5.11.10

PENGUIN CAFE ORCHESTRA:
"Signs of life"

La fama de un conjunto tan extraño y maravilloso como la Penguin Cafe Orchestra aumentaba de manera exponencial con cada disco publicado, desde "Music from the Penguin Cafe" en 1977. Con ese nombre tan característico y unas portadas de lo más sugestivo, la Penguin Cafe Orchestra se adaptó a calificativos como extravagante o naif antes incluso de demostrar sus portentosas dotes musicales. Este grupo distinto a cualquier otro fue cobrando importancia en diversos sectores musicales a la par que se valoraba en su justa medida la capacidad del alma mater del conjunto, un personaje sobresaliente y auténtico como pocos, el desaparecido Simon Jeffes, budista de adopción cuyo carisma e imaginación abrieron las puertas del Café del Pingüino. Por el trabajo de su padre, de pequeño viajó por muchos países, exploró el pop, el rock y las músicas étnicas, para acabar haciendo, como dijo en cierta ocasión, su propia música étnica, eso al que muchos llaman 'folclore imaginario'.

La innovación de la PCO consistió en rebelarse y enfocar los pasos de su conjunto de cámara hacia una experimentación divertida y desenfadada, por momentos incluso de un infantilismo insoslayable, reflejo de la personalidad de Simon Jeffes. "Signs of life", publicado en 1987 por EG Records (reeditado por Virgin Records), comenzaba con un ukelele marcando el ritmo de una pieza divertida (deudora de aquel maravilloso "Pythagoras's trousers" no sólo en su sonido sino en su inspiración en el matemático griego), con numerosos colores e influencias -posiblemente sudamericanas- titulada "Bean fields". Hay en este momento una reivindicación de Jeffes como compositor serio, al encontrarnos con una pieza melancólica y sugerente, "Southern jukebox music", que marca la condición más neoclásica de la orquesta. No es la única, pues "Oscar tango" (tango descontextualizado con aroma antiguo) y en especial "Rosasolis", son otras maravillas inclasificables para dejarse atrapar y desconectar de todo; evidencian el eclecticismo y la enorme capacidad de creación de un Jeffes que sorprende con un par de melodías en las que se explaya en solitario ("Horns of the bull", un asombroso solo de guitarra de Jeffes -con efecto de modulador en anillo-, de fondo minimalista y sonido desvencijado, y "The snake and the lotus (the pond)", donde con el bajo extrae grandes ideas de una minúscula). Aún tienen que llegar nuevos momentos desenfadados ("Dirt", entre el country y músicas folclóricas africanas, o una casi loca "Swing the cat"), ambientales ("Wildlife") y por supuesto uno de los grandes clásicos de la banda, "Perpetuum mobile", un juego minimalista en base a un increible piano, en el que el chelo y los violines aportan una intensidad mágica.

Si analizamos los desvaríos oníricos de Simon Jeffes, las extravagantes portadas de sus discos y la combinación de cordura y experimentalidad presente en sus trabajos (en especial en los primeros), nos podemos preguntar sin ningún recelo qué es lo que estamos escuchando y sobre todo por qué nos acaba fascinando de esta manera. Esa cierta marginalidad en la que nos vemos inmersos cuando entramos en el café del pingüino posee además un componente cómico, es como la pérdida de la compostura en una celebración, y sin darnos cuenta entramos a formar parte de la propia orquesta y su juego lúdico. Adéntrate sin dudarlo en el fascinante mundo de la Penguin Cafe Orchestra, donde la excentricidad y la genialidad se dan la mano.

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12 Comments:

Blogger jaimixx said...

Una de mis agrupaciones de cabecera, nadie ha conseguido unir el minimalismo y el folk como la Penguin Cafe Orchestra

2:15 p. m.  
Anonymous Laubarel said...

Cuando escuché por primera vez a la PCO y busqué una etiqueta, pensé enseguida en minimalismo, en folk, en world music, incluso en música clásica o celta. Pero creo que la Penguin es, simplemente, la mejor Música Instrumental Contemporánea que he escuchado.
Además del conocido "Perpetuum mobile", "Beanfields", "Oscar tango" y "Dirt" son buenísimas.
Aunque su tema "Lifeboat" es mi debilidad.

