31.12.10

PASCAL GAIGNE:
"Solisterrae"

Afincado actualmente en San Sebastián, NO-CD Rekords es un sello de músicas alternativas ('austera y orgullosamente independiente', señalan) con gran incidencia en artistas hispanos y en orgulloso encuentro con las raíces (tanto del País Vasco como de otras comunidades, españolas o no), que lleva operando desde los años 90. Suso Sáiz, Jorge Reyes, la Orquesta de las Nubes o Joxan Goikoetxea y Juan Mari Beltrán fueron los que iniciaron un catálogo que se ha ido completando con la adición de trabajos -algunos de cierta relevancia- de Mathias Grassow, Ildefonso Aguilar, Luis Paniagua, Luis Carmona o el que aquí nos ocupa, Pascal Gaigne, un francés afincado en San Sebastián con gran experiencia en la composición de música para cine, danza o teatro, para las que unifica según la ocasión sus estudios clásicos, ensoñaciones de cámara, tímidos movimientos jazzísticos o su gran pasión por el folclore vasco. En 1996, y después de ser aclamado por otra obra publicada en NO-CD, la banda sonora para la premiada película de Víctor Erice "El sol del membrillo", publicó un delicioso álbum que engloba sentimientos, influencias dispersas y composiciones para teatro, logrando un estimulante collage sonoro que tituló "Solisterrae".

Once temas componen esta referencia número 15 de NO-CD Rekords, que contaba con una bonita portada y diseño del libreto, bien surtido de datos y fotografías. La música presentada, enteramente instrumental, supone un pequeño recorrido vital para Pascal Gaigne no exento de cierta emoción, pues dos de las composiciones están dedicadas a su padre y a su hijo, que en breve período de tiempo habían abandonado y llegado a este mundo, respectivamente, y a los que honró con "Étoiles" (que realmente proviene del documental "Les étoiles de la fôret Maya") y "Manu's dream", dos cortes melancólicos y de privadas impresiones en los que destacan el oboe de Hervé Michaud y el piano de Karlos Giménez entre cello y violines. "L'enfant debout", que Gaigne califica como una obertura, proviene de la obra de teatro francesa de igual título y simboliza la energía de la infancia, para lo que se vale del movimiento, un clasicismo de sonido fresco y muy moderno, con semejanza al minimalismo (por asignación más que por definición) de Wim Mertens, que también gusta de usar violines y vientos (oboe, flauta y clarinete) en sus composiciones; la instrumentación, muy completa y en la que -como en la mayoría del disco- no entra a interpretar Gaigne, también incluye cello, arpa, bajo y piano. Pascal sí que entra directamente en el juego del siguiente corte con su instrumento primordial, la guitarra, en una canción popular de las baleares titulada "Canço de picat" que requería un estilo folclórico que nos resulta cercano a guitarristas de excepción como Michael Hedges. En una tercera dirección, que combina las dos anteriores, se encuentran composiciones como "Digitales" (inspirada en una flor venenosa) o la paisajista "Finisterrae" (visiones desde Galicia a Noruega), mientras que "Harrian herria" es una entrada muy directa al folclore vasco por la contundencia de la txalaparta -interpretada por Luis Camino- además del aire festivo de una pieza destinada a un documental del Instituto Cultural Vasco, que tiene su continuación en la rítmica y también alegre "Petits pas". Como se puede observar, las múltiples procedencias e influencias de las composiciones obligan a diversos cambios de registro, con varios momentos de calidad entre los que se puede destacar la excepcional "Herederos del mar".

Antonio Pinheiro da Silva, experimentado productor de Madredeus, Rodrigo Leao y Dulce Pontes, aporta su peculiar toque y experiencia en "Solisterrae", en el que el intérprete de cítara Andrew Cronshaw tiene una importante implicación a través de su cítara eléctrica, de la que no sólo queda su sonido sino la magia especial de su sentida interpretación en piezas como "Nomades" o "Ekilore", que cierra deliciosamente el trabajo rindiendo tributo a un personaje femenino del cuentacuentos vasco Koldo Amestoy. Resumiendo, hay que reconocer que Pascal Gaigne consiguió con "Solisterrae" un trabajo variado pero de sonido sólido y ameno, un álbum salpicado de delicias que han servido para ilustrar obras de teatro, espectáculos de danza, o que ahondan en esa fantasmal frontera entre el clasicismo y el folclorismo.


