21.3.09

KITARO:
"Silk road"


En la cultura occidental es difícil de entender un culto tan ligado a oriente como el sintoísmo, considerado como la religión originaria de Japón. Sin embargo, es extraordinariamente fácil de escuchar la música de un sintoísta como Kitaro, músico que siguiendo los dictados de su fe adora a los espíritus de la naturaleza y a los antepasados, aunque él jamás pretenderá convertir a nadie a su religión, sino simplemente hacernos compartir sus sentimientos a través de su obra. Como la propia naturaleza, la música de Kitaro es bella y calmada, y aunque empezara su andadura influenciado por Otis Redding y otras músicas más comerciales, su encuentro con la electrónica (en concreto con Klaus Schulze) le marcó un camino a seguir y su repercusión en el auge de la new age acabó siendo monumental gracias a álbumes como "Oasis", "Ki" o la banda sonora de la serie documental de la NHK Televisión, "Silk road".

"Silk road" es un trabajo muy visual y aventurero, que nos conduce como si viajáramos en la caravana del propio Marco Polo. Este mercader veneciano fue uno de los primeros occidentales en transitar por la Ruta de la Seda, que conectaba Asia y Europa (desde China hasta Turquía) para el transporte de numerosos productos, principalmente la seda que se fabricaba en China. Kitaro despliega aquí un trabajo magistral, en su estilo característico que combina sonoridades orientales con influencias del rock sinfónico y la música electrónica. Relajante por sus mantos de planeadores teclados pero dominado a la vez por una fuerza extraordinaria en las percusiones y una sugerente sensualidad, este sencillo personaje logra que viajemos hasta los confines de un mundo tan desconocido como estimulante. Es de sobras conocido el tema principal de álbum, también de título "Silk road", en el que una melodía suave y armoniosa nos conduce en un exhuberante vuelo que podría no tener fin. Esa es la característica general del trabajo, una elegante capacidad para hacer 'volar' al oyente, en base a burbujeantes ambientes (que deparan sin necesidad de melodía composiciones tan elegantes como "Bell tower" o "The great river") desarrollados en los sintetizadores Korg, Roland, Yamaha, Moog y Prophet, con incorporaciones adicionales de guitarras, percusiones, melotrón, quena (flauta andina) y santur (instrumento persa de cuerda). Somos bienvenidos así a un mundo de sonidos como nadie hasta entonces había creado, fusionando tendencias electrónicas occidentales con la tradición y sensibilidad oriental. Inolvidables son también composiciones como "Silk road fantasy" o "Shimmering light", nuevas muestras de esa música plácida, aventurera y mágica que continúa en un segundo disco (más adelante conocido como "Silk road vol.2") algo más meditativo y posiblemente menos inspirado. "Silk road" se convirtió de inmediato en un disco mítico de un músico consagrado; publicado originariamente en 1980 por Canyon Records en Japón y por el sello alemán Kuckuck en Europa como disco doble -con la portada aquí reseñada-, posteriormente se separaría para su publicación con portadas diferentes con los títulos de "Silk road vol.1" y "Silk road vol.2", encontrándonos más adelante además con otros dos volúmenes y una versión orquestal, amén de packs y su inclusión en directos y recopilatorios.

Nacido en 1953 con el auténtico nombre de Masanori Takahashi, este músico nipón destaca no sólo por su sonido dulce -pero rotundo e inconfundible-, sino además por un indiscutible carisma, así como una apariencia sencilla y pacífica, en concordancia con la filosofía sintoísta. A pesar de su occidentalización y tendencia al sinfonismo, obras como "Oasis", "Silk road", "Kojiki" o "Heaven & Earth" consagran a Kitaro como un músico que seguirá siendo venerado durante mucho tiempo, hasta el punto de poder decirse de él que es el eterno bastión de la new age oriental.

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9 Comments:

Anonymous Anónimo said...

A veces me resulta muy pastelosa la música de Kitaro. Me gusta mucho la versión de "Eternal Spring" de In Person Digital. Se reconoce claramente el apergiador YamahaDX7, que lo combina con unas magníficas cuerdas.

4:38 p. m.  
Blogger Pepe said...

He de reconocer que entiendo muy poco de engendros electrónicos, no podría distinguir muchos de ellos. Lo que está claro es el sonido característico de esos sintetizadores que usaba el amigo Kitaro, que dicho sea de paso, no sigo mucho últimamente.

4:46 p. m.  
Anonymous jaimixx said...

Probablemente, lo más interesante de Kitaro está en sus obras más experimentales como Gaia, donde no peca de la "pastelosidad" que comentaban al principio. Cuando se pone más comercial, prefiero mucho más a Himekami.

10:27 a. m.  
Blogger Pepe said...

Reconozco que yo también me quedaría con Himekami si tuviera que elegir, pero es innegable el carisma y la calidad (vale, un poco 'pastelón' a veces) de Kitaro.

4:03 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Soy el primero, oye, que está bien que pongas a gente diferente, jajaja, era solo una impresión que Kitaro produce a veces.

5:26 p. m.  
Anonymous Christian said...

Os recomiendo encarecidamente la tercera parte de la saga, "Silk Road 3" (creo que subtitulado "Tunhuang"), porque es una delicia, empezando por el tema "Sacred journey", cuya segunda parte cierra el disco de forma bellísima; además, se utilizó hace muchos años para un anuncio televisivo de un coche que no recuerdo; ¿alguien sí...?

En otro orden de cosas, sigo pensando que su mejor disco es "Kojiki", una verdadera maravilla.

5:28 p. m.  
Blogger Pepe said...

Puede que te refieras a "Pilgrimage", Christian, pues creo que en "Silk road III" no hay ningún "Sacred journey". No recordaba lo del anuncio de un coche pero sí que me suena... ¿era ese tema?

Absolutamente de acuerdo en cuanto a "Kojiki", ya lo puse hace tiempo en el blog.

11:06 p. m.  
Anonymous Christian said...

Salve, Pepe. Creo que ese tema tiene dos títulos distintos, "Pilgrimage" y "Sacred journey"; yo juraría haberlo visto titulado de la segunda forma en alguna recopilación, pero sí, en el disco aparece como "Pilgrimage".
Recuerdo del anuncio una vista de un coche que descendía por una carretera de montaña soleada mientras sonaba "Pilgrimage II"; debían de ser los años ochenta, y vete a saber si era un Seat o qué...

1:37 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Tendrias que incluir entre sus mejores discos el gran "Dream", de 1993. Es una maravilla de principio a fin que nunca me canso de escuchar. Sobre todo la maravillosa "Lady of dreams", cantada por Jon Anderson o el tema que abre el disco "Symphony of the forest"

9:50 a. m.  

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