23.3.12

RALF ILLENBERGER:
"Circle"

Fundada por Friedemann Witecka en 1980, la discográfica Biber Records se convirtió enseguida en sinónimo de calidad y buena produción en un entorno de música instrumental acústica de instrumentistas bien escogidos, donde se agrupaban con éxito jazz, pop y folclore, valiéndose en su distribución del auge de la etiqueta new age. Friedemann aseguraba que lo que cuenta para estos músicos es el rigor, la integridad artística y la originalidad musical, cualidades presentes sobradamente en el alemán Ralf Illenberger. Influenciado por grupos importantes como los Beatles o instrumentistas como Leo Kottke, y bajo su propia denominación de 'guitarra contemporánea', Illenberger formó desde finales de los 70 un exitoso dúo con otro guitarrista, Martin Kolbe. Tras la decisión de seguir caminos separados, en 1988 inauguró con "Circle" una populosa serie de trabajos que le llevarían a ser conocido tanto en Europa como en los Estados Unidos, país que por medio de la compañía Narada Productions acogió y revistió parte de su discografía.

Illenberger protagoniza una música dinámica, con dominio no sólo de la guitarra sino del conjunto, la banda Circle que él mismo abanderaba desde finales de los 80 y a la que parece estar agradecido, como si reconociera, a pesar de firmar todas las composiciones, que su sonido es fruto de una conjunción (con sus lógicas diferencias, es un caso parecido al de Lito Vitale y su cuarteto), en absoluto de una labor en solitario. De hecho este trabajo que en Estados Unidos llevó la firma exclusiva de Ralf Illenberger, en Alemania había estado acreditado por Ralf Illenberger's Circle, esa poderosa banda que componían, además del mismo Illenberger (guitarras acústica eléctrica, teclados), Büdi Siebert (teclados, saxo, marimba, percusión, trompa), Peter Keiser (bajo) y su hermano, Walter Keiser (percusiones, batería). Melodías de difícil definición se desarrollan con gran precisión, ritmos fáciles, de acabado pop y envoltorio que circula entre el jazz, un componente folclórico y la electrónica. No obstante, se siente una extraña calidez funky en piezas como "Nachtflug", que alejan a la música de este guitarrista de los círculos nórdicos. Posiblemente así atravesó fronteras y entró de lleno en el catálogo de Narada, por su intrépido colorismo y ritmo llevadero en un entorno muy controlado, sin desvaríos ni espectaculares solos o clímax. Un comienzo importante, "Horizons I", es buena muestra de esa animada conjunción de instrumentistas que ofrecen una música rítmica, un pop cercano al rock en algunos momentos, y estilismo new age, que surge cuando se presenta un cierto intimismo ("Blue darkness", quizás por la contribución de los vientos, o "Moonfood", en la que Illenberger literalmente 'habla'). Posiblemente por estar coescrito por Büdi Siebert, se puede hablar de un componente cálido en "Big change" (así como en el cambio de ritmo de "Nachtflug", de esencia jazzística y funky antes comentada), y de una verdadera conexión con el oyente en canciones más delicadas (pero sin perder un sonido rotundo) como "Gemina", en la que se puede escuchar a su hija, Anna Illenberger. En un contexto afortunado y agradecido, en el que ya han sonado grandes temas como "Horizons I", "Big change" o "Gemina", falta por llegar la que para algunos es la mejor composición del trabajo, una "Ballad" en la que guitarras y saxo se entrelazan, con la mediación de teclados y batería, en una moderada discusión que parece acabar bien. En 1993, con "Circle" ya editado en Estados Unidos y consolidado en las listas de ventas de música new age, Illenberger fue requerido para dar una serie de conciertos en norteamérica, y encontró en Sedona (Arizona) un lugar mágico para quedarse a vivir, un sitio que le inspiró, entre otros, el estupendo álbum "Sedona" en 1995.

Un catálogo de Biber Records en los 90 comenzaba con la frase de Oscar Wilde "son muchos los que transitan por las calles y pocos los que se percatan de las estrellas". Puede sonar algo pretencioso, pero los artistas reunidos en dicha compañía alemana fueron excepcionales, algunos de ellos tanto como para que sus discos en Biber fueran distribuidos con rediseño de portada por la todopoderosa Narada Equinox, como los de Friedemann, Büdi Siebert y Ralf Illenberger. Su antiguo colega Martin Kolbe también vió publicado otro trabajo, "White light", así como otro músico que estuvo en la nómina de Biber, Max Lasser, si bien fue en el subsello Sona Gaia donde apareció su álbum "Timejump". En cuanto a "Circle", que fue grabado en la ciudad alemana de Ludwigsburg entre diciembre de 1987 y febrero de 1988 (bajo la producción de Ralf illenberger, Johannes Wohlleben y Friedemann Witecka), y publicado ese mismo año 1988 por Biber, fue también la sexta referencia de Narada Equinox. En la contraportada, Illenberger luce un elegante bigote, que le hace parecer mayor que en su siguiente disco publicado al año siguiente, "Heart & beat", donde prescindió de dicho mostacho. Lo que asombra en cada disco de este buen guitarrista alemán (que asombra más en directo que en sus álbumes de estudio) es la conjunción de su banda y lo acertado de sus melodías, en especial las de este estupendo trabajo titulado "Circle", que a pesar de provenir de finales de los 80 sigue sonando tan fresco como el primer día.