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19.12.10

OYSTEIN SEVAG:
"Global house"

"Tengo una profunda necesidad de silencio (...) Prefiero el silencio a la música". Son palabras del noruego Oystein Sevag, un estupendo artista al cual la timidez de su infancia le hizo concentrarse muy temprano en la música, concretamente en el piano, demostrando poseer un estupendo oído. Afortunadamente esa necesidad de silencio no le impidió crear una serie de discos maravillosos desde que, desalentado por la negatividad de la industria, fundara en 1988 su propia compañía, Siddhartha Spiritual Records, inspirado por la novela de Hermann Hesse 'Siddhartha', definida por el mismo como un 'poema hindú', en la que entraban en juego elementos meditativos, espirituales, los mismos que imperan desde mediados de los años 80 en la vida y en la música de este artista que, sin horarios de trabajo, necesita simplemente encontrar la inspiración. Ya instalado en la eficaz compañía Windham Hill, que reeditó su primer trabajo, el soberbio "Close your eyes and see", 1993 fue el año de un correcto "Link", de marcada ambientalidad e improvisación jazzística, del que hay que destacar sobre todo una grandísima maravilla de título "The door is open". Fue sin embargo más notoria la publicación en 1995 de "Global house", álbum completísimo y de contagiosa alegría en el que, como sucede con toda su obra, Oystein derrocha elegancia por los cuatro costados.

Producido por él mismo, "Global house" incorpora a la música de Sevag una fascinante búsqueda en las músicas del mundo asociada a la contínua investigación de este músico noruego que, sin dejar de lado el jazz, y como ya atisbábamos en "Link", se centra en un acercamiento a fórmulas neoclásicas. Así, teclados, guitarra, saxo o trompeta se unen por un lado a percusiones o didgeridoo y por otro a chelos y, por primera vez en sus discos en solitario, violines. "Song from the planet" presenta de golpe la importancia en la totalidad del álbum de las variadas y contundentes percusiones de Sergio Gonzales y Rune Arnesen, junto a los cálidos y ya característicos teclados de Oystein Sevag. No falta en esos teclados ni un componente ambiental -son protagonistas únicos en "Behind the mirror" y esa oración que supone "Psalm" y coprotagonistas en "Song from the planet" y "Evening"- ni la dulzura de las notas pianísticas que protagonizaron su inicio en la música a los 5 años. Interpretado en dos temas de este disco por Zotora Nygard, el didgeridoo es un extraño instrumento australiano de viento que por su carácter rítmico suele usarse de fondo, casi como otra percusión más; lo escuchamos en la ambiental "Back in the jungle" pero esencialmente en el tema que da título al álbum, un "Global house" inspirado parcialmente en su éxito "Norwegian mood" de su anterior trabajo. Es ahí y en la siguiente composición, la pegadiza "Norwegian mountains", donde más brilla el saxo de Bendik Hofseth, elaborando completas y bellísimas melodías marca de la casa. La guitarra acústica de otro de los incombustibles amigos de Sevag, Lakki Patey, deposita su magia y un extraordinario intimismo en composiciones como "Evening", mientras que en "Birds flying" se respira la necesidad de la improvisación con un resultado supremo. Pero es la incorporación de violines y violas lo que acaba otorgando un toque especial a ese ya de por sí completísimo conjunto, más acústico de lo que solía ser habitual hasta la fecha en la música de este escandinavo que pretende llegar a los corazones de la gente: "Paris" es una de las canciones más bonitas y sentidas del álbum, en la que se puede literalmente vislumbrar el mágico ambiente de los boulevards parisinos (de ella dijo que le ayudó a descubrir lo agradecido que es trabajar exclusivamente con instrumentos acústicos, que ayudan a sacar a la luz la arquitectura de las músicas), mientras que con "Reflection" básicamente sobran las palabras, pues nos encontramos ante una de esas deliciosas miniaturas que perdurarán para siempre en la memoria.

