3.11.17

GROUP 87:
"Group 87"

En sus comienzos, Private Music se nutrió de artistas que acabaron experimentando profundos cambios en unas carreras musicales que se habían desarrollado por géneros populares como el rock, el pop o el jazz. Patrick O'Hearn, Jerry Goodman o Eddie Jobson adoptaron ideas cercanas a la new age y las dotaron de un influjo electrónico que ya poseían Yanni, Suzanne Ciani o Sanford Ponder. La banda que el propio O'Hearn formó en 1980, años antes de la creación de Private, es digna de mención en este contexto, convirtiéndose de hecho en un referente en cuanto al rock instrumental o progresivo avanzado, un conjunto adelantado a su tiempo que vino a llamarse Group 87. Ahí, O'Hearn se unió a sus amigos Peter Maunu (futuro fichaje de Narada) y al ínclito Mark Isham (posteriormente en la nómina de Windham Hill y exitoso compositor de bandas sonoras). El sonido de Windham Hill, Narada y Private Music, unido en una banda mítica, una terna explosiva que proporcionó dos álbumes sublimes, "Group 87" (publicado por Columbia en 1980) y "A career in data processing" (Capitol Records, 1984). A pesar del cierto olvido en el que el paso del tiempo ha hecho caer a estas dos pequeñas joyas, sus creadores no pueden renegar de la calidad de las mismas, una fusión instrumental de difícil ubicación estilística que oscila entre el mencionado rock progresivo, el jazz e incluso el techno.

"Group 87" fue sin lugar a dudas un lanzamiento novedoso, sorpresivo, que no todo el mundo supo ver, escuchar o apreciar. Tres carreras de formidable ímpetu (tres colegas en California, de hecho) se unieron, y fusionaron de este modo formas del rock, del jazz, aprendizajes clásicos, y un tremendo desparpajo. Mark Isham (con experiencia como músico de sesión -Van Morrison, The Beach Boys, Pink Floyd...- y en el jazz con Art Lande y otros en el grupo Rubisa Patrol) toca la trompeta, metales en general y sintetizador, Peter Maunu (violinista de conservatorio y también músico de sesión con grandes nombres como Jean-Luc Ponty) las guitarras, y Patrick O'Hearn (cuya principal experiencia fue de dos años y medio en el grpo de Frank Zappa) los bajos acústico y eléctrico, contando además con la ayuda de otros dos miembros del grupo de Zappa, Peter Wolf al piano y Terry Bozzio en la batería, si bien ambos no pudieron o quisieron aceptar una mayor involucración. Ed E. Thacker, productor de lujo de Stanley Clarke, Supertramp, George Harrison o Jeff Beck, también tuvo parte de importancia en el sonido del grupo en su labor de producción, un sonido que aparte de los estilos antes mencionados, con poco o nada de improvisación, contenía un componente electrónico muy adictivo en una onda techno y, dada su total instrumentalidad, con un cierto carácter de la muy en boga new age. El batería de Blood, Sweat & Tears, Bobby Colomby, fue el que primero creyó en ellos y les consiguió el contrato con Columbia, que finalmente publicó su primer plástico en 1980. "Future on the city" es un comienzo que parece marcar otro camino, mas calmado y ambiental (ahí aparece ya la trompeta de Isham) que lo que vendrá luego, en un deslumbrante cambio de ritmo hacia un sofisticado techno-pop que conduce al final temprano de la pieza. Enseguida llega "Magnificent clockworks", el tema estrella de energía contagiosa, el autentico sonido que estos tres artistas podían crear juntos, un corte enérgico y pegadizo, donde se puede disfrutar plenamente de la instrumentación y la conjunción del Group 87. Más adelante, "Moving sidewaulks" volverá a ser un tema activo, pegadizo, de desarrollo aguerrido y emocionante, otra gran composición del disco. "Frontiers: 1856" es una pequeña nana dulzona, donde el bajo y serenos acordes de guitarra se ofrecen suavemente, contenidos, como no queriendo destacar mas de lo normal, como no destacan especialmente "The bedouin" (la pieza mas dulcificada, algo plana en realidad) o "While the city sleeps" (que posee un componente jazz otorgado por la trompeta, pero dentro de una línea ambiental muy sencilla y muy corta). Mientras tanto, cambiando de registro, "Sublime feline" tiene un delicioso gusto a sintonías televisivas ochenteras, y "Hall of glass" presenta una animada guitarra sobre fondo de teclado. Para acabar, otro tema interesante, "One night away from day", con clímax final de guitarra eléctrica. Decía la nota de prensa: "Composiciones brillantes, altísimas, energía implacable, musicalidad exquisita y ejecución perfecta se combinan en una experiencia tan refrescante y libre de clichés, pero tan emocionalmente accesible, que el álbum parece haberse creado entero". A la hora del éxito de este sonido, Maunu insistía en la idea de grupo, de trío bien avenido, de ausencia de egos. La variedad de instrumentos acústicos y electrónicos, así como su sonrisa jazzy, les desmarcaban de una onda totalmente electrónica, y les otorgaban un carácter más variado y abierto que otras bandas de fusión y de jazz que triunfaban en la época, un sonido de principios de los 80 pero avanzado hacia corrientes noventeras, si bien sorprende su escasa trascendencia, teniendo en cuenta además el gran futuro de los nombres implicados en el proyecto. Esta banda, en cuanto a su avanzado estilo, puede considerarse anticipada a su tiempo, pero la ausencia de voces y de promoción la condenó a un cierto ostracismo. Con los años se puede apreciar mejor su importancia, su carácter imperecedero de alto disfrute, y la edición en CD de One Way Records en el año 2000 intentó acercar de nuevo al Group 87 a una nueva generación, en otro formato y con otra calidad de sonido. La acogida siguió siendo discreta, pero el álbum tuvo por fin la esperada edición en CD, como años antes la había tenido el segundo álbum del conjunto.

Brian Eno, Tangerine Dream, Klaus Schulze o incluso Kraftwerk fueron objeto de escucha por parte de los miembros del trío durante la segunda mitad de los 70, a la par que Miles Davis o Weather Report. De hecho son esta banda de jazz fusión y el propio Eno las principales influencias reconocidas en el sonido de Group 87. Pero si sorprendente y sofisticada resulta la música de la banda, el nombre del conjunto fue también objeto de curiosidad en la época del lanzamiento, siete años anterior al año 1987 al que parecía hacer mención. Isham comentaba tiempo después que su primera intención fue llamarse Metrópolis, si bien no pudieron conseguir los derechos; el propio trompetista, en sus intereses literarios, se topó con un grupo de escritores alemanes y austriacos posteriores a la Segunda Guerra Mundial que, unidos para luchar contra la censura, se hacían llamar Grupo 47, así que Isham y sus amigos decidieron hacer suyas esas intenciones cambiando el año por otro más cercano aunque futuro. Más cerca ya de esa fecha, la situación habría cambiado bastante en esos cuatro años que pasaron hasta la publicación del siguiente trabajo de Group 87, tanto que Patrick O'Hearn apenas colaboraría en el mismo en uno de los temas, dejando oficialmente la banda en manos del dúo formado por Isham y Maunu, que elaboraron otro plástico emocionante titulado "A career in data processing".

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2 comentarios:

Jaime dijo...

¡Qué acierto comentar este disco y esa época!, ¡Como evolucionaron!

Pepe dijo...

Un grupo injustamente olvidado, y unos cds dificiles de ver. Si los veis a buen precio (o los vinilos si sois más dinosaurios que yo) a por ellos.