Nacida en Londres de padres indios, y tras una breve experiencia como actriz en la serie Grange Hill, la cantante Sheila Chandra fue durante muchos años un referente en la incorporación de elementos asiáticos a la música pop occidental, tanto en la banda Monsoon que fundó a los 16 años junto a Steve Coe y Martin Smith, como en su trabajo en solitario en el sello Indipop del propio Coe, y posteriormente en Real World Records. "Ever so Lonely" fue el gran éxito de Monsoon en su único álbum, "Third Eye", en 1982, y esa emblemática canción ha sido adaptada con posterioridad por Sheila, por ejemplo en el trabajo que nos ocupa, "Weaving my Ancestor's Voices". Con su enfoque indio, esta interprete que durante su adolescencia cantaba como una forma de catarsis, ha sido calificada como una pionera en su campo de actuación, abriendo sus propios caminos, experimentando en ocasiones en facetas sonoras y vocales (generalmente buscando la experiencia de sus cantos en solitario) que trasladaban al oyente muy lejos, no sólo al subcontinente indio sino incluso a mundos de fantasía, por ejemplo a las tierras imaginadas por J.R.R. Tolkien, tras la participación de Chandra en el tema "Breath of Life", de la banda sonora de "The Two Towers", la segunda película de la trilogía de "The Lord of the Rings".
La música de Sheila Chandra se define así en su web oficial: "Fusión mundial con influencia asiática. Voz fuertemente melódica y elaborada, a menudo sin letra, que comienza en el pop y evoluciona álbum tras álbum, pasando por voces solistas y drones basados en la fusión, hasta paisajes sonoros más vanguardistas y laterales." Tras la experiencia de Monsoon, y su final debido a discrepancias con la discográfica, que se centraba en la faceta lucrativa de los sencillos y no en la capacidad puramente creativa de la banda, "Out of my Own" fue su debut en solitario en 1984, y tabla, sitar y voces se unían a elementos occidentales. Sin sencillos, fue la decisión de Sheila y su productor y también pareja, Steve Coe. Más atmosférico es "Quiet", su segunda referencia, toda una experiencia en la frontera de lo relajante, lo étnico y lo místico. En este oleaje de sensaciones, "The Struggle" vuelve a la fusión asiática más comercial en 1985 (una época donde no existía el término world music) para retornar cinco años después a una espiritualidad muy india en "Roots and Wings", un entusiasta viaje entre pasado y presente, un gran disco de conexión entre mundos, no sólo físicos sino también espirituales. Es en este momento cuando aparece Peter Gabriel, que ficha a la prometedora cantante para los festivales WOMAD y para Real World, que publicó en 1992 "Weaving my Ancestor's Voices", sólo sabiendo, en un gesto de honestidad, que su trabajo iba a ser respetado y protegido: "Considero mis álbumes como entidades vivas, como personalidades con pleno derecho. Así que no voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que algo tan inocente e indefenso como mis grabaciones salga a la luz y sea manipulado para despojarlo de todo su potencial sólo por ganar dinero." Este disco es la confirmación del trabajo pausado de unos músicos con miras avanzadas, con una elegante capacidad para incorporar las raíces indias en otras latitudes, en otros folclores que no tienen nada que ver con el origen de la firmante y principal protagonista del disco. Ella incorpora el elemento más chocante del mismo, una asombrosa y portentosa manera de cantar a cappella sílabas rítmicas, un estilo de 'percusión hablada' conocida como Konnakol (en el sur de la India) o Bol (en el norte), que ya había aparecido en sus discos pero de manera más controlada. "Speaking In Tongues I" es ese sorprendente comienzo del álbum, en él la voz es la de un súcubo que pretende no dejarnos marchar, y a pesar de la extrañeza que produce, lo consigue, es difícil detener la escucha de esas sílabas relacionadas con la tabla y el mrdingam (o mridangam, un instrumento indio de percusión de madera), que se inspiran en los patrones rítmicos de la danza del sur de la India, portándose la vocalista como una canalizadora de lo divino. Más adelante llegará "Speaking In Tongues II", intentando innovar con esa técnica y sus cambios de ritmo. El trabajo continúa sin acompañamiento musical pero en un estilo muy distinto al anterior, ya que escuchamos una hermosa canción, "Dhyana and Donalogue", que recuerda a ciertos modos gaélicos. En efecto, se trata de una antigua balada irlandesa a la que Sheila añade una estrofa nueva, modifica algunas letras y ejecuta algún giro propio, especialmente al final de la pieza; el estilo vocal ajeno a la tradición irlandesa, pero sin modificar el sentimiento que conlleva la canción, hace pensar lo siguiente a la cantante: "La incorporación de una voz de estilo musulmán en la pieza nos