26.7.16

MICHAEL GETTEL:
"Intricate balance"

La potencia y versatilidad del piano le permite, más que a ningún otro instrumento en las nuevas músicas, poder depender únicamente de sí mismo para que un interprete consumado saque adelante un disco sin necesitar más acompañamiento. Numerosos son los ejemplos del conocido como piano new age, aunque otros artistas decidan llamarle de maneras diferentes dependiendo de sus intereses e influencias (piano folk, piano pop, romantic piano, piano ambient...). Así, en solitario, comenzó el estadounidense Michael Gettel, a la sazón profesor de piano en la Bush School de Seattle, si bien nació en Evergreen (Colorado), cerca de Denver, capital a la que acudía a tomar clases de piano y trompeta (instrumento que tocó profesionalmente desde los trece años). Tras licenciarse en teoría y composición musical por la University of North Carolina, optó por la enseñanza del piano, pero afortunadamente desplegó sus inquietudes en forma de álbumes. Con su manera ágil y cálida de tocar, construyó un hermosísimo cuadro de paisajes naturales en su primera obra, "San Juan suite", publicada en 1987. Sin embargo, Gettel decidió renunciar parcialmente a esa soledad instrumental en su segundo plástico, de título "Intricate balance", tal vez no tan pintoresco y luminoso como el anterior, pero de cualidades intrínsecas realmente similares.

Publicado por Miramar Recordings ese mismo año 1987, "Intricate balance" supone una continuación del estilo y las ideas desarrolladas unos meses antes, sigue teniendo un aroma vacacional, aunque se apoya también en vivencias personales, el solista dilata su campo de inspiración, desde el paisaje embriagador hasta la ternura, la familia y el amor, en un trabajo autoproducido. También se amplía la mencionada instrumentación, ya que al piano se unen (en un bastante muy dulzón, eso sí), dependiendo de los temas, sintetizador (Kirk Hutchinson y el propio Gettel), oboe, cuerno inglés (ambos interpretados por Mike Miller), percusiones varias (Keith Ewer), e incluso la voz de Nolan Mondrow y Joy Gettel, la esposa de Michael. "Existe un equilibrio sin edad que fluye a través de todo ser vivo. Buscarlo es descubrir la celebración de toda la creación". Así se presenta el corte que da título al álbum, de mucho dinamismo (aquí entran en juego la electrónica y la percusión) y esencia de sintonía de serie de éxito de la época. Son sin embargo los vientos los grandes invitados a esta fiesta, y con su gran personalidad, ejercen un inmaculado papel principal en composiciones como una controlada "Portrait" (una demostración de amor hacia su esposa), "Sucia" o "Prayers on the wind", tal vez el corte más ensoñador del trabajo, que suena realmente a una plegaria, más cercana a la artesanía de Windham Hill que a la de Narada, futura casa discográfica de Michael. También vuelve a intimidar el piano en solitario, alegre y desenfadado con sus notas rápidas y giros que le deben bastante al jazz, cuajando una pieza plena de magia como "Full circle", en la que Gettel se expresa desde el corazón, hablando de cómo la muerte de su abuelo y el nacimiento de su hija 'cierran el círculo'. En "Orca's dream" hay un regreso a las impresiones paisajísticas de su ópera prima con sintetizador y percusiones, y una cinematográfica espectacularidad ("si pudiera, sólo por un momento, me gustaría cambiarme de lugar con ellas, para ver a través de sus ojos"), como en la mencionada "Sucia", versión con oboe de la obertura de "San Juan suite", en la que se puede constatar una doble cara, ya que aunque se disfrute mejor la esencia relajante y evocadora del solo piano, los acertados arreglos (como sucediera anteriormente, por ejemplo, con Will Ackerman y algunas de sus memorables composiciones de guitarra -"Processional" o "The impending death of the virgin spirit" entre ellas-) marcan un acierto en ese guiño a su propia pieza. "When two hearts meet" es desenfada y juguetona, si bien no acaba de llenar en un envoltorio de gran calidad, y "Through Zach's eyes" es otra nota emotiva (tras "Full circle"), dedicada a su hijo Zachary, de 21 meses de edad en esos instantes. Para concluir, "The balance remains" es un correcto solo de piano que retoma la partitura que abría el trabajo pero con diferente tratamiento, representando de esta manera el mantenimiento del equilibrio. "Que siempre sea así...", concluye.

Con su estilo suave y natural, de teclas dulzonas y alegres glissandos, Gettel podía pecar de complaciente en esta época; una escucha atenta de su posterior discografía nos dice lo contrario, su carrera ni se ha estancado estilisticamente ni se ha limitado a solos de piano o dúos con instrumentos de viento de fácil digestión, sino que ha trascendido a un ensemble voluntarioso y bien formado con el que grabó varios discos, con mayor o menor fortuna aunque siempre buenas críticas, para la compañía Narada, previo paso por Sona Gaia con el delicioso "Return", publicado tres años después -un merecido periodo de descanso tras dos álbumes consecutivos- de "Intricate balance". Sobre él, Gettel afirma que es una celebración de las maravillas de la naturaleza, del amor y de la vida, aunque también ha reconocido en alguna ocasión la inspiración de la fe cristiana en su obra: "Mi fe me ayuda a apreciar la creación y proporciona un alto grado de inspiración (...) Cuando paso tiempo en algunos de esos lugares maravillosos en la naturaleza, me maravillo de todas las cosas majestuosas que Dios ha creado. tengo que reconocer la fuente de todo esto, y me gusta hacerlo de manera no verbal, a través de mi música".

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