
Aunque ya se le veía a media distancia en la cubierta de "Out of silence", la creciente y merecida fama del teclista Yanni provocó que, a partir de su cuarto álbum, absolutamente todas sus portadas fueran acompañadas de primeros planos de su apolíneo rostro, como clara diferenciación para el comprador fiel pero también como objeto de adoración del público femenino. Unos y otros, junto al comprador esporádico y, por qué no, a la curiosidad del que sabía que se encontraba ante la pareja sentimental de la por entonces célebre actriz Linda Evans, consiguieron que las cifras de ventas de los álbumes del griego fueran extraordinarias, sobre todo en los Estados Unidos. Yanni otorgó así pingües beneficios a su compañía discográfica, Private Music, y contribuyó notablemente a su auge popular y económico en las últimas décadas del siglo XX, aunque su relación con Private y su jefe, Peter Baumann, acabara diluyéndose cuando el músico descubrió que se le adeudaban millones de dólares en derechos de autor. La estrategia de marketing se afianzaba con las cualidades de una música en ocasiones altiva y majestuosa, como sucedía en el álbum "Out of Silence", dominado por una fuerza rítmica espectacular, o su continuación en un tono algo más intimista, "Chameleon Days", publicado por la mencionada Private Music en 1988.
Cuando llegó a Minnesota a estudiar psicología y tuvo muchas dificultades, especialmente con el idioma, Yanni se relajaba escuchando a los clásicos, Beethoven, Mozart, Stravinsky, Tchaikovsky, Bach, así como músicas del mundo que ya sintonizaba con su radio de onda corta por las noches en Kalamata años atrás. La emoción y los recuerdos se apoderaban de él, y comenzó a tocar de nuevo el piano, deslumbrando a sus compañeros en el salón de la residencia de estudiantes, pero también tuvo varios trabajos (lavando platos, de socorrista, o en un laboratorio). Aunque destacaba en sus estudio de psicología, decidió tomarse un año para saber si podía destacar en la música. Se montó un pequeño estudio casero en casa de su hermana Anda, donde desarrolló temas como "Butterfly Dance" o "Marching Season". Su hermana se divorció y se mudó, pero Yanni se quedó un tiempo con su excuñado, Tommy, que acabó siendo su técnico de sonido. Escribió canciones como "Farewell" y fue feliz en aquel sótano. Grabó "Optimystique" gracias a un amigo que le dejó trabajar por las noches en los Cook House Studios, pero aunque intentaron conseguir un contrato con varias discográficas, ninguna parecía interesada. "Hicimos mil copias en cinta y vinilo nosotros mismos y Los vendíamos por toda la ciudad. Pero por lo demás, el álbum simplemente quedó ahí, muerto en el agua." Entonces, Yanni formó parte de un grupo de versiones de rock and roll (y más adelante con material propio) de cierta repercusión en el área regional de Minneapolis llamado Chameleon. Con ellos publicó varios discos y maduró sus ideas, pero al final el grupo se estancó y desapareció, en una época en la que todos habían cometido muchos excesos. El título "Chameleon Days" es sin duda un recordatorio y homenaje a aquellos días inciertos pero ilusionantes. El sonido romántico de Yanni, perfectamente reconocible en discos como éste, bebe también de clásicos ligeros como los de James Last ("Love Bird", por ejemplo), aunque el griego alcanza niveles de producción elevados gracias a la adición de la electrónica. El comienzo es alegre, optimista, una juguetona sucesión de notas de piano que responde al título de "Swept Away” y que pone muy alto el listón de este trabajo que contiene nueve composiciones en la línea de sus anteriores obras, es decir, alternando cortes movidos con románticas baladas. Entre las primeros destacan "Marching Season” (una pieza difícil -Yanni contaba que le costó mucho trabajarla con ambas manos- en dos partes, piano romántico seguido de un aire épico, que sigue la estela de algunos éxitos de su disco anterior), "Chasing Shadows" (con un tono de película ochentera) y en especial "Days of Summer", tema que presenta un sonido sintetizado de armónica que resulta muy atractivo, antes de un emocionante desmelene final. Son sin embargo las piezas lentas, en las que el piano le gana la partida a la parafernalia electrónica, las que mejor poso dejan en el conjunto, como por ejemplo "The Rain Must Fall" (bella composición aderezada con una tranquila percusión acústica con la que Yanni demuestra que puede extraer auténtica magia de los teclados) y por supuesto la emocionante "Reflections of Passion", una joya de tema que se ha convertido por derecho propio y sin discusión en un gran clásico de las nuevas músicas, y cuyo emotivo y peliculero videoclip está protagonizado por el propio Yanni, al que vemos tocar el piano, nadar o pasear por la playa. Al final del trabajo, una fanfarria de evento deportivo inicia "Everglade Run" -que fue usado por la cadena NBC en los créditos de cierre de una Super Bowl- y "A Word in Private” -un seguro homenaje al nombre de su compañía de discos- es una culminación intimista con piano donde se vuelve a apreciar la sensibilidad de este gran artista, que con este disco pretendía, según sus palabras, "crear sonidos instrumentales que fueran más familiares". El álbum estaba complementado con la percusión de Charlie Adams, que se unió además a John Tesh y Joyce Imbesi (ambos teclistas) en la exitosa gira que en ese año 1988 Yanni realizó por Estados Unidos, la segunda después de la de "Out of Silence".
Prácticamente en cada disco de la primera época de Yanni podemos encontrar algunos de sus grandes clásicos, para así también poder completar los numerosos recopilatorios que pueblan su discografía y que se han convertido en superventas de la música instrumental. En "Chameleon Days" prima la sensual hermosura de "Reflections of Passion", si bien varios de los cortes son igualmente destacables, configurando un estupendo conjunto que alcanzó el número 2 en las listas de ventas de new age (esa odiada pero necesaria nomenclatura) en los Estados Unidos. La grandilocuencia de este artista es natural, posiblemente su ego y su necesidad de alcanzar el éxito también, y pesar de esa cierta petulancia, el registro general es dócil, fácil de escuchar, agradecido. Yanni Chryssomallis es en definitiva un completo músico (él mismo es el productor de sus discos y compositor de la mayoría de los temas) en el que el carisma y la destreza se dan la mano. Aunque tras la ruptura con Linda Evans (poco después del éxito del álbum "Tribute" y sus conciertos en India y China) atravesara una mala racha, en la que sufrió la muerte de su madre y una acusación de malos tratos de su nueva pareja, la carrera de Yanni (o al menos su imagen y el recuerdo de sus grandes trabajos) puede volver a encauzarse, si bien eso debe pasar por su propia felicidad, Como él mismo dijo cuando estaba en la cumbre, ¿de qué sirve vender millones de discos si uno no es feliz?
YANNI: "Out of Silence"
VARIOS ARTISTAS: "Polar Shift"

