21.9.07

YANNI:
"Out of Silence"

El comportamiento del mercado norteamericano, al menos en lo musical y también en referencia a las nuevas músicas o a la más pura new age, en ocasiones llega a premiar más la popularidad de un artista que la calidad (aunque a veces ambas puedan ir de la mano). Uno de los ejemplos más claros es el de John Tesh, un conocido presentador de televisión neoyorquino que arrastraba multitudes con su piano, pero otro más interesante, por su mayor repercusión en el resto del mundo y la magia impresa en sus creaciones, ha sido el de un griego de lacia melena oscura y frondoso bigote llamado Yanni Chryssomallis, aunque sea más conocido simplemente como Yanni, un artista de música generosa, que lo da todo en cada composición, ya sea en una faceta rítmica y enaltecedora o en otra más tranquila y romántica, igual de emocionante. La carrera de Yanni despegó potencialmente cuando en 1990 inició una relación de casi diez años con la conocida actriz Linda Evans, que amaba su emocionante y altiva música desde años atrás ("la música era tan conmovedora, introspectiva y hermosa. Fue mi favorito, era una inspiración", afirmó). Cuando Linda fue invitada al programa de Oprah, Yanni tocó al piano para millones de personas "In the Mirror" y "Reflections of Passion", y la compilación titulada como este grandioso último tema comenzó a vender muchísimos discos. 

