de nuevo, y otras dos piezas de Shaun Davey, "Blackwells", y en especial esa pequeña maravilla romántica que puede llegar a emocionar titulada "The winter's end", un gran clásico desde entonces con tintes navideños incluidos, y de nuevo adaptación de una producción de Davey para 'El cuento de invierno', la penúltima obra de William Shakespeare.

No es casualidad que desde Irlanda nos lleguen tantos grandes intérpretes y discos maravillosos, Liam O'Flynn destacaba que "la música irlandesa tradicional tiene algo especial que hace mover algo profundo en el oyente, y además tiene una profunda resonancia emocional, contiene verdad, nobleza". Lo decía alguien que está considerado como un maestro de la gaita irlandesa, que ha sido requerido para colaborar con artistas de alto nivel como Enya, Mike Oldfield, Mark Knopfler, Sinead O'Connor, Kate Bush, John Cage y un sinfín de grandes músicos. En definitiva, una leyenda de la música celta que nos dejó en 2018 a la edad de 72 años, y que hasta entonces, como si fueran gemas de difícil extracción, ofrecía con cuentagotas sus esperados y recordados trabajos, tan impregnados de la magia de la gaita irlandesa como este "Out to an other side".