11.2.22

YANNI:
"Live at the Acropolis"

Hay que hacer caso a lo que el prestigioso comunicador, escritor, divulgador de la música new age y conductor del programa musical Echoes, John Diliberto, avisa en las notas interiores de este trabajo en directo de Yanni: "Se necesita ser un artista de gran estatura y altas intenciones, o de alta auto-importancia y arrogancia para posicionarse en el Teatro de Herodes Atticus, contemplando el Partenón y tocando música donde estuvieron dioses y profetas". Efectivamente, vistas las imágenes del concierto, el lugar impone a cualquiera. Posiblemente también a Yanni, que emprendió un largo y difícil camino para llegar hasta ese anfiteatro y a ese punto álgido de su carrera, pero el teclista se sobrepuso con solvencia, en ningún momento dio la impresión de verse sobrepasado por la emoción no sólo del lugar, sino de tocar delante de su gente. Griego de nacimiento, estadounidense de adopción, Yanni Chryssomallis era una enorme figura en los mercados de la música instrumental para adultos y de, sencillamente, la new age, cuando comenzó esta espectacular gira mundial que lamentablemente, como ha sucedido en cada una de sus giras, no pasó por España. Ahora bien, aunque Yanni hasta entonces no había podido costearse una orquesta para sus trabajos, sí que había tenido una a su disposición en un momento de su carrera: "En 1990 tuve la oportunidad de hacer realidad mi sueño de escuchar mi música interpretada por una verdadera orquesta sinfónica (...) Una importante emisora de radio en Dallas patrocinó un concierto benéfico para luchar contra el SIDA y me invitó a aparecer con la Dallas Sinfonía." Yanni llamó entonces a George Veras, un productor sénior de la CBS Sports que le había presentado John Tesh, porque quería grabarlo en video. Su pareja, Linda Evans, aportó una cantidad de dinero, y le convenció para vestir de blanco y destacar sobre la orquesta, lo que fue todo un acierto.