Private Music, el sello discográfico que fichó a Yanni en 1986, encontró un filón en este artista nacido en Kalamata (Grecia) en 1954, en una familia donde el amor por la música era hereditario, como comenta él mismo en su biografía, "Yanni in Words", en la que recuerda el esfuerzo económico que realizaron sus padres para que él y su hermano (un virtuoso, afirma) pudieran estudiar y tener un piano en casa, aunque Yanni nunca quiso tomar clases de música, él tenía una especie de oído absoluto y desarrolló su propia notación. Yanni llegó a Estados Unidos a los 18 años para estudiar psicología en la universidad de Minnesota, pero enseguida lo intentó con la música, primero en bandas de amigos en las que tocaba los teclados y experimentaba con láseres (Zed, Archangel y Straight Up), luego en un conjunto como Chameleon, que logró un cierto éxito en Minneapolis, y luego con sus propias composiciones, influenciadas por la música clásica, tras eliminar la i de su nombre Yianni y establecerse como Yanni, aunque en un principio él había sido John Chryssomalis. Ese apellido griego significa 'cabello dorado', y decidió dejarse larga melena (morena) y bigote. No sin dificultad, alcanzó la merecida fama, que le llevó hasta unas cifras de ventas sorprendentes para un músico instrumental, en especial con su álbum "Live at the Acropolis", pero la calidad de sus composiciones -Linda Evans al margen-, está plasmada en sus discos, y su éxito se fue labrando canción a canción. "Optimystique" fue una apuesta inicial bastante electrónica (con sobrantes efectos de sonido) pero de atractiva sonoridad en una marcada influencia helena. Años después, tras un interesante aunque aún no redondo "Keys to Imagination" donde Yanni se supo desmarcar de la electrónica más vulgar consiguiendo extraer sonoridades orquestales en grandes composiciones como "Nostalgia", llegó en 1987 un disco soberbio, en especial por la eficaz combinación de unas melodías románticas de piano que acabarían siendo características del músico griego, con otras tremendamente rítmicas (mucho más depuradas y elaboradas que las que habíamos podido escuchar anteriormente, fruto de un exigente ritmo de trabajo, temporadas durante las que se aisla comiendo y bebiendo poco y sin apenas contestar al teléfono ni hacer vida social), con una fuerza, expresividad y producción sorprendentes. Multitud de sonidos carismáticos engalanan este álbum titulado "Out of Silence", melodías gratas, incluso espectaculares, como la que abre el trabajo, "Sand Dance", trepidante bienvenida de notas enaltecedoras. Tras ella, escuchamos la delicada "After the Sunrise" (que sigue la línea de "Nostalgia", incluido en "Keys to Imagination" o de "Farewell" en "Optimystique"), gozosa demostración de esa capacidad de Yanni para conseguir que su música, basada en su mayoría en los teclados, suene cercana y cálida como si la interpretara una orquesta sinfónica, algo que no podía permitirse en ese momento de su carrera. Sin tiempo para el respiro llega uno de los momentos culminantes del disco, la grandiosa "Standing in Motion", radiada hasta la saciedad; el poderoso cambio de ritmo de esta genialidad marca otra de las características de algunas canciones del teclista heleno, divididas en dos partes bastante diferenciadas, por lo general una entradilla de piano atmosférico complementada por una tarareable explosión de fuerza. Tras una visita a Kalamata,  Yanni se había inspirado en un terremoto que había acontecido allí de 6.3 de magnitud, que prácticamente destruyó la ciudad, para crear de la nada ese enérgico "Standing in Motion". En un disco que no presenta momentos de desperdicio, no hay que olvidarse de otra melodía de excepción titulada "Within Attraction". Cercada por otros cortes más rítmicos como son las poderosas "Street Level" y "Point of Origin", "Secret Vows" es puro lirismo atmosférico, una tranquila pieza cedida también para aquel estupendo recopilatorio tan recordado titulado "Polar Shift: A Benefit for Antarctica". La influencia de su amada Grecia se palpa en la nostálgica "The Mermaid" y aún más claramente en "Acroyali", todo un homenaje, como lo es todo el disco, y así figura en el libreto, al pueblo de Kalamata. Para acabar, "Paths on Water", otra destacable pieza movida (posiblemente sean éstas las que más destaquen en el conjunto del disco, si bien la ambientalidad más romántica es también loable) en una sensacional alternancia de fuerza y delicadeza que conquistó a millones de oyentes. Una de las más extrañas curiosidades asociadas a Yanni y concretamente a su tema "Standing in Motion", pasa por un concepto tan difícil de comprender como la psicopictografia o 'pintura mediúmnica', un proceso por el cual un médium consigue plasmar casi fielmente en sus lienzos, obras pictóricas preexistentes, gracias a la influencia de, presuntamente, un espíritu con conocimientos pictóricos. El brasileño Luiz Antonio Gasparetto, uno de los más importantes psicopictógrafos, se dejaba llevar en sus trances por "Standing in Motion", como se puede ver en uno de los programas de la serie del doctor Jiménez del Oso 'En busca del misterio'. Realidad o fraude, ¿qué mejor música para dejarse atrapar por los espíritus? El propio Yanni afirmaba en su libro: "Escribir una pieza musical es como dar nacimiento. Soy el canal para una poderosa emoción interior que quiere salir, y cuando está lista, no hay quien la pare." ¿Pero cómo sucede esto?: "Al principio tocaba el piano en el salón de una residencia universitaria, improvisando sin pensar, sin tener idea de los elementos que hacen posible la creatividad. Simplemente sucedía. Pero hay un aprendizaje, así que me enfrenté a mis limitaciones y me di cuenta de que tenía que aprender a manipularme hasta encontrar un lugar propicio para la creatividad, un espacio negro donde la música se revela. No sé lo que va a venir, pero sé que sucederá y será emocionante. 'El negro' es la fuente de todo. La idea de lo desconocido suele asustar a la gente, pero para mí es un gran amigo. Me encanta estar de pie al borde de la luz, tratando de ver qué hay más allá de mi conocimiento. Mi segundo álbum se llama "Out of Silence" por una razón: ahí es donde está la música, en el silencio. Con él me centro totalmente en el trabajo: paz, tranquilidad, soledad. (...) Luego dejo que la mente vuele, pero tienes que olvidar quién eres. Para dejar entrar la creatividad debes dejar tu equipaje de lado. Las nociones preconcebidas, los miedos y las inseguridades, por definición, no pueden salir adelante. Por dentro estás desnudo. Tu espacio creativo debe estar libre de distracciones." 

