29.8.07

MYCHAEL & JEFF DANNA:
"A Celtic Tale (The Legend of Deirdre)"

La intromisión de importantes artistas en terrenos musicales ajenos ha dado grandes momentos a la historia de la música, ya no es noticia que consagrados roqueros elaboren interesantes obras de música contemporánea, incluso óperas con mayor o menor fortuna, o que estéticas modernas convivan en forma de remixes con elementos folclóricos o tribales de entidad. Casos como los del guitarrista alemán Ottmar Liebert, han cosechado un enorme éxito en Estados Unidos con su rítmica música basada en la guitarra aflamencada (el conocido como 'nuevo flamenco'), respetable e incluso admirable, pero en absoluto compartiendo el espíritu del flamenco original. Así, la música celta también vive día a día la llegada de grupos y músicos que, desde una perspectiva de admiración y respeto, se basan en esa cultura y sus instrumentos para realizar obras que pueden considerarse celtas aunque no se posea la nacionalidad ni las raíces adecuadas. En Canadá, sobre todo en el este, Nueva Escocia y Terranova, existen muchos músicos como Loreena McKennitt, Thalita Mackenzie o Ashley McIsaac, que sí se amparan en su linaje para modernizar la música de sus antepasados. En otras ocasiones no es así, por eso la sorpresa es mayor al encontrarnos con discos como "A Celtic Tale".

Mychael y Jeff Danna son dos hermanos canadienses, nacidos en Winnepeg -capital de Manitoba- que en un principio no tienen ascendencia celta, aunque sí italiana. Mychael, el mayor y más conocido, despuntó desde pequeño con los teclados, y ha sido gracias a sus soberbias bandas sonoras (en especial las del director armenio-canadiense Atom Egoyan, pero también otras de Ang Lee, Mira Nair y demás) como ha cimentado una gran fama y reputación, ganando incluso el premio Oscar por 'La Vida de Pi' ('Life of Pi') en 2013. En 1996 el sello Hearts of Space (que ya había publicado dos interesantísimos trabajos en solitario de Mychael, "Sirens" y "Skys", así como "North of Niagara" en colaboración con su amigo Tim Clément) inauguró la colección celta Hearts O'Space con este trabajo inspirado en la trágica leyenda celta de Deirdre, heroína por antonomasia de la mitología irlandesa, cuya historia de amor se puede leer en el Ciclo del Úlster. Una simple escucha de los temas iniciales de este trabajo nos hace caer rendidos a los pies de los hermanos Danna, y aunque sea la Ghirlandata, de Dante Gabriel Rosetti, la que nos reciba visualmente en la portada, en lo musical es una bellísima introducción de teclados y flauta titulada "The Prophecy", la que marca el camino de la obra, entre la música celta y la ambientalidad sinfónica. No hay que esperar mucho para escuchar la primera de las grandes composiciones que llenan el álbum, pues "The Child Deirdre" tiene una calidad e intensidad innegables, con una bellísima melodía de flauta sobre el arpa celta y las guitarras y un genial puente de acordeón para completar una pequeña maravilla cuyos ecos siguen resonando. Suena de repente a la gaita uno de los temas recurrentes de la obra, "Sons of Uisnach" que será desarrollado posteriormente pero que nos hace recordar los campos irlandeses y otras imágenes de películas como 'Braveheart' o 'Rob Roy'. "Under High Branches" continúa elevando la calidad melódica y folclórica de este disco hasta límites insospechados, encontrándonos sin duda con una de las más bellas obras -se puede hablar de música celta, sinfonía folclórica o banda sonora imaginaria- de la década. Combinados con momentos ambientales ("Loch Etive" -retomando la melodía de "The Child Deirdre"-, "The Druid") y demostraciones de interpretación por parte de los músicos que colaboran con los instrumentos celtas y acústicos (su escasa fama contrasta con su arte), otros puntos culminantes del trabajo serían "Defeat of the Red Branch", una de las composiciones más rítmicas, "Lament", el sencillo tema cantado por Krysia Kocjan cuya voz se eleva con la melodía de "The Child Deirdre" sobre el fondo musical de la Utah Orchestra, y la emocionante "The Drowning Plains", que retoma otra anterior y ciertamente bella melodía a la gaita. Los hermanos Danna siempre habían admirado la música celta, algo que queda de sobras demostrado en esta fusión de estilos que incluía la leyenda en el libreto, y que afortunadamente contó con una edición traducida en nuestro país, editada por el siempre eficaz sello Resistencia. El sorprendente colorido de la música se une a la carga trágica del mito irlandés y su conjunto es de una intensidad admirable, una de esas joyas imprescindibles en cualquier colección que se precie.