deja preguntándonos dónde empiezan y terminan los adornos de cada tradición." Es este un campo difícil, el de la aparición de ciertas semejanzas, no sólo melódicas sino de adornos vocales, en culturas y tradiciones musicales geográficamente muy separadas, lo que nos hace pensar en tiempos muy antiguos en los que las fronteras no eran tales. A Sheila le interesa entrelazar esas similitudes y asimilarlas en un estilo propio. La situación es incluso más emocionante en el siguiente tema, la nana escrita por Manuel de Falla "The Dreaming", cantada en español, a la que por la pasión desplegada en su interpretación se le perdona cualquier atisbo de diferencia con cualquier posible cantante patria. La base instrumental es claramente sobre escalas indias, y el tema acaba tarareado con la esencia folclórica de sus raíces. Llega entonces "Ever so Lonely", la gran canción del disco y de la carrera de Sheila Chandra, de hecho una de las grandes canciones étnicas de su época, la demostración de la clase de esta exótica vocalista. Este tema proviene de su época en Monsoon, aunque en aquel disco el acabado era mucho más indio (con el sonido del sitar como estandarte), para centrarse aquí en un tratamiento más atmosférico muy acertado, que une en un mismo raga (o serie de tonos) a los versos de otro tema de Monsoon, "Eyes" (de Martin Smith), y de la nueva composición de Steve Coe "Ocean", haciendo que esta completa canción se acabe titulando "Ever So Lonely / Eyes / Ocean". En nuevos cantos transglobales, "The Enchantment" retorna al folclore británico a través de un fondo instrumental que es siempre hermosamente simple junto a la evocadora voz oriental, "The Call" es una tonada islámica, muy cercana de nuevo a lo andaluz, a modo de los muecines que llaman a la oración desde los minaretes, y "Sacred Stones" acude a la liturgia de la iglesia católica, ejecutando una fusión rompedora y maravillosa de lo indio con el canto gregoriano. "Bhajan" significa himno, y se basa en el zumbido de la guitarra (interpretada por Stuart Bruce) que acompaña a la canción. Como última pieza de este gran disco, "Om Namaha Shiva" es un canto antiguo, un mantra repetitivo y sólo con voz, con el que ella pretende que esta música se comparta, que todos participemos en estos versos. En efecto, es necesario entrar en el juego de esta gran artista y disfrutar de esta sorprendente unificación de estilos ("la fusión de diferentes músicas en una misma línea vocal"), con o sin música, que permitían a la cantante actuar sola con su voz en el escenario, motivo por el cual este trabajo goza de una extraordinaria sencillez, ya que el material está pensado para utilizar únicamente la voz y algún drone (o nota pedal, una técnica donde una nota o acorde se sostiene constantemente como fondo, creando una base armónica, atmosférica y meditativa): "A veces mi propia espera consciente y activa en una actuación se ve recompensada con una sensación increíble. Es como si una influencia externa me hubiera penetrado, el sonido se canaliza por mi cuerpo como una flauta y no hay sensación en mi garganta."
Esa misma garganta otrora afortunada, sufrió desde 2009 muy malas sensaciones, dolores derivados de una enfermedad llamada glosodinia o síndrome de la boca ardiente, caracterizada por por ardor, escozor o picor en la cavidad bucal, especialmente en la lengua, que (junto a otras cicatrices en las cuerdas vocales derivadas de una mala intubación durante una operación de emergencia en 1992) obligaron a esta excepcional cantante a retirarse de la vida musical, para dedicarse a una labor de asesoramiento a artistas, o a escribir libros de autoayuda como "Banish Clutter Forever" ('Desterrar el desorden para siempre') o "Organizing your Creative Career" ('Cómo organizar tu carrera creativa'). Cuando su garganta estaba en plenas condiciones, demostró una fabulosa capacidad de adaptación a canciones de otros folclores, partiendo de una misma línea vocal, en discos como este debut en Real World, "Weaving my Ancestor's Voices", sobre el cual Sheila declaró: "Los ancestros de este álbum son espirituales: esos cantantes que me precedieron y me inspiran. Curiosamente, ningún miembro de mi familia en la India era cantante profesional y, aunque en esa cultura la gente cantaba con más libertad en la vida cotidiana, ¡los ancestros aquí no podían ser genéticos!" Esa es la explicación del título de este álbum producido por Steve Coe, tras el cual llegarían en Real World "The Zen Kiss" (1994) y "ABoneCroneDrone" (1996), así como importantes colaboraciones, como con el grupo The Imagined Village, o la aparición en recopilatorios, destacando "Gifted (Women Of The World)", que no sólo incluía un remix de "Ever so Lonely / Eyes / Ocean" sino una fabulosa versión de la canción de Tim Buckley "Song to The Siren".
