24.5.08

MYCHAEL DANNA:
"Sirens"


Mychael Danna es en la actualidad un nombre conocido y de intachable reputación en el mundillo de la música para cine. Proveniente de la new age, su habilidad para crear ambientes y melodías le han hecho ganarse merecidamente ese respeto, representando en cierto modo un caso parecido al de Mark Isham. Nacido en Canadá en 1958, su experiencia como músico del planetario de McLaughlin en Toronto en los 80 influyó notablemente en su colaboración con Tim Clement (notorio su álbum "North of Niagara") y en sus dos trabajos más conocidos en solitario, en especial en esas impresiones de los cielos canadienses que llevan por título "Skys". Más variado que aquel, "Sirens" es un disco que se desenvuelve sin necesidad de ser guiado hacia unas imágenes concretas, y de esta manera transmite las sensaciones propias de un compositor que, pasados los treinta años, continuaba su búsqueda de nuevos sonidos, ambientales, neoclásicos, en una estupenda combinación de electrónica y acústica.

"Sirens" fue publicado por Hearts of Space en 1991, el mismo sello en el que estaban destacando otros músicos electrónicos como Tim Story, Tim Clark, Steve Roach o Robert Rich, importantes exponentes de la música planeadora más atmosférica. Este álbum en concreto es una veneración hacia la misteriosa hermosura de lo femenino, rindiendo homenaje a figuras de diosas, santas o mujeres legendarias. "Sirens" es también el título del tema que abre el álbum, un corte ambiental donde voces femeninas evocadoras -evidentemente un recuerdo de las sirenas que encandilaron a Ulises- se mezclan con vaporosos mantos de sintetizadores logrando una atmósfera épica, si bien nosotros sí que podemos dejarnos atrapar por su belleza, no como el héroe homérico. La atracción de la personalidad de la mujer continúa a lo largo del trabajo en base a esa poderosa ambientalidad con reminiscencias mitológicas. Por ejemplo el segundo corte, "Deirdre of the sorrows", además de su impresionante melodía de teclados cristalinos, nos sorprende con la presencia de flautas y gaita, anticipando, tanto por su sonido como por su título, un acercamiento a la cultura celta que iba a cristalizar años después en un disco mítico en colaboración con su hermano Jeff: "A celtic tale", homenaje a la heroina de la mitología irlandesa Deirdre; en concreto el enfoque del tratamiento realizado en "Sirens" parte del poeta irlandés John Millington Synge, pues "Deirdre of the sorrows" es el título de una de sus más conocidas obras de teatro. A lo largo del álbum se mantiene una línea meditativa con la incorporación ocasional de notas de guitarra abruptas, elongadas (en "A feather for your soul" la toca Jeff Danna, en "Inanna" -diosa del amor y de la guerra en la mitología sumeria- se encargan Ron Dann y Lee Warren, y en "Nakawe" -diosa del pueblo indígena mexicano de wixárika- el propio Mychael Danna), que por su contraste nos devuelven a la realidad, el despertar de un sueño al que podemos volver fácilmente con la escucha de "Durga", uno de los temas más recordados del álbum por su grácil conducción de melodía aflautada (flauta de bambú) sobre un manto planeador de belleza misteriosa, incluso peligrosa (en la mitología hindú, Durga era la divinidad femenina de la guerra y la destrucción). Dichos fondos pueden llevar de por sí el peso de toda la pieza, tal es el caso del siguiente corte, "Phoenix anastasis", una maravillosa y elevadora construcción basada completamente en los teclados y con un significado de renovación ('anastasis' se refiere a la resurrección, en concreto la del ave Fénix, otro ente mitológico de supuesta energía femenina que resurgía de sus cenizas cada quinientos años). "Visions of Bernadette", referida a la pastora francesa Bernadette Soubirous, canonizada por sus visiones marianas, cierra esta maravillosa obra con una belleza mística, en contínua conexión con nuestros sentidos más latentes.

Grabado en el planetario de McLaughlin en el que trabajó como músico residente, "Sirens" es una obra importante en la tan completa discografía de Mychael Danna. Con su buen ojo, el conductor del espacio radiofónico 'Music from the hearts of space' Stephen Hill, fichó a este imaginativo teclista para su sello discográfico Hearts of Space, y ambos colaboraron en que la producción de "Sirens" fuera de auténtico lujo. La música paisajista, decididamente ambiental de "North of Niagara" o "Skys" tiene aquí un interludio más divinizado, con un evidente y notorio toque étnico (gaitas, flautas de bambú) entre el arsenal de teclados y samplers de un Mychael Danna que realiza "una búsqueda de la hermosura y el misterio de la esencia femenina que, como las sirenas, siempre acabaran llamándonos con una atracción infinita".

