8.2.19

MANUEL GÖTTSCHING:
"Inventions for electric guitar"

Cualquier análisis que hagamos, informal o exhaustivo, del panorama musical progresivo, psicodélico o electrónico de los años 70, nos mostrará la figura de Manuel Göttsching como un adelantado a su tiempo. Otros se llevarán, no sin merecimientos, la fama (Schulze, Oldfield, Jarre, Kraftwerk...), pero pocos se acuerdan de este alemán que ha influido silenciosamente a generaciones posteriores, con obras de inmerecida ignominia como "E2-E4", "New age on Earth" o "Inventions for electric guitar", estas dos últimas con el nombre de su anterior banda, Ash Ra Tempel o Ashra, dependiendo de la época. Este cambiante conjunto de la escena de Berlín comenzó a comienzos de los 70 como un trío (Manuel Göttsching, Hartmut Enke y Klaus Schulze -sustituido pronto por Wolfgang Müller-) desarrollando una estética krautrock y psicodélica, con retazos ambientales, cósmicos y experimentales, que cobraron especial interés cuando Göttsching se atrincheró en solitario, originando la circunstancia de que en un trabajo tan especial y avanzado como "Inventions for electric guitar" aparezcan en portada, con más o menos claridad y tamaño, los nombres de Manuel Göttsching y de Ash Ra Tempel (en este caso con el número VI, como sexto álbum de la banda). No hay confusión, sino un solo nombre al frente del proyecto, el de este guitarrista berlinés que, inspirado por Terry Riley y Steve Reich -a los que escuchaba en la radio cuando era niño-, quiso hacer su propio experimento minimalista con la guitarra.

"Starring Rosi", el álbum anterior al que nos ocupa, fue ya un trabajo en el que Göttsching tomaba las riendas del grupo casi en solitario (sólo Rosi Müller -su pareja en esa época y inspiradora del álbum- y Harald Grosskopf colaboraban en el mismo). Lejos de suponer una dificultad o un impedimento, esto posibilitó que no hubiera interferencias en el siguiente proyecto de Ash Ra Tempel, que su concepción fuera más homogénea, sin tener que solapar tres tipos de ideas en un posible collage cósmico de dudosa facilidad creativa. El nuevo estudio berlinés que asistió a su grabación (Studio Roma) vio nacer una obra novedosa y fundamental, basada exclusivamente en la guitarra, usada con diferentes tratamientos. Publicado originalmente en 1975 en Alemania por Kosmische Musik -con numerosas reediciones a los largo de los años en compañías como Barclay, Spalax, Belle Antique, MG.Art y otras-, "Inventions for electric guitar" es un trabajo a la medida del oyente setentero, pero con una enorme vigencia hasta la actualidad, una laboriosa y estudiada creación de estudio llena de efectos (ecos, blucles, retardos, dobles velocidades, partes al revés...) que asombra irremediablemente. En "Echo waves", por ejemplo, Manuel ensaya un discurso minimal muy adictivo y en cierto modo sorprendente, guitarras entrelazadas que ejecutan trances hipnóticos, envolventes, anticipo de futuras bases tecno de cabida en clubes de moda (él mismo creará años después una pieza mítica en esa onda, "E2-E4"), un caotismo lúcido y vibrante que conduce a un vívido trance al oyente. El resultado es asombroso, la inventiva es audaz y la calidad del sonido es vibrante y adelantada. No deja de ser un concepto tan presuntamente fácil como la adición y sustracción de capas de guitarra y efectos, pero su atrevimiento y saber hacer en un contexto de trance electrónico, le ha hecho merecedor de elogios (más con el transcurso del tiempo, que ha puesto las cosas en su lugar, decidiendo qué es lo que realmente valía en la tormentosa diversidad de la época) y una posición avanzada. El tema acaba redundante, distorsionado, en un solo que suena tan desbocado como auténtico. La misma onda estimulante, si bien de manera no tan contundente, presenta el tercer tema, "Pluralis", larga suite de punteos minimalistas, en varios planos y con texturas rasgadas de fondo, que se aproxima a una psicodelia repetitiva con colores jazz, blues y rock, sin entrar realmente en ninguna de esas populares categorías, eligiendo la inventiva experimental que impera a lo largo de esta variada obra; hacia el final surge de nuevo, descarnada, la furiosa eléctrica. Más relajante, agradecido reposo tras el efervescente inicio, e intercalado entre las dos comentadas muestras de guitarras vertiginosas, es "Quasarsphere", en el cual Göttsching cae rendido a una pasión ambiental de calidez lisérgica, una poderosa letanía eléctrica hermanada con las obras primerizas de otros músicos electrónicos y amigos como Klaus Schulze. Este paseo espacial de acertada ingravidez y lindeza, con guitarras emulando a teclados ambientales, provoca una hermosa y meridiana calma. En la trasera del disco, el músico destacaba cómo la trayectoria de la guitarra eléctrica desde el inicio del rock'n roll y la suya propia con ese instrumento llevaron a cabo una nueva forma de interpretación eléctrica. No en vano, las primeras influencias de este alumno de guitarra clásica de niño, fueron del pop y rock que dominaban en la época, grupos plagados de guitarras como The Beatles, The Rolling Stones, The Who o Fleetwood Mac, y grandes intérpretes como Hendrix, Clapton o Santana, si bien este trabajo les debe tanto a ellos como a los citados minimalistas.

El corte final del álbum, "Pluralis", deja en el oyente avanzado una extraña sensación en su escucha, la de parecer un antecedente del reverenciado "Electric counterpoint" de Steve Reich, al poseer una estructura comparable y parecidas sonoridades con la obra del neoyorquino que interpretó Pat Metheny en 1989, catorce años después de la aquí comentada. El propio Göttsching no era parco en elogios hacia Reich: "Es un genuino innovador en términos de crear música que combina los elementos de la improvisación con la composición estructurada". Casualidad o no, lo cierto es que "Inventions for electric guitar" es un vibrante ejercicio de estilo guitarrero entre el rock instrumental, la música cósmica, la psicodelia y el ambient. Göttsching reivindica la guitarra, pero bajo un tratamiento distinto, novedoso, más allá del rock más popular, inventando -como dice el título de la obra- para el mismo nuevas utilidades. Por ejemplo, consideraba excitantes las posibilidades que le proporcionaba la electrónica para acercarse a nuevas estéticas: "Podemos hacer un nuevo estilo con la guitarra, no sólo rock". La guitarra minimalista de este intérprete, de hecho, tiene vida propia y ha creado, sin duda, escuela. Su nombre, poco recordado, tiene sin embargo fieles seguidores, tanto en solitario como con el apelativo mítico de Ashra.

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