21.9.07

YANNI:
"Out of silence"

El comportamiento del mercado norteamericano, al menos en lo musical y también en referencia a las nuevas músicas, en ocasiones llega a premiar más la popularidad que la calidad (aunque a veces ambas puedan ir de la mano). El ejemplo más claro es el de John Tesh, un conocido presentador de televisión que arrastra multitudes con su piano, pero otro más interesante, por su mayor repercusión en el resto del mundo y la magia impresa en sus creaciones, es el de un griego de lacia melena oscura y frondoso bigote que encontró un gran éxito en Estados Unidos gracias a su música y a su relación de casi diez años con la conocida actriz Linda Evans. Su nombre, Yanni Chryssomallis.

Private Music, el sello discográfico que fichó a Yanni en 1986, encontró un filón en este artista nacido en Kalamata (Grecia) en 1954, que llegó a Estados Unidos a los 18 años para estudiar psicología en la universidad de Minnesota. Su gran éxito le llevó a alcanzar unas cifras de ventas sorprendentes para un músico instrumental, en especial con su álbum "Live at the Acropolis", pero la calidad de sus composiciones -Linda Evans al margen-, está plasmada en sus discos y se fue labrando canción a canción. "Optimystique" fue una apuesta inicial bastante electrónica (con sobrantes efectos de sonido) pero atractiva sonoridad en una marcada influencia helena. Años después, tras un interesante aunque aún no redondo "Keys to imagination" donde Yanni se supo desmarcar de la electrónica más vulgar consiguiendo extraer sonoridades orquestales en grandes composiciones como "Nostalgia", llega en 1987 un disco soberbio, en especial por la eficaz combinación de unas melodías románticas de piano que acabarán siendo características del músico griego, con otras tremendamente rítmicas (mucho más depuradas y elaboradas que las que habíamos podido escuchar anteriormente), con una fuerza, expresividad y producción sorprendentes. Multitud de sonidos carismáticos engalanan este álbum, melodías gratas, incluso espectaculares, como la que abre el trabajo, "Sand dance", tras la que escuchamos la delicada "After the sunrise" (que sigue la línea de "Nostalgia", incluído en "Keys to imagination" o de "Farewell" en "Optimystique"), gozosa demostración de esa capacidad de Yanni para conseguir que su música, basada en su mayoría en los teclados, suene cercana y cálida como si la interpretara una orquesta sinfónica. Sin momento para el respiro llega uno de los momentos culminantes del disco, la grandiosa "Standing in motion", radiada hasta la saciedad; el poderoso cambio de ritmo de esta genialidad marca otra de las características de algunas canciones del teclista heleno, divididas en dos partes bastante diferenciadas, por lo general una entradilla de piano atmosférico complementada por una tarareable explosión de fuerza. Cercada por otros cortes más rítmicos, "Secret vows" es puro lirismo atmosférico, una tranquila pieza incluída en ese estupendo recopilatorio titulado "Polar shift". La influencia de su amada Grecia se palpa en la nostálgica "The mermaid" y aún más claramente en "Acroyali", todo un homenaje, como lo es todo el disco, y así figura en el libreto, al pueblo de Kalamata. Para acabar, "Paths on water", otra destacable pieza movida (posiblemente sean éstas las que más destaquen en el conjunto del disco, si bien la ambientalidad más romántica es también loable) en una sensacional alternancia de fuerza y delicadeza.

Teclista autodidacta, Yanni tiene su propio sistema de notación musical. Para él los sintetizadores son sólo un medio para expresarse, pero no suenan distantes poque los toca directamente, no usa el ordenador. Imaginativamente, y en contraposición al romanticismo que desprende, hay algo épico en la música de Yanni, un detalle en algunas de sus composiciones que, aunque suene extraño, y en concordancia con su origen griego, se puede calificar como 'espíritu olímpico' (no en vano en su juventud fue un gran nadador, llegando a alcanzar el record nacional de Grecia en 50 metros estilo libre). Ese matiz grandilocuente se acrecenta con la magnitud de la orquesta en sus discos en directo, y podemos admirarlo en temas como ese "Standing in motion" incluido en este estupendo disco. Aunque tras la ruptura con Linda Evans haya atravesado una mala racha, en la que ha sufrido la muerte de su madre y una acusación de malos tratos de su nueva pareja, la carrera de Yanni puede volver a encauzarse, si bien eso debe pasar por su propia felicidad; como él mismo dijo cuando estaba en la cumbre, ¿de qué sirve vender millones de discos si uno no es feliz?

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6 Comments:

Blogger Paco Fox said...

Siempre he estado interesado en Yanni, pero he escuchado muy poco. Quizá le de una oportunidad a este disco, si bien nunca lo he visto en tiendas.
Con todo, lo que siempre se me viene a la cabeza cuando me hablan de este señor es la cachonda frase de Ramón Trecet en el CD de Diálogos 2, cuando decía "víctima del sanmbenito de no poder ser bueno estando tan bueno (...)".

9:28 a. m.  
Blogger Pepe said...

Yo lo conseguí barato de segunda mano hace muchos años, ahora es muy difícil encontrar cholletes así en Zaragoza. Lo que no conocía es la frase de Trecet, es genial, ese hombre debería escribir una autobiografía YA.

Por cierto, un buen bigotón el de Yanni ;)

4:43 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Muy bueno Yanni pero para bigotón tenemos a Karl Jenkins en el nuevo disco del gran Oldfield.

6:35 p. m.  
Blogger Pepe said...

Tienes razón, dificilmente superable, de hecho yo creo que ese bigote tiene vida propia más allá de Jenkins. Por cierto, se retrasa el disco, a ver si aprovechan para colar algo nuevo, porque para 'colada' la filtración del álbum entero. Si os gusta tenemos que comprarlo igualmente, por lo menos es lo que yo haré.

6:50 p. m.  
Anonymous Peteteman said...

Vamos por partes. Este hombre es primo hermano de David Arkenstone y Anthony Mazzella, te los encuentras por la calle a los tres y sales corriendo de la pinta de navajeros que tienen los 3. Lo que pasa que Arkenstone se hace la permanente, Mazzella se echa fijador de Spherish y éste se va de Ramadan a la meca, mientras le escribe poesías a la sultana y le saca fotos de los pies.
Musicalmente hablando...la música de este hombre no es precisamente música de botellón. Está indicada para estados severos de insomnio. Sin embargo no me disgusta. Pepe-tubos, tengo un tema que creo que es de Live at the Acropolis que me grabaste y es bastante bueno.
Le pondría un 7, pero con el bigote un 6.

7:33 p. m.  
Blogger Pepe said...

Me gusta más la música de Yanni que la de Arkenstone, aunque este último me parece altamente recomendable, en especial sus primeros trabajos.

Lo que no estoy seguro es si te gusta a tí o no, con bigote o sin bigote. El tema que mencionas creo que se titula "Renegade" pero no era del disco de la Acrópolis sino de "Tribute", grabado en el Taj Mahal.

Sigue escuchando, algún día te curarás. O no, no sé.

5:07 p. m.  

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