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18.5.08

STEVE ROACH &
ROBERT RICH:
"Strata"

Prácticamente todo buen aficionado a la música new age realizada con sintetizadores conoce el sello Hearts of Space, pero su historia va más allá de la de una simple compañía de discos. Music from the Hearts of Space era el nombre de un espacio radiofónico conducido desde 1973 las noches de los sábados por Stephen Hill, un gran aficionado a la música electrónica atmosférica que decidió compartir su afición con quien quisiera escucharle a través de las ondas. En los Estados Unidos el sistema es distinto al que aquí conocemos, no existe la estructura de cadenas tan fuerte que reina en Europa, así que la situación fue la siguiente: Hill elaboraba su programa a través de una productora para todas las estaciones de radio que quisieran comprarlo y emitirlo, y para sorpresa de muchos -incluído él mismo-, lo que parecía una simple afición se convirtió poco a poco en un pequeño éxito, y pocos años después en el programa de música instrumental más importante de los Estados Unidos, emitido por más de 300 emisoras independientes en 47 estados. Stephen Hill logró hacer realidad su sueño y, de la nada, no sólo creó un programa mítico sino, desde 1983, una compañía discográfica en la que iban a grabar algunos de los grandes sintesistas del final del siglo XX, desde Bill Douglas, Raphael o Constance Demby hasta Mychael Danna, Michael Stearns, Tim Clark o nuestros protagonistas, Steve Roach y Robert Rich.

Steve Roach se define como un pionero de la música electrónica más atmosférica, un impulsor de la música cósmica junto a otros nombres ilustres como Michael Stearns o Kevin Braheny; desde su hogar en Arizona se deja influir por los paisajes desérticos tejiendo una música primordial, chamánica, en combinación con elementos folclóricos. Robert Rich tampoco se queda corto a la hora de hablar de su papel, ayudando a definir géneros como música ambiental o trance, y aderezándola asimismo con elementos de músicas del mundo. Lo evidente es que ambos en solitario ya eran dos pesos pesados de ese género inclasificable que acabamos calificando como new age electrónica (en sus variedades cósmica y ambiental), y sólo hay que escuchar detenidamente los primeros temas de este "Strata" (el ritual que supone "Fearless", el trance al que conduce "Mica", y el tema más difundido y agradable, "Forever") para convencernos de que juntos acabaron formando un dúo de una riqueza sonora sobresaliente. Unidos por -como nos cuentan en el libreto del álbum- una mutua fascinación por lo surrealista y lo sombrío, ellos mismos acaban sorprendidos por lo que juntos encuentran, una experiencia tan personal como universal que hurga en el subconsciente, trasladando su admiración hacia la pintura de Salvador Dalí ("Persistence of memory" está dedicado al pintor catalán, una figura de inspiración constante en toda una generación de sintesistas, a la que Steve Roach dedicó el recopilatorio "Dalí: The endless enigma", con participación de Klaus Schultze, Michael Stearns o Michel Huygen entre otros). Uno de los objetivos de este álbum, según los propios artistas, fue la creación de sonidos que evoquen un sueño, y para ello, a la base de sintetizadores, que incluyen samplers de un instrumento tan importante en la música de Steve Roach como el didgeridoo (instrumento ancestral australiano de viento, un tubo largo de madera que Roach aprendió a tocar en sus viajes a Australia en los años 80), se une la acústica de flautas y guitarras a cargo de Robert Rich. La conjunción de ritmo endiablado y de rugiente ambientalidad derivan en lo que también se ha dado en llamar música planeadora, y si bien es capaz de hacer volar el alma ("The grotto of time lost" es una relajante experiencia, "Magma" es un ejemplo de ambientalidad total), su esencia está bien anclada en la tierra a la que pertenecen algunos de los sonidos naturales utilizados, así como el cristal mineral de la portada del disco y por supuesto la inspiración que sin duda ha ofrecido el amplio desierto de Tucson, Arizona. Allí fue grabada esta música desértica, pero muy viva, con alma.

Hearts of Space publicó "Strata" en 1990, y dos años después ambos artistas repitieron experiencia con "Soma", otro acercamiento hacia ese misticismo chamánico algo confuso, oscuro, pero a la vez ecológico. Su carga rítmica nos ayuda a encontrar ese sentimiento primordial que anida en los seres vivos, explorando en sus orígenes, aunque estos se encuentren enterrados en los estratos del tiempo y la memoria. Como arqueólogos de lo desconocido, Steve Roach y Robert Rich crearon toda una experiencia mística ofrecida 'desde los corazones del espacio'.