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12.3.12

SUZANNE CIANI:
"Neverland"

Después del éxito logrado por un álbum primigenio en la new age de sintetizador como lo fue el mítico "Seven waves", la teclista norteamericana Suzanne Ciani firmó por RCA para la publicación de su segundo plástico, "The velocity of love". Sin embargo RCA enseguida prescindió de ella (por fortuna conservó los derechos del álbum) y fue la creciente compañía neoyorquina Private Music la que acogió con los brazos abiertos a la Ciani. "Neverland", lanzado en 1988, fue su primer álbum con Private y supuso un paso adelante en las intenciones estilísticas de esta teclista, ya que planteaba y rememoraba otro tipo de sentimientos más allá de la pura ambientalidad que imperaba en "The velocity of love" (que con la excepción de la genial composición homónima, dejaba toda la responsabilidad de su sonido a la tecnología). Aunque 'Neverland' sea el nombre original del 'País de nunca jamás' de "Peter Pan", nada en los títulos del álbum recordaba a dicha obra (sí quizás su estilo delicado, evocativo de la infancia), de hecho Suzanne explicó que la música para esta grabación surgió en los Países Bajos, un día que la artista daba un paseo a caballo. El paseo acabó convirtiéndose en una nominación para los premios grammy en la categoría new age, premio que acabó ganando el grupo Shadowfax con "Folksongs for a nuclear village".

Para Suzanne Ciani todo empezó escuchando unos discos de Bach, Beethoven y Mozart que compró en un mercadillo, pero en su evolución acabó formando parte de un momento importante de la música electrónica. Vivir al lado del mar pudo otorgarle un especial toque ambiental a su sonido, propio e indistinguible, que se nutre de sus vivencias personales y de la naturaleza, y por supuesto del amor ("yo creo en los amores platónicos, en el romanticismo, pero no creo que mi música sea triste"). Al contrario, "Neverland" es un disco alegre, elegante, bastante completo, de melodías precisas combinadas con efusivos ritmos, respirando por igual influencias clásicas como folclóricas, incluso mediterráneas. Ciani teje con sabiduría las notas y nos desvela una nueva cara melodiosa y soleada, de glorioso romanticismo en una mejor combinación de sonidos y texturas que antaño. "Neverland" es una afortunada melodía, suave y poco recargada, una tierna ensoñación que tiene su continuación en "Tuscany" (con su envoltorio apasionado de base melódica al piano, sin secuencias, que tiene su inspiración en la región italiana -el país de los abuelos de Suzanne- de la Toscana) y en otros momentos del álbum, como "Summer's day" y su luminoso teclado. Otra faceta en el disco es más ambiental, la que disfrutamos en "Aegean wave" (otra nueva ola, después de las siete de su primer trabajo y de la 'octava ola' que abría el segundo -"el sonido de las olas es majestuoso", afirma-), "Life in the moonlight", "When love dies" (introducida por un coro de corte épico) o "Lumiere" (cuyo poema está escrito por la fotógrafa alemana Ilse Bing). "Mother's song" es realmente un tema compuesto en 1985 para la banda sonora del film de Ann y Jeanette Petrie "Mother Teresa", cuya música realizó Suzanne Ciani. Por último, destacar el tercer corte como uno de los mejores y posiblemente el más original del álbum, "Mosaic", marcado por un estimulante ritmo percusivo que parece jugar con el oyente, y que domina a una melodía de tono grave, imitando a lastimeros instrumentos de cuerda y de viento, un tema vistoso y divertido en el que se aprecian mejor varios planos entre una cierta linealidad general. "Neverland" fue íntegramente compuesto y producido por Suzanne Ciani, con Leslie Mona-Mathus en la ingeniería y la mezcla (como en "Seven waves" y "The velocity of love"). Son diez piezas escritas en los últimos dos años y grabadas en enero del 88 en los C/M estudios de Nueva York. Es extensa la lista de nombres de equipos (en especial de las marcas Yamaha y Roland) al detallar la instrumentación del disco, una impresionante parafernalia que culmina con el piano Steinway.

"Piano two" fue un disco recopilatorio publicado por Private Music en 1987, que recogía ocho solos de piano firmados por Yanni, Suzanne Ciani, Joaquim Kuhn y Michael Riesman. Era en realidad la continuación de "Piano one", publicado dos años antes como la cuarta referencia de Private, con temas de Ryuichi Sakamoto, Eddie Jobson, Eric Watson y Joaquín Kuhn. Ciani colaboraba en "Piano two" con tres adaptaciones, una de "Seven waves" ("The fifth wave: Water lullaby"), otra de "The velocity of love" (la que le daba título) y una última que era inédita en ese momento, "Tuscany", pero que iba a estar incluída en el nuevo álbum de la Ciani, un "Neverland" dedicado a la alegría, la pasión, la sensualidad, la fuerza y la belleza. "Tuscany" se engalanó para formar parte del disco, y la versión de solo piano que dos años después se incluyó en el álbum "Pianissimo" no era exactamente la misma de la que se podía escuchar en "Piano two". La década de los 80 se iba acabando y Suzanne Ciani había alcanzado un estatus superior en ese mundo de hombres que sólo unos años antes le cerraba las puertas.

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