20.8.26

SHADOWFAX:
"The Odd Get Even"

El premio Grammy en la categoría new age comenzó a otorgarse en 1987. Esa es una de las razones por las que el grupo Shadowfax no ganó este premio por sus primeros álbumes en Windham Hill y sí que lo logró en 1989 por su trabajo de Capitol Records "Folksongs for a Nuclear Village", buen disco pero no tan rompedor ni sorprendente en su inspiración y su frescura como aquellos "Shadowfax", "Shadowdance" o "The Dreams of Children" publicados a principios y mediados de la década. Fue dos años después de ese premio cuando Shadowfax recalaron en otra de las grandes compañías de la música instrumental en los Estados Unidos, Private Music, y opinaban así sobre ese tipo de galardones: "Fue divertido ganar un Grammy. Cuando vas allí, es como: 'Vaya, estamos en los Grammys, qué raro es esto'. Lo has visto en televisión y de repente ahí estás, sentado con tu traje. Realmente no sabes de qué se trata hasta que enumeran a las cuatro o cinco personas nominadas contigo y te quedas esperando a ver qué pasa. Entonces dejas ir los nervios y empiezas a pasarlo bien. Definitivamente fue una señal de algo. Para mí, lo mejor de los Grammy fue la noche anterior a la entrega de premios. Tuvieron una cena de recepción para todos los nominados. En la misma sala podías ver a Pharoah Sanders, Willie Dixon o Lamont Dozier, todos estos grandes artistas, escritores y músicos. Pudimos conocer a mucha gente a la que respetábamos desde hacía tiempo, y eso dejó claro lo que realmente son estos premios: el respeto de tus propios compañeros, músicos y gente que trabaja en la industria discográfica. No es un premio de popularidad, realmente significa algo ganar el reconocimiento de tus pares. Además, nos trajo recuerdos de casa, porque justo después de ganar nosotros, Willie Dixon ganó por su álbum de blues, y solíamos ensayar en su sótano. Fue genial estar entre bastidores en la fila con Willie Dixon esperando a la prensa, nos estuvimos riendo mucho."