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13.5.08

WIM MERTENS:
"Usura early works"


Wim Mertens es sin duda el nombre de una de las mayores figuras de la música instrumental del cambio de siglo. Individualista, espontáneo, anticomercial, en voz baja ha conseguido hacerse un hueco importante en el mercado y entre la crítica que no tiene los ojos cerrados ante nuevas perspectivas musicales. Musicólogo además de compositor, y productor musical en la televisión de su Bélgica natal, estudió guitarra y piano en el conservatorio de los 8 a los 18 años, momento en el cual un riguroso suspenso le hizo replantearse el camino y marcar su propia vía. Quizás por su decepción académica ("los conservatorios acaban con la expresión natural de la música"), es posible atisbar en las obras de Mertens una cierta ironía, como si disfrutara saliéndose del camino marcado, desafiando a los puristas. El género que así nos brinda es único y auténtico, encontrando un fácil acomodo en la vanguardia y el minimalismo, el mismo que contribuyó a fomentar en su libro 'American minimal music', un acercamiento a la música de La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y Philip Glass, publicado en 1980 y prologado por Michael Nyman. 

Sus extraordinarias aptitudes se plasmaron bien pronto en un relativo éxito que iba a ir adquiriendo un pequeño efecto bola de nieve, sobre todo merced al éxito de la pieza "Close cover". Su creciente fama le llevó a entrar en la nómina de Windham Hill merced a dos recopilatorios, pero la compañía con la que había publicado desde sus comienzos y a la que ha sido fiel con el tiempo es Les Disques du Crépuscule, famoso sello belga independiente por el que han pasado nombres ilustres como The Durutti Column, Cabaret Voltaire o Michael Nyman. Ahí publicó "Vergessen" en 1982 y "Struggle for pleasure" en 1983, cuyo título principal iba a tener una imprevista repercusión al ser elegido como música de los anuncios del operador belga de telefonía Próximus. "Usura early works", en 1985, fue la unión en un solo CD de estos dos trabajos que Mertens firmó con su nombre y el del conjunto que había creado en 1981, Soft Verdict. Los vientos (saxo, clarinete, piccolo, trompa) comparten protagonismo con el piano y esporádicas cuerdas (arpa, viola) en una obra de marcadísimo carácter y sensaciones dispares, desde el relax al que pueden contribuir dos composiciones tan parejas como "Tourtour" o "Bresque" a la turbación que sin duda originan el ritmo alocado y a veces sin aparente sentido de "Salernes" o "Inergys". Otros títulos como "Gentleman of leisure", "Mildly skeeming" y "Multiple 12" parecen acomodar algo más los sentidos por gozar de unas agradables melodías, aunque maravillosamente arropadas fuera de la convencionalidad. Pero tres son, por sus grandes méritos, las piezas más recordadas del álbum, tres delicias que unos pocos años después iban a formar parte de la banda sonora de la película de Peter Greenaway "El vientre de un arquitecto" (también plasmada en CD y vinilo): "Four mains" (deliciosa pieza rítmica que, como su título indica, interpretan dos personas en un mismo piano y que atrapa sin remedio al oyente en su juego de difícil ubicación entre lo clásico y lo vanguardista) y las mencionadas "Struggle for pleasure" y "Close cover", dos grandísimos clásicos de esta 'pequeña música de cámara' -denominación con la que subtitulaba el disco en el que originalmente iban incluídas-; introducidas ambas por un afortunado piano, "Struggle for pleasure" entra en un vertiginoso juego de teclas y vientos muy adictivo y estimulante, mientras que "Close cover" se recrea en la intimidad, en la intensa relación que se genera entre intérprete e instrumento, para desarrollar una historia única y maravillosa, una de esas joyas que siempre van a ser recordadas, y que ha contado con innumerables versiones por parte de su autor, tanto grabadas en álbum como en sus numerosas líneas de conciertos, si bien la más auténtica es la que presenta en solitario con el piano, aunque se empeñe en acelerar las notas principales. Aunque fue publicado realmente con el nombre de la banda, Soft Verdict, tres composiciones nuevas venían contenidas en el single de "Close cover" ("So that", "The ship" y "Tiresias"), todas ellas parte de la música que Wim compuso años antes para la obra de teatro "Ververanderingen", de limitada instrumentación (según sus palabras), editada íntegramente años después, en 2003.

