7.2.08

PAUL WINTER:
"Callings"

El de Paul Winter es uno de los nombres que siempre hay que tener en cuenta en el mundo de la nueva música instrumental, un auténtico valedor de las causas naturales y un gran exponente de la sensibilidad en la música. Proveniente del jazz, su fusión con las músicas del mundo supuso una segunda etapa en la obra de este saxofonista de Pennsylvania, en la que el melancólico sonido de los instrumentos de viento dominaba el tempo de las composiciones dotándolas de un espíritu libre y mundano. Fue esta una época mucho menos dinámica que la que, pocos años después, hará famoso al Paul Winter Consort (el conjunto más longevo e interesante de Winter, que tuvo dos formaciones separadas en el tiempo), y el resultado nos ofreció pequeños himnos con aires meditativos y tendencia ecológica. Tanto es así que "Common ground" fue, en 1977, el primer disco de Paul Winter que tomaba prestados sonidos naturales para conjuntarlos con la música. A su vez fue el último antes de fundar su propia compañía discográfica, Living Music (con sede en una granja en Litchfield, Connecticut), que en 1980 editó su primera referencia, un atractivo y maravilloso encuentro con las ballenas y otros animales marinos de título "Callings".

A finales de los años 60, Paul Winter escuchó en Nueva York las grabaciones que de los cantos de la ballena jorobada había realizado el Dr.Roger Payne. Embelesado por su lirismo, y convencido de haber sentido una auténtica revelación (tal vez la experiencia que más me ha impactado fue la primera vez que vi y escuché a las ballenas", dijo), comenzó a adquirir esa conciencia ecológica que le viene acompañando desde entonces. Ver y escuchar a esos enormes cetáceos le incitó a crear un nuevo tipo de música, que acertó a denominar como 'earth music', música de la tierra, una agradable conjunción de música y naturaleza, un bosque, un océano, un paraíso en el que el ritmo lo ponen por igual las olas o los truenos que la percusión y donde la melodía puede proceder de un saxo, del aullido de un lobo o del canto de una ballena (esas 'llamadas' a las que hace referencia el título de este disco). Quince especies de mamíferos marinos (entre ellos delfines, nutrias, focas, ballenas azules, lobos marinos, orcas, morsas, belugas o la ballena jorobada) se dan cita en "Callings", el resultado de varios años de investigación en expediciones por Terranova o la isla de Vancouver en Canadá, las islas Hébridas escocesas, la de San Salvador en las Bahamas o las islas de la costa de California y Baja California. "Callings" supone un hermoso y relajante, incluso optimista, encuentro con estos seres que se encuentran permanentemente en peligro de extinción, y comienza con un impresionante diálogo entre saxo soprano, ballenas y focas de título "Lullaby from the great mother whale for the baby seal pups" ('Canción de cuna de la madre ballena a los pequeños cachorros de foca'), la canción más conocida y penetrante del álbum, que tiene el siguiente origen: "Mientras escuchaba la grabación de la gran madre ballena me acordé de las matanzas de focas en Groenlandia. Sabiendo que las voces de las ballenas pueden transmitirse a cientos de kilómetros por el océano, se me ocurrió que esta canción de ballena clamaba por el destino de estas criaturas, y soñé que su arrullo protegía a los cachorros". "Sea wolf" también se aprovecha de esa comunicación submarina tan subyugante, pero no sólo el saxo conversa con los animales, también participan el oboe y otros vientos de Nancy Rumbel, las guitarras de Jim Scott, la percusión de Ted Moore, el cello de Eugene Friesen y el piano y órgano de Paul Halley, en su primera incursión en el conjunto de Paul Winter. Grabado en la catedral St. John the Divine de Nueva York, de la cual Halley era organista y director de coro (lo fue de 1977 a 1990), este trabajo fue producido por el propio Paul Winter. La delicadeza de composiciones como la mencionada "Lullaby from the great mother whale for the baby seal pups" -una auténtica nana entre ballenas y focas-, "Love swin" o "Seal eyes", y el ritmo de otras como "Magdalena" (con sus aromas brasileños, aunque se trate de una bahía mexicana), "Sea joy" o "Dance of the silkies", se unen a los sonidos naturales, con varios momentos puramente ambientales ("Sea storm", "Sila"), incluso exclusivos para el lucimiento de la comunidad de mamíferos ("Callings", "Artic jungle"), constituyendo en definitiva 'una celebración de las voces del mar' (el subtítulo del álbum) y un disco que es casi un documental sonoro sobre estos entrañables animales, así como un álbum de vivencias de Winter, desde su impotencia ante las masacres de crías de foca que vió de pequeño por televisión hasta su jugueteo con un cachorro de león marino que apareció cerca de la costa en un campamento de avistamiento en Bahía Magdalena.