De difícil clasificación con su divertida mezcla de influencias que va más allá de la fusión que ejecutaban en sus inicios, Shadowfax habían llegado a la compañía avanzada Private Music para publicar en 1990 su séptimo disco, "The Odd Get Even". Era el momento de cambio de década y las etiquetas eran necesarias para saber cuál era el producto que se intentaba vender, pero el vocablo new age seguía sin contar con el respeto de la mayoría de los músicos, especialmente los que provenían del jazz y del blues, como ellos mismos habían declarado en una entrevista para el canal WNEV-TV de Boston en 1987: "Soy bastante alérgico al término new age. Creo que si la gente intenta categorizar todo lo que haces, se convierte en algo muerto. Considero que usan new age como un término de marketing. Hay mucha gente haciendo tipos muy distintos de música instrumental y experimental, lo están metiendo todo en una sola categoría, cosas como las que hacía Brian Eno mucho antes de que se usara el término, ahora se clasificarían como new age. Así que ni siquiera sé qué es la música new age." ¿Cómo llamamos a esta música, entonces?: "A falta de un término mejor, llámalo world music. Al fin y al cabo, usamos influencias de todo el planeta. Hemos estado juntos en la banda desde 1972 y nuestra música siempre está cambiando. Los críticos la llaman world music porque tiene muchas influencias del gamelán de Indonesia y música africana, y también música asiática y cosas diferentes, todo mezclado con instrumentos electrónicos tradicionales americanos. Al mismo tiempo tiene un toque de jazz, siempre escuchamos mucho jazz y fue una gran influencia. Además, crecimos en bandas de blues y de rock en Chicago." World music y mucho más, evidentemente, un cocktel que explotó gracias a la conexión de Chuck Greenberg con Alex De Grassi (él había participado en 1981 en el enorme disco de De Grassi "Clockwork"), cuando Shadowfax publicaron el subyugante "Shadowfax" en Windham Hill en 1982, varios años antes, por cierto, de la invención de la propia etiqueta world music. La confusión de términos no impidió acercar esta música a un gran número de nuevos oyentes, muchos de ellos jóvenes, que alucinaban con el sonido del lyricon, un instrumento electrónico de viento, de madera, que inventó un señor de Boston llamado Bill Bernardi, y que en aquella época era novedoso y ciertamente angelical. Aunque su sonido, ya anticuado, ha llegado a muchos otros ámbitos, muchos lo asocian irremediablemente a Chuck Greenberg y a Shadowfax. "The Odd Get Even" comienza con un viaje exótico, intenso y muy placentero titulado "Oasis", deliciosa pieza con raices que oscilan entre África y Oriente Medio que es puro Shadowfax, tiene el intenso sabor de su fusión, rica y atrayente, y un enorme trabajo de percusión a cargo de ese coleccionista de instrumentos exóticos que era Stuart Nevitt, fallecido en 2008. Chuck Greenberg interpreta flautas, saxo soprano, y el lyricon, cuya poesía entra en escena en "One Winter Morning" e inunda de colorido una gozosa atmósfera navideña. La conjunción instrumental es maravillosa, no hay que dejar de lado a G.E. Stinson (guitarras y otras percusiones), Phil Maggini (bajos con y sin trastes), David Lewis (teclados), Todd Yvega (sintetizadores), John Bisharat (violonchelo) y su hermano Charlie Bisharat con sus siempre inolvidables violines, que despuntan en el ambiente exótico de "1001 Nights", pieza colorida, casi selvática, muy de su estilo. Otro de los momentos importantes del disco llega a continuación, "A Pause in the Rain" es más que una entretenida y sensual pieza con un maravilloso viento, es uno de los temas míticos de este conjunto, es la incursión de Windham Hill en Private Music, y es el título que Joy Greenberg, la viuda de Chuck, utilizó para titular la biografía que escribió sobre el grupo. Para terminar la cara A del plástico, "Her Dress Hangs There" tiene un rítmico desarrollo aventurero bastante llevadero, más del estilo de Private Music que la mayoría del disco, como sucederá con "Boomerang" un poco más adelante, donde los efectos y las programaciones se aunan a la inventiva acústica, en la era de proliferación del CD y sus avances en calidad de sonido. La segunda parte del álbum se abre con "Changing of the Guard", ambiente soñador para momentos idílicos, una clara evolución respecto al jazz y la fusión de sus primeras muestras grabadas, como el trabajo de 1976 "Watercourse Way". De igual modo, "The Odd Get Even" es una especie de entretenido retorno a ese jazz con mucho de folclore, de músicas del mundo, y con la alegría del violín, que acompañaban a los Shadowfax de los ochenta. "Sujata" es un ambiente sutil, de escasa iluminación y un velo misterioso, que oculta una historia digna de ser escuchada con calma, antes de que bajo y piano introduzcan un cierre intimista titulado "One Heart", donde el viento aporta su detalle melancólico. Melancolía y ritmo, dulzura y movimiento: "Intentamos que la experiencia de un concierto de Shadowfax lleve al público a un pequeño viaje, que haya cosas para escuchar con la cabeza y otras que los hagan moverse. Hay música para la mente y para el cuerpo", decía Greenberg en aquella época. Muchas influencias fueron básicas en el éxito de este conjunto, como matizaba Stinson: "La música que produces es una combinación de todo lo que has escuchado en tu vida. Así que sí, venimos del blues, escuchamos mucho jazz, pero creo que una de las cosas buenas que se pueden decir de Shadowfax es que es muy difícil de categorizar. Empezamos con eso en mente: queríamos crear algo nuevo y diferente. Eso es fácil de hacer cuando no sabes exactamente qué buscas. Si escuchas una orquesta de gamelán —cosa que estoy seguro de que harás algún día— no habrá duda en tu mente de que es algo interesante de oír. Es curioso ver cómo la música occidental yuxtapone todo ese asunto, porque muchas culturas piensan en su música de maneras completamente diferentes. Es interesante ver cómo funciona todo junto, porque la música es el lenguaje universal y es algo que todos entienden o que al menos puede conmover a cualquiera. ¿Dónde encuentras música así? Bueno, no solo en las tiendas de discos. Si investigas, puedes encontrar festivales de música del mundo en cualquier ciudad donde vivas. Es interesante buscar nuevas o viejas formas musicales y descubrir qué las hace divertidas e interesantes."

En los momentos de grabar para Windham Hill, Shadowfax era como una familia, advertía G.E. Stinton en una publicación de Facebook de 2019, "con todo el amor, la tristeza, la ira, el perdón, etc., que conlleva cualquier familia. La banda se acababa de reunir, pudimos grabar y dar conciertos, así que todos estábamos contentos. Cada álbum tuvo sus propios problemas y dificultades, y trabajábamos con presupuestos muy limitados, pero lo conseguimos y, en general, nos divertimos". Y siguieron haciéndolo, pasando por diferentes fases, hasta la desaparición del grupo tras la muerte de Chuck Greenberg. Cada trabajo, de esta manera, era un poco distinto al anterior, aunque siempre con el reconocible sonido de Shadowfax, y "The Odd Get Even" fue otro gran álbum en esa especie de evolución, pues como advertían sus componentes en el EPK que acompañaba al disco: "No sabemos qué tipo de criatura terminará saliendo, realmente nunca sabes cómo va a sonar un disco hasta que estás a la mitad del proceso, la gente trae material, los compositores deben tener una concepción muy clara de lo que quieren cuando presentan el tema, pero luego tienes que ser abierto, porque ocurre una metamorfosis cuando traes una canción a la banda y todos contribuyen a ella. Diría que a la mitad del proceso de grabación es cuando tienes una idea bastante clara de cómo sonará el disco. Creo que la banda todavía experimenta e intenta mantenerse fresca. Ese es uno de los desafíos de un grupo que ha estado junto tanto tiempo como Shadowfax: intentas crear música diferente, no repetirte, hacer cosas que te mantengan interesado y que el público disfrute." Así, "Esperanto" y "Magic Theater" fueron, junto al álbum en directo "Live", las últimas referencias de los inolvidables Shadowfax para el sello californiano EarthBeat! Records, que siguieron haciendo disfrutar a sus seguidores y al público curioso del blues, el jazz, la world music y, ¿por qué no?, la new age.

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