6.5.14

NACHO CANO:
"Un mundo separado por el mismo Dios"

Para un músico como Nacho Cano, tan encasillado por el éxito y la trayectoria de un grupo como Mecano, símbolo del pop español por antonomasia, no podía serle fácil de ningún modo dejar atrás ese icónico nombre y volar en solitario, más aún si el giro estilístico iba a ser de 180 grados respecto a aquellos "Hoy no me puedo levantar", "Aire", "Hijo de la luna" o "La fuerza del destino". Nacho ya había deslizado en los discos de Mecano pequeñas perlas instrumentales ("Boda en Londres", "Dónde está el país de las hadas", "Por la cara" y "1917"), que defendían la posibilidad de un álbum centrado en este tipo de música inspirada en otros estilos, como los de sus compositores y grupos más admirados, entre ellos Peter Gabriel, Genesis, Yes o especialmente un Mike Oldfield que volvía a triunfar enormemente en esa época con "Tubular bells II" y "The songs of distant Earth". Sin embargo la característica principal de su primer álbum iba a estar otorgada por el acercamiento de Nacho a la religión budista y a la meditación trascendental, con la que el antaño joven díscolo alcanzó un extraordinario nivel espiritual y compromiso con los más desfavorecidos, circunstancias que se reflejan en su música.

Aunque no era un hecho secreto el del nuevo camino interior del pequeño de los Cano, que incluso había creado para Mecano sendas canciones dedicadas al Dalai Lama ("Aidalai") y Jesucristo ("Tú"), su entrada de golpe en el mundillo de estas 'otras músicas' fue sorprendente para el gran público, así como el cambio de compañía discográfica, de BMG que publicaba a Mecano, a Virgin, que puso a la venta "Un mundo separado por el mismo Dios" en 1994, con lemas budistas, fotografías hechas por la por entonces novia de Nacho, Penélope Cruz, y un hermoso y colorido montaje en la portada (con una hoguera fotografiada en las Alpujarras por la propia Penélope). Presentado el 2 de noviembre de 1994 en el Museo de Arqueología de Madrid, llegó enseguida al número 4 en las listas de ventas, gran parte de sus seguidores aceptaron su nueva propuesta, pero entre otro sector del público y ante todo de la crítica, acabó convirtiéndose en un disco incomprendido, posiblemente por buscar los unos a un nuevo Mecano y los otros, que le tenían ganas por su exitoso pasado, a un nuevo gurú de la música instrumental española. Evidentemente nunca llegó a alcanzar ese estatus, pero "Un mundo separado por el mismo Dios" poseía grandes intenciones y un buen sonido en la producción, arreglos y composición de un Nacho Cano al que el mismísimo Hans Zimmer, que tocó con Mecano en el 84, le había aconsejado en aquella época sobre una buena utilización del estudio de grabación. Cinco sencillos fueron extraídos del álbum: "El patio" fue el primero y el más radiado, en el momento de mayor promoción del trabajo; Nacho utilizaba, sobre una música un tanto experimental, la canción popular infantil 'Al pasar la barca', con la voz de la pequeña sobrina del músico, Macarena, a la que sucede la de la cantautora y amiga Mercedes Ferrer (conocidos desde 1986). El estilo aflamencado es verdaderamente atrayente y vuelve a aparecer, también con voz, en "El país de los cementos" (el último single) o en un corte titulado "El piano, el violín y la guitarra", que bien podría llevar la firma de un Dorantes que aún tardaría varios años en despuntar en solitario con su primer y exitoso álbum, "Orobroy". La guitarra española, inmensa, corre a cargo de otro genial intérprete flamenco en alza en esa época, Vicente Amigo, y las voces gitanas, de una jovencísima Chonchi Heredia. El segundo sencillo era una de las canciones más interesantes e inspiradas del disco, "El profesor de danza" recogía el sonido auténtico de una clase de la Compañía del Centro Artístico Alcobendas y de la neoyorquina Alvin Ailey Dance Theather Company como base para una melodía rítmica, extraña, sudorosa y atrevida, un gran descubrimiento pleno de intensidad y buena instrumentación. En el orden del disco le sigue "El waltz de los locos", otro de los cortes más interesantes y sinceros, de mecedor estilo orquestal, que fue utilizado como cuarto sencillo, y que también presenta voces grabadas entre los internos con discapacidad intelectual del Hogar Don Orione, en Pozuelo de Alarcón; Nacho, que buscaba la armonía en el álbum, aseguraba que lo primero que sintió al entrar en la fundación fue repulsión, pero acabó emocionado, notando esa armonía que dio origen al lema integrador 'nadie sobra en esta orquesta'. El tema que titula al disco, "Un mundo separado por el mismo Dios" fue el tercer single, y era el primer corte del mismo que rebosaba etnicismo en su intento de conjunción de cantos identificativos de varias religiones (voces árabes, cristianas, judías e hindúes, que si no armonizan entre sí -contaba el libreto- producen distorsiones tales como el holocausto, reflejado en la canción por la escalofriante voz de Hitler), si bien posiblemente su autor debería haber aumentado la dosis multicultural en el conjunto del álbum para ver reforzado el mensaje de unión con alegato pacifista que pregona el budismo del que hace gala, cuya intensidad crecía considerablemente ya al final del disco, en "Vaikuntha" (con un coro de monjes brahmanes neoyorquinos) y, especialmente, en el tema añadido en la segunda edición del álbum, "Un mundo separado por el mismo Dios (final)", que retoma la alegre y resplandeciente canción final de su primera parte (la cual se merecía sin duda un corte propio) para culminar el plástico de forma mucho más eficaz. Antes, no hay que olvidarse de ese sugerente y confiado alegato contra la caza de ballenas que es "El dolor del agua", y de una composición con ecos de rock sinfónico, larga y abrupta pero con grandes momentos, como es "La batalla", donde el autor intenta (también mediante un par de versiones para piano y orquesta, respectivamente) "destacar la humanidad de los instrumentos". Aunque también sea suya la frase "el autor pone la música, los oyentes las imágenes", cuatro de los singles poseen sus correspondientes video-clips: "El patio" (con Penélope cruz), "El profesor de danza" (con Víctor Ullate), "El waltz de los locos" (enfocado en el síndrome de dawn, fue un regalo de Penélope) y "Un mundo separado por el mismo Dios" (un partido de fútbol interacial). También tuvo su correspondiente gira, con una espectacular escenografía, que pasó por Londres, Berlín o París, citas más cosmopolitas de este músico que vivía en esta época entre Nueva York (en un apartamento justo encima del de Ana Torroja, donde compuso el álbum) y Amsterdam. El disco se grabó en la capital holandesa, en Madrid y en Londres en el verano de 1994, y además de la edición española (la primera con 13 cortes y una segunda con los 14 mencionados) contó con otras, con distinta fotografía de Nacho en portada, la internacional (con el título en español), la inglesa ("A world split by the same god"), la francesa ("Un monde separé par le meme Dieu"), y la alemana y holandesa ("Eine welt von einem gott geteilt").

