10.10.06

ANDREAS VOLLENWEIDER:
"Down to the moon"

Ya he hablado en este blog en otras ocasiones de pioneros de la New Age Music, aunque quizás uno de los músicos que más han tenido que ver en que se adoptara esa denominación sea el suizo Andreas Vollenweider, uno de los nombres más populares de las Nuevas Músicas desde que en 1981 creara su inconfundible sonido para su disco "Behind the gardens, behind the wall, under the tree" (ya que Andreas ha renegado durante mucho tiempo del anterior, una obra primeriza y de experimentación titulada "Eine art suite"). Y es que el sonido de este suizo -nacido en Zurich en 1953- se basa en un instrumento tan clásico aunque poco común fuera del folk como lo es el arpa, si bien ésta ha sido modificada electrónicamente hasta conseguir unas notas especiales, una luminosidad sorprendente y un apelativo que ya es famoso: 'arpa electroacústica'. La primera escucha de un disco de Vollenweider es una experiencia distinta, y así debieron de pensar los muchos clientes de la librería Rizzoli de Nueva York que convirtieron aquel "Behind the gardens..." que sonaba de fondo en un pequeño fenómeno boca a boca. Después de "Caverna mágica" y "White winds" llegó en 1986 el disco que nos ocupa, un excepcional y lunático "Down to the moon".

Dividido en dos partes, "The near side" (la cara cercana -de la luna, se entiende-) y "The far side" (la cara lejana -en este caso sería la cara oculta, supongo-), la primera es en mi opinión más inspirada. Se abre con un primer tema homónimo, "Down to the moon", una pequeña introducción pero con mucho que decir, de hecho prácticamente presenta de una manera perfecta el trabajo, su sonido, su estilo, sus intenciones... Y enseguida se llega a la canción estrella del álbum, un corte excepcional titulado "Moon dance", una de esas obras maestras que se dan de cuando en cuando y que condicionan un disco y a un músico. En su búsqueda de la melodía, Vollenweider se apoya en sonidos naturales y en un estilo ambiental en consonancia con su espíritu ecologista. En cada tema, dicha melodía llega y generalmente sorprende tanto por su fuerza como por su distinción -merced al instrumento utilizado- con cualquier cosa que hayamos escuchado antes, de guitarra, teclados o vientos. Así nos deleitamos con "Steam forest" o "Night fire dance", otros grandes aciertos de este disco. Las influencias de otras músicas del mundo también están presentes, en especial la oriental (en "Water moon", por ejemplo). "The far side" comienza con otro acertado tema introductorio, "Quiet observer" y continúa con las bellas notas de "Silver wheel", y aunque enseguida descienda la inspiración, la magia sigue presente hasta el final, tanto como para que el disco recibiera el grammy al mejor disco de New Age en 1987.

El acierto de Andreas Vollenweider es doble, por su acercamiento al arpa (y a la electrónica) después de destacar con teclados -su padre era un gran organista-, guitarra y flauta, y por crear unos vínculos de amistad con grandes músicos que le acompañan en sus giras, como Büdi siebert o Max Lässer (de hecho su discográfica se llama AVAF, Andreas Vollenweider and Friends). Ahora que se han reeditado todas sus obras remasterizadas, es el momento de redescubrir a un músico que, a pesar de que desde "Dancing with the lyon" ha perdido gran parte de su frescura y originalidad a la vez que ha ganado en fusión con otras culturas, sigue dejando muy alto el listón de la New Age.

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6 Comments:

Blogger Pepe said...

Antes que nada, y como sé, Alberto, que vas a leer ésto muy pronto, aprovecho que Vollenweider sea suizo para saludar a Valesca.

1:27 a. m.  
Blogger valiado said...

¡Jajaja!
Saludada queda de tú parte.
Espero que nos veamos pronto ;)

9:00 p. m.  
Anonymous Santi said...

No recuerdo en qué año fue pero no pude ir a un concierto suyo porque tenía que viajar ese fin de semana, qué pena.
Un disco estupendo este 'Dawn to the moon', y a mí me gusta mucho también, aparte de los que has mencionado, 'Eolian minstrel'.

4:20 p. m.  
Blogger Pepe said...

Cuando vino de gira con "Dancing with the lion" pasó por Zaragoza pero yo no fui, también lo lamento.
En cuanto a "Eolian minstrel", es muy interesante, tuvo su polémica por tener temas cantados pero algunos de ellos son estupendos.

9:34 p. m.  
Anonymous Warren Keffer said...

Holaaaa.

Casi todos los discos que mencionas y no conozco los pruebo a ver si me gustan, y ya hay algunos casos en los que encuentro alguna obra que me resulta maravillosa. Aunque Wollenweider en concreto no me llama mucho.

Ya tengo mi blog de nuevo en marcha en esta nueva dirección:
http://warrenelcriticon.blogsome.com/
Inicio mi nueva andadura con un clásico de la New Age que seguramente conoces :P

Un gran saludo.

12:43 a. m.  
Blogger Pepe said...

Hola, Esteban, claro que he entrado en tu 'criticón' (ya he cambiado el destino en mi lista de enlaces), y tu elección como primer disco a criticar ha sido, efectivamente, muy acertada, Lanz es uno de los grandes por méritos propios.
Ah, y dale una oportunidad a Vollenweider!!!

4:16 p. m.  

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