Este disco tenía los ingredientes necesarios para convertirse en una obra épica, de referencia en la nueva música celta. Que su repercusión no haya sido mayor podría deberse a diversos factores como la distribución, la nacionalidad de los autores, el éxito que acaparó "Riverdance" ese mismo año... Sin embargo, su trascendencia se demuestra al comprobar que Hearts of Space distribuyó también una versión narrada por la locutora de radio Fiona Ritchie y un trabajo con la misma idea aunque un acabado no tan acertado, "A Celtic Romance (The Legend Of Liadain And Curithir)", cuya temática era un relato irlandés del siglo IX sobre un amor trágico entre dos poetas, Liadain de Corkaguiney y Curithir mac Doborchu. El trabajo, adornado con elementos sinfónicos y ambientales, encandila sin miramientos. Como en otra de las estupendas bandas sonoras de Mychael, varios temas recurrentes se deslizan con diferentes tratamientos como filigranas al compás de los instrumentos puramente celtas, que suenan muy modernos con los fondos ambientales de Mychael y las rítmicas guitarras de Jeff, engalanando todo con una aparente sencillez y una apacible belleza que hacen de este un álbum único.











19.8.07

ANGELO BADALAMENTI:
"Twin Peaks"

La carrera musical del compositor neoyorquino Angelo Badalamenti está intimamente ligada a la del  director de cine, también estadounidense, David Lynch. Poco convencional y extremadamente surrealista, el cine de Lynch encontró en Badalamenti un complemento musical ideal, desde 'Terciopelo azul' en 1986 y con partituras tan extraordinarias como 'Una historia verdadera' o 'Mulholland Drive'. Su mayor éxito de ventas y popularidad llegó con una serie para la cadena ABC, un thriller con elementos fantásticos que supuso todo un fenómeno entre el público y que de hecho cuenta aun hoy, décadas después de su estreno, con numerosos seguidores. Su título es ya un referente en la historia de la televisión: "Twin Peaks". Millones de telespectadores en todo el mundo contemplaron impávidos la historia de una pequeña población ficticia del noroeste de los Estados Unidos en la que se había cometido un horrendo crimen, y permanecían atentos a las vidas de sus extravagantes habitantes y a la investigación del agente Dale Cooper (interpretado por Kyle MacLachlan), a la vez que degustaban embelesados los compases de una música que dejaba atrás cualquier calificativo, y que publicó en todo el mundo Warner Bros. Records en 1990, llegando a ser disco de oro en 25 países.

