21.9.10

CHRIS SPHEERIS:
"Desires"

En el panorama de la música instrumental melódica se pueden distinguir fácilmente a los artistas auténticos, de raíz y calidad innata, que transmiten en cada nota de sus trabajos, de los que sólo buscan fama, dinero, son éxitos efímeros, o a pesar de contar con oportunidades no alcanzan siquiera niveles de interés. Chris Spheeris entra de lleno en la primera clase. De indiscutible belleza mediterránea, Spheeris también fue dotado de un extraordinario talento para la música, el cual engrandece con grandes dosis de humildad y espiritualidad, un efecto positivo que acaba luciendo en cada uno de sus discos. Aunque naciera y creciera en Milwaukee, sus raíces griegas acrecentaron el magnetismo de estos trabajos, junto a las experiencias adquiridas en sus viajes por el mundo, floreciendo un estilo personal y atrayente que, tras una serie de álbumes primigenios junto a su amigo -también de ascendencia griega- Paul Voudouris, se plasmaron en 1987 en su primer disco en solitario, "Desires of the heart".

Autodefinido como un artista de 'new age', Columbia fichó a Spheeris y publicó sus dos primeros discos, el prometedor y por momentos hermoso "Desires of the heart" y un decepcionante "Pathways to surrender", que incluía varios cortes vocales. Acabado el contrato, Spheeris se desvinculó de la multinacional, y sus pasos le llevaron a volverse a reunir con Voudouris para legarnos un disco mítico, "Enchantment", publicado por Music West Records. Fue la quiebra de esta compañía la que animó a Spheeris a fundir su propio sello discográfico, Essence Records, que afortunadamente rescató a tiempo a "Enchantment". El extraordinario "Culture" fue el siguiente paso, al que siguió, en 1994, el disco que nos ocupa. La calidad y el buen sabor de boca de "Desires of the heart", que llegó a vender 250.000 copias, hizo que Spheeris pensara, como hizo con "Enchantment", en rescatarlo para Essence records. Lamentablemente no fue posible hacerse con el master, así que la única solución fue regrabar el trabajo y lanzarlo bajo ese título recortado y portada distinta (en realidad dos, una que presentaba un claroscuro de Chris en primer plano, y la de la edición en digipack para la que se eligió un simple juego de color en verde y negro). El sonido fue así más limpio y elaborado, en una producción de Chris Spheeris y Russell Bond, que ya había coproducido "Culture" y participado en la mezcla de "Enchantment". Spheeris logró incorporar más vientos a la grabación, otorgando mucha clase a temas como "Playtime" o "Stars", que al sustituir teclados por oboe aumentan muchos enteros en su calidad. Hubo además un cambio en el orden de los temas, y la inclusión de un tema nuevo, "Viva", que suplía a dos desaparecidos, "Midflight" y "Liquid dream". Para acabar con esta necesaria introducción, en la primera década de la nueva centuria, y a falta de nuevos discos que poder saborear, las referencias de Essence Records vivieron un proceso de renovación en cuanto a su diseño, unificándolos estilísticamente y cambiando totalmente las presentaciones. "Desires" tuvo así una tercera portada, más luminosa, y esta última edición corrigió un defecto que aparecía en el anterior digipack, que colocaba a "Viva" en primer lugar del listado de temas del álbum cuando no era así.

El comienzo es rítmico y alegre, con inicio de teclados pero pronta aparición de un majestuoso oboe acometiendo la pegadiza melodía principal del colosal "Playtime". Destaca el acierto en la grabación del tema nuevo, de título "Viva", incorporado en segundo lugar. Se trata de la aparición del Spheeris de la guitarra mediterránea y la percusión acústica imaginativa (a cargo de Christopher Book), en una acertada tonada a la altura de otros de sus éxitos a las cuerdas. Estamos ante un disco a la vez animado y melancólico, por ejemplo "Lovers and friends" es de corte similar a "Viva" pero dominado por el teclado, mientras que "Andalu" traza una línea delicada en la que guitarra y piano juegan a enlazarse en un sensible divertimento muy a la altura de sus futuros delirios poéticos. De circunstancias similares, "Desires of the heart" sorprende por estar vestida solamente con teclados, y da la impresión de estar reviviendo una de sus colaboraciones con Voudouris. "Stars" es otra bellísima composición enriquecida con la dulzura del oboe, pero un peldaño por encima, "Field of tiers" es caso aparte y representa uno de los más bellos momentos que puede deparar la música instrumental melódica de las dos últimas décadas del siglo XX. La sencilla melodía es plácida, tierna, la ejecución del oboe soberbia y el acompañamiento agradable sin intentar destacar. Un tema perfecto. Otro viento, un cuerno inglés, presenta "Remember me", de intenciones rítmicas similares al corte que abría el trabajo. "Afterimage" es un bonito final, intimista, con fondo lluvioso, enmarcado en esa línea poética de las canciones intermedias. Aunque incomprensiblemente no estén aquí, no hay que olvidar los temas descartados del disco publicado por Columbia, "Midflight", un corte movido cuyo fondo electrónico y activa melodía al teclado le hacían ser un comienzo muy parecido al que aquí representaba el nuevo "Playtime", y "Liquid dream", una suave pieza ambiental a los teclados.

Spheeris nos propone vivir con él en "Desires" sensaciones acústicas con ambientes electrónicos, en un entorno muy personal que por momentos puede recordar a Yanni ("Lovers and friends"), Lanz ("Afterimage"), o incluso Ray Lynch ("Remember me"), sin olvidarnos de que la guitarra acústica iba tomando poco a poco más importancia, así como ese estilo típicamente viajero que había explotado en el sensacional "Culture", melodías que pueden gustar y convencer a cualquiera, con esencias dispersas, otorgadas por su ascendencia mediterránea, sus viajes por oriente y su residencia cercaca a la frontera entre Mexico y Estados Unidos. Buena combinación de teclados, guitarras, percusiones y vientos, con un enorme punto culminante titulado "Fields of tears". Cualquier disco de Spheeris es una buena excusa para abstraerse y dejarse llevar en un placentero paseo, en esta ocasión hasta los 'deseos del corazón' de Chris, dividido entre Grecia y los Estados Unidos.



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4 Comments:

Anonymous Warren Keffer said...

Diiiiscazo :D
Siempre ha sido uno de mis favoritos, maravilloso de arriba a abajo.

4:38 p. m.  
Blogger Pepe said...

Sin duda uno de los grandes, una pena que ni siquiera se acerque a dar unos conciertillos por Europa.

11:51 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ed Alleyne-Johnson, ¿cuándo?

Desde el respeto.

1:06 p. m.  
Blogger Pepe said...

Hola, amigo. "Purple electric violin concerto" es un disco mágico que critiqué hace unos cuatro años!!! Además coloqué unos videos estupendos. Accede desde el buscador que hay arriba del todo a la izquierda o busca en 'octubre 2006'.
Ya me dirás.

2:14 p. m.  

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