21.10.11

MIKE OLDFIELD:
"Five miles out"

A falta de un año para cumplirse una década de la aparición del exitoso "Tubular bells", un Mike Oldfield que aún no había llegado a la treintena consiguió de nuevo encauzar su carrera después de un infructuoso intento de triunfar en los Estados Unidos (con el muy americano "Platinum") y de un agradable pero algo irregular "QE2". No eran buenos tiempos en la relación de Oldfield y su jefe, Richard Branson, pero este último -acusado de estafar a nuestro protagonista por los pingües beneficios de "Tubular bells"- se podía frotar las manos ante el nuevo idilio que iban a entablar artista y público gracias a la sencillez de lo que hasta la fecha más se le había resistido a Oldfield, las canciones. El primer ejemplo lo encontramos en un álbum grandioso publicado por Virgin Records en 1982, un plástico titulado "Five miles out" en el que, sin embargo, abruma el nivel de los temas instrumentales (o semiinstrumentales, ya que pequeñas cancioncillas se deslizan en los cortes más largos). La combinación de ambas tendencias, canciones e instrumentales, va a ser marca de la casa durante la década de los 80 y el éxito, por lo general, mayúsculo.

"Five miles out" recrea en su portada -una soberbia pintura de Gerald Coulson- la tensa experiencia que Oldfield y su banda sufrieron cuando volaban sobre los Pirineos en su pequeño avión privado durante la gira europea de 1980, que pasó en septiembre por España. Ese momento traumático en el que el bimotor era zarandeado sin piedad por una tormenta generó a buen seguró bastante de la inspiración para "Five miles out", en especial en su canción homónima, un tenso relato de los hechos con sonidos aéreos, mensajes de socorro, un clímax agónico, guitarreos desaforados y las voces de Mike Oldfield y una Maggie Reilly que ya había participado brevemente en "QE2" y que iba a ser sustituída en el video-clip de la canción por una modelo. Como primer sencillo, "Five miles out" iba a contar extrañamente en la cara b con una canción rescatada de "Platinum" pero en una versión en directo, "Live Punkadiddle", mientras que el rol de segundo sencillo del álbum iba a recaer en el segundo corte vocal del mismo, "Family man", otra espléndida canción de ritmo pegadizo que se rumorea está inspirada en uno de los miembros de la banda, el guitarrista Rick Fenn, y su manera de eludir las proposiciones de numerosas fans diciendo que él era un 'hombre de familia'. Un inmenso instrumental -tanto por su duración como por su calidad- ocupa íntegra la cara A del vinilo: "Taurus II" sigue la estela del "Taurus I" de "QE2" pero de forma más completa y rabiosa; esta larga composición (casi 25 minutos) se desarrolla con una clase innegable en su sucesión de tonadas sin estribillo, moviéndose por caminos donde conviven gratamente rock y folk, y aun sin encontrarnos con impresionantes solos de guitarra, el dominio de este instrumento por parte de Oldfield es claramente abrumador, integrándolo con teclados, bajo, percusiones, voces, incluso la gaita de un Paddy Moloney que repite con Mike siete años después de "Ommadawn". También el vocoder (ese sintetizador de voz tan robótico) y el Fairlight (teclado considerado como el primer sampler de la historia) toman protagonismo por su novedad en la época. Oldfield se vale de su pericia en el estudio de grabación para construir con muros firmes un título emblemático, coherente y con varios momentos mágicos que nos pueden remontar unos años en el tiempo. La inspiración continuaba intacta, y nuevas demostraciones estaban contenidas en la segunda cara del disco. El delicado comienzo de "Orabidoo", por ejemplo, así como su delirio final de guitarra y en definitiva toda esta magna composición, es susceptible por sí sola de reivindicar la figura de Oldfield en toda la década de los 80. Y si "Orabidoo" es auténtica magia dificilmente superable, "Mount Teide" es energía, la misma que impactó a Oldfield cuando visitó el volcán tinerfeño, la que queda plasmada en esta pieza dominada por la percusión de Carl Palmer. Tim Cross (teclados), Rick Fenn (guitarras), Mike Frye (percusión), Maggie Reilly (voz) y Morris Pert (percusión y teclados) habían sido los integrantes de la banda que acompañó a Oldfield en la gira europea de 1981, y volverán a hacerlo -excepto Frye, sustituido por Pierre Moerlen- en la gira mundial de este año 1982; todos ellos repitieron protagonismo en el disco y aparecen como coautores de dos de los temas, "Family man" y "Orabidoo". Como curiosidad, en sus interesantes juegos de autoreferencias, Oldfield intercala los primeros compases de "Tubular bells" en el comienzo de "Five miles out", una melodía de "Taurus I" suena en "Taurus II", y a su vez, algunos de los riffs de "Taurus II" se escuchan en "Orabidoo y otros forman parte de la canción "Five miles out".

El año en que Michael Jackson deslumbró con "Thriller" (el mismo que poco después se dice que intentó contactar con Oldfield sin éxito) y que en España triunfaba "Mecano", el primer álbum del conocido grupo madrileño, Mike Oldfield retornó con "Five miles out" a su particular rock sinfónico que le había visto triunfar años atrás, sin olvidarse de conjugar su música con elementos del folk, música celta o pop elegante. Sin estridencias ni efectos excesivos, demuestra su capacidad en un disco completo, grandioso, exponente de una visión musical de difícil parangón en esa época. Elementos ahora arcaicos como el vocoder se compenetran con los instrumentos de siempre, con el 'novedoso' fairlight y la ausencia de temores en el uso de la batería. Los estudiados cambios de ritmo y estructura se sostienen por la capacidad multiinstrumentista y como compositor de un Oldfield muy madurado respecto a sus primeras y muy populares entregas, y remonta en cuanto a ventas y popularidad, alcanzando el número 7 en las listas británicas. Con los años y las innovaciones técnicas, el estudio de grabación se convierte en el arma definitiva para consolidar a un artista único que, como Cid Campeador, podría haber sido el vasallo ideal de tener buen Señor, ya que los años 80, buenos para él, podrían haber sido inmensos en una compañía más permisiva o acorde al género musical propuesto años atrás. En cuanto a "Five miles out", el por qué este álbum no es referenciado en las enciclopedias del rock como uno de los grandes es y seguirá siendo un misterio.








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