Solsticio de invierno es una exposición de mis discos favoritos de las Nuevas Músicas, un término paradójico (¿cómo llamar "nuevo" a algo que puede llevar compuesto siglos?) que engloba mercadotécnicamente tendencias musicales con puntos en común. New age, sinfónica, contemporánea, celta, folk, músicas del mundo, bandas sonoras, minimalismo... términos que no deben confundir nuestros sentimientos hacia una música que, a mí particularmente, hace mucho que me cautivó.
21.2.26
SHEILA CHANDRA:
"Weaving my Ancestor's Voices"
20.3.25
STEPHAN MICUS:
"To the Rising Moon"
14.1.25
PETER KATER & R. CARLOS NAKAI:
"Natives"
Pianista nacido en Alemania y criado en los Estados Unidos, Peter Kater es una de las figuras más relevantes de la música new age con elementos folclóricos y de jazz. Fue en Nueva Jersey donde comenzó a tomar clases de piano a los siete años, y una década después se llevó su conocimiento y su mochila de viaje por todo el país, tocando en cafeterías y restaurantes a cambio de propinas y comida. Instalado en Boulder, Colorado, y con inspiraciones tan vitales como las de Paul Winter, Keith Jarrett o Ralph Towner, Peter Kater lanzó en 1983 "Spirit", un primer disco de piano solo algo bisoño, entre influencias clásicas, jazz, románticas o de un folk cercano al de George Winston, como en el caso del tema que lo titula, "Spirit". A pesar del auge de la new age y del apoyo de nombres tan importantes como el actor Robert Redford, Peter quiso encontrar su camino entre desarrollos centrados en el mundo del jazz, así llegaron sus siguientes obras, "Coming Home" o "Two Hearts", discos con los que el artista iba ganando experiencia mientras saltaba de compañías de discos. Algo más interesante, por su elaboración de bellos paisajes y atmósferas, es su retorno al piano solo en "Anthem", siempre en clave de jazz pero con una mayor seguridad. Con su fichaje por Silver Wave Records llega una etapa interesante, la inspiración alcanza unos cauces más naturales y su smooth jazz abandona el alto componente rítmico para adaptarse a la música instrumental para adultos que imperaba a finales de los 80. "The Fool and the Hummingbird" es su interesante debut en esa compañía que le vio crecer definitivamente, y en la que, tras un disco de villancicos a piano solo -luego llegarán más, también con otra instrumentación- y un "Gatheway" demasiado urbano (bastante más interesante en su faceta de conjunto de jazz es su posterior "Moments, Dreams and Visions", banda sonora del documental 'Greenpeace: Greatest Hits'), comenzó su idilio con los indios nativos americanos en el disco "Homage", prácticamente en el cambio de década.