Si bien su obra es distribuída por Les Disques du Crépuscule, Usura es el nombre que Mertens dió a su propia compañía de discos. Admirador e inspirado por la literatura, Mertens tomó ese nombre -y el título de algunas de sus composiciones- de la obra del poeta estadounidense Ezra Pound. Como él, intenta modernizar lo decididamente arcaico y cada una de sus obras es fruto de una intensa revolución interior, desde que publicara "For amusement only" y sus dos siguientes y expresivas demostraciones, "Vergessen" y "Struggle for pleasure", reunidas en este disco que contó en 2008 con una nueva edición titulada "With Usura", con dos temas de "Vergessen" que habían desaparecido de la anterior. Es Mertens un músico que ha despistado en numerosas ocasiones al personal, pues muchas de sus obras primerizas han tenido acomodo en CD muchos años después de su creación, así que para completar la locura, en 2012 aparecía otra completísima edición (con motivo del 30 aniversario) titulada simplemente "Struggle for pleasure", con todo lo anterior y un segundo disco de nuevo material. De todos modos, cualquiera de las ediciones que porten maravillas como "Struggle for pleasure", "Four mains" o "Close cover" merecen un espacio en nuestras colecciones.

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1.5.08

NIGHTNOISE:
"Shadow of time"


Desde que los hermanos O'Domhnaill emigraran a Oregón a principios de los 80 una vez que la gloriosa etapa de una banda tan importante para el folclore irlandés como The Bothy Band había concluído y el panorama musical irlandés era realmente triste, pronto quedó claro que podrían volver a lograr el éxito allende los mares con ese proyecto de nombre Nightnoise que inaugurara en 1984 Mícheál O'Domhnaill a dúo con Billy Oskay. Ya con Tríona Ní Domhnaill y Brian Dunning como un sublime cuarteto, esa inclasificable música que tenía mucho que ver con el origen estilístico de sus miembros (el folclore -Mícheál, Tríona-, la formación clásica y el jazz -Billy, Brian-) siguió evolucionando y se hizo poco a poco más vocal en su estilo celta tan personal y sugerente. "Shadow of time", publicado por Windham Hill en 1993, supone una continuación del sonido expuesto en su gran disco anterior, "The parting tide", pero el cambio de violinista, Johnny Cunningham por Billy Oskay -escocés por norteamericano-, provocó que la recurrente temática en el grupo de la vuelta al pasado y a las raíces celtas esté más arraigada, constituyendo un eficaz incentivo para que la unión de los cuatro miembros y el componente genuinamente celta de los temas sean mayores. Tres años habían pasado desde aquel especial "The parting tide", y "Shadow of time" iba a recoger entre sus doce composiciones, varias que rondaban desde hacía algún tiempo en sus conciertos, como "Shadow of time", "This just in" o "Silky flanks".

