OTTMAR LIEBERT:"Nouveau flamenco"
Precisamente un ciudadano del mundo es Ottmar Liebert, un alemán de padre de ascendencia china y madre húngara que se trasladó a Estados Unidos buscando el éxito y que actualmente reside en esa ciudad cóctel de culturas que es Santa Fe. Esa mezcla se nota en su físico y en sus inquietudes ya desde adolescente, cuando viajó por Europa y Asia absorbiendo conceptos y tradiciones. Esa facilidad de asimilación le hizo grabar "Nouveau flamenco" cuando solamente llevaba un año estudiando este difícil estilo. La compañía que con mucho ojo lo publicó en 1990 fue la californiana Higher Octave Music, que ha llegado a contar en su plantilla con otros guitarristas conocidos como Craig Chaquico o Neal Schon. Desde luego que Liebert no tiene nada que ver con la calidad de Paco de Lucía o Vicente Amigo, pero esa es la diferencia entre el flamenco y el 'nuevo flamenco', este último es de más fácil asimilación, con un componente pop que le hace atractivo, bailable y tremendamente rítmico.
William Aura fue el principal impulsor de este proyecto en el que, además de la guitarra flamenca construida para Liebert por Lorenzo Pimentel, se puede saborear una buena percusión de Jeff Sussmann, así como el bajo de Jon Gagan y los teclados de Stefan Liebert, todos ellos miembros del grupo que a partir de aquí acompañará al guitarrista bajo el nombre de Luna Negra. Definido en el libreto como un nuevo sonido, poesía acústica con elegancia y pasión, de lo que no cabe duda es de la capacidad de enganche que posee. De entrada los rumberos compases de "Barcelona nights", otro tema pegadizo dedicado a Berlín, "Heart still / Beating", el más aflamencado "3 women walking", un muy movido "2 the night" y el más calmado y reflexivo "Passing storm", que hacen pasillo hacia las dos mejores canciones del álbum, o al menos las más conocidas, radiadas e incluídas en recopilaciones, "Santa Fe" y "Surrender 2 love". Para acabar, otras composiciones en la misma línea o en un tono más melódico. A partir de ahí todo fue rodado para este artista, cuya música ha ido evolucionando en la producción y la composición, aportando influencias de todo tipo, incluso clásicas.
¿Se aprovecha Liebert de un nombre, de una etiqueta y de la posible ignorancia por parte del gran público del verdadero estilo? Es cierto que adultera esa raíz de la que pretende partir, pero ofrece una música fresca en la que su único delito es la denominación, sin nada más que objetar. El mismo Paco de Lucía, al que referencia en este disco, ha hablado escuetamente del tema de esta manera: "Es un niño muy guapo, que hace unas melodías muy simples y sin ningún ritmo. No vale nada y así lo he dicho en Estados Unidos y a él personalmente que me perdonara. No suelo hablar mal de nadie ni quiero hacerle daño, pero estoy luchando por mi música y por mi gente, y aquí hay muchos chavales que pasan su vida metidos en un cuarto estudiando, casi pasando hambre, y que tocan cien mil veces mejor". Posiblemente hay que decirle a esos chavales que luchen por esa pasión como lo hizo Ottmar Liebert, que supo ganarse un nombre y una fama tocando la guitarra.
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