"Global house" no es cronológicamente el álbum siguiente a "Link" en la discografía de Oystein Sevag, si bien sí que lo es en su publicación a nivel mundial. Esto es así porque Windham Hill decidió que "Visual", una colaboración bastante ambiental entre Sevag y Lakki Patey que publicó Siddhartha en noruega en 1994, podía confundir al público, por lo que decidió encargar a Sevag otro álbum de similares características a "Link", para publicar posteriormente "Visual". Cuestiones como esa acabarían por forzar un cambio de compañía, hacia Hearts of Space, que publicaría en 1997 "Bridge". Mientras tanto, aún en 1995, se percibe en "Global house" una conciencia global, un aura espiritual común en todas las composiciones, que podrían actuar como una sola. Más melódica que la de su compatriota Jan Garbarek, la música de Sevag se mueve por terrenos delicados, melancólicos, pero de fuerza y convicción, la que le llevó al éxito y le forjó un nombre respetable en la tríada de clásica, jazz y new age.

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5.12.10

VARIOS ARTISTAS:
"Música sin fronteras"

En la facilidad de los discos recopilatorios está la facultad, en muchas ocasiones, de poder abrirnos los ojos. Algunos de ellos son como un bautismo en ciertos tipos de música, un vehículo que resulta más fiable cuanto mejores son los medios, las intenciones y, por supuesto, la elección de las músicas en ellos recogidas. La new age, ese término tan en alza en los 80, necesitaba un afianzamiento de sus intenciones en nuestro país, y este llegó en 1991 por medio de GASA (Grabaciones Accidentales, S.A.), sello discográfico español que comenzó como independiente a comienzos de los 80 para publicar los trabajos del grupo Esclarecidos y afines, y continuó por caminos comerciales cuando grabaron en él grupos como La dama se esconde, Seguridad social y Duncan Dhu. Hasta ese momento la música conocida como 'new age' se había empezado a colar en ciertas compañías, distribuidoras, programas de radio y en los estantes de las tiendas, pero el auge que va a cobrar en los 90 iba a traer a España un mayor número de referencias, documentación y por supuesto eventos en directo, logrando incluso los artistas de mayor calidad y algún que otro locutor de radio de gran talento y mejor ojo una enorme popularidad.