Como cualquier serie de culto que se precie, "Twin Peaks" contaba con un acompañamiento musical de excepción, permanentemente asociado al recuerdo de la trama, los paisajes y los personajes, los mismos cuyas fotografías acompañaban al libreto del CD o a la contraportada del vinilo, y que nos ayudaban a seguir la serie con mayor facilidad. Como curiosidad, el álbum se comercializó en Europa como "Music from Twin Peaks" y en Estados Unidos como "Soundtrack from Twin Peaks". Mecido por un suave e hipnótico compás, el tema principal de "Twin Peaks" se presentaba como esas mismas imágenes que lo acompañan desde entonces sin remedio (la serrería, las montañas, el bosque, el hotel, el prostíbulo, el salto de agua, las vías del tren...), idílico y enmarcado a la vez en una inherente sensación de que hay detrás algo más que se nos esconde, algo ancestral, atávico y francamente mágico. La original cadencia, combinada con la romántica melodía in crescendo, provoca un repentino ataque de nostalgia a todo aquel que se sintió atrapado por el ambiente onírico e irreal pero extrañamente hermoso de la serie, y consiguió con todo merecimiento el premio Grammy (curiosamente, no en la sección de mejor banda sonora sino en la de 'Mejor canción pop instrumental'). Badalamenti conseguía conducirnos con su partitura por ese mundo lynchiano contagiándonos del misterio y haciéndonos partícipes de esa angustia que parecía proceder del bosque y de la que participaba todo el pueblo, con otra obra cumbre en el segundo corte, "Laura Palmer's Theme", bellísima en su melodía y desasosegante en su acompañamiento. Angelo se mostró como un compositor muy seguro y eficaz combinando música e imagen, pero no sólo en estos fascinantes temas de inicio sino en todo el trabajo. "Audrey's Dance" y "Freshly Squeezed" (reconvertida un poco más adelante en "Dance of the Dream Man") eran posiblemente las canciones más hipnóticas y surrealistas (qué diferencia además contemplar los bailes de la preciosa Sherilyn Fenn y el contrahecho Michael J. Anderson), las que más se asociaban a lo que David Lynch pretendía ofrecer, mientras que el contrapunto venía plasmado en los temas vocales, textos de Lynch cantados por una vocalista de poco recorrido pero sobrada soltura llamada Julee Cruise (que también aparecía cantando en el popular pub del pueblo): "Falling" era la versión vocal del tema principal, un acierto por su mayor facilidad de radiodifusión, consiguiendo llegar a todo el mundo, supiera o no qué era aquello de "Twin Peaks"; a destacar también otras dos baladas, la luminosa "The Nightingale" y, al otro lado del espejo, la oscura "Into the Night". Esas tres canciones habían sido publicadas un año antes junto a otras siete (alguna de las cuales también se podían escuchar en la taberna de la localidad), en el álbum de Julee Cruise "Floating Into the Night", una obra compuesta realmente por Badalamenti, con los textos de David Lynch y la interpretación de Julee. Algo de jazz, country y música más ambiental se citaban en el resto de este maravilloso, elegante y eficaz soundtrack, que tendría una suerte de continuación en la música para la película "Twin Peaks: Fire Walk with Me", que rodó Lynch en 1992 sobre los sucesos anteriores a la trama de la serie original; este film, incluso más extraño que su antecedente televisivo, ponía más énfasis en el jazz (de hecho, decae en un jazz ambiental alucinógeno, soporífero por momentos, una propuesta absolutamente distinta a lo que Badalamenti presentó para la serie), pero dejaba espacio en uno de sus cortes para recordar los momentos más importantes de la música original. En 2007 el sello David Lynch Music Company publicó además el álbum "Twin Peaks Season Two Music and More", con más música, sin voces, y un libreto de 24 páginas para incondicionales de una serie sobre la que se anuncia recurrentemente una nueva temporada.

Nacido en 1937 y fallecido en 2022, Angelo Badalamenti se ganó una merecida fama en Hollywood más allá del enorme éxito de este disco. Su forma de componer fue distinta a la habitual, y en ella tuvo mucho que ver un David Lynch que se preocupa realmente de la música de sus películas: “David me contaba las escenas antes de rodar para que me creara mi propia impresión: un bosque por la noche, un pueblo tranquilo, una muchacha que aparece asesinada... Esto ayudó más que nada a crear una atmósfera (...) mi estilo se desarrolló a partir de las sugerencias de David, de su visión creativa”. En un año en que Juan Luis Guerra arrasaba, Mecano continuaba con sus éxitos, Héroes del Silencio se reafirmaba y sorprendía Enigma, esta banda sonora alcanzó el número 3 en las listas de ventas españolas en marzo de 1991, no tan alto como el número 1 de la rescatada música de "Grease", pero sí por delante de las de "Ghost" o "Robin Hood". La de "Twin Peaks" fue también una música inspiradora, por ejemplo en su primer álbum, el más adelante conocido e influyente Moby logró un gran éxito con “Go”, que incluía un sampler de “Laura Palmer Theme”. Las enormes cifras de ventas de la BSO contribuyeron al mito creado alrededor de "Twin Peaks", probablemente esa conjunción entre música e imagen directamente para televisión no haya podido igualarse en la actualidad, pero la pregunta que nos hacemos los que disfrutamos y, por qué no decirlo, nos desesperamos con la serie, incluso tras ver su conclusión, es... ¿quién mató a Laura Palmer?