Aunque no les importaba la etiqueta bajo la cual se les pudiera vender, los cuatro componentes de la banda volvían a dejar claro en sus entrevistas: "No somos rock, ni pop, ni folk, ni new age: somos Nightnoise". Con esta premisa, y sin presión desde su compañía de discos, hicieron evidente la calidad de su sonido en este álbum en el que Tríona no sólo deslumbra con su voz en composiciones llenas de magia y añoranza como esa maravilla titulada "Shadow of time" (deliciosa pieza que según ella intenta describir el carácter, muchas veces efímero, del tiempo), sino que además, destacando en este sentido como en el trabajo anterior, compone un tercio de los doce temas del disco -"This just in" está inspirado realmente en "Jump", de Van Halen- basándose en su instrumento primordial, el piano (la tenue "Water falls" o "Three little nieces" son otros claros ejemplos). A este respecto, las composiciones de Mícheál O'Dohmnaill utilizan la guitarra como base principal, así se escucha en el comienzo del trabajo, la reflexiva "One little nephew", si bien su mejor contribución al álbum es la nostálgica y completísima "The march air", esplendorosa composición con dos caras, que comienza con un majestuoso harmonio, todo un himno que coloca a Mícheál como un compositor y arreglista multifuncional. En las dos aportaciones de Brian Dunning se potencia la flauta (soberbia "Silky flanks", que discurre entre el ritmo frenético -"como un pura sangre al galope", decía- y el tierno regocijo) y en la de Johhny Cunningham el violín (aunque sólo contribuye con el conmovedor 'aire' "Night in that land" -que pocos años después de la muerte de Johnny versionará el miembro de Wolfstone Duncan Chisholm para su álbum "Affric"-, éste es sin duda uno de los temas importantes de este completo álbum), destacando cada uno en lo que realmente dominaba. Charles William Glover, violinista inglés del siglo XIX, se cuela en el álbum con una de sus conocidas canciones, "The rose of Tralee". Piezas como "The march air", "Shadow of time" "Night in that land" o "Silky flanks" -una de cada miembro del grupo, lo que evidencia la importancia del conjunto-, y por supuesto la tradicional "Fionnghuala", elevan muchos enteros la valoración de este hermosísimo trabajo, si bien hay que mencionar que en "Spanish Arch/A Waltz, B Reel", tema del álbum de Puck Fair "Fair play", se anticipaba la mítica melodía de entrada de esta última. Puck Fair fue un conjunto que unió a tres grandes intérpretes para su primer álbum, "Fair play", publicado en 1987 por Windham Hill a través de su división de jazz y blues Lost Lake Arts; eran Brian Dunning (el más activo en la composición), Mícheál Ó Domhnaill y el percusionista Tommy Hayes (en 2008 Ark Records publicó el segundo trabajo del grupo, "Forgotten carnival", con protagonismo absoluto de Dunning). La llegada de Johnny Cunningham a Nightnoise supuso una emotiva vuelta a la época del grupo Relativity a mediados de los 80 (justo entre el germen de Nightnoise y el primer disco del grupo con ese nombre, "Something of time"), cuando dos hermanos irlandeses y otros dos escoceses nos legaron dos discos magistrales, que parecen renacer en cierto modo en este "Shadow of time". Se consigue aquí además que el reencuentro con la cultura celta sea total y que la música de Nightnoise deje un poco de lado las influencias jazzísticas del ya ex-miembro americano del conjunto, Billy Oskay, que a pesar de su ascendencia irlandesa, seguro que se sentía un poco fuera de esa añoranza tan exacerbada, cuyo punto culminante es la regrabación del tradicional gaélico "Fionnghuala (Mouth music)", una pieza Sencilla pero con una emoción condensada en su escasa duración: clásico donde los haya de la banda Nightnoise, "Fionnghuala" es una canción muy conocida en el ámbito del folclore celta, tanto por su carácter popular (es una pequeña pieza escocesa que se canta acappella y cuyo título se refiere a un nombre de mujer) como porque Mícheál y Tríona la popularizaron mucho antes en su estancia en The Bothy Band, donde era punto culminante de sus directos, como lo fue posteriormente en Nightnoise. Realmente Mícheál rescató y grabó la pieza antes de su ingreso en los bothies, ya que venía incluída en su trabajo "Celtic Folkweave", a dúo junto a Mick Hanly, que publicó Polydor en 1974 con la producción de Dónal Lunny y colaboraciones tan importantes como la de Liam O'Flynn; "An Bothán A Bha'ig Fionnghuala" fue el título, y venía recopilada junto a otras piezas tradicionales, algunas tan manidas como "The banks of claudy" o una "Bríd Óg Ní Mháille" que Nightnoise volvería a grabar en 1996 para la recopilación "A celtic christmas II". Con The Bothy Band, la grabaron en su álbum "Old Hag You Have Killed Me", aparte de ser incluída en "The best of The bothy band" y en un disco en directo para la BBC, "Live in concert", publicado en 1994.

Todo en "Shadow of time" obedece a unos recuerdos intimamente ligados a Irlanda, pudiendo decirse que si "The parting tide" era una visión del viaje hacia América, "Shadow of time" es un viaje musical de regreso a su país, algo que acabará sucediendo realmente uno años después. Siendo los nuevos cuatro miembros una pequeña familia, cada uno llega a imponer ciertas ideas e influencias en el conjunto, logrando ese sonido celta tan característico envuelto en un aura de música de cámara. La celta es una música muy melodiosa y se adapta perfectamente a la modernidad, y este disco es la demostración de que se puede conseguir un sonido actual y original sin renunciar a la tradición. Justo diez años después de la publicación de "Shadow of time" -que por cierto incluía a Ramón Trecet en los agradecimientos-, el tiempo hizo deshonor a ese título ensombreciendo las vidas de sus protagonistas, ya que fallecía de un ataque al corazón Johnny Cunningham, siendo Mícheál O'Dohmnaill el que nos dejaba tres años después. Así desaparecía para siempre un grupo mítico, sin concretar los proyectos de los que llevaban tiempo hablando, por lo que debemos conformarnos con sus siete álbumes, que continúan presentes en nuestra memoria y en nuestras colecciones.

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