Dieciséis canciones se dan cita en esta compilación doble de diseño sencillo y elegante, una obra de Antonio Bueno titulada 'El jardín' que llamaba poderosamente la atención, y que la compañía tuvo el acierto de adecuar en cada una de las continuaciones con pequeños cambios en el motivo floral. De premio. El título, rotundo y definitorio, pudo contribuir a su éxito, si bien hay que decir que la compañía Venture (filial de Virgin) ya denominó "Music without frontiers" a una serie de recopilaciones de sus músicas instrumentales unos años antes. Comenzar con el clásico de Wim Mertens "Maximizing the audience" es toda una declaración de intenciones musicales. De muy buenas intenciones, por supuesto, las que conducen por nuevos caminos, en los que no cuentan cifras, duraciones o radiodifusiones masivas, sino destreza, innovación, sensibilidad, calidad en definitiva. En las cuatro partes de que consta "Música sin fronteras" se pueden distinguir otras tantas tendencias agrupadas en orden: en la primera nos encontramos con seis nuevos clásicos con querencia al minimalismo, denominación en la que destacan especialmente Wim Mertens, Michael Nyman (del que escuchamos el conocido "Chasing sheep Is best left to shepherds") y Philip Glass ("The Photographer Act. I - A gentleman's honor"), con la inclusión del renombrado clarinetista Richard Stoltzman (con su impresionante "Begin sweet world"), la teclista Suzanne Ciani ("The velocity of love" es el tema elegido) y el pianista irlandés Mícheál Ó Súilleabháin ("The Plains Of Boyle", de su disco "The dolphin's way"). La segunda parte atildaba en un jazz ligero, con los nombres del grupo de jazz "The lounge lizards", liderado por el saxofonista y actor John lurie ("Bob the bob"), del guitarrista y productor español Adolfo Rivero (que contribuye con un sorprendente tema de título "Follow me", una de las sorpresas de la recopilación) y con el grandísimo clásico de la música en general "Ese amigo del alma", del argentino Lito Vitale. Un envolvente ambiental electrónico nos recibía en la tercera parte, desde el renombrado "Cafe del mar" de Frank Fischer hasta otra sorpresa con sones de dulcimer, "Galapagos" del grupo alemán "Never been there", pasando por ese renombrado experimento que supone "Poem without words II - Journey by night" de la vocalista inglesa Anne Clark, y el siempre cumplidor Vangelis, del que aciertan incluyendo el corte "Metallic rain" de su trabajo "Direct". La compilación acaba con tres temas con elementos de world music, del teclista alemán Mike Herting ("The Cutting Of The Trees"), nuestro Luis Delgado ("Top Kapi Saraji" era uno de los cortes destacados del documental "Alquibla") y Le mystère des voix bulgares ("Mrs. Nedelja became famous"). Ese año del éxito de Juan Luis Guerra y del "Aidalai" de Mecano, que ocuparon los mejores puestos en las listas de ventas, "Música sin fronteras" obtuvo unas cifras discretas pero sorprendentes para este tipo de música, llegando al número 28 en dichas listas, en las que permaneció doce semanas. A tenor de ese éxito resultaba evidente que, con el retraso que culturalmente solíamos acumular en este país, se había abierto un nuevo mercado, muy apetitoso por sus expectativas de crecimiento. Sin duda el consumidor poco avispado no iba a poder distinguir con claridad sombras y luces en ese nuevo mundillo, por lo que este tipo de recopilatorios iba a ser un vehículo fundamental para la selección y el descubrimiento de nuevas maravillas musicales, un puñado de las cuales conformaban el primer volumen de "Música sin fronteras", que no hay que confundir con otro recopilatorio que DRO publicó en 2001 con el mismo título, pero que andaba por los caminos del chill out que estaba en boga en aquella época (de hecho el subtítulo era 'Una aproximación a la música ambient y Chill Out'), con gente como Nittin Sawhney, Morcheeba, Orbital o Groove Armada. Sin embargo, sí que hay que hablar de una serie de continuaciones que siguieron aumentando nuestra riqueza musical y minándonos el bolsillo: ese mismo año 1991 se publico "Música sin fronteras volumen II", con niveles de calidad cercanos a su antecesor, y en los próximos años se publicarían los volúmenes III, IV, V y "Música sin fronteras, lo mejor", que no era una 'recopilación de recopilaciones' sino la sexta y definitiva entrega de la saga.

Quince años después del lanzamiento de "Música sin fronteras", GASA publicó una segunda edición, "Música sin fronteras Revisited", con idéntica presentación aunque unas pequeñas variaciones en el listado de temas: extrañamente eliminados los de Mícheál Ó Súilleabháin y Lounge Lizards, fueron sustituidos por dos composiciones inéditas de Wim Mertens ("Positively imperative" y "The scene") y una de Seoan titulada "Myati". Los creadores de la idea original expresaron en esta revisión que con este compendio de temas "pretendían eliminar las barreras infranqueables (...) que separaban estos tipos de música de otras bellas artes que encasillan a cada músico en un estilo musical, que popularizan más a los principiantes de aspecto atractivo que a los profesionales dedicados, que limitan el desarrollo artístico de todas las personas". Lo que se puede asegurar es que en esta doble maravilla no sobraba absolutamente nada, y a pesar de contar con grandes estrellas, tampoco se puede decir que fuera a lo más fácil. De hecho, el esfuerzo compilador reunió a artistas de los sellos Les disques du Crepuscule, Virgin Records, BMG Ariola, CBS, Verabra Records, Intuition Records, Ciclo 3, RNE, Innovative Communication y Jaro, consiguiendo que hubiera más calidad en un sólo minuto de esta recopilación que en una hora de cualquier radio comercial al uso.

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WIM MERTENS: "Maximizing the audience"
RICHARD STOLTZMAN: "Begin sweet world"
MICHAEL NYMAN: "The draughtsman's contract"
PHILIP GLASS: "The photographer"
LITO VITALE CUARTETO: "Ese amigo del alma"
FRANK FISCHER: "Gone with the wind"
LUIS DELGADO: "Alquibla"






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