Este álbum es una experiencia espiritual con guiños sinfónicos ("La batalla"), folclóricos ("El patio"), experimentales ("El profesor de danza"), neoclásicos ("El waltz de los locos"), orientales ("Vaikuntha") o de new age melódica (la adaptación orquestal de "La batalla"), y olor a mediterráneo y especias, y aunque Nacho intente apartarse de lo meloso de su antiguo grupo, no deja de haber momentos que nos recuerdan a Mecano hasta el punto de faltar, únicamente, la voz de Ana Torroja. Los contínuos cambios de ritmo y melodía de composiciones como "El patio", "La batalla" o "Un mundo separado por el mismo Dios" parecen referirnos a uno de los mejores discos de Mike Oldfield, "Amarok", pero hay ciertas diferencias entre el estilo y la innegable clase del británico y las muchas ganas y desparpajo del español, que si bien acierta en muchos momentos de un disco arriesgado que en general agrada y convence, también parece en otras ocasiones empalmar demasiadas ideas, sobreactuar y darse ciertas ínfulas para un debut, lo cual pudo desembocar en incomprensión y posibles envidias. La carrera de Nacho ha continuado pero nunca ha vuelto a intentar una aventura instrumental tan majestuosa, tornando la misma en una vuelta a las canciones, con momentos tan maravillosos y exitosos como "Vivimos siempre juntos", con la voz de nuevo de Mercedes Ferrer.









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7 Comments:

Anonymous Cante flamenco said...

Pensaba que se había retirado!!!

5:58 p. m.  
Blogger Luis Birichinaga said...

El álbum ,de 1994, sigue emocionando después de tanto tiempo.
Tiene un "algo" que me hace volver a él una y otra vez. Nacho Cano dió una patada a un sector de los medios, en toda la boca, y nos dejó un disco atemporal para disfrutar
.

6:40 p. m.  
Blogger Pepe said...

No hay que fiarse de los músicos, muchos dicen que se retiran para llamar más la atención a la hora de regresar.
En cuanto al disco, es atrevido y tiene grandes momentos, y efectivamente, Luis, no deja de expresar muchas cosas aunque hayan pasado 20 años.

8:02 p. m.  
Blogger Luis Birichinaga said...

Por cierto, ¿Es verdad que va a haber un tubular bells 4 ? Mike oldfield habla de un largo instrumental en una entrevista de febrero.

4:24 p. m.  
Blogger Pepe said...

Otro del que no hay que fiarse jamás, ja ja ja.
No sé, los seguidores de siempre pensamos que es una equivocación continuar con la saga, pero yo lo que quiero es que siga haciendo música, así que por mí puede hacer lo que quiera. Él habla de una precuela tubular, lo que no suena del todo mal, siempre es mejor que suene folkie y rockero que techno-dance, no?
Veremos.

5:57 p. m.  
Blogger Luis Birichinaga said...

Por cierto, Mike y Nacho tenian en comun por aquellas epocas al Tecnico de mezclas Steve McMillan.

11:47 p. m.  
Blogger Pepe said...

Un dato digno de un ratón de biblioteca, bravo!!

1:37 p. m.  

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