Kalamata es una ciudad del Peloponeso, al sur de Grecia, que acogió el nacimiento e infancia de Yanni. Allí creció su amor por la música, gracias a su familia. A los seis años comenzó su aprendizaje de piano, que compaginó con sus estudios y con la natación, de la que llegó a ser una promesa en Grecia, antes de desplazarse a estudiar a Minnesota, en los Estados Unidos, donde forjó su impresionante carrera. En 1993, después de que la aparición de Yanni al piano con Linda Evans en el programa de Oprah hiciera que discos como "Out of Silence", "Chameleon Days" o el recopilatorio "Reflections of Passion" se convirtieran en grandes éxitos, Yanni publicó un álbum de solos de piano, "In my Time", un nuevo superventas que llegó al número 1 en las listas de new age del Billboard. Su actuación con la Orquesta Sinfónica de Dallas fue la chispa que acabó desembocando, tras "In my time", en la gira mundial 'Yanni Live, The Symphony Concerts 1993', en la que llegó a Grecia, Gran Bretaña o Japón con una orquesta sinfónica completa, The Royal Philharmonic Concert Orchestra, dirigida por Shardad Rohani. La banda de Yanni, en la que se pueden ver algunos nombres importantes de la new age, contaba con Charlie Adams (batería), Charlie Bisharat (violín), Karen Briggs (violín), Ric Fierabracci (bajo), Michael 'Kalani' Bruno (percusión), Julie Homi (teclados) y Bradley Joseph (teclados). Pero el concierto del 23 de septiembre de 1993 era especial. Un lugar épico, el Odeón de Herodes Atticus, un abarrotado coliseo de piedra restaurado con mármol al lado de la Acrópolis de Atenas, con el Partenón al fondo. "Desde que dejé Grecia hace más de dos décadas, ha sido mi sueño volver y actuar en la Acrópolis", admite el músico en las páginas interiores del CD. Tocar en la Acrópolis es un sueño para cualquier músico. Un año y medio, ni más ni menos, ocupó la preparación del evento, dado el tamaño importante de las tarea, que incorporaba a una orquesta completa en un lugar icónico, y una grabación íntegra en gran calidad de audio y video, que además iba a verse con posterioridad en la cadena estadounidense PBS. La burocracia lo hizo muy difícil y también tuvo problemas con la orquesta, pero Yanni lo logró, aunque sin el apoyo de Private Music, el músico tuvo que jugarse su propio dinero, y fue mucho, el fracaso estuvo cercano. Yanni vestía de un blanco inmaculado, su familia estaba en las gradas y el espectáculo fue triunfal, majestuoso, aderezado por los grandes éxitos del teclista. Ese disco fue su última concesión a Private (desde entonces fue un agente libre), que no podía dejar pasar la oportunidad de publicar un álbum en directo de su artista superventas ("Yanni Live at the Acropolis" fue publicado en 1994), además de un VHS -y con posterioridad un DVD e incluso un laserdisc- del mismo, para que todo el mundo pudiera contemplar la belleza del espectáculo. "Santorini" es un comienzo astuto, una de esas melodías que destilan espíritu olímpico por los cuatro costados, y estando en la cuna de esos grandes juegos, se trata de una entrada directa a la audiencia. Su suave interludio, con aromas de culturas orientales, también sabe enganchar, antes de emprender de nuevo con la altiva melodía característica. El otro Yanni, romántico y soñador, aparece en "Keys to Imagination", haciendo suya la vitalidad de las cuerdas, el exotismo de los vientos, la fuerza de la percusión y la magia del piano en una pieza que, sin ser de las mejores de su repertorio, suena majestuosa vestida con estos arreglos. El piano es, a continuación, el gran protagonista en una "Until the Last Moment" que logra envolver al oyente en un remolino de aventura y pasión. De repente aparece "The Rain Must Fall", otra melodía de piano totalmente distinguible de la mejor época de este teclista, con gran éxtasis final de violín a cargo de la colorida Karen Briggs. Pero el concierto necesitaba en este momento cambiar el ritmo, otra pieza vibrante, ¿y cuál mejor que esta maravilla titulada "Standing in Motion"? Antes que ella, como introducción, una pequeña joya deudora de los orígenes helenos de Yanni, la conocida como "Acroyali", que suena más griega que nunca. Pocas veces el piano de Yanni ha sonado tan claro y luminoso como en esta noche entusiasta en piezas como "One Man's Dream", mientras que "Within Attraction" es otra pieza inspirada, cambiada y amenizada en alguno de sus momentos por la orquesta. Pero eso sí, "Nostalgia" es una de sus grandes melodías de piano, una emocionante balada incluida en su trabajo "Keys to Imagination", que no podía faltar aquí. Ningún tema tiene desperdicio en esta fiesta de ritmo y melodía, aunque la adaptación de "Swept Away" no es de las mejores de la noche, que acaba dejando para el final otra de sus grandes piezas románticas, la indispensable "Reflections of Passion". Además de las pistas recogidas en el CD, en el video íntegro del concierto se pueden ver "Felitsa", "Marching Season", "Aria" y "The End of August". Más allá del disco normal publicado en 1994, una edición especial del año 2005 incluía CD+DVD, y en 2018, Sony Music sorprendió con la remasterización del álbum, que volvió a publicar en un pack con CD+DVD (el CD con el concierto íntegro por vez primera) con portada distinta y el título simplificado a "Acropolis 25", con motivo del 25 aniversario del concierto.

Aunque todo el mundo le decía a Yanni que la grabación se escuchaba genial, él no estaba contento con el sonido, quiso eliminar cualquier nota desafinada, cualquier tos, cualquier sonido del paso de una hoja a otra en las partituras. Le llevó tiempo y al final tuvo que entregar el resultado, que vendió millones de discos. No hay que olvidar que Yanni puso de su bolsillo unos 2 millones de dólares para que se celebraran esos conciertos, así que esos discos de platino mejoraron su situación económica: "Los dioses estaban de mi lado. Una vez que Live at the Acropolis triunfó, mi carrera despegó de verdad. Vendí muchísimos discos y videos y, aunque ganar dinero no era el objetivo principal, no puedo negar que me encantó ver cómo invertir en mí mismo había dado sus frutos." La electrónica ligera de este teclista, el romanticismo que desprenden algunas de sus composiciones, su acercamiento a la facilidad del pop y a una orquestalidad originalmente falseada, pero que cobró vida en cierto momento de su carrera, llevaron el nombre de Yanni a multitud de hogares. De hecho, "Yanni Live at the Acropolis" tiene acreditadas siete millones de copias vendidas, además de otro millón de ventas del video del concierto. Siempre vital y romántico, Yanni parecía tener una gran compañía detrás, pero en realidad vendía por sí solo, con su imagen y, evidentemente, con su música. Con este disco, tras el que cambió de sello discográfico a Virgin Records, Yanni había llegado a la cima, ahora bien, tal vez él mismo sabía que una vez allí, lo más fácil es empezar a ir cuesta abajo, por lo que se esforzó por mantener el nivel en los siguientes álbumes, si bien más tarde o más temprano todo acabaría torciéndose en cierta medida.

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