De ascendencia ute y navajo, Raymond Carlos Nakai es un consumado intérprete de flauta nativo americana que lleva desde comienzos de los años 80 publicando su música en el sello Canyon Records, comercializada generalmente como new age aunque se trate de una muestra viva del folclore autóctono de su país. Cómo llegaron a fundirse ese folclore y el jazz lo contaba así Peter Kater: "Allá por el año 1987, estaba de compras en una tienda del suroeste. Nunca había oído hablar de Carlos, pero compré uno de sus casetes para regalárselo a un amigo como regalo de cumpleaños. Le gustó tanto el casete que me envió una copia. Empecé a tocarlo al piano y luego llamé a R. Carlos y le dije: 'Oye, creo que esto suena muy bien. ¿Quieres probar algo?'. Estaba dispuesto a hacerlo y eso me llevó al trabajo que he hecho con él". En "Homage", un buen trabajo de 1989, hay una primera colaboración en la canción "Shaman's Call", pero fue en 1990 cuando ambos músicos pusieron en práctica su fusión de conceptos en el álbum "Natives", publicado por Silver Wave Records, sobre el que Kater comentó: "Nací en una familia alemana en Múnich, a unas 5.000 millas del lugar de nacimiento de Carlos, en el suroeste de Estados Unidos. Pero cuando él y yo entramos al estudio y comenzamos a tocar, todos los kilómetros que nos separaban, todas nuestras divisiones tradicionales y culturales, desaparecieron. Parecía que a través de nuestra música empezábamos a recordar nuestro origen común, nuestro terreno común. Que todos somos 'nativos' de la Tierra". No se trata este de un trabajo poblado exclusivamente por cantos rituales, ni por danzas del fuego, este disco no es sino una colaboración improvisada, de tú a tú, entre dos ciudadanos del mundo y dos grandes músicos, el pianista proveniente del jazz y de la new age, y el indio nativo que encandila con su flauta al estilo tradicional. El piano marca el camino de cada pieza, y el espíritu de la flauta aporta la sensibilidad nativa, de tal manera que la combinación de los esfuerzos de ambos músicos otorga un resultado verdaderamente reconfortante. Una hermosa portada, aunque de difícil definición, nos recibe, y este texto en el interior nos aclara las intenciones de los artistas: 'Este álbum es una exploración y expresión improvisada de las siete direcciones. Fue grabado digitalmente, en vivo, directamente en cinta, sin sobregrabaciones ni remezclas'. La flauta comienza en "Centering" como una llamada a la naturaleza, a la que enseguida se une el piano, hermanados ambos en una causa común. El diálogo es verdaderamente hermoso, como si estos dos músicos hubieran estado llamados a encontrarse, su pureza se disfruta a cada minuto. En la bellísima "East" el piano comienza somnoliento, sus notas despiertan a una flauta que suena como un cachorro de coyote. La voz se une, con una adusta pero ardiente gravedad, para desarrollar una clara conciencia ecológica. "South" es otra pieza hermosa, plena de coloristas florituras, para una pareja que parecen haber estado tocando juntos toda la vida. Más o menos largas, el tiempo no parece pasar por este río de notas puras, más ambiental en unos temas ("Day Sky - Night Sky"), algo más melódico en otros como "West", una de las más primorosas improvisaciones de este trabajo, o como en la despedida del mismo, "Within (Recentering)". Entre medio, en "North", el piano parece animarse recobrando antiguas andanzas de Peter en el mundo del jazz, si bien la flauta emerge de sus entrañas para regresar a la calma desértica. Además, "Earth" es una emotiva plegaria para la Madre Tierra, como las dos oraciones que acompañan el disco, la Oración del Este (hacia el sol, que es luz, calor y vida) y la Oración del Oeste ('Llevo dentro de mí el poder de la creación, pero aquellas cosas sobre las que no tengo control me permitirán ver más allá de mi lamentable yo y volverme verdaderamente uno con toda la vida aquí en mi hogar. Volveré a ser Uno con mi poder y veré todo lo que soy'). Silver Wave lo anunciaba así en su publicidad: "Tras su lanzamiento, Natives permaneció en la lista New Age de Billboard durante casi un año, allanando el camino para el renacimiento actual de la flauta nativa. Una vez más, la música es totalmente improvisada, con las melodías románticas de Kater y los grupos de acordes gruesos de la mano izquierda en el piano de cola, lo que proporciona un entorno fértil para los vuelos de improvisación de Nakai. Y aunque Kater es un impresionante estilista del piano, este es claramente el espectáculo de Nakai; los tonos frágiles de su silbato de hueso de águila y su canto medido con el acompañamiento de un sonajero de tortuga algonquina siempre llevan la música a un plano superior". Efectivamente, además de su inconfundible flauta nativo americana, Nakai incorporaba en el disco las voces, el silbato de hueso de águila, la flauta hawaiana de nariz y algunas percusiones.
