5.10.09

RADHIKA MILLER:
"Here and faraway"

El de Radhika Miller es uno de esos casos en los que la vinculación a la música tiene un fuerte componente familiar. Animada por sus padres, creció influida por un gran ambiente cultural y por las cualidades de su madre como soprano y pianista, estudios que enseguida tomó la pequeña Radhika hasta que se encontró con su instrumento ideal: la flauta. Quizás fuera un camino marcado y sea el instrumento el que elige al intérprete, el caso es que ese 'capricho' se convirtió en una obsesión. Estos datos y muchos más se pueden atisbar en su página web, pero es la escucha de su música, la emoción y dulzura desprendidas, lo que va más allá de las palabras y merece este pequeño homenaje.
No encontraréis en Radhika Miller una artista rompedora y novedosa, ni una glamourosa intérprete de melodías destinadas a la radiodifusión. Más allá del interés de las compañías o de la propia autora, esta flautista de San Francisco ha huído de los círculos más comerciales por el carácter recogido y discreto de su música, aunque presenta ciertas similitudes con determinados momentos de un grupo tan vivo y alegre como el Paul Winter Consort -ha colaborado con Eugene Friesen, Russ Landau, David Darling, y grabado en la catedral St John the divine, de la cual Paul Halley era organista-. Y es que la discreción y la alegría no son antónimos, sino una combinación cordial. Más que tocar, Radhika Miller acaricia la flauta, sucumbe ante el encanto de un instrumento delicado y sugerente, pero a la vez preciso y contundente, y se deja influir por la naturaleza y por la música impresionista, con retazos medievales y folclóricos. Se puede achacar a sus discos que sean en general excesivamente blandos, pero una estupenda jovialidad, y composiciones esporádicas de notoria calidad, les hacen ser un digno exponente de una 'new age' agradable. En 1992 publicó el mejor ejemplo de lo arriba expuesto, de título "Here and faraway", de la mano de Real Music. Ese toque a lo Paul Winter está presente en el tema de inicio, "Dam up a river to style your hair", si bien enseguida llegan los dos cortes más destacados y dignos de recordar: "I once loved a lass" presenta una estupenda melodía (se trata de una pieza tradicional escocesa), y una gran conjunción de flauta, cello, guitarra mexicana y percusión; algo parecido sucede en "Romanian nightingale", genial composición de la propia Radhika en la que nos encontramos una soberbia mandolina ayudando a flauta, piano y bajo. No es baladí hablar de la interpretación de esos instrumentos 'secundarios', ya que nuestra flautista contó con la ayuda de unos intérpretes impresionantes, entre los que destacan Mike Marshall a las guitarras, David Darling al cello, Tony D'Anna al piano y percusiones, y Edgar Meyer al bajo. Casi nada. Por ejemplo, "Reverence" es una composición de éste último, el afamado bajista Edgar Meyer, a la que aunque le falte algo, da muestras del recogimiento y espiritualidad que pretende transmitir el álbum. En "I gave my love a cherry" es el arpa de Michelle Sell la que marca otra recogida cadencia, y se desmarca junto al cello en esta composición tradicional de los Apalaches, adornada con la omnipresente flauta. "Singing winds" es otro tema destacado por su ritmo agradable y viajero, en el que tiene mucho que ver el respetado cantautor folk de San Diego John Stewart, pues no sólo aporta su guitarra, banjo y teclados sino que firma la composición junto a Radhika. Aunque en la segunda mitad del álbum decrezca un poco la intensidad, no hay que olvidar, aparte de esa pequeña contribución de John Stewart, la aportación de la mencionada arpa de Michelle Sell (que también luce en "Adoremus") y del piano de Rob Ramos.
Las diversas variedades de flautas pueden presentar varios registros e influencias y desvelar ciertas intenciones. En este disco, Radhika Miller interpreta varias flautas dulces, altas y traveseras, demostrando su destreza con todas ellas, y su intención es evidente, ofrecer una música alegre y espiritual, conectada con la naturaleza (el tema de inicio pretende ser un alegato ecologista), para escuchar plácidamente o mientras se practica una de las pasiones de la artista, el yoga. "Gems of grace" o "Origins" son otros ejemplos de discos en la misma línea de su autora, aunque temas como "Romanian nightingale" o "I once loved a lass" me hacen destacar entre su discografía este sensible y estimulante "Here and faraway".

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