Paul Winter visitó por vez primera la Catedral de St John the Divine de Nueva York (San Juan el Divino, conocida como la catedral verde) en 1974 para el funeral de Duke Ellington. Poco podía imaginar que iba a tener una conexión importante con la misma, ya que fue precisamente en 1980, año de la publicación de "Callings", cuando el Reverendo James Parks Morton invitó a Paul Winter a convertirse en artista en residencia de la catedral "para tender puentes entre la espiritualidad y el medio ambiente con su música". A partir de entonces, cada solsticio de invierno (el hito más universal para el músico), Winter y los suyos realizan lo que denominan como "la música apropiada para este extraordinario espacio acústico, una celebración musical que puede llegar a la gente, más allá de su origen o edad". Allí se realizaron además grabaciones tan fundamentales en su trayectoria como este álbum, que en su primera edición en vinilo doble recogía 15 cortes y un libreto de 20 páginas, reducidos a 13 cortes en la segunda impresión del mismo y la primera tirada en CD. Todos ellos contaban con una portada de fondo blanco, que tornó a negro para posteriores ediciones en CD, reduciendo la lista de temas a unos escuetos 8 (una vez eliminados los puramente ambientales o documentales). "Callings" es una auténtica sinfonía marina construída por un músico concienciado, y esas ballenas volvieron a aparecer en su obra en 1987 cuando publicó junto a Paul Halley "Whales alive" (en el que se escuchaba de nuevo el célebre "Lullaby from the great mother whale for the baby seal pups"), otro espectacular álbum que contaba con la narración de Leonard Nimoy, el popular actor que dió vida a Spock en la serie Star Trek. La intención de Paul Winter no era innovar con la incorporación de los sonidos de animales (algo que pocos músicos habían utilizado anteriormente), sino de realizar una música bonita y cercana a todo el mundo, así como concienciar a la gente sobre la bondad de estos seres que colaboran en el trabajo y sobre los que Winter afirmó: "No es muy diferente a tocar con un músico".

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PAUL HALLEY: "Angel on a stone wall"



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5 Comments:

Anonymous Laubarel said...

Felicidades Pepe por llegar a los 100 discos publicados de estas "Nuevas Músicas" como tú las llamas. Hace año y medio que te sigo con interés para leer tus comentarios (oye, escribes de cine)y descubrir esta música tan minoritaria pero tan maravillosa.
Esperaré con interés otros cien discos.
Lo dicho, enhorabuena y ánimo

Un saludo

1:56 p. m.  
Blogger Pepe said...

Aunque sólo sea una cifra, su redondez tiene un significado especial, lo mismo que cuando el contador llegue a las 50.000 visitas, son momentos de optimismo y de un cierto orgullo por haber puesto en práctica este blog y seguir manteniéndolo semana a semana.
Muchas gracias por tus palabras.

2:37 p. m.  
Anonymous Rick said...

Pepe, parece que le has dado suerte al tío Paul, pues acaba de ganar el Grammy en el apartado de "nuevas músicas" (más concretamente el Paul Winter Consort), por el album Crestone (dejo aquí el enlace oficial del disco: http://www.livingmusic.com/catalogue/albums/crestone.html).

Supongo que él estará ya de vuelta de tantos premios, pero siempre es grato recordar su obra.

Muchas felicidades. Sigue así...

2:19 p. m.  
Blogger Pepe said...

Bravo, Rick, siempre al quite.
Felicidades al señor Winter, ahora mismo voy a modificar la crítica.

De todos modos, me parece un poco triste que desde 1992 entre Paul Winter y Enya hayan acaparado 9 de esos 16 premios. ¿Es culpa del jurado de los premios o del propio género?

2:58 p. m.  
Anonymous jaimixx said...

Del jurado, sin duda, o bien del equipo de selección de artistas. En el mundo hay más de este género, pero los grammys están de capa caida y potencian a cierto tipo de artistas, porque, la verdad, los ultimos años de Enya son bastante deficientes. A Elton John siempre le cae alguno....

10:31 p. m.  

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