Parte de los beneficios de "Natives" iban destinados al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, responsable de coordinar las respuestas a los problemas ambientales. De hecho Kater, que se iba a embarcar ese año 1990 en una gran gira organizada por dicho Programa, fue galardonado con el Premio al Liderazgo Ambiental de las Naciones Unidas. Él afirma en su página web que "al grabar con Nakai, sentí que me estaba embarcando en una pequeña indulgencia 'personal', desviándome temporalmente de mi próspera carrera en el jazz contemporáneo convencional". Para su sorpresa, las grabaciones con R. Carlos Nakai se volvieron incluso más populares que las suyas de jazz en solitario, alcanzando unas ventas generosas y una necesidad de crecimiento en lo que Peter denomina música curativa, de sanación y transformación personal. "Natives" fue el primer trabajo íntegro de colaboración entre Peter Kater y R. Carlos Nakai, pero sus caminos se han vuelto a encontrar en muchas otras ocasiones, álbumes como "Migration", "Honorable Sky" (ambos con la ayuda de más instrumentación) o la banda sonora del documental "How the West Was Lost", donde los pueblos nativos americanos narraban la pérdida paulatina de su territorio durante la segunda mitad del siglo XIX.
8.4.24
PAUL HORN:
"Inside"
"Hay otros mundos, pero están en este", es una conocida frase del poeta francés Paul Éluard, una de esas sentencias que últimamente se han encargado de hacernos llegar a nuestros sentidos en diversos medios, libros o documentales. El rescate de esta máxima no es baladí, y le va cono anillo al dedo a ciertas músicas instrumentales que, bien asentadas en nuestro mundo, pretenden alcanzar una espiritualidad divina o incluso conectar con otras dimensiones sonoras, cercanas o lejanas, quién sabe. Paul Horn es uno de los baluartes de esas músicas esotéricas que enseguida fueron asociadas con la llegada de la era de acuario. Nacido en Nueva York, desde muy joven aprendió a tocar piano, clarinete, flauta y saxo alto, y se buscó la vida en el mundo del jazz, en el que se curtió durante varias décadas y alcanzó todos sus objetivos. En 1961 afirmaba en una entrevista que quería experimentar más y encontrar nuevas vías de expresión, por ejemplo en las escalas orientales, así que tras una separación matrimonial que le dejó muy confuso mentalmente, descubrió la meditación trascendental del Maharishi Mahesh Yogi (con el que se convirtió en maestro de meditación en su ashram) y viajó a la India, donde grabó con Ravi Shankar. El 25 de abril de 1968 se adentró en el más popular de los mausoleos de Agra, el Taj Mahal, y perpetró el primer volumen de una serie de discos en los que penetraba en lugares mágicos únicamente con sus instrumentos, y grababa lo que le dictaban la mente y el corazón: "Inside".
El sello estadounidense Epic Records publicó "Inside" en 1968, pero la portada inicial no incluía la fotografía del Taj Mahal que sí aparecía en versiones posteriores (en las de Kuckuck de 1983) como reclamo de espiritualidad new age, y con el título modificado a "Inside the Taj Mahal", sino que contaba únicamente con la efigie de Paul y las letras rodeando uno de sus ojos, como si el secreto de esta espiritualidad estuviera en viajar hacia el interior, pues como él mismo decía: "yo soy sólo un canal para esa música que fluye a través de mí". Oriente estaba de moda, los Beatles acababan de llegar a la India, pero Epic no trataba de aprovecharse de esa situación en la cubierta de la obra. Horn ya había visitado el Taj Mahal en varias ocasiones: "La majestuosidad del lugar asombra la imaginación y la atmósfera silenciosa en todo el recinto hace que el alma comience a brillar profundamente en su interior", afirmaba. El músico continuaba en las notas interiores del álbum contando lo excepcional de la acústica de la cúpula de mármol, lo que demostraba cada día un hombre del personal del mausoleo (descendiente de la familia que hizo los trabajos de incrustación de piedras semipreciosas que adornan toda la estructura) que cada varios minutos lanzaba una 'llamada vocal', que es la que se escucha al comienzo del disco. "Nunca escuché algo tan hermoso, cada tono quedó suspendido en el espacio durante 28 segundos, la acústica es perfecta", relataba Horn, que en una de sus visitas al lugar tocó delante de varios turistas embelesados. Fue en su siguiente llegada cuando consiguió, en la última hora de visita y en una atmósfera nocturna perfecta y tranquila, tocar su flauta dorada durante una hora, delante de numerosos y enormes mosquitos, de Earl Barton, John Archer (técnico de sonido que grabó la sesión), Sankar (un niño indio de catorce años que había conocido en el Himalaya y le servía de recadero) y