
La intromisión de importantes artistas en terrenos musicales ajenos ha dado grandes momentos a la historia de la música, ya no es noticia que consagrados roqueros elaboren interesantes obras de música contemporánea, incluso óperas con mayor o menor fortuna, o que estéticas modernas convivan en forma de remixes con elementos folclóricos o tribales de entidad. Casos como los del guitarrista alemán Ottmar Liebert, han cosechado un enorme éxito en Estados Unidos con su rítmica música basada en la guitarra aflamencada (el conocido como 'nuevo flamenco'), respetable e incluso admirable, pero en absoluto compartiendo el espíritu del flamenco original. Así, la música celta también vive día a día la llegada de grupos y músicos que, desde una perspectiva de admiración y respeto, se basan en esa cultura y sus instrumentos para realizar obras que pueden considerarse celtas aunque no se posea la nacionalidad ni las raíces adecuadas. En Canadá, sobre todo en el este, Nueva Escocia y Terranova, existen muchos músicos como Loreena McKennitt, Thalita Mackenzie o Ashley McIsaac, que sí se amparan en su linaje para modernizar la música de sus antepasados. En otras ocasiones no es así, por eso la sorpresa es mayor al encontrarnos con discos como "A Celtic Tale".
Mychael y Jeff Danna son dos hermanos canadienses, nacidos en Winnepeg -capital de Manitoba- que en un principio no tienen ascendencia celta, aunque sí italiana. Mychael, el mayor y más conocido, despuntó desde pequeño con los teclados, y ha sido gracias a sus soberbias bandas sonoras (en especial las del director armenio-canadiense Atom Egoyan, pero también otras de Ang Lee, Mira Nair y demás) como ha cimentado una gran fama y reputación, ganando incluso el premio Oscar por 'La Vida de Pi' ('Life of Pi') en 2013. En 1996 el sello Hearts of Space (que ya había publicado dos interesantísimos trabajos en solitario de Mychael, "Sirens" y "Skys", así como "North of Niagara" en colaboración con su amigo Tim Clément) inauguró la colección celta Hearts O'Space con este trabajo inspirado en la trágica leyenda celta de Deirdre, heroína por antonomasia de la mitología irlandesa, cuya historia de amor se puede leer en el Ciclo del Úlster. Una simple escucha de los temas iniciales de este trabajo nos hace caer rendidos a los pies de los hermanos Danna, y aunque sea la Ghirlandata, de Dante Gabriel Rosetti, la que nos reciba visualmente en la portada, en lo musical es una bellísima introducción de teclados y flauta titulada "The Prophecy", la que marca el camino de la obra, entre la música celta y la ambientalidad sinfónica. No hay que esperar mucho para escuchar la primera de las grandes composiciones que llenan el álbum, pues "The Child Deirdre" tiene una calidad e intensidad innegables, con una bellísima melodía de flauta sobre el arpa celta y las guitarras y un genial puente de acordeón para completar una pequeña maravilla cuyos ecos siguen resonando. Suena de repente a la gaita uno de los temas recurrentes de la obra, "Sons of Uisnach" que será desarrollado posteriormente pero que nos hace recordar los campos irlandeses y otras imágenes de películas como 'Braveheart' o 'Rob Roy'. "Under High Branches" continúa elevando la calidad melódica y folclórica de este disco hasta límites insospechados, encontrándonos sin duda con una de las más bellas obras -se puede hablar de música celta, sinfonía folclórica o banda sonora imaginaria- de la década. Combinados con momentos ambientales ("Loch Etive" -retomando la melodía de "The Child Deirdre"-, "The Druid") y demostraciones de interpretación por parte de los músicos que colaboran con los instrumentos celtas y acústicos (su escasa fama contrasta con su arte), otros puntos culminantes del trabajo serían "Defeat of the Red Branch", una de las composiciones más rítmicas, "Lament", el sencillo tema cantado por Krysia Kocjan cuya voz se eleva con la melodía de "The Child Deirdre" sobre el fondo musical de la Utah Orchestra, y la emocionante "The Drowning Plains", que retoma otra anterior y ciertamente bella melodía a la gaita. Los hermanos Danna siempre habían admirado la música celta, algo que queda de sobras demostrado en esta fusión de estilos que incluía la leyenda en el libreto, y que afortunadamente contó con una edición traducida en nuestro país, editada por el siempre eficaz sello Resistencia. El sorprendente colorido de la música se une a la carga trágica del mito irlandés y su conjunto es de una intensidad admirable, una de esas joyas imprescindibles en cualquier colección que se precie.
Este disco tenía los ingredientes necesarios para convertirse en una obra épica, de referencia en la nueva música celta. Que su repercusión no haya sido mayor podría deberse a diversos factores como la distribución, la nacionalidad de los autores, el éxito que acaparó "Riverdance" ese mismo año... Sin embargo, su trascendencia se demuestra al comprobar que Hearts of Space distribuyó también una versión narrada por la locutora de radio Fiona Ritchie y un trabajo con la misma idea aunque un acabado no tan acertado, "A Celtic Romance (The Legend Of Liadain And Curithir)", cuya temática era un relato irlandés del siglo IX sobre un amor trágico entre dos poetas, Liadain de Corkaguiney y Curithir mac Doborchu. El trabajo, adornado con elementos sinfónicos y ambientales, encandila sin miramientos. Como en otra de las estupendas bandas sonoras de Mychael, varios temas recurrentes se deslizan con diferentes tratamientos como filigranas al compás de los instrumentos puramente celtas, que suenan muy modernos con los fondos ambientales de Mychael y las rítmicas guitarras de Jeff, engalanando todo con una aparente sencillez y una apacible belleza que hacen de este un álbum único.
