20.1.07

MARCELO TORRES:
"Edad luz"

Marcelo Torres es otro de esos artistas que, a pesar de no poseer estudios musicales en el instrumento por los que son conocidos, apabullan con el dominio y la técnica que poseen a la hora de tocar, en este caso, el bajo (Marcelo sí que pasó por el conservatorio pero para estudiar piano y composición). Técnico e imaginativo, este argentino toca el bajo con índice, medio y pulgar; entre sus influencias, bajistas como Anthony Jackson, Michael Manring, Carles Benavent, Jaco Pastorius o Stanley Clarke, pero también guitarristas como Steve Vai o Van Halen, de los que posiblemente provenga su interés de tocar en ocasiones su bajo como una guitarra. Colaborador habitual de Lito Vitale (le podemos escuchar, por ejemplo, en el inmortal disco "Ese amigo del alma"), tras años de tocar a la sombra se decidió por fin a publicar su primer y muy interesante trabajo en solitario, de título "Edad luz", en el que Lito le iba a devolver la colaboración.

“No soy músico de jazz, de tango, ni de folclore. Me considero más de rock, porque en este género encontré la manera de desarrollarme. Mis preocupaciones estéticas son las de un músico de rock”, dice Marcelo. Afortunadamente, su concepción de la instrumentalidad se adapta a los estilos antes mencionados y no desdeña suaves planteamientos melódicos con fusión de conceptos e importancia de los vientos. Fue en 1993 cuando "Edad luz" fue publicado en Argentina (por Ciclo 3, el sello de los padres de Lito Vitale) y España (por medio de Sonifolk), con una bonita portada obra del ilustrador argentino Ciruelo Cabral (radicado en Sitges -Barcelona-, Ciruelo ha diseñado la cubierta de varios discos de Marcelo, así como otros de Steve Vai o Pedro Aznar). Este trabajo representaba la visión personal de la música y la vida para Marcelo, que sorprendía por los sonidos que era capaz de presentar con su bajo de seis cuerdas (fabricado exclusivamente para él por el luthier argentino Alejandro Rubio), explorando un original mundo de posibilidades y técnicas. En general, una música muy luminosa y alegre, de esencia sudamericana y cuerpo de jazz, que recordaba profundamente a la de Lito Vitale en muchos de sus momentos. Marcelo demuestra a lo largo de nueve composiciones su capacidad como bajista (usando en ocasiones el bajo a modo de guitarra y experimentando con enormes rasgueos o técnicas como el tapping) pero también como compositor de una obra íntegra, y para conjuntar un grupo de variada instrumentación, de hecho cada una de las canciones posee su propia convivencia de músicos e instrumentos: Pablo Rodríguez (flauta en uno de los temas), Jose Luis Colzani (percusión en un tema, batería en otro), Sebastián Peycere (batería en cuatro temas), Mariano Diaz (piano acústico en otros cuatro), y tres ex-componentes del cuarteto de Lito Vitale: el propio Lito (teclados y percusión en "Edad luz" y "A todos los niños" -y voces en la primera de ellas-), Manuel Miranda (que colabora en cinco de los cortes con flauta, saxo soprano, percusiones, aerófonos y piccolo) y, lógicamente, Marcelo Torres, que se muestra como un eficaz multiinstrumentista: bajo de seis cuerdas, percusiones, teclados, guitarra acústica y voces. "Edad luz" (donde Marcelo intenta contar una historia, y en ella se imponen aires sudamericanos, representados especialmente por las flautas), "Formas a través del cristal", "No tan simple" (uno de los cortes donde mejor se aprecia el trabajo del bajista, especialmente en su apertura y su cierre) o "A todos los niños" (con el claro atisbo del estilo Vitale) son sólo ejemplos de la vitalidad de la música contenida en este trabajo, del que es preciso destacar especialmente "Historia de una lucha imaginaria" (que presenta la primera melodía tarareable del álbum, un corte muy completo y agradecido donde cada instrumento, precisamente, 'lucha' por hacerse notar y cada uno tiene un elevado protagonismo en ciertas partes de su desarrollo, la percusión, el teclado, los vientos y un bajo portentoso) y "Danza", que cierra el disco de manera brillante, un desfile de sensuales cuerdas que se unen a la tenue voz para deslumbrar con una bonita melodía en un trabajo, en general, muy elaborado y completo.

"No hay manera de escapar la sombra de la sombra. Sólo los Ángeles saben verter la luz en la oscuridad. No hay manera de salir ileso tras todas las verdades del corazón. Este es el mundo de lo imperfecto; nuestras almas sin perfección ante él. No hay suspiros ante la muerte, sino presagios del porvenir. Todo yo es destruido por la mirada dulce de una niña y reconstruido por el suave cantar de un niño. La niña alberga en su seno esperanza, y el niño la acción. Todo es lo que es, pero tal vez pueda ser también poesía". Es parte del texto referido a "Edad luz", un disco grabado durante los meses de Diciembre de 1992 y Enero de 1993, y producido por el propio Marcelo. A "Edad luz" le siguió, en 2003, "Constructor de almas", diez años de diferencia entre dos discos que él definía como conceptuales, "en el sentido de que el repertorio responde a una dirección". Posteriormente llegaron "Atomo" (2010) y "Universos en miniatura" (2014) sin ese punto de partida, representando en cada canción "mi universo artístico, creativo y espiritual, llegando un momento en que grabarlas se transformó en una necesidad vital”.

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5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Emoción en estado puro:

De Alto Cedro voy para Marcané
luego a Cueto,voy para Mayarí

El cariño que te tengo
no te lo puedo negar
se me sale la babita
yo no lo puedo evitar

Cuando Juanica y Chan Chan
en el mar cernían arena
como sacudía el jibe
a Chan Chan le daba pena

Limpia el camino de paja
que yo me quiero sentar
en aquel tronco que veo
y asi no puedo llegar

De Alto Cedro voy para Marcané
luego a Cueto,voy para Mayarí

9:54 p. m.  
Blogger Pepe said...

"Chan Chan", temazo de Compay Segundo para los Buenavista Social Club. Creo que no tiene mucho que ver con Marcelo Torres, pero aprovecho ese mensaje para aconsejar también su escucha.

7:04 a. m.  
Anonymous Jaime said...

Era lógico que un virtuoso iniciara el camino en solitario, era demasiado bueno. En la actualidad se le echa de menos en la formación de Lito (ya no es lo que era).

El disco tiene ese sabor "vitale", inconfundible. No obstante está presente colaborando junto al tercer mástil de aquellos años en los vientos: Manuel Miranda.

Inconmensurable en el bajo, y con otros instrumentos, plasma en la música lo que forma parte de su vida, de su entorno más entrañable

6:41 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Critica que nos suena a la que hizo Coro, por no decir la misma.
Buena produccion de este trabajo
(cd producido por Delgado y Torres), que no hubiera salido a la luz sin la colaboracion de Juan Delgado; (español).
Asi va nuestro pais,,,

12:53 a. m.  
Blogger Pepe said...

La producción es buena y la interpretación seguramente mejor. Como dice Jaime, también está Manuel Miranda en los vientos.

Lo que no he entendido es lo de "critica que nos suena a la que hizo Coro, por no decir la misma". ¿Quién es Coro? Puedo asegurar que la crítica es 100% mía, como todas las que pongo en Solsticio.

3:53 p. m.  

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