el guardia del mausoleo, que parecía realmente complacido de lo que escuchaba en ese lugar sagrado, tanto que permitió a la comitiva continuar grabando tras la hora de cierre. "Inside" no se trata únicamente de un músico improvisando de manera aburrida, hay que sentir la conexión del hombre y el instrumento con la espiritualidad, con la fuerza terrenal que emana de un lugar mágico. Horn se deja llevar por lo insólito del enclave, y él y su flauta se funden con los elementos, con la atmósfera, con el mármol. Vale la pena dejarse atrapar por la increíble resonancia: "Podía tocar acordes enteros y volvían sonando como un coro de ángeles". "Prologue / Inside", con la introducción vocal del guarda original, es un bello diálogo con el silencio, respetuoso pero distendido. Parece que la conexión sea con la propia naturaleza, como más adelante hará otro vital músico e intérprete de vientos como Paul Winter. Los temas en los que Horn declama un canto sin palabras son los que encierran una mayor espiritualidad, pequeñas oraciones como "Mantra I / Meditation" o "Vibrations", mientras que en otras ocasiones aparece el idioma autóctono en la voz de un amigo cercano del guarda (tal y como lo recuerda Horn en las notas del álbum), como en "Jumna" o en la hermosa "Unity", título proveniente de la conexión entre esas dos personas tan distintas: "La música es realmente ese lenguaje universal que une el espíritu de la humanidad". Además de lo puramente espiritual, Horn acude a veces a terrenos fantasiosos. El viento continúa fundiéndose con el entorno con diferentes melodiosidades y trinos en "Mumtaz Mahal", "Agra" (el único tema en el que suena uno de los mosquitos que asediaron a Horn, concretamente en el segundo 42) o "Akasha". El tramo final del disco continúa con la improvisación del viento en "Shah Jahan" y en el tema de cierre, "Ustad Isa / Mantra III", con una conversación intercalada entre el salmo y el viento, titulada "Mantra II / Duality". Los temas de este "Inside" no son fácilmente distinguibles, no hay melodías, no hay un hit, vocal o instrumental, que apoye al disco, pero no los necesita, es simplemente una muestra de música improvisada para la relajación en un lugar mágico de esos a los que hay que acudir al menos una vez en la vida. Y aunque Horn fuera hasta unos años antes y realmente durante toda su carrera un músico de jazz de cámara, o eso afirmaba, no le importaba que su música meditativa fuera conocida como new age, en esa época en la que el término todavía era puro: "Yo no sé qué es la música new age, pero soy yo, y Kitaro, y Constance Demby, y Suzanne Ciani, y mucha gente distinta con un modo diferente de hacer música. Supongo que es un nuevo tipo de fusión (...) La palabra clave para la música del futuro es fusión, fusión, fusión". A diferencia de la mayoría de los músicos, que graban en estudios o en conciertos, Horn hizo álbumes en los lugares más exóticos imaginables, y sus discos 'inside' incluyen, además del Taj Mahal, la gran pirámide de Keops ("Inside the Great Pyramid"), la catedral de Vilnius en Lituania ("Inside the Cathedral"), el Valle de los Monumentos junto a R. Carlos Nakai ("Inside Monument Valley"), un par de temas en el Templo del Cielo de Pekín (incluidos en el álbum "China") o un regreso al Taj Mahal en 1990 titulado "Inside the Taj Mahal II".
"Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado" es otra recordada frase de Paul Éluard. Cuando salían del Taj Mahal, y a la débil luz de las estrellas, Paul Horn pensaba que ese sueño que había conseguido desarrollar junto a su instrumento aquella noche de 1968 jamás se olvidaría, gracias a la colaboración de los guardias del mausoleo y a la grabación que llevaban bajo el brazo. Recordando así mismo las viejas y apasionantes hazañas escritas por el viajero Richard Halliburton, algunas de ellas en aquel mismo enclave donde pasó una noche escondido y se bañó en su piscina de alabastro, el músico divagó: "No pude evitar sentir que en ese momento, unos 45 años después, ¡había hecho algo aún más especial!". Que no se haya olvidado tantos años después, lo demuestra. La experiencia de este músico que falleció en 2014 a los 84 años, su buen hacer e implicación con la meditación y la espiritualidad, y sus ojos de apertura hacia la música de la nueva era, posibilitaron la publicación de un trabajo pionero en su concepto, con un aura de leyenda, que siempre se ha considerado como un clásico de la new age, que abrió un nuevo y apasionante camino por el que han circulado posteriormente muchos otros músicos, entre los que se podrían destacar nombres como Deuter, Paul Winter, Terry Oldfield, Luis Paniagua o especialmente, por vías más étnicas, Stephan Micus.