Para Yanni los sintetizadores son sólo un medio para expresarse, pero no suenan distantes porque los toca directamente, no usa el ordenador. Imaginativamente, y en contraposición al romanticismo que desprende, hay algo épico en su música, un detalle en algunas de sus composiciones que, aunque suene extraño, y en concordancia con su origen griego, se puede calificar como 'espíritu olímpico'; no en vano, cuando era niño, Yanni visitaba a menudo a los antiguos estadios, donde corría y jugaba, y en su juventud no sólo practicó fútbol y boxeo sino que fue un gran nadador, llegando a alcanzar el récord nacional de Grecia en 50 metros estilo libre. Ese matiz grandilocuente se acrecienta con la magnitud de la orquesta en sus discos en directo, y podemos admirarlo en temas como ese "Standing in Motion" incluido en este estupendo disco con el que Yanni salió de gira: "Reproduje el sonido de la orquesta en el estudio con mis sintetizadores, pero en vivo necesitaba tres teclados y un batería. Charlie Adams se había mudado a Los Ángeles aproximadamente seis meses después de que Chameleon rompiera, y él se unió primero a la banda. Cuando él toca es como poesía. Contraté también a Joyce Imbesi, ella es de San Francisco y nos conocimos a través de un amigo. Admiraba su destreza y su oído. El último teclista fue John Tesh, ex copresentador de Entertainment Tonight, al que le gustaba mi música. Más tarde le ayudé a conseguir su primer contrato de grabación con Private Music." Yanni quiso tocar en sitios grandes, pues consideraba que su música no era para espacios pequeños como clubes, quería un gran sonido y una iluminación estupenda, para dejar a la gente flotando en una nube. Su música era difícil de vender, en ocasiones se denominaba smooth jazz, para pasar a llamarse electrónica y finalmente a new age. Eran etiquetas que no le encajaban, y que no beneficiaban a su arte. De hecho, una caricatura del New Yorker puso a un dentista que le preguntaba a un paciente en la silla: '¿Yanni o novocaína?'

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6 comentarios:

Paco Fox dijo...

Siempre he estado interesado en Yanni, pero he escuchado muy poco. Quizá le de una oportunidad a este disco, si bien nunca lo he visto en tiendas.
Con todo, lo que siempre se me viene a la cabeza cuando me hablan de este señor es la cachonda frase de Ramón Trecet en el CD de Diálogos 2, cuando decía "víctima del sanmbenito de no poder ser bueno estando tan bueno (...)".

Pepe dijo...

Yo lo conseguí barato de segunda mano hace muchos años, ahora es muy difícil encontrar cholletes así en Zaragoza. Lo que no conocía es la frase de Trecet, es genial, ese hombre debería escribir una autobiografía YA.

Por cierto, un buen bigotón el de Yanni ;)

Anónimo dijo...

Muy bueno Yanni pero para bigotón tenemos a Karl Jenkins en el nuevo disco del gran Oldfield.

Pepe dijo...

Tienes razón, dificilmente superable, de hecho yo creo que ese bigote tiene vida propia más allá de Jenkins. Por cierto, se retrasa el disco, a ver si aprovechan para colar algo nuevo, porque para 'colada' la filtración del álbum entero. Si os gusta tenemos que comprarlo igualmente, por lo menos es lo que yo haré.

Anónimo dijo...

Vamos por partes. Este hombre es primo hermano de David Arkenstone y Anthony Mazzella, te los encuentras por la calle a los tres y sales corriendo de la pinta de navajeros que tienen los 3. Lo que pasa que Arkenstone se hace la permanente, Mazzella se echa fijador de Spherish y éste se va de Ramadan a la meca, mientras le escribe poesías a la sultana y le saca fotos de los pies.
Musicalmente hablando...la música de este hombre no es precisamente música de botellón. Está indicada para estados severos de insomnio. Sin embargo no me disgusta. Pepe-tubos, tengo un tema que creo que es de Live at the Acropolis que me grabaste y es bastante bueno.
Le pondría un 7, pero con el bigote un 6.

Pepe dijo...

Me gusta más la música de Yanni que la de Arkenstone, aunque este último me parece altamente recomendable, en especial sus primeros trabajos.

Lo que no estoy seguro es si te gusta a tí o no, con bigote o sin bigote. El tema que mencionas creo que se titula "Renegade" pero no era del disco de la Acrópolis sino de "Tribute", grabado en el Taj Mahal.

Sigue escuchando, algún día te curarás. O no, no sé.