5:52 p. m.  
Blogger Pepe said...

Estupendos comentarios para un grupo maravilloso como pocos, al que ya no podremos admirar nunca con su líder al frente. Un ejemplo de marginalidad y reconocimiento unidos.

3:55 p. m.  
Blogger El conde said...

No sé si sabes, amigo Pepe, que la Pengüin planea lanzar nuevo disco este año. El hijo de Jeffes ha tomado las riendas, y por lo menos la idea merece que la esperemos con optimismo. Y es verdad lo que decís todos, estos PCO eran tan enormemente grandes que no hay ni con quién compararlos.

9:21 p. m.  
Blogger Pepe said...

Algo me pareció entender cuando entré en la web oficial hace unos días, aunque no sabía que se trataba de su propio hijo. Siendo así, suena más interesante, ¿habrá heredado la genialidad de su padre? Pronto lo veremos.

9:58 p. m.  
Anonymous slumdar said...

Cuanta la leyenda que la música y el ingenio una vez se cruzaron…
Simon Jeffes, pasaba por allí, los cogió de la mano, lo invitó a un café, y lo demás…ya lo sabéis…

12:39 a. m.  
Blogger El conde said...

No sé si la nueva formación será capaz de realizar composiciones propias tan buenas como las de la antigua, pero el simple hecho de que exista un grupo en activo llamado Penguin Cafe Orchestra y su líder se apellide Jeffes es suficiente para ponernos a todos a vibrar.

11:18 a. m.  
Anonymous Laubarel said...

Para mí, la PCO es el grupo de Simon Jeffes con sus aciertos y sus errores y su manera de entender la música. Lo que haga su hijo, su sobrino o cualquier persona es otra cosa, no es la Penguin, simplemente es alguien que quiere aprovecharse del nombre. Esa es mi opinión. A veces la gente no entiende que los grupos nacen y mueren y cuando el "alma mater" y creador del grupo muere, el grupo muere con él. Pero siempre nos queda su música para recordarle.

12:38 a. m.  
Blogger Jaime said...

Tan sólo decir, que la influencia de Jefes, y de la Penguin, en la música es enorme, hay un antes y después.

5:07 p. m.  
Blogger Jaime said...

Cuanta música, cuantas ideas, que época!, recuerdo cuando los descubrí en la radio, en los 80, como siemrpe las grandes cosas a uno le dejan descolocado y a veces no le entran a la primera, pero luego...y la última gira en España, que por supuesto tocaron en el Festival de nuevas músicas de Sevilla, en 1989.

5:18 p. m.  
Blogger Jose Antonio Alonso said...

En este disco alcanzan la perfección por segunda vez
No necesitan virtuosismos instrumentales para conseguir ese sonido,la capacidad de transportarnos a una dimensión donde lo imposible puede estar a nuestro lado...los vi en el 94 en Barcelona,maravilloso, escalofriante ver todo el público callado después de extinguirse la última nota de red shorts
Así se marchó también el propio Simon,dejándonos esa sensación de irrealidad y placer cuando escuchamos su música

10:02 p. m.  
Blogger Pepe said...

Vuestras palabras dejan bien clara la admiración hacia este conjunto. Una vez escuchada la vuelta de la Penguin a manos del hijo de Simon, hay que decir que las maneras son más que correctas, los trabajos publicados son también de admirable ejecución y atractiva composición. En cuanto al sentimiento, ahí las opiniones se bifurcan, y es que es difícil alcanzar las cotas de innegable emoción de la banda original.

José Antonio, esa gira de 1994 también pasó por Zaragoza, y no recuerdo muy bien por qué, pero no fui a verles, así que imagínate la envidia que me das. Pero aún diré más, esa otra gira de 1989 que comenta Jaime también vino a mi ciudad, y yo calculo que fue ese mismo año o un año después cuando empecé a escuchar a Trecet, así que aún no había descubierto a la Penguin. Lamentable, y no haberles visto teniéndoles al alcance de la mano es algo que no tiene solución